#7. Foucault: la verdadera filosofía social.
Foucault: la verdadera filosofía social.
“La crítica es el movimiento por el cual el sujeto se atribuye el derecho de interrogar a la verdad acerca de sus efectos de poder y al poder acerca de sus discursos de verdad, la crítica será el arte de la inservidumbre voluntaria, de la indocilidad reflexiva” (Foucault, 2006. Pg. 10-11)
Si bien es cierto que toda filosofía es social como toda antropología o toda psicología o toda economía es social ya que son disciplinas que no nacen y se hacen en el vacío sino que responden a un entramado socio-histórico que les da sentido, si bien es cierto lo anterior, hay algo que me gustaría plantear en el presente texto y es quizá la forma en la que trabajo filosófico de Michel Foucault me parece, sin caer en el ciego fanatismo, lo más cercano a una filosofía social. Me dispongo entonces a continuación a explicar el porqué de tal afirmación.
Hablar de la locura, hablar de la sexualidad, hablar de la prisión, hablar de los “anormales”, hablar de los espacios heterotópicos como escenarios propios precisamente de lo “anormal”, de todo lo diferente, hablar de la psiquiatría, de la medicina, de lo jurídico, del control, de la historia, de lo cotidiano, de nuestras relaciones, de la verdad, de la gubernamentalidad, del poder, del saber, del sujeto; hablar de todo estos elementos trayendolos al escenario de lo político, desde una forma directa y problematizadora y en una articulación con un tipo de investigación histórico-crítico-filosófica es entonces desde mi punto de vista lo más aterrizado que he encontrado en la lista de filósofos que han pasado por mis manos, bueno junto con Marx obviamente.
Si lo anterior no es filosofía social en todo el sentido de la palabra, entonces no sé qué sea hablar de una filosofía preocupada realmente por todo aquello relacionado a lo cotidiano de nuestra luchas como lo expresa precisamente Foucault repetidamente en su conferencia titulada La filosofia analitica de la política. Pero ¿Qué es eso social de lo cual se habla? Para empezar plantearé una hipótesis: hablar de lo social no es más que problematizar aquello social precisamente, no es más que ver las formas como se ha constituido y se ha se transformado aquel discurso y aquella materialidad en la que estamos inmersos y que nos habita a tal punto que somos lo que somos como sujetos en gran parte gracias a ese conjunto de relaciones de poder, de reglas, de formas de producción y de formas éticas, estéticas y discursivas que nos atraviesan.
Tengo que aclarar que en este texto hablo desde mi lugar de enunciación, ese lugar es no ser filósofo sino ser un futuro trabajador social, ese lugar no es el del puro, libre y valioso pensamiento sino que ese lugar es estar más atraído por el punto de encuentro dialéctico entre la reflexión teórica (el pensar) que me nutre y cierta realidad (el hacer) que me golpea y que de hecho me obliga a replantear lo pensado. Así pues, como estudiante de Trabajo Social tengo que decir que la relación y la tensión entre el Trabajo social y Foucault que he encontrado a lo largo algunas de mis lecturas ha sido de las cosas más interesantes que me ha pasado intelectual y políticamente hablando, creo que es una combinación bien entretenida y creativa como contundente y peligrosa, sobretodo para una profesión/disciplina como el Trabajo Social que se puede caracterizar como un saber/hacer/poder repleto de contradicciones y que en su historia ha tenido vínculos con el control y la normalización de lo social, y asimismo, con la búsqueda de la justicia social y la emancipación social.
Lo social como categoría política debe entenderse entonces desde el momento en el que el problema de la pobreza, de la higiene, de la salud, de la educación, del desempleo van a aparecer en una sociedad europea del siglo XIX transformada en sus profundidades por las bruscas consecuencias que produjo la industrialización y los procesos de migración de grandes masas de personas a las ciudades como fuerza de trabajo de las fábricas (Escobar, 1992. Pg. 216). Así pues, este crecimiento demográfico desbordado y descontrolado en las ciudades y sus respectivos efectos va a generar que emerja en el imaginario colectivo una nueva representación de lo negativo y de lo corregible: aquello va a ser la emergencia de lo social. Una cuestión social para la cual la figura del Estado va a ser su principal instrumento de evaluación e intervención en un necesario control de lo social para su normalización, es decir, para la consigna de dos funciones: evitar la posible efervescencia de las grandes masas y acomodar a estas a las lógicas y a las formas sociales de vida del modo de producción capitalista. La emergencia de lo social va a permitir entonces la estructuración e institucionalización del control y la normalización a partir de toda una serie de dispositivos de todo tipo, dispositivos que precisamente Foucault bien analiza y que empiezan a tomar protagonismo en esa época clásica de la cual habla (siglo XVI al siglo XIX).
Volviendo a la experiencia límite de la locura y de la sexualidad, volviendo a la clínica, a la prisión, a las heterotopias, a lo anormal, si algo tienen en común estos tópicos foucaultianos es el abordaje que de estos se hace desde una noción crítica de sus respectivas historias y sentidos, de sus respectivas apariciones, de sus respectivas funciones, de sus articulaciones con el poder y de sus respectivos movimientos y rupturas internas. Dice Foucault que sus análisis no son más que el estudio de los modos de problematización (Foucault, 2006). Problematización como punto de partida e historia de las problematizaciones como punto de contacto con el saber, con el poder y con el sujeto. Como ejercicio de ejercer una ontología crítica del presente, una ontología crítica que tendrá, como Foucault plantea, la tarea de responder a la siguiente tematización: cómo nos hemos constituido como sujetos de nuestro saber; cómo nos hemos constituido como sujetos que ejercen o padecen relaciones de poder; cómo nos hemos constituido como sujetos morales de nuestras acciones (Foucault, 2006. Pg. 95).
Ahora definamos entonces a la crítica, ¿Qué es la crítica?. Dice Foucault y en el epígrafe del presente texto se cita, que la crítica es básicamente aquel derecho a partir del cual se pone en entredicho, se interroga a la verdad en relación a sus efectos de poder y al poder en relación a los discursos de verdad que este engendra. Interrogar para alumbrar esas zonas oscuras de nuestra sociedad y de nuestra historia, la crítica es pues la funciòn fundamental de toda posibilidad de ir màs allà para transgredir el régimen de verdad propio de nuestros días.
Es interesante traer a colación el Foucault más explícitamente político, aquel Foucault que iría a plantear la forma en la que su teoría y las luchas (como irá a llamar a aquellas experiencias límite de las cuales habla) que esta teoría acoge y reflexiona no son para nada reformistas, sino todo lo contrario, estas luchas, como expresa literalmente este autor, tratan de desestabilizar los mecanismos de poder, una desestabilización que además aparentemente no tiene fin (Foucault, 1999. Pg. 124). Unas luchas que han sido poco abordadas, que han sido ignoradas, que han sido ocultas y marginalizadas, pero en las cuales y a través de las cuales es posible leer formas precisas de poder y de contrapoder y es posible precisamente poner en entredicho ciertas verdades propias del orden del discurso imperante. Interesante anotar como muchas de estas luchas son precisamente aquellas con las cuales el Trabajo Social conversa cotidianamente.
Recogiendo todo lo anteriormente planteado, expresaría que una filosofía social se caracteriza por su compromiso con el pensar lo diferente y con problematizar todo aquello que sea urgente a problematizar, empezando por nosotros mismos y por nuestra relaciòn con nuestra època y con la libertad. Fue sustancioso entonces haber hablado un poco de esa filosofía social y de Foucault, fue interesante hablar de la historia y del presente y fue interesante hablar de una filosofía social y del Trabajo Social, de sus vínculos y de la forma en la que desde el trabajo filosófico de Michel Foucault se pueden encontrar formas de comprender y, en últimas, se pueden encontrar estrategias de establecer y de apropiarnos de esa noción de crítica que este autor expone como foco para analizar la relaciòn poder - verdad - sujeto, es decir, de promover la capacidad de dar vida a ese arte de no ser de tal modo gobernando (Foucault, 2006. Pg. 8).
- Escobar A. (1992). Planeación. En: Sachs, W. (1996). Diccionario del Desarrollo. Una guía del conocimiento como poder. Lima, Pratec.
- Foucault, Michel. ¿Qué es la crítica? Crítica y Aufklarung. En Sobre la Ilustración, Tecnos, Madrid, 2006 pp. 3-35.
- Foucault, Michel. ¿Qué es la Ilustración? En Sobre la Ilustración, Madrid: Tecnós, 2006 pp. 71-97.
- Foucault, Michel. La filosofía analítica de la política. En Estética, ética y hermenéutica. Obras esenciales, volumen 3, Paidós, 1999.,. 111-128.