No escuchas para comprender, escuchas para responder.
BambinaMoon
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No escuchas para comprender, escuchas para responder.
BambinaMoon
Hay besos que se mandan a través de canciones. 💙🎧
"Mi comunicación se basa en escuchar y mirar"
Xb.
“— ¿Oyes eso? + No, no escucho nada. — Exacto. No se escucha nada. Hasta los pájaros se han callado”
Escuchar el canto de los pájaros, ¿utopía o posibilidad?
Mark Mulligan escribió a principios de mes acerca de una posible senda hacia la escucha activa que, según él, podría revolucionar el mercado: la inclusión de audiolibros en Spotify. El hombre, tras una enumeración de pros y contras de dicha decisión, concluía optimista que la decisión de la plataforma verde conduciría con casi total seguridad a una escucha más activa del contenido sonoro. Yo tengo otra opinión.
Tras leer su artículo, recordé una película que vi no hace mucho y cuyo guion incorpora las líneas que he escrito como introducción a esta pequeña reflexión. Un oyente activo sería aquel que percibe un cambio hasta en el sonido ambiente de, por ejemplo, un podcast. Yo, hasta no hace mucho, sería el segundo oyente: aquel que ni sabía que las aves habían estado cantando durante todo el episodio. Es decir, sería el consumidor pasivo (está claro que el haber elegido especializarme en audio está cambiando esa actitud, pero por motivos muy distintos a los que alegaba Mulligan).
La cuestión es que a veces me siento desconectar. Una palabra me conduce a otra y ya no es la narradora del podcast o la presentadora del programa matutino la que me habla, sino mi propia madeja de pensamientos. “¿Tengo TDA?”, me preguntaba mientras rebobinaba los audios que más me interesaban. Hablando con Eva (una chica muy chula que cuenta cosas interesantes) entendí que no era una preocupación poco corriente: muchas personas se han visto arrastradas por tal interrogante.
Oír, pero no escuchar. Creo que esa frase describe muy bien lo que nos está ocurriendo, sin eludir necesariamente a edades concretas. Para escuchar hay que ser paciente y saber esperar a que aquel que te susurra al oído -en caso de usar cascos- concluya su aportación. Es esa virtud, la de la paciencia, la que nos han arrebatado redes sociales como TikTok, las historias y reels de Instagram e, incluso, los 280 caracteres de la antigua red del pájaro azul.
Buscamos abarcar tanto en tan poco tiempo que nunca nos sentamos a ver la televisión sin una segunda pantalla. En mi caso, la radio y, posteriormente, los podcast siempre me han acompañado en el metro, el coche, al gimnasio o en las sesiones de limpieza semanal de mi piso compartido. Dos acciones a la vez: un chollo, vamos.
Si bien un documental sonoro puede captar mi atención e interés de una manera más activa que una playlist de los Beatles, aún no he sentido la necesidad de tumbarme en la cama a dedicarme exclusivamente a la escucha de dicho contenido. Me atrevería a decir que ninguno de mis cinco seguidores ha sentido dicha necesidad. No son muchos, pero ya son algo. Entonces, ¿lograrán los audiolibros lo que hasta ahora nadie ha conseguido? Lo dudo. Pero esa es la magia del sonido, ¿no? Un acompañante fiel e invisible en todo momento y lugar y que no te exige exclusividad.
Buen día ☕ ¿Cuántxs en esa? #sanandoelalma #meditación #escuchaactiva #saludmental #inteligenciaemocional #vinculos #psicosocial #psicología https://www.instagram.com/p/CZuIXzirssC/?utm_medium=tumblr
Quien no te quiere oír, no te escucha aún si gritas, quien te quiere entender, te entiende aún cuando no hablas.
-Psicología y Reflexiones
Escuchar, en cualquiera de sus formas es un regalo maravilloso que le hacemos a otra persona. Cuando alguien nos abre paso a su intimidad, a su mundo interno y nos invita a entrar en él, hazlo con mucho respeto, pues es lo más importante que tenemos. No juzgues, no insultes, no confundas tu perspectiva con la suya. No olvidemos que escuchar no significa dar consejos, dar soluciones o sugerir cambios. Escuchar implica apoyo, compañía, dar valía a las emociones de la otra persona. No siempre que alguien nos cuenta un problema o lo mal que le ha ido el día espera que le digamos lo que pensamos que debería hacer para sentirse mejor. Si la persona que nos habla está sufriendo, probablemente quiere que sólo la escuches, así que dejemos a un lado los ''Deberías'',''Tú lo que tienes que hacer es'', ''Eres tont@, no hagas eso'', etcétera y vamos a cambiarlo por '' Estoy aquí', '' Estoy contigo '' o ''Te acompaño en esto, puedes contar conmigo''. #Escucha #escuchaactiva #acompañamiento #apoyo #psicologia #comunicacion https://www.instagram.com/p/BrU00e2AYx-/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=16gko98dzk6zl
El relacionamiento personal como elemento crítico en la comunicación eficiente
Si tu comunicación genera silencio, no es liderazgo: es miedo.
¿Vas a seguir llamándolo influencia o vas a hacer algo al respecto?
En mis años de trabajo, he escuchado muchas veces a muchas personas hablar bien de sí mismas y considerarse influyentes y con excelente trato personal.
Algunas realmente lo eran, aunque el hecho de alabarse a sí mismos les quitaba algo de mérito.
Otros, en cambio, distaban mucho de serlo y confundían con pleitesía el miedo por su posición o jerarquía, que llevaba a los demás al silencio o a la aprobación sin chistar de lo que ellos decían.
También estaban los otros: aquellos a los que la construcción que había hecho su ego alrededor de sí mismos les impedía ver la realidad, o simplemente no tenerla en cuenta porque menospreciaban cualquier cosa que no fuera su propio criterio.
Para los que todavía no tenemos claro cómo somos en esto —o trabajamos para ser mejores— hay algunas cosas que tenemos que tener en consideración y actuar en consecuencia para relacionarnos con los demás.
Sé consciente de tu efecto en los demás
Para muchos, la comunicación es una batalla que tienen que ganar y las palabras son sus principales armas de guerra.
A menudo las usan para atacar y criticar a otros, generando heridas profundas que dejan cicatrices.
Un verdadero comunicador sabe qué efecto tienen sus palabras en los demás y las ajusta en consecuencia.
No asumas que has sido comprendido
Una palabra incorrecta, otra que podía tener más de un significado o un matiz que se pasó por alto: todo se suma para distorsionar tu mensaje y hacer que sea mal recibido.
Solo pidiendo feedback y asegurando que el mensaje recibido era el deseado podremos estar casi seguros de que comunicamos bien.
Sé amable
No importa lo que digas o cómo lo digas: tu comunicación normalmente revelará tus verdaderos pensamientos y actitudes.
Como comunicador, puedes hacerlo desde el amor o desde el miedo.
Si tu comunicación está cargada de sarcasmo, culpa, amenaza, enojo, ansiedad, preocupación y control, esencialmente estarás comunicando miedo.
En cambio, si está llena de respeto, aprecio, aprobación, alegría, deleite y valoración, estarás comunicando amor.
Hay una forma simple de inclinar la balanza hacia este último lado: sé amable.
Enfatiza lo positivo
En cualquier situación en la que tengas que comunicar, comienza con lo positivo.
Si se trata de un hecho, empieza por lo bueno que trae o las ventajas que genera.
Si se trata de una persona, pon el foco primero en lo que hizo bien o en aquello que aportó valor.
Independientemente de qué tan difícil sea lo que haya que comunicar, hacerlo de esta forma logra que lo complejo no caiga tan pesado, que la crítica necesaria no lastime tanto y que genere acción correctiva en lugar de desánimo.
Sabe cuándo callarte
Muchas personas asisten a reuniones de trabajo con la única intención de hablar para hacerse ver y sentirse importantes, incluso cuando no es relevante lo que tienen para decir.
Como resultado, muchas reuniones se vuelven improductivas y se transforman en una pérdida de tiempo colectiva.
Los mejores comunicadores son aquellos que están lo suficientemente seguros como para admitir que tienen poco que decir o poco que agregar, y no sienten la necesidad de figurar.
No generes ni te sumes a los chismes
El chisme es una forma particularmente perniciosa de comunicación y no tiene otro propósito real que hacernos sentir mejor a costa de los demás.
Si trabajas con personas a las que les gustan los chismes, simplemente no respondas, no te dejes enganchar y, sobre todo, nunca lo hagas tú mismo.
No interrumpas
Probablemente habrás notado que, cuando dos personas hablan, muchas veces no hay una suma de ideas que se construyen una sobre la otra, sino voces superpuestas que compiten por imponerse.
Es raro ver personas escuchando atentamente sin interrumpir hasta que la otra ha terminado de hablar.
Más raro aún es encontrar a quienes piden aclaraciones, parafrasean para comprender mejor o asienten para mostrar que siguen el hilo.
El secreto del verdadero experto en comunicación está en la escucha activa, cuyas bases son precisamente esas.
Preguntas para evaluar el estado de la comunicación en tu organización
¿Las personas dicen lo que piensan o lo que creen que su jefe quiere escuchar?
¿El silencio en las reuniones es señal de reflexión… o de miedo?
¿Se pide feedback real o solo confirmación?
¿Las conversaciones difíciles se dan de frente o por pasillo?
¿Se escucha para comprender o solo para responder?
¿La amabilidad es un valor vivido o un póster en la pared?
Conclusión y llamado a la acción
Si quieres ser un buen comunicador, no olvides cuán importante es el otro.
Practica la escucha activa.
Escucha mucho y habla solo lo necesario.
No compitas por ver quién habla más o mejor.
Habla a los demás como te gustaría que te hablen a ti.
No es nada extraordinario.
No requiere talento especial ni títulos rimbombantes.
Solo exige algo cada vez más escaso en las organizaciones: interés genuino por el otro.
Si hoy notas que tu comunicación genera distancia, silencio o miedo, no la justifiques. Revísala. Corrígela. Entrénala.
Porque comunicar mejor no es un soft skill: es una decisión de liderazgo.
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