Unas almendras de calidad merecían un packaging a su “altura” y si encima su origen es el prePirineo oscense, ¿qué mejor que un envase con forma de montaña para venderlas? Con este packaging logramos una rápida identificación del producto en el lineal del supermercado, en tiendas minoristas, en espacios gourmet, etc. así como conseguimos un envase cómodo para degustarlas en cualquier lugar: en el cine, en la calle...














