El egoísmo en la relación de pareja
No importa cuánto tiempo tengas con tu relación de pareja, de seguro recuerdas cómo fue el inicio del enamoramiento: Un universo de ilusiones y de total armonía. Y aunque así puede continuar una relación durante meses o años en caso de que tengas el suficiente nivel de desarrollo personal y de control emocional, la mayoría de las parejas llega a un punto en el que añoran, con ansiedad y cierto desconsuelo, “aquellos tiempos, cuando todo era perfecto”.
Durante la etapa de romance, cuando la euforia está en su cima y crees que así será siempre, tomas la decisión de unir tu vida a la de la otra persona. Y más temprano que tarde llega el momento de confrontar la realidad y darte cuenta que “ese amor perfecto”, que “tu amor rosa”, que “tu príncipe azul o princesa de cuento” no tiene nada que ver con quien conociste: O ya acomodó mal las cosas en el baño, o volteó a mirar a otra persona, o prefiere ver el fútbol en lugar de disfrutar una película en pareja, o te dejó a cargo de los niños, o -¡lo más terrible!-, prefiere ver a sus amistades o a su mamá. En esos casos, es casi seguro que te preguntes: “¿Se le acabó el amor?”, “¿es egoísta?”, “¿qué pasó?”, “¡no es la pareja que conocí!”. ¿Sabes algo? Claro que es la misma persona que conociste… y estuvo haciendo lo mismo que tú: Mostrar su faceta luminosa y espontánea durante la conquista romántica.
Date cuenta: Una vez que pasó la etapa del romance y están viviendo juntos las situaciones cotidianas, es el momento en que tú y la otra persona están mostrando su personalidad tal como es y, seguramente, piensas que la otra persona es egoísta. Pues bien, también es momento de que sepas que es así, que tu pareja es una persona tan egoísta como tú.
Aunque eres alguien muy importante para él o ella, a la otra persona también le gusta ver a sus amigos, hacer ejercicio, leer en soledad o convivir con su familia… lo mismo que hacía antes de conocerte, así como tú haces lo que te gusta. Pero la programación que la cultura y la sociedad han hecho acerca de una relación de pareja es que la otra persona debe hacer lo que te gusta, ir a donde tú quieras y estar disponible a la hora que tú lo dispongas. Entonces, al tener estas expectativas,¿quién es egoísta?, ¿comprendes que estás parado o parada sobre la invisible línea que marca la diferencia entre amor y egoísmo?
El egoísmo es un “inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidar el de los demás”. Según este concepto, el egoísmo es “malo”, pues está mal quererse de más; eres mala persona porque sólo piensas en tí y no en complacer a otros.
Sin embargo, la persona más importante en tu vida eres tú mismo y está bien que seas egoísta: Quiérete, sé feliz contigo mismo, haz lo que te apasiona y, a partir de crecer tu auto-amor, vas a comprender y a amar a otra persona de una forma equilibrada. ¡Vas a saber cómo funciona el amor y la pareja, pero en un nivel de consciencia que no tenías!
Y no se trata de ceder todo el tiempo a los deseos de la otra persona, ya que con esto bajas tu autoestima, se desequilibra la relación y ambos quedan en una postura de ganar-perder, sino que el objetivo es alcanzar el balance con estas acciones que benefician a ambos:
👍 Baja la guardia. Tú creciste o te criaste en un núcleo familiar distinto al de tu pareja y, por tanto, no van a pensar igual. ¡No quieras tener la razón en todo!
👍 Comunica. Ábrete al diálogo: Expresa lo que piensas, lo que sientes y lo que quieres… y verifica la manera en cómo comunicas, porque la respuesta que obtienes -positiva o negativa, alegre o áspera- viene de la forma en cómo tú inicias la comunicación. Esto va a marcar una gran diferencia en momentos de fricción, te permitirá encontrar soluciones y evitar una crisis de pareja.
👍 Comprende. Ponerte en los zapatos del otro te da una perspectiva diferente de la situación, puedes entender su punto de vista y por qué actúa de cierta manera. Por ejemplo, en ocasiones tu pareja tiene preocupaciones o molestias por situaciones de su trabajo; o ese día está de mal humor porque sus planes de familia no salieron como esperaba y, en cualquiera de los casos, no se trata de ti ni el enojo es contigo.
👍 Toma o da distancia. Mantener distancia cuando la situación rebasa el diálogo es una excelente forma de evitar conflictos para que tú o la otra persona sean conscientes de lo que pasa, ya que es responsabilidad de cada quien saber qué los lleva a enojarse o a sentirse de determinada forma.
👍 Acepta. Eleva tu nivel de aceptación hacia sus gustos, necesidades y decisiones, y disminuye o elimina tu necesidad de querer cambiar eso. Amar es dejar ser al otro, y cuando dejas ser a tu pareja, la mayoría de los conflictos desaparece de forma casi mágica.















