Buscando las respuestas sólo encontré mi vida dividiéndose en partes, cada una tomando un sendero diferente para así ser la única manera de responder tantas interrogantes.
Me encontré frente a la fracción que tenía ira en su mirada. Le pregunté si podía hacer algo para calmarla y me dijo que no, que siempre sería y estaría de esa forma, porque así se siente bien. No había nada que yo pudiera hacer, era simplemente una cuestión propia de gustos. - “Quería entender, y fallé nuevamente” - Me dijo mi fracción, traté de calmarla pero eventualmente, no lo logré.
Entonces de manera rápida, rozándome, pasó una fracción tratándose de esconder del resto. No quería que nadie lo mirase, vi tanto miedo en sus ojos como quien huye ante un miedo completo. “Engaña a todos, defiéndete del resto” No quería que siga corriendo, así que traté de calmarla pero eventualmente, fallé.
Oí la voz quebrantada de una nueva fracción. Justo antes de saltar al vacío, llorando me dijo: “No siempre todo es lo más hermoso, aprende y valora lo que es necesario en su tiempo, luego puede ser difícil aceptarlo.” Fui a ella, subí la pendiente y lo que vi finalmente, fue un cuerpo yaciendo en lo más profundo de lo que alguna vez fue mi felicidad.
Encontré miles de máscaras de regreso, puestas en seres oscuros que más parecían sombras sin algún rumbo que seguir yendo sólo al unísono, a un mismo destino, un mismo final.
Cansado de caminar entre escombros y vestigios de recuerdos innecesariamente dolorosos, me eché a descansar un momento. Libre de todo, lleno de nada. Alguien se acercó y me preguntó: “¿Qué es lo que buscas al final de tu camino?” . Le respondí que lo único bueno en mí si es que aún había algo que pudiera rescatarse. Sentí su mirada hacia mí, como quien busca darte la mejor de las respuestas y lo que recibí entonces, fue el abrazo más cálido que pude haber sentido jamás.
“No mientas porque al único que haces daño, finalmente es a ti. A nadie más, no lo olvides. No lo dudes, no temas, no te encierres en tu propio mundo porque el día que quieras salir, podría ser tarde y no habría entonces nadie para poder cuidar cada parte herida de ti. Estaré aquí cada vez que sea necesario, porque quiero que seas feliz, porque quiero verte sonreír una vez más..”
Aún lo recuerdo, cada palabra, cada gesto. Lo haré esta vez no por ti, sino porque estoy aburrido de ver cómo todos se alejan de mi y yo no poder darme cuenta de ello, cuando hago daño, cuando hiero sin abrir los labios. Lo haré porque estoy cansado de sentirme mal de algo que no hice, de responderme solo, de ir por el mundo alejando a los demás, lo haré porque, aunque tú lo dudes, yo te quiero y espero algún día, pudieras leer lo que escribo, pequeña mía..