Alguna vez quise arrodillarme frente al altar de Chaac,
pero con sus fríos ojos azules,
el dios de la lluvia me rechazo varias veces,
porque estaba convencido que las cosas “rara vez sucedían como uno quería”
Y tal vez tenía razón…
Años después fui acusada de la más temible brujería,
de la infidelidad más traicionera
mientras un par de ojos miel me llevaban a la hoguera,
“por haber disfrutado demasiado los besos de Satanás”
Y esos ojos, tal vez también, tenían razón…
Y hoy finalmente,
frente a este par de ojos negros y moribundos,
descubro que mi destino siempre estuvo atado a las manos de Pan:
que soy bruja, que siempre lo he sido
“y que frente a su retablo he de ver el mundo arder.”
“Y que frente a su retablo he de hacer el mundo arder.”
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Por más increíble que parezca, esta será mi última entrada en este blog...
Comencé este blog en el 2011, exactamente el 12 de marzo (y si quieren entender como leerlo les recomiendo visitar mi primera entrada)
https://laalmaut.tumblr.com/post/3810772193/c%C3%B3mo-leer-este-blog-este-blog-simplemente
Y fue por muchos años, y antes de otros 7 blogs posteriores, la plataforma en la que pude constelar mis afectos, decepciones y tercas esperanzas. Mi hogar en la bóveda celeste y la estela inamovible que por siempre sería testigo de los pecados de los hombres a mi alrededor, pues por algún motivo, el primogénito siempre es especial; siempre es el que carga las maldiciones heredadas. Con la responsabilidad de prenderle fuego al cielo... Tal vez para explicarles mejor como funcionaba este blog debo primero informarles que mi signo solar es infamemente conocido por su terca nostalgia. Su extraña capacidad para recordar el pasado y jamás dejarlo ir. Y que somos especialistas en guardar mementos, objetos y tesoros llenos de la magia de ese ayer, para no perderla jamás. Así que eso es lo que hay aquí: cada uno de estos extractos de prosa, poemas o segmentos son una perla preciada que guardo dentro de mi concha, que calcifiqué con cuidado y amor, porque sabia que dentro tenía una enseñanza espiritual o emocional valiosa para mi futuro. Y que generalmente escribí el mismo día que el destino decidió regalármela, pues siempre he sido de los afortunados a los que les regalan claridad en la tormenta. Así que como el cielo, este blog consteló por once años mis pasos, y en contraste con otros blogs que posteriormente cree, lo hizo siempre desde el corazón, y no desde la razón. Estas palabras se sienten diferentes a otras, porque son más eternas, siendo solo vehículos para sentimientos que en su mayoría aún siguen calientes en el fondo de mis océanos. Y aunque ahora tengo que dejar de usar y escribir en este blog por varios motivos, antes de quemar las naves quiero dejar un monumento erigido con estas cenizas: Porque aunque ya no puedo volver más a esos días, me niego rotundamente a olvidarlos... Los que no tenemos hogar nos construimos uno en la bóveda celeste. Y este fue mi hogar durante mucho tiempo.
“Así que digan que aquí yace la Otra Gorgona, la peor de todas. Pero que las perlas de sus aprendizajes siguen vivas, y fieles aquí entre la escarcha"
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戻らない日々に
Modoranai hibi ni Ya no podemos volver a esos días…
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