En defensa de los que se van. II. Para aquellas que el amor no pudo salvar
Lamento decir lo siguiente. A pesar de que el amor es lo más maravilloso e inexplicable del mundo y pese a que creo, puede salvarnos de alguna forma; no entiendo por qué creemos que el simple acto de sentirlo, de aceptarlo, puede hacer lo imposible.
Pero no es así. Siento decirte que el amor no puede rescatar al barco hundido, el amor no puede remendar el vaso roto, el amor no puede devolver a alguien de la muerte. Y cuando digo muerte y cuando digo roto y cuando digo hundido, no estoy siendo poética. Me estoy refiriendo al barco en el fondo del mar, al vaso en pedazos y al cuerpo en el ataúd que incluso con sus ojos cerrados no deja de mirarme.
No pude salvarte. Yo pensé que si sentía amor, podíamos lograrlo. Lo he intentado y lo has intentado, lo se. Pero fracaso al explicarme esto: ¿Si hay amor, amor genuino, por qué no podemos hacer que esto suceda? Lloró sobre nuestros pedazos rotos pero no hay nada que podamos hacer porque no pude predecir la caída.
La caída es real, el mar es real, la distancia es real. ¿Por qué es que no podemos superarlo con, sí, eso, nuestro amor? No tiene sentido lo que digo pero es ha lo que este mundo me ha llevado. El sin sentido. Amor y caos. ¿Son los mismo? ¿Son lo opuesto? ¿Irreconciliables? ¿Cómo los hago encajar en la vida que llevo ahora?









