Llevo mis manos a mi cara en un intento por calmarme, no puedo evitar soltar una risa, todo era una maldita broma, todo este tiempo creía que a pesar de las monstruosidades que ocurría en el centro de recrió de alguna forma los omegas estaban seguros, no serían victimas de peleas brutales por alfas desesperados, al menos ellos serían sedados para evitar recordar la mayor parte del trauma, dios santo, inclusive el maldito lavado de cerebro que les hacían desde temprana edad los protegía de la realidad, ¿Pero esto? ¿Convertirse en un sacrificio para que un hombre siguiera manteniendo el control de tantas vidas? , me arrodille mientras mi risa se volvía más fuerte, haciendo eco en las frías paredes de la habitación.
-Sera mejor que termines tu drama, estoy a punto de golpearte con la pata de la silla que rompiste- escuche los pasos de Scott detrás de mí, por el rabillo del ojo pude ver que su mano se acercaba a la silla a mi costado.
-¿Quieres que me detenga? ... ¿Es enserio? Después de todo lo que dijiste...-mi risa se detuvo pero la sonrisa en mi rostro debió perturbarlo un poco cuando gire mi mirada hacia el
-A decir verdad reír como demente no fue lo que esperaba que harías cuando te enteraras-



















