—Luka no será así, créeme.— le aseguró con una expresión que enseñaba desesperación en su mayor nivel. Suspiró aliviada al ver que Lucy se distraía con el pequeño Luka, así que asintió ante las palabras de la rubia y, corriendo, atrapó a Sam primero, pero el niño empezó a patalear entonces lo puso en su hombro como un “saco de papas” y se apresuró en tomar de la mano al otro niño, Ted, pero a éste de la mano, ese era el tranquilo del trío. Con toda esa carga se acercó nuevamente a Sophie y soltó un suspiro abrumado, aguantando las patadas de Sam, —Sophie, estoy sufriendo.
—Eso espero —admitió con una divertida sonrisa esbozada en su rostro, la cual se amplió al observar cómo la contraria intentaba lidiar con aquellos pequeños monstruitos—. Desesperarse es lo peor de todo, porque de esa manera seguirán comportándose mal —aseguró la rubia, mirando de reojo, de vez en cuando, si la niña aún seguía entretenida con su pequeño—. Pero, te entiendo, Luka no es así todavía... Pero puede hacerme sufrir, sobre todo cuando llora —realizó una breve mueca, fijándose en el pequeño que no dejaba de patalear.











