ㅤ ㅤ ㅤ ⠀ㅤ ㅤ𝒔𝒊𝒏 𝒄𝒊𝒕𝒚'𝒔 𝒄𝒐𝒍𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒚
Simón había hecho su parte del trato, Luther estaba amordazado y amarrado en medio de aquella sola y obscura habitación, Katya observó en la distancia a un Luther bastante desconcertado y enfurecido que trataba de vociferar y salirse de aquellos nudos perfectos que le habían hecho.
Katya camino a paso lento, el sonido del reloj solo fue cayado por el ruido que sus tacones de aguja hacían al caminar, un sonido seco que se hacía expectante con cada paso más cerca de él, Hogan, seguía retorciéndose y queriendo saber quien y porque lo habían llevado ahí.
—Parece que llegue al final del arcoiris y me encontré a un duende muy sólito.
Murmuró cerca de su oído mientras con sus dedos acaricio la mejilla de Luther, pudo ver el asombro y tal vez miedo en su rostro, seguramente no la esperaba, no a ella que había sido leal a la alianza con su familia.
—Ya sé, ya sé, te sorprendió que fuese yo, pero que te digo, me ofrecieron un reino por tu cabeza y tu sabes que en este negocio, uno es moneda de cambio.
Afirmo con total soberbia mientras se enderezaba y le soltaba una bofetada muy fuerte, sonrió para si misma, como si disfrutara de aquello, sobre todo al notar la mejilla enrojecida del irlandés, sacudió su mano en el aire para que pasara el ardor y dio dos pasos hacia atrás.
—Me gustaría dejarte decir tus últimas palabras, Lu, pero los rusos no somos piadosos, ni nos gusta alargar las cosas. Te quiero, nos vemos en el infierno, me apartas lugar.
Exclamó con una risa burlona y salió a paso lento y seguro de la habitación, ya se encargaría alguien más de él, eso lo tenía seguro, al fin de cuentas la rusa jamás se manchaba las manos, no era su estilo.