La sociedad vista desde el diseño, el diseño visto desde la sociedad
La lectura propuesta por Norberto Chávez (El oficio de diseñar), hace un recuento por los diferentes discursos del diseño que nos da a entender que es el fiel acompañante del producto elaborado desde la revolución industrial a finales del siglo XVIII, momento en el que los artistas clásicos pasarían a la historia con sus manualidades complejas y daría paso al empleo de las técnicas del diseño rápidas, eficaces, entendibles y modernas para que se pueda agilizar los procesos de fabricación y se imponga la productividad aunque pueda arriesgarse más adelante la calidad.
Lo que intentaron hacer los vanguardistas del diseño fue principalmente satisfacer las necesidades primarias y aunque el término usuario era lo prioritario para ellos no se iba más allá de las generalizaciones e ideologías del sector consumista que cuadriculaban la industria, el autor del texto leído tilda de “ingenuos” a estos diseñadores, pero claro, ellos serían los primeros, pienso que no sabían de su poder o en su defecto, esas épocas difíciles de guerras y evoluciones movía mucho a las personas y tal vez no era posible implementar estrategias favorables a las industrias, mejor dicho, si en esa época se adquiría un producto por mera necesidad y no por los factores llamativos de hoy en día es que el diseño era muy diferente al actual, o al menos a la hora de analizar las características sociales de ese entonces, porque la reproducción de estas ideas es prácticamente la misma.
De todas maneras el vanguardismo al igual que las demás épocas del diseño tenían el objetivo de conocer la sociedad como ayuda para mejorar las técnicas y así atender de la mejor manera las industrias y el alto consumismo, esto es lo que siempre se intentó y hablando del discurso del mercado, este es el que se acerca a lo dicho, aunque entendiendo los títulos hasta ahora mencionados, discurso vanguardista y de mercado, nos referimos también a dos cambios literales de forma de diseñar, porque se deja de pensar en general y se empieza a pensar más en el público como individualidad y ahí es donde empieza la cultura de masas, se trata de innovar y crear dependencias nuevas, un ejemplo matriz a esto puede ser en los 60’s y la agilización para diseñar una computadora pequeña que se pudiera vender para usos domésticos, el aprovechamiento de la nueva ola de la electrónica les permitiría pensar en algo que acompañado de estética y buenos argumentos se volviera una necesidad que actualmente, “es una necesidad que causa más necesidades”.
Las necesidades primarias en este caso ya son superadas, para nosotros hoy en día ya es normal, pues la generación joven ya ha nacido en medio de estas culturas consumistas, pero es que antiguamente el punto máximo de las gentes era satisfacer sus necesidades primarias, ahora tras el acompañamiento constante de los diseñadores y sus auxiliares que recopilan datos se crean productos extras que inducen a generar necesidades nuevas, como Norberto lo decía y lo complemento, antes y aún debería ser el producto de limpieza neto el necesario y esto basta, ahora así sea de mala calidad se compra porque es el notorio de la góndola, tiene un aplicador fácil sobre la superficie y además viene con bonos de compra, puntos y hasta accesorios para una mejor interacción con el producto, esto se conoce mejor como el valor agregado, y esto es muy bueno en los diseñadores y ejemplo a seguir para ser innovadores y creativos, el símbolo es el objeto principal más que la mercancía y esto significa que todo depende de nosotros y más cuando somos comunicadores gráficos o sea, diseñadores y pensadores, críticos y meditadores en cada cosa que hacemos, no solo el reproducir porque esto es muy inferior a lo que es diseñar.
Ahora es que se entiende las falencias de los pioneros vanguardistas porque antes no habían los medios comunicativos como hoy en día, pero en aquellas épocas no era muy fácil, los celulares y computadores llegan a todos lados con espacios virtuales similares, y así, a las mismas modas, colores, diseños, tendencias e ideas que globalizan cada vez el mundo, aquí en Colombia, a pesar de que actualmente el dólar es bastante costoso, todos quieren y pueden obtener recursos que les llene ese vacío consumista que los comerciales de la televisión abierta nos siembra, somos un país tercermundista, y aquí donde reside la dependencia de nuestras potencias hemos dejado las necesidades primarias como segundas y lo que no es necesario como total urgencia, lo vemos en la gente cuando se deja de ahorrar para la casa y se compran paseos, comidas y productos innecesarios porque esto hacen los ricos de las novelas.
La libertad de pensamiento es clave en la labor del diseñador y alguien que se encierra en lo personal, renunciando a experimentar en el diseño por respetar sus ideales aunque sea el mejor diseñador no tendrá futuro en esto, personalmente tengo muchos principios en cuanto a música, religión, política y demás características que muy posiblemente nunca cambie, pero incluso analizar este libro me recuerda que en mi profesión no debo hacerle caso a mis gustos, es cierto que las personas se ahogan en su consumismo y me indigna, pero finalmente cada uno hace lo que quiere y sabe sus consecuencias de acuerdo a sus valores éticos, el diseñador se aparta de esto y debe evolucionar y las instituciones que implementan carreras similares deben enseñar más que a dibujar o calcar, deben enseñar a crear y motivar la inspiración y estrategia por el bien del gremio diseñador.
Análisis gracias al libro "El oficio de diseñar" por Norberto Chávez.