“Me vi a mi misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre solo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tomarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.”
LA CAMPANA DE CRISTAL
Sylvia Plath

















