qvnnies:
sonríe para sus adentros cuando se acerca, de pronto sintiéndose mucho más abrigada que por el calor de las mantas. la observa por el rabillo del ojo y coloca auricular restante en su oído, acomodándose en el colchón y de paso inclinándose un poco más hacia ella, como si así fuera a oír mejor la música. en realidad lo que busca inconscientemente ( o no tanto ) es acercarse más a cora. con la habitación en silencio las primeras notas del piano invaden el ambiente y sabe al instante, si es que el título no ha sido advertencia suficiente, que será una canción triste. puede sentirlo también en la voz de la intérprete, se nota que acarrea una cierta historia. como nosotras, se le ocurre pensar. necesita ponerse de costado, observar de lleno a menor aunque ésta parezca demasiado concentrada en melodía, sus ojos cerrados. ella también lo está, pero no puede evitar recordar conversación en habitación ajena e imaginársela en aquel contexto: sola durante todos esos años, al punto de tener que inventar historias al cambiar de ambiente. la imagen nada más le produce un nudo en el estómago, ira acumulándose contra personas que ni siquiera conoce. ella también se ha sentido así algunas veces, sobre todo los últimos meses, cuando su relación había empezado a irse a pique. tenía amigas, sí, pero nadie para hablar del tema. ninguna la entendería, o ninguna estaría dispuesta a decirle lo que ella quería oír. es sorprendida por orbes mirando directo a las suyas cuando letra se profundiza, sensación de electricidad recorriéndola cuando pieles entran en efímero contacto nuevamente. es ella quien tiene que dejar caer sus párpados esta vez, porque por un momento está a punto de seguir el impulso de retener su mano y besar su palma, pero no quiere echar a perder el momento. tampoco quiere darle la sensación de que sólo la busca para una distracción, vínculo va más allá. prefiere dejar que canción se apague y dé paso a siguiente.
es cuando no obtiene oposición ni freno de parte de mayor que sonrisa se ensancha apenas un poquito más, alegría creciendo al saber que existe aún cierto vínculo a compartir. no es que el actual le desagrade, mil y una vez ha dicho ya que con ser su amiga sería más que suficiente, pero mentiría si no dijera que fantasea con subir escalones de relación desde que labios se rozaron; por eso es que, a la par que primera canción cesa y segunda empieza a sonar en auricular, dedos que sólo corrían mechones pasan a buscar acariciar mejillas, tacto delicado y lento como si buscara explorar suavidad de dermis. liability de lorde quizás no la representaba tanto cuando desconocía de desamores pero aún así intención de intérprete, incluso propia, eran más importantes en contexto que lírica en sí. melodía se vuelve banda sonora de escenario que en realidad es silencioso para el afuera, porque cualquiera que entrase sólo vería anatomía de ambas recostadas a oscuras, se perdería de magia que realmente ocurría conectadas por sincronía de música sonando. y por un momento, huellas que son curiosas empiezan a desplazarse de más, pulgar delineando labios, orbes que viajan desde sostenerle la mirada hasta poder apreciar cada facción en la que se detiene a explorar con dígitos. de pronto se va a mover, cuerpo buscando acortar aún más distancia entre ambas, reacomodándose en almohada buscando no mover audífono del oído de ninguna para entonces sacar a relucir verdadera intención cuando cercanía es tanta que narices se rozan, gesto que ni ella pensó que tendría la iniciativa de tomar. “queenie...” susurra porque no quiere interrumpir voz de cantante con propia, pero muerde carnoso inferior medio nerviosa con seriedad en rostro que la caracteriza, “no me beses,” es osada al soltar y hasta provoca pequeña sonrisa en propias facciones por atrevimiento. quizás es ese su vago intento por hacerla reír con declaraciones que no cualquier día se escucharían de su boca, o quizás es que está probando sus propios límites, porque caricias jamás cesaron y cercanía es demasiado peligrosa.













