Pétalos blancos caidos en invierno
Pétalos blancos que manchan el suelo de mi habitación, mientras caigo en el rojo carmesí de tus labios.
Entre las sábanas se escucha el compás de una canción, la magia del caos silencia las palabras del sabio.
Tus manos frías de recuerdos acaricia las cicatrices de mi alma, mi pecho se abre en un grotesco ardor.
Amamantas el dolor de aquello que ame en ti, el barro hoy solo es polvo de lo que fueron nuestros cuerpos.
Lágrimas de alquitrán se derraman sobre la soledad del tiempo efímeramente en suspenso.
Otro vaso de ron para el ladrón de corazones, un beso para el bufón que sonreír ante la muerte.
Sangre, calma y dolor en las manos de los enamorados, pánico amor y guerra en la cabeza de los que se amaron.
Balas perdidas en un fuego cruzado, tres impactos mortales, corazón, mente y garganta.
Las uñas se clavan en mi torso desnudo, mi lengua guardar el sabor prohibido de tu florecimiento.
Amarro mi cuerpo desnudo al mástil del barco, para al final hundirme en lo más profundo del océano.
Naciente en mi interior una alarma se dispara, las defensas se activan.
Calles de adoquines que generan un mar de recuerdos, una tormenta en medio de mi desolación.
Ojos que se escapan a tu mirada, besos que se apagan al momento de impacto contra mis labios.
Soledad esa suave compañia de tu ausencia, esa falsa sensación de estar vacío, cuando me pierdo en mi.
Caminos se bifurcan entre los hilos del destino, el enamorado debe tomar una decisión.
Amarse o amar falsamente al otro, buscando ese amor que no puede darse
Idealización de un momento perdido, de una eternidad efímera.
Dados con el siete marcado, Dedos tácticos buscan tu éxtasis.
Ocasiones malditas por tu propia boca, que muerde cada rincón de mi piel.
Silbidos de un corazón cansado de tanto sufrir por las excusas de un destino.
Ecos de una memoria en el olvido de aquel amor que lo conquistó
Nadie recuerda la pasión de aquello que nunca conoció.
Invierno salvaje en la habitación donde los pétalos manchan la tierra, aquella que solo es el polvo de dos amantes.
Noches de almas errantes que pasan por mi sabanas, yo intentando llenar mis vacíos existenciales.
Viento fresco que me limpia las lágrimas de mi rostros, un brisa que me equilibra el corazón.
Invierno salvaje en la habitación donde florecemos, donde el agua y la tierra se hicieron barro.
Entre las sábanas y mis recuerdos me ahogo por tu sombra, habitacion que me observa en lo profundo del lugar.
Nueva noche fria en el barrio, donde nadie te escucha, donde la esperanza de la primavera nace en mi interior.
Oscuras sombras, frias cadenas… tres heridas mortales, Cuerpo, Mente y Alma… Renacimiento… fenix...