El misal de los perritos del Nirvana
Yo era ágil como la entrada de un piano, mi ser vibraba como un tallo de gladiolo, había abierto de tal forma mi alma que me desangraba en ríos de colores y todo de mí aparecía, refulgía. Cuando aparecieron los animales y las flores, algo aún nevaba sutilmente pétalos en mi interior. Vi el cielo, era hermoso. Supe que el mundo estaba finalizado porque apareció un cartel luminoso que decía “La…
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