— ¿Y si en lugar de las lenguas nos enredamos los versos?
…en un poema, con nuestra piel por testigo.—
Contigo podría recorrer cíen idiomas; cíen maneras de besarte el alma; cíen maneras de no incitarte callar; cíen más, para mojar y hacerte olvidar tus recuerdos.
Quiero olvides todo eso que callas, y también, que olvides quién eres, como yo. Que olvides hasta el suelo que pisas cuando camines descalza por mis venas espesas sobre mi pecho hinchado.
Contigo es vuelo a cuatro alas; insomnio en brazos de nube. Un abismo erótico, que grita a dos lenguas en una sola boca. La tuya, la mía.
Mis labios por tu cuerpo buscan melodías en silencio; las encuentran en tus jadeos y gemidos más secretos y ocultos, mujer.
Versarme contigo es dejar las tildes paradas, expuestas; las de tu silencio, las de tus letras, las de mi oscuridad y mi lascivia.
Escribir contigo es bailar con los dedos, besar tu niña interna, volverme un amigo imaginario; tu ángel, tu demonio. Escribir con tu silencio es abrazar el cuerpo, pegarme a la lujuria y poseer tu mirada, para que me veas, tal cual, acercando mi virilidad para que la sientas palpitar, sin temores.
Ese soy, porque contigo me faltan manos para hacerte el amor y acariciarte el texto, me faltan dedos para descubrir cada uno de los pliegues y escondites en tus palabras, Musa del Silencio.
—¿Y si en lugar de silencio te guardo un recuerdo?
En un poema, con el amor por testigo.—
Yo, contigo, soy sólo el papel que espera tus letras, el lienzo en blanco que pintas cuando lo besas. El alma entera, el corazón curado. Soy cada vida que te queda, el futuro que aún no comienza.
Me gusta jugar al destino, tomar una pluma y escribirme contigo. Describirte las noches, los sueños, ser tu tormenta y silencio; robar tus miradas, distraerte de todo. Convertirme en tu sombra para cubrir tu camino.
Eres mi tiempo, mi ritmo, eres mi abrazo y mis pasos. Eres de mi vida el destino, el amor y el espacio que ya no está vacío. Te verso despacio, poquito y te dejo en lo obscuro los besos divinos.
Sabes que eres mi final, mi delirio y eso que aún no tenemos comienzo. Ya tengo una historia contigo, ya no puede esperar a dejar de ser sueño.
Quiero hacerte un cielo, concederte un deseo. Que estés tan cerca que pueda hablarte al oído. Mostrarte mi cuello y un poco más sin pudor. Que me hagas cantar tu canción y me dejes dormida cuando nuestra cama aprenda nuestra historia de amor.
Esa soy yo, porque contigo me sobran motivos para despegarme del suelo. Me dejaría descubrir la piel, los secretos. Reemplazaría con alas mis escudos y así levantaría el vuelo colgada de tu cuerpo; para vivir y respirar en tus noches, contigo, Corazón de Búho.
Por: Liliana. Twitter: @MujerQueCalla y Omar Aguilera. Twitter: @disversum