Siempre te avergonzaste de mí
La Yurta, relatos del lado oscuro del alma (Manuel Pimetel)

seen from Canada

seen from Austria
seen from China

seen from China
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from India

seen from Germany

seen from Australia
seen from India

seen from Canada
seen from China
seen from Kazakhstan
seen from China
seen from China
seen from Estonia
seen from United Kingdom

seen from Sweden
seen from China
Siempre te avergonzaste de mí
La Yurta, relatos del lado oscuro del alma (Manuel Pimetel)
El clima debería avergonzarse de ser tan lluvioso cuando no estás.
Nadie debe avergonzarse por amar a quien ama.
[ english to native ] "i am a lioness, i will not cringe for them."
Soy una leona, no me acobardaré por ellos.
Cada uno...
Cada niño es un artistas, porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tiene ningún miedo a equivocarse. Hasta que el sistema le va enseñando que el error exite y deben avergonzarse de él. ERROR
Enseñar las vergüenzas
Me enseñaron la vergüenza.
Me enseñaron a avergonzarme de mi cuerpo, de mis actos, de mis pensamientos.
Me enseñaron que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, que lo que deseo es sucio.
Y aprendí a no decir lo que pensaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor pensara algo mejor.
Y aprendí a no hacer lo que me apetecía, por vergüenza de que alguien a mi alrededor creyera que era inoportuno.
Y aprendí a no perseguir lo que deseaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor opinara que era inapropiado.
No contenta con someterme a la mirada externa, me plegué también a la vergüenza ajena.
Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar, destacar. Y aprendí a escuchar a la vergüenza al desnudarme, no vaya a ser que me sintiera cómoda en mi cuerpo, y me acostumbrara a enseñar(me)lo sin miedo. Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente.
Y dejé de bailar, de reír a carcajadas, de rascarme el culo, de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, de comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir sin pintar, de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, de llamar a quien echo de menos, de tomar la iniciativa, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de vanagloriarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada.
Y, a base de sentirme cada día más avergonzada, entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada. Que toda la vida iba a imponerse entre yo y mi representante impostada. Así que busqué a mi sinvergüenza interna. Y le costó salir un poco, le daba vergüenza. Pero acabó sacándome a bailar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la cara sin lavar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían avergonzar...
Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. Estoy ocupada viviendo.
Tomado de
http://www.faktorialila.com/index.php/es/blog/82-faktoria-lila-web/blog/155-ensenar-las-vergueenzas
Me alejo de las personas para poder preguntarles ¿dónde, dónde habéis estado? Me avergüenzo de lo que dicen, me duele tener que escucharlos, me alegro de lo que soy largo triste rato, descanso de no tenerles presentes, ¿Acaso no me veis? ¿Por qué no me habéis llamado? Entierro un motivo en ellos para que mi cuerpo siga empujando. Sal a la mar, marinero, que en tierra no sabes vivir, si quieres vivir amando.