La necedad
De verdad, aun no logro entender por qué me sigo aferrando a ti, a la tonta idea de que voy a volver estar entre tus brazos, en tu cama, en tu vida. Siempre soy yo el que te buscaba, siempre quería verte, te quejabas que te olvidaba pero eras incapaz de llamarme. Me confundías con tus atenciones al tenerme en frente. Paso un tiempo y me logre olvidar de lo bien que lo pasamos, estúpido el día que te volví a saludar, me ignorabas, eras cortante, y ahí seguí de tonto hablándote los siguientes días, sabiendo como me ibas a rechazar. Cada vez que te decía una indirecta o lo mucho que te extrañaba, me respondías con un “ok jeje” y seguía buscando llamar tu atención. ¿Por qué nos gusta sufrir de a gratis? Lo peor es que estoy consiente de que no debo hablarte porque no tiene ningún sentido, es humillarme por mi cuenta.









