Día 16 del estado de alerta en Suiza
Hoy hay 17'139 infectados contabilizados con COVID-19. 963 más que el día anterior. La cantidad de casos se encuentra estable pero no baja. Al menos el número de muertos no es tan alarmante. Ya nos hemos acostumbrado bastante a este estado. Yo, a permanecer en casa. Que estoy acostumbradísima y no me causa mayor molestia. Lo bueno es que en Suiza está permitido salir pero no en grupos de más de 5 personas y manteniendo distancia. Chris se ha estado yendo a pescar cada noche. Yo lo aliento a que lo haga. Necesita aire fresco y distraerse. Han pasado tantas cosas y al mismo tiempo casi nada.
Comencé a dar clases en línea. Y el organizar todo, comprar software, entenderlo, comunicarle a la gente, etc me costó mucha energía. Lo hice un poco a regañadientes, la verdad. Christian insistió mucho y lo odié desde un principio. Replantée las clases y las bajé de 90 a 60 minutos. Pero hoy sólo se inscribió una persona. Me desmotivé mucho. Me siento totalmente descargada de energía y hoy sólo estuve teniendo pensamientos negros.
Las deudas se están acumulando más y más y ni sus luces de paga ni de mi cliente que me debe ni de la ayuda que prometió el gobierno, la cual solicité.
Hoy brilla el sol pero hace frío.
Estoy a unos días de la menstruación y eso tampoco ayuda a mejorar mi ánimo. Me siento hinchada, pesada. Sólo quiero dormir. Estoy al pendiente de mis plantas, cocino, limpio un poco, lavo ropa, la doblo, la plancho. Y así han pasado los días. Quiero comer chocolate y no hay. Quiero hornear un pan de plátano y no hay harina ni huevos y sólo queda un yogurt. Me da pena quejarme con Christian. Yo no puedo andar en el super por mi condición de riesgo. A veces dudo tenerla.
Con los doctores la he pasado canutas.
El jueves 26 de marzo fui al hospital para recibir la inyección de Dupilumab. La segunda dosis. Sentí alivio casi inmediato de los senos paranasales. La mucosidad amarilla por fin se detuvo. Aún debo liberar la garganta de mucosidad cada mañana pero ésta es blanquecina o transparente.
Christian me llevó al hospital. El cual está en estado de excepción. Casi nadie por los pasillos. Casi vacío. Me recibieron rapidísimo y la doctora hizo acto de presencia con máscara puesta y en realidad sólo respondió monosílabos y se vió molesta por mi relato de que me sentía cansada y sufría constantes jaquecas. Manteniendo gran distancia corporal me despidió. Me dieron mi tarje con la fecha de la siguiente cita y me dejaron ir. Antes de irme pregunté a la neumóloga si no me iba a escuchar los pulmones y me dijo casi con terror que iba a evitar cualquier contacto. Mi corazón de pollo casi se detuvo.
Hace un par de semanas, es decir, al inicio de la cuarentena, noté que bajé un par de kilos. Lo cual me alegró. Sin embargo, durante estos días he sentido esta hambre tremenda y he estado comiendo bastante más de lo normal. Y pues eso, me acabé todo el chocolate que teníamos. Entre smoothies, pan, pastas y demás sabía que la ropa me iba a apretar de nuevo.
Cuál fue mi sorpresa el viernes pasado cuando al pesarme vi que había perdido todavía más peso! No tenía sentido. Ahí decidí llamar a mi doctora de cabecera, la que sé que no trabaja los viernes pero pensé en preguntar primero por teléfono. El esposo de mi Doctora me llamó. Le expliqué mis observaciones y traté de explicarle que la inmunoterapia anterior tenía disminución de defensa contra parásitos como efecto secundario y que yo había estado en Mexico durante las navidades. No creo que él haya puesto atención. Me dio cita para este martes pasado y dijo que me harían pruebas de sangre y orina,
El martes me recibieron con desinfectante de manos y máscara protectora. Me sacaron las muestras y esperé un buen rato hasta que me recibió la doctora. Tal como me imaginé, estaba de mal humor y comenzó por despreciar mis síntomas. Claramente molesta, balbuceó que mi sangre estaba perfecta y la orina sólo un poco de eosinofilia. Yo traté de mantener la calma y le expliqué lo de los parásitos. Me puso en la báscula, me palpó el estómago y exclamó que no tenía nada. Que era normal subir y bajar kilos y que todo parecía en orden. Además hacer análisis de heces es demasiado caro. Le suscribo unas tabletas y san se acabó. Ahí me hundí en mi asiento y me resigné a completar la consulta y no volver nunca más. Cínicamente se puso a buscar en Internet los tipos de parásitos en México y se tardó una eternidad. Yo sentía ganas de llorar y salir corriendo pero con el paso de los minutos su semblante cambió y se dio por vencida. Diciendo que parecía que sí iba a necesitar los análisis. Que eran demasiados parásitos posibles. Lo dijo en un tono enervado. Me mandó a otro cuarto a esperar. Estuve casi media hora y Christian ya estaba desesperado.
De pronto, apareció la Dra y se despidió diciendo que me llamaría al tener los resultados.
Esperé otro rato y por fin vino la asistenta. Me entregó 3 paquetes y me explicó el procedimiento para tomar las muestras y mandarlas por correo.
Hoy mandé la segunda muestra y estoy un poco insegura si tomé suficiente material el primer día o fue muy pequeño. Espero que no haya error. Estuve llorando de rabia por lo sucedido con la doctora. Repaso una y otra vez la escena y me invade la rabia cada vez que lo hago. Estoy temiendo que no sea nada. ¿Pero porqué temo? ¿Temo que la doctora tenga razón en creer que no tengo nada? Le comenté de pasada del bulto que tengo en la axila desde hace meses y me aseguró que no era nada mientras lo palpaba. Que tal vez me va a mandar a la dermatóloga a revisar. Ya no quiero nada.
Veremos qué pasa. El sol sigue brillando. Los días son más largos y no he podido pintar nada. Me falta la energía y la inspiración. :(
No es la mejor fase.










