–Yo no le temo a la soledad.
–No le tememos a quien nos acompaña siempre. Nadie necesita estar acompañado de personas innecesarias; pero sólo sabemos que lo son, conociéndolas.
–¿Y qué haces tú para no estar sola?
–La cuestión no yace en saber qué hace la gente para mejorar o afrontar una situación; sino en saber que, lo que me funciona a mí y al mundo, puede no funcionar para ti, y para descubrirlo, debes conocerte.
—Providenciana














