The Rhode Island State flag from 1892-1897
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(Algunas) Cartas a Alfred Douglas
[? Enero de 1893]
Mi Muchacho,
Tu soneto es absolutamente delicioso, y es un portento que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, hayan sido hechos tanto para la música o el canto, como para la locura de los besos. Tu alma delgada y áurea camina entre la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, al que Apolo tan locamente amó, fuiste tú en los días griegos. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a Salisbury? Debes ir allí a refrescar tus manos en el gris crepúsculo de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador —sólo faltas tú; pero ve primero a Salisbury. Siempre, con imperecedero amor, tu
Oscar
Esta carta, robada tal vez a Douglas por alguno de sus chulitos, fue utilizada como prueba contra Wilde en uno de los procesos de 1895. Oscar alegó que se trataba de una obra de arte, y dijo que un amigo suyo la había convertido en un soneto francés. Y en efecto, en la revista de Oxford Spirit Lamp en el número correspondiente a mayo de 1893, figura un soneto en francés, anónimo, basado en la carta, y que Wilde dijo ser de su amigo —en aquel entonces— Fierre Louys.
Souls around the Sphinx Jan Toorop 1892-1897
El Poeta Muerto
Lord Alfred Douglas escribió el soneto que viene a continuación en 1901, meses después de la muerte de Oscar Wilde. Lo publicó más tarde en su libro Sonnets, de 1909. El propio Douglas dijo —en nota a una recopilación de sus poemas— que el soneto se refería a Oscar Wilde.
El Poeta Muerto
En sueños le vi la última noche. Su semblante esplendoroso no tenía ya sombra de desgracia. Y, como antaño, imponderable, musical, yo oía su voz de oro, le veía descubrir la gracia oculta de las cosas triviales y conjurar los encantos incluso del vacío, hasta vestir las cosas de belleza, cual de un ropaje, y hacer de este mundo un lugar encantado. Luego me vi ante herrumbrosa reja llorando por la pérdida de palabras inexpresadas, de cuentos olvidados, de misterios revelados a medias, de ignotas maravillas que hubieran podido salir a la luz y de pensamientos sin voz, semejantes a acuchillados ruiseñores. Y al despertarme supe que él había muerto.
Soneto en idioma original:
31 de Agosto de 1897: Felicidad
Mi amado Muchacho,
Recibí tu telegrama hace media hora, y te mando ya unas líneas para decirte que sé que mi sola esperanza de volver a hacer una hermosa labor en arte es estar contigo. No ocurría así en los viejos días, pero ahora es distinto, y puedes ciertamente recrear en mí esa energía y sentido del júbilo de los que el arte depende. Están todos furiosos conmigo porque he vuelto a ti, pero no nos comprenden. Sé que sólo contigo podré hacer algo. Rehaz para mí mi vida arruinada, y nuestra amistad y amor tendrán así un significado diferente para el mundo.
Hubiera deseado que al encontrarnos en Rouen, no hubiéramos vuelto a separarnos. Hay ahora anchos abismos de espacio y tierra entre nosotros. Pero nos amamos mutuamente. Buenas noches, querido.
Siempre tuyo,
Oscar
El primer reencuentro entre Wilde y Douglas ocurrió en Rouen, el 28 o 29 de agosto. Estuvieron casi dos días juntos y volvieron a separarse. Douglas escribió en su Autobiografía: «El pobre Oscar lloró cuando nos encontramos en la estación. Anduvimos todo el día juntos del brazo o de la mano, y fue perfectamente feliz». A mediados de septiembre, pasando brevemente por París, Oscar fue a Nápoles a reunirse con Douglas nueva y más duraderamente. Ésta es la última carta entre ambos que se conserva.
17 de Junio de 1897: Ansiedad
Mi queridísimo Muchacho,
Me he visto obligado a pedir a mis amigos que me dejen, pues estoy tan trastornado, tan angustiado y nervioso por la carta de mi abogado y el miedo de un serio peligro, que sencillamente debo estar solo. Me doy cuenta de que cualquier preocupación destroza mi salud, y me vuelve espantoso, irritable y descortés, aun cuando odio ser así.
Desde luego, nuestro encuentro es de momento imposible. Tengo que enterarme qué motivos tiene mi abogado para su súbita actuación y averiguar si tu padre —o mejor Q, única forma en que le conozco y pienso en él—, si Q ha vuelto a las andadas haciendo una escena o un escándalo, lo que destrozaría por completo mi posible futuro y alejaría a todos mis amigos de mí. Debo a mis amigos todo, incluida la ropa que llevo, y sería despreciable si hiciese yo algo que pudiera separarme de ellos.
20 de Mayo de 1895: Dignidad
Niño mío,
Hoy aguardamos los veredictos, que se darán por separado. A Taylor le estarán juzgando probablemente en este momento, por eso me ha sido posible volver aquí. Mi dulce rosa, mi delicada flor, mi lirio de los lirios, será a buen seguro en la prisión donde tendré que probar el poder del amor. Veré si puedo convertir en dulces las aguas amargas con la intensidad del amor que te tengo. Hubo momentos en los que pensé que hubiera sido más sabio separarnos. ¡Ah, momentos de debilidad y de locura! Veo ahora que ello habría mutilado mi vida, arruinado mi arte, roto los acordes musicales que forman un alma perfecta. Aunque cubierto de fango, te enalteceré, te llamaré desde los más profundos abismos. En mi soledad estarás conmigo. He determinado no rebelarme, sino aceptar cada ultraje por devoción al amor. Dejar que mi cuerpo sea deshonrado tanto como pueda mi alma conservar tu imagen. De tu pelo sedoso a tus delicados pies representas para mí la perfección. El placer odia al amor por nuestra causa, pero el dolor nos revela su esencia.
Mayo de 1895: Resignación
[…]
En cuanto a ti, me has dado la belleza de la vida en el pasado, y en el futuro, si hay algún futuro. Te estaré eternamente agradecido por ello, y por haberme siempre inspirado adoración y amor. Aquellos días de placer fueron nuestra aurora. Ahora, en la angustia y el dolor, en el pesar y la humillación, siento que mi amor por ti y tu amor por mí son las señales de mi vida, los sentimientos divinos que hacen soportable toda la amargura. Nunca nadie en mi vida ha sido más querido que tú, nunca un amor fue más grande, más sagrado, más hermoso…