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Cancer: Can I take a pite from your pizza Taurus ?
Taurus: do it and I'll kill you and your children and your grandchildren.
Cancer :…
*Sagittarius walks by and take a slice without even asking*
Sagittarius : what's up?
Taurus : a freaking murder is up.
I'm so missing Nami wears straw hat (but I still an official for you Oda...)🍊👒 https://t.co/trKTPCPm4i
Prisionero de un día sin contornos,
latidos que no se puede descifrar de dónde nacen.
La ciudad grita entre luces que encandilan
y vidrios empañados.
Reflejos que se niegan a ser espejo,
que solo aprendieron a existir dentro de las grietas
que entonan el desangramiento.
En mis entrañas,
nanas deformadas bajo la luz de la luna,
lentamente adoptando melodías más retorcidas con cada madrugada.
Canciones de cuna incompletas, falladas, descompuestas,
como si de una radio a punto de erradicar su propia alma se tratase.
Escritas en pentagramas de nervios abiertos y anhelos.
Lugar donde habita aquel chico
que presenció el dolor antes de conocer las palabras para nombrarlo,
antes de que un te amo significara mutilación.
Que amó con la desesperación de un cuerpo
desangrándose en la nieve,
sin testigos.
Calles que son espejos de heridas abiertas
con nombres de avenidas.
Heridas con rostros que transitan el boulevard, como si no supieran que son fantasmas, susurrando secretos de antaño.
Fuentes de mármol.
Pianos blancos.
Recuerdos que se apagan,
que romantizan la mugre que mancha el alma
como si de una reliquia sagrada se tratase.
La ciudad:
mi templo en llamas,
iniciadas por mis propias manos.
Descaradamente actuando
cual cronista de fuegos que yo mismo encendí.
Escribiendo,
con un pulso torcido,
una mirada perdida.
Ruinas y gestos que entonan palabras,
dando comienzo a una misa a la que nadie más asiste,
porque solo yo sé los nombres de mis muertos.
Mi lengua no reza.
Mi lengua conjura.
Mientras es invocado el olor a keroseno que se vuelve perfume.
Las noches,
mausoleos sin placas, ni visitantes.
Mi insomnio latente,
cual órgano afinado por manos que ya no existen.
Con cada verbo retorcido,
como si intentara pronunciar un nombre que duele
sin romperme la boca.
Escombros que repiten mi voz con delay,
Y escribo,
porque ya no me queda
nada más que incendiar.
Terminaría mis días en una lluvia de balas,
solo por saber si estás pensando en mí
como yo pienso en vos —
con el corazón apuntando,
como si aún fueras mi blanco favorito.
Catedral corroída donde siguen sonando
campanas que llevan tu nombre.
Para este punto —
ya deberías saber
qué pasa cuando le das un arma a un chico como yo.