¿Y qué si vivo a costa de ti?
de tu querer de caramelo y mimos de miel,
de tus caricias color pasión y
de la ilusión de un querer con devoción, plantado en la eternidad de un para siempre.
¿Y qué si me alimento de tus ganas de vivir?
De los instantes de intensidad y de la calma que me das,
de las risas que generas con tu gracia o
de las ocurrencias que brotan inesperadamente y a través de ti.
¿Y qué si solo se mirarte a ti?
Te amo y te venero por ser quien eres tú.
Por tu mentalidad alegre y ocurrente, por tus chistes malos que se vuelven buenos con solo oírte reír.
Te venero por ese humor cargado que me deja con ganas de más.
Te amo por tu noble corazón que me muestra la fragilidad de tu ser.
Te adoro por todas los momentos y experiencias que me das, por llenarme totalmente en el término de calidad.
¿Y qué si no dejo de pensarte, de quererte, de buscarte o necesitarte?
Eres parte de mi esencia, manías tuyas viven en mi y no hay manera ni ganas de quitarlas.
Vives en la emoción de mis recuerdos, en el gozo de este presente impredecible y en la agradable ilusión del mañana.
Vives en cada pensamiento del día, en mis tristezas y alegrías, en mis victorias y derrotas. Vives en la historia de esta vida mía.
Has dado tanto por mi y para mí que no veo un amor más correspondido que el que tú me das.
Te encuentro perfecto, amandome en la felicidad y en la tempestad de nuestros tiempos,
amandome cómo te amo, queriéndome cómo te quiero,
adorandome cómo te adoro y
sosteniendome cómo te sostengo.