Eso no puede ser izquierda
La austeridad en (contra) el sistema público de salud ha sido constante en el gobierno federal de López Obrador. Constante y extrema. Está fuera de la razón y la ética que defiendan “sinceramente” a ese gobierno y a ese presidente diciendo que no es neoliberal o que es de izquierda.
Una austeridad brutal, salvaje, infame, como la que practica AMLO en el campo de la salud, no puede ser sino directamente derecha antisocial o pragmatismo extremo e inmoral (sacar dinero público a la salud para darlo con corrupción a refinerías contaminantes y trenes ecocidas) que termina equivaliendo a derecha antisocial.
Los resultados del obradorismo “sanitario” son lo que son, porque tales son los hechos, una desgracia nacional:
Los pendejos sólo pueden repetir “si lo dice el Reforma”... Pero no es un dicho del periódico, son los hechos, reportados por ese y otros medios.
Insistamos, hasta que revienten o entiendan: AMLO ha desfondado el sistema público de salud, no lo mejoró sino lo empeoró terriblemente, no era un cuerpo “danés” y este presidente (no los anteriores) lo puso en la dirección contraria a Dinamarca (ellos lo pusieron en una dirección no danesa pero AMLO en una antidanesa), un sistema que no estaba cerca de ser motivo de orgullo pero tenía algunas partes que funcionaban correctamente se transformó en un sistema muy lejano de la decencia estatal y es objetivamente causa de vergüenza. Lo señalo desde la primera mitad del sexenio: eso nada tiene que ver con la izquierda, contemporánea y revisada, con poder y presupuesto suficientes: López Obrador, con poder y presupuesto para al menos no empeorar el sistema, usó el presupuesto para otras cosas, no buscó cuidar y fortalecer la salud de los mexicanos sino el poder del presidente, de él mismo, y logró que el sistema estuviera en su peor momento en todo el siglo.
La austeridad constante y extrema contra la salud pública le gusta a Javier Milei… Lo que ha pasado en México contra la salud pública es mileiano (por cierto, Milei “justifica” sus recortes acusando corrupción en todo, donde la hay y donde no la había, como hace AMLO). Entonces, qué es y qué no es López Obrador? Quien no lo ve después de cinco años, o después de esos datos, sólo puede ser lo que ya se dijo: un verdadero y total pendejo.