Cuando te expresaste mientras me tenían rodeados tus brazos sentí la sensación de ver caer un meteorito a lo lejos, pero que poco a poco se acercaba y me quemaba. Tenías unas ansías, tuve unas ansías.
No es tan difícil, pero sí complicado interesarse por las cosas tan sencillas porque uno termina clavado, como en ese lunar o esas caderas. Entiendo el porqué me gustaron, pero ¿por qué tú y ese día y por qué yo estaba tan disponible?
¿Por qué apareciste? Bueno, sé por qué me hablaste, te pegaste y me besaste, pero ¿por qué tienes ese tono de piel encantador?
Sé por qué terminamos entre cuatro paredes y el motivo por el cual lo hicimos, pero ¿por qué sentí la sensación de decirte te quiero?
Me hiciste pensar en cosas que no van a pasar y quise odiarte, como cuando pedías perdón porque no lo tenías planeado así, pero son cosas que pasan, es normal, no da asco, no incómoda, pasa cada mes aunque se sea irregular.
De cierta forma me dijiste que esto es para jugar, para pasar la noche, en el futuro no pensaste y yo tampoco porque hoy me encuentro pensando: ¿qué es estar enamorado? Y no me imaginé estar así de jodido.
La labia ya no la uso hace tiempo, así que no esperes un mensaje mío, pero sí siempre una respuesta, porque siempre estaré ahí, para lo que sea. Aunque probablemente esté teniendo un ataque de pánico cada vez que veo un mensaje tuyo y nunca soy de quedarme quieto, actuó, pero por alguna razón solo huyó. Ese tú y yo, fue agradable, ese momento donde fui tuyo.
Fue una noche más, fue algo por un momento, sin embargo fuiste algo por un rato más que un momento, pero te viniste y tuve que irme, porque en eso quedamos; de haberlo sabido no estuviera buscando las palabras para describir lo que siento, literalmente lo que hiciste fue abusar de mí.
- Cristopher A. RH










