Quería contar una historia, pero siempre termino contando muchas otras cosas. Así que decidí ordenarlas por número, al menos las historias sobre mi.
He vuelto a casa después de casi 4 años en tierras muy lejanas. Volví hace poco más de dos meses y aun mi vida en Alemania parece un sueño que del que no he despertado del todo.
Al principio fue difícil volver a vivir hablando sólo en español, no porque se me hubiese olvidado mi lengua materna, sino por la falta de costumbre de hablar en español. Mi cerebro navegaba entré inglés y alemán , ahora debo buscar en las profundidades de mi cabeza por algunas palabras.
Hay algo intrínseco al español, que no me había dado cuenta que extrañara tanto. Es la calidez, la emoción con la que se habla, el cariño, el sentir. Me parece que las emociones fluyen más abiertamente, y que no tengo que estar constantemente preocupada ni de reglas, ni de gramática ni de nada. Por un breve momento puedo relajarme completamente y simplemente hablar y hablar, sin el estrés constante, ni el miedo a equivocarme y a hablar con errores, ni con palabras mal usadas.