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Orange is the new black.
Psicópata (AU).
Capítulos anteriores.
Narra Samuel.
No me lo puedo creer.
Frank lleva más de treinta minutos tratando de revelar cualquier información esencial que pueda servir para continuar la investigación, pero es completamente inútil. Siento su mirada enfocada en aquella pared falsa, que es en realidad un espejo, que me permite vigilar cada una de sus acciones. Es como sí tratara de enfocar la mía y me retara con diversión, creyendo que yo jamás sería capaz de adivinar la reacción que iba a tener durante el interrogatorio.
Joder Willy, no podrías estar más lejos de la realidad.
Los seres humanos son demasiado predecibles. Son capaces de sacrificarse, con tal de jamás alejarse de aquella persona que aman y pueden llegar a ser masoquistas, sí eso garantiza que una persona no será capaz de abandonarlos. Todo lo anterior se relaciona con el temor absurdo a estar solos y ser olvidados. Necesitan asegurar que en la última etapa de la vida van a estar con otra compañía más allá de su estúpida mascota.
-Es inútil, tío, no suelta ni media palabra- expresó Frank con un gesto lleno de frustración llegando al otro lado de la sala de interrogatorios. -Tal vez no recuerda nada- aclaré aburrido fijando la mirada en un papel en blanco y jugando con la pluma entre mis dedos. -¿Bromeas?- preguntó molesto- Es claro que está ocultando algo...la pregunta aquí es: ¿Por qué? -Amenazas, miedo, se me ocurren varias razones. -Ve e inténtalo tú, yo ya estoy agotado- finalizó tomando su abrigo del perchero y dejando la grabadora encima de la mesa. -¿A dónde vas macho?- cuestiono sorprendido al verlo con deseos de abandonar la sala. -A tomar el aire, estoy harto e estas cuatro paredes, ojalá tengas más suerte que yo. -Estoy seguro de ello. *********************************************************
En aquel cuarto oscuro se podían visualizar una gran cantidad de fotografías y pruebas, que le asegurarían cadena perpetua o pena de muerte. Aunque siendo sincera, preferiría darle de su propia medicina. Según su criterio se merecía la tortura. Que alguien más tomara sus propios cuchillos, mientras los arrastraba con delicadeza sobre su blanca piel y tocaba aquellos puntos necesarios para generar el mayor dolor posible a nivel central.
Vaya ironía.
Cualquier religioso reclamaría que no tiene derecho a juzgar a nadie y que al querer castigarlo con el mismo modus operandi, se convertía en el mismo tipo de persona. Menos mal que hace tiempo dejó de creer en esa basura del juicio final y el karma. No habría un Dios en el cielo, ni una lista, que te asegurara el ingreso al paraíso; según su filosofía, la única forma de conseguir justicia, era en la tierra.
Salió del cuarto luego de revelar las últimas fotografías, en las que se podía ver al oficial, salir de su casa en compañía de un joven de apariencia oriental. Debía aprovechar estos momentos, para lograr colarse a ese lugar y conseguir evidencia que le permitiera probar que había estado viviendo secuestrado por él, durante las últimas semanas.
-¿A dónde vas?- preguntó aquella voz que ingresó al apartamento con un tono de cansancio que aseguraba que no había tenido un gran día. -Por evidencia- respondió con rapidez besando su mejilla y saliendo por la puerta, antes de que la cerrara desde adentro- ¿Qué tal tú día? -Pésimo. -Eso imaginé, nos vemos luego-finalizó desapareciendo de su vista y corriendo para recolectar lo necesario, antes de ser atrapada.
No tenía mucho tiempo para eso. ********************************************** Lo besaba con urgencia, deseando transmitir todo el deseo y pasión que le generaba tener aquel pequeño cuerpo bajo el suyo. Sus manos lo recorrían con necesidad acariciando su pecho, muslos y pelvis con el mismo sentimiento. Podía notar cómo el menor se balanceaba sin el menor temor por romper la silla que los sostenía y gemidos salían de su boca, siendo contenidos por los labios del contrario. Ambos se necesitaban; querían eliminar el espacio que existía entre sus cuerpos y no les importaba en lo más mínimo, el lugar en el que se encontraban, ó que un oficial entrara en cualquier momento, hallando a su superior, con las manos en la maza.
Con las manos sobre la entrepierna del testigo específicamente.
-Vegetta- llamó Willy intentando llamar la atención del hombre que aparentemente amaba. -¿Mmm?- cuestionó realmente sin interés al estar más preocupado por recorrer su miembro con sus grandes manos. -¿Podemos ir a casa? -No irás a mi casa Guillermo- responde sin expresión a punto de posar sus labios sobre su hombría pero siendo detenido por el fuerte empujón del chico, que lo lanzó directamente al suelo. -¿Cómo que no iré a tu casa? -Vas a volver a tu vida normal. -¡NO QUIERO!- gritó con desesperación- Sí no vas a estar conmigo, voy a confesar todo. -¿Qué?- preguntó molesto e incrédulo, levantando una ceja ante su actitud.
Él era el único que tenía el derecho de amenazar y sorprender a su contraparte. Era él quien siempre tenía el control sobre las acciones de los demás y que podía manipular a su antojo.
Tal vez era hora de recordarle quién mandaba.
WHY GOBLIN WHY
I'm just so sad right now
CASI PERFECTO Capítulo 13 – Como el beso de Judas –
Hoy es el día.... Gracias por leer :)
Se dice que las personas guardan dentro de ellas una fuerza que en momentos de crisis se hace presente e incluso, es vital para sobrevivir. Esta oculta en lo más profundo de nosotros, se convierte en amor u odio y no todos han podido experimentar. Si se encuentra algo de igual o más valor se es capaz de obtenerlo a toda costa y defenderlo sin importar quien se interponga en el camino.
¿Cuánto puede amar una persona para olvidar y perdonar a otra? Cuando encuentras el objetivo y te conviertes en el de alguien más, no hay escapatoria. Hay que decidir por el mejor camino aún si no es el correcto.
*** 72 horas después del secuestro***
¿Qué es eso que se siente? Jurina se había aislado de todos. En la incomprensión de sus emociones y sentimientos estaba en algún lugar de su departamento en penumbras, sentada en el piso con su espalda recargada en la pared, sostenía su cabeza en una de sus manos que apoyaba en su rodilla. Nunca se había sentido de tal manera y por supuesto no iba a dejar que la vieran de esa forma y mucho menos Miku.
Con algunos golpes en el rostro, su alma estaba fraccionada y en este punto no sabía si el amor que siente a hacia Rena le hace bien o le hace mal. Las dos veces que discutió con su nombre en medio, las consecuencias fueron grandes. En esta ocasión le duele más haber golpeado a su amiga. Aunque Yamamoto no se encontraba en plenas facultades de igual forma no pudo contenerse al escuchar que insultaba a Rena.
Levanta su otra mano teniéndola en un ángulo donde solo agacho un poco su cabeza, tirando y haciendo eco con el ruido de una botellas de algún licor, dentro de su puño tiene la placa de Sayaka, la cual empuña con mucha mayor fuerza solo con recordar los hechos. No sabe dónde está, no tiene idea de adonde fue y sabe perfectamente que está herida por culpa suya, sabe también que jamás va a perdonarla y no volverá.
–Si tan solo,…– Decía mirando su mano empuñada con una ira bien guardada que incluso le impedía derramar lagrima alguna. Ni siquiera el alcohol ha hecho el efecto deseado. –Si tan solo pudiera hacer algo...–
De ante mano, sabía que era inútil y el no saber qué hacer en esta situación le frustraba más y se odiaba cada vez más. Se pone de pie y decide salir de ahí cuanto antes. En un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en su automóvil lujoso camino a Nagoya.
***72 horas después del secuestro***
El sonido de alguna tubería de agua dañada hacia que sus gotas hicieran eco en un espacio de grandes dimensiones o al menos eso era lo que se podía percibir. Unos paso lentos pero presuntuosos se aproximan a una puerta y unas llaves abren la cerradura. En medio de una sala en la cual solo un rayo de luz brillante se colaba por una pequeña ventana, hacia visible a una figura descuidada y completamente cubierta y atada a una silla.
–¡HEY!, Despierta. – con una bofetada que ya ni duele hace que la figura cautiva mueva un poco su cabeza débil. –Me extrañaste. – La voz manipulada se seguía mofando de ella. No podía ver nada, algo cubría sus ojos. –Me dijeron que no has querido probar alimento, así que decidí venir a verte personal mente,… otra vez. –
–¿Quién, …e,..re…s? –
Muy débil y con mucha dificultad trata de hablar, de alguna forma comprende lo que ha sucedido solo que no se explica por que no la han encontrado, porque sigue atada a una silla y recibiendo cuanto golpe se les place.
–JA,JA, creo que después de todo mereces saberlo. – Quitándose el aparato que le hacía distorsionar su voz le hace saber quién ha planeado todo esto. –Cuanto tiempo, doctora–
–¡Tu!, – Expresa Miyuki levantando su cabeza en sorpresa al reconocer esa voz pero no le sirve de nada solo seguía el sonido de los pasos que le daban vuelta. –¿Por qué? –
–¿Y por qué no? – Dice en burla sintiéndola muy cerca de ella. –Debí dejarte ver como destruí a tu amigas, creen que estas muerta JAJAJAJAJA. Pero descuida no tardaran mucho en encontrar las pistas para saber que no es así y esto se pondrá más divertido–
–Sayaka tenía razón, no eres de fiar–
–Lo sé, – Dice acariciando un poco su cabeza y quita lo que la cubría. Le es difícil ver así que arruga sus ojos sensibles a la luz que aun que poca, le lastima. De pronto la toma del cabello y lo jala hacia atrás manipulado su cabeza de manera agresiva. –Sayaka es muy astuta y te voy a mostrar un lado de ella que no conocías. Ahora come que no me sirves muerta, aún, ¿entiendes? –
Soltando su cabeza también agresivamente, Miyuki la mira agotada y con enojo mientras ella sonreía. Alguien se entromete de igual forma con su voz distorsionada.
–La habitación esta lista. –
–Bien preciosa, sé que tu príncipe no tarda en venir así que debes de estar presentable llevas tres días sin asearte, ¡Llévatela! –
***Departamento de Momoka***
Después de haber escuchado el relato de su amiga incluso siente que también odia a la tal “Jurina”. Pero se sentía un poco molesta y defraudada por la actitud derrotada de Sayaka.
–¿Por eso te embriagaste todo este tiempo y casi dejas que te mataran esos dos tipos? – Al no obtener respuesta y solo verla en el otro lado del comedor chistea haciendo una mueca de disgusto. –No conocía esa parte tan débil ¿y que sigue ahora?–
Momoka interrogaba a Yamamoto después de verla un poco más tranquila sin embargo, ella no se caracteriza por compadecerse de las emociones de las personas. Es algo cruda con las verdades, aunque con Sayaka se contiene un poco más.
–No lo sé. – Responde meneando la mezcla de un fino y caro café importado con su cuchara.
–¿Piensas sentarte a esperar tu muerte? –
–No suena mal–
–Que patética ¿Te propongo algo?–
–¿Qué cosa? –
–¿Quieres hacer una canción para mí? –
–¿Qué?, no–
–Piénsalo, te ofrezco cambiar tu mundo y sé que puedes hacerlo, además quiero que la cantes con migo. – Dijo con honestidad en su rostro. – Además me debes un favor–
–Tan ruin como siempre, ¡Auuch!–
Sayaka movió un poco su cuerpo para recargar sus codos sobre la mesa, acción que hacía notar que está bastante dañada físicamente.
–No puedes culparme, de alguna forma he llegado adonde estoy ahora.– Cruzando una pierna daba un sorbo arrogante a su taza de café.
–Hace muchos años que no escribo y no he vuelto a tocar un instrumento–
–Vamos por favor. Tu talento es natural y siempre admire eso. Fuiste una gran inspiración en mi vida–
–¿Fui? –
–Bueno, no esperes que te diga “eres” cuando tienes pensamientos suicidas–
–Ya ya, está bien–
–¿Qué está bien?¿Lo pensaras?–
–Lo haré–
–Excelente, a decir verdad me gusta más producir, estar detrás de, hacer nacer algo nuevo. – Dice como toda una empresaria. –Querida, es hora de que el mundo te conozca–
–Exagerada–
–Ahhh~ Yamamoto ¿qué voy a hacer contigo? para empezar debemos trabajar en ese autoestima–
–Para empezar debo recuperar mi motocicleta–
–La mande traer, estate tranquila, debes descansar y reponerte para que comiences a derrochar tu talento. –
–Gracias–
Responde Sayaka riendo con desgano conforme ve que la chica exótica elegantemente vestida se levanta de su silla.
–Voy a Salir, siéntete como en casa y descansa–
Sayaka dibuja una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios, no sabía cómo se sentía pero lo que si sabía era que ver a su vieja amiga era reconfortante.
***Nagoya***
Conduciendo por las calles de esa ciudad tan peculiar, Jurina buscaba la casa de Rena en la dirección que antes le había proporcionado. De pronto, en una propiedad bastante descuidada pero de fina estructura ve a su maestra con vestimenta harapienta arreglando su jardín pero de igual forma hermosa. Estaciona su coche el cual le avisa con el sonido de las llantas sobre la tierra a Rena que alguien llega. Pronto reconoce el auto y su corazón siente una emoción inigualable.
–Hey–
–Jurina–
–Hola–
–¿Qué haces aquí? –
–Quería verte–
Jurina vestía un poco descuidada, no lo normal para como estaba acostumbrada verla durante su estancia en la universidad. Al acercarse a ella nota un ligero aroma a alcohol y de inmediato cae en cuenta que las cosas no andan bien.
–¿Te sientes bien? –
Pregunta ella con serenidad para no tratar de verse tan exigente al ver el estado en el que Jurina la visitaba.
–Rena…–
Rena ve en ella una gran preocupación así que solo estira sus brazos para abrazarla, sintiendo su barbilla en su hombro y un abrazo correspondido un poco más fuerte de lo habitual Rena solo se deja vencer por tal fuerza.
Al cabo de unos minutos, Rena llevo de la mano a Jurina la cual estaba muy seria y con un rostro muy triste. Le pide que espere un poco en la sala bastante desordenada. Jurina se quita su chaqueta y la deja sobre el respaldo del sillón. Rena vuelve algunos minutos después y le ofrece una taza de té helado sentándose a un lado de ella. Jurina lo toma y da algunos sorbos sin quitarle la vista a la taza. Rena era bastante paciente ante ella pero ciertamente la curiosidad sobre algunas actitudes le hace sentirse ansiosa.
–Rena…–
De pronto Jurina deja la taza en la mesita de centro y tal cual bajo la mirada de una niña en un apuro gesticula muecas en sus labios al atreverse a mírala.
–¿Si? – Rena la mira atenta y con una calma apacible.
–He hecho algo muy malo–
Amplia un poco sus ojos y de igual forma deja su taza sobre la mesita, pero inmediatamente vuelve a su rostro sereno.
–¿Quieres contarme? –
Jurina la miraba frustrada, impotente, en verdad quería hacerlo pero sabía que no podía y no sabía por dónde empezar.
–yo….yo…–
Ante su indecisión y la dificultad para hablar, Rena vuelve ser comprensiva y trata de que su curiosidad no traicione su estabilidad.
–Está bien –
–¿Eh? –
–Ya me lo dirás después–
Jurina suspira y juega un poco con su mirada, siente un alivio pero aun así se siente mal. Se está cansando de su doble vida y más de su doble moral no es justo para nadie ni mucho menos para Rena.
–¿Puedo quedarme contigo un par de días? –
–Por supuesto, aunque tendrás que ayudarme a poner este lugar en orden–
–Lo haré–
Entre poner y quitar una cosa, la carga emocional de Jurina disminuía conforme se dejaba llevar por tan imponente presencia de su maestra. Siempre era placentero poder deleitar sus ojos con la figura resplandeciente de ella. Al caer la noche a un carecía de focos en algunas áreas de la casa, cosa que perturbaba a Jurina que pese de sus múltiples habilidades la oscuridad no era uno de sus puntos a presumir.
–Solo tengo disponible una habitación por ahora, ¿te importa si duermes conmigo? –
–No, al contrario. Yo puedo dormir en el sofá por eso no hay problema–
–Claro que no, una visita mía jamás dormirá en un sofá–
–Gracias–
–¿Traes ropa? –
–Sí, bueno algo–
Rena proporciono una pijama fresca, acomodo la cama e invito a Jurina a escabullirse dentro. Solo duermen una muy cerca del a otra, Rena abraza a Jurina y Jurina se recarga en su regazo. Mientras dormía, Rena contemplo como una lágrima escapaba de sus ojos. Se preguntaba con preocupación ¿Qué era lo que está afligiendo a alguien tan joven de tal manera para llorar en sus sueños?
Mientras contempla ese rostro que aun dormido se ve afligido, innumerables pensamientos se forman en su mente. Era curioso como disfrutaba de la compañía de este extraño ser. A pesar de ser siempre reservada y solitaria, Jurina tenía algo que la hacía salirse de sus estrictas reglas. Quizá su inocencia, su convicción o la chispa de inmadurez le parece para su sorpresa atractiva. A veces es bastante formal y no parece tenerla edad que dice y en un par de ocasiones llevo sus sentidos a conocer un éxtasis que jamás había experimentado como todo un adulto ¿Cómo puede caber todo eso en alguien? Y, ¿Cómo es que ella se dejó vencer por Jurina? Quizá es tiempo de dejarlo todo atrás y comenzar a disfrutar la vida, quizá por eso Jurina ha llegado a su oscura vida. Que rara es la vida que todo te lo da y todo se lo lleva.
***Comandancia***
Sae caminaba hacia los laboratorios del área forense desde la planta más alta del edificio. Las cosas aun eran tensas pero cada quien seguía con su trabajo, todos excepto dos agentes. Sus escritorios han estado intactos desde hace ya un par de días, pero nadie se atrevía a cuestionar nada.
A decir verdad, es mejor que ninguna de las dos este por aquí, al parecer Jurina decidió tomarse los días que más que voluntarios fueron una orden directa, y de Yamamoto ni hablar, renunció. Sin embargo sabe de la indispensabilidad de ambas y por ahora no quiere presionar a Jurina. La comándate sigue su camino hacia la planta baja, alguien tiene que darle el informe de los recientes hechos.
*Planta baja*
Las puertas automáticas del área forense se abrían al paso de la tarjeta de seguridad de la comandante. Saludando a todo el que se encontraba en su paso llega a la morgue. De pronto un sentimiento la estremece al ver trabajar de espaldas a la actual forense le recuerda un poco a su especial doctora Miyuki piensa que si ella se siente así, ¿Cómo se han de sentir sus otros dos elemento?
–Doctora–
–Comándate, pase usted–
–Con permiso–
–Dígame, ¿que la trae a las entrañas de este departamento? –
–Necesito los informes del incidente con la anterior forense–
–El sargento Matsui…–
–No, ella no está aquí por ahora y nadie se ha tomadora molestia de darme algo–
–Supongo que en verdad es grave lo ocurrido…–
–Supones bien, ¿Qué es eso?– Sae, pregunta curiosa al ver una bolsa trasparente en la que se suelen guardar evidencias.
–¿Eh? ¡Oh! Eso…–
–Si–
–Son las pertenencias que no se alcanzaron a deshacer en el incendio–
–¿Pertenencias de la doctora… Watanabe? –
–Así es–
Sae tomaba entre sus manos aquella bolsa de plástico con un par de objetos quemados, entre ellos una pulsera corroída por el fuego y unos aretes.
–¿Por qué no está esto en el archivo muerto? –
–El director me los ha pedido–
–Oh, comprendo ¿Puedo hacérselos llegar yo?–
–Claro, aquí tiene. – le entrega un folder con barias hojas, –Esta es la física para el archivo muerto y la digital la acabo de enviar por correo, le advierto que hay fotos muy perturbadoras–
–Descuide, con permiso–
Sae se dispone a regresar a su oficina dispuesta a cerrar este caso de una vez por todas y comienza a revisar el reporte de la forense en turno con la pequeña bolsa en su mano.
–¡Comandante Sae! –
–Oh, agente Fukushi ¿Qué ocurre? –
–Le entrego mi reporte del incidente en el callejón del hospital, bueno lo que va hasta hora–
–¿Alguna novedad? –
–Pues sí y no–
–¿Cómo es eso? –
Sae se para en seco al escuchar tan burda respuesta de una oficial.
–Llevamos un par de horas tratando de hacer que una de nuestras sospechosas diga algo pero ni su nombre hemos podido obtener–
–¿Cómo? ¿Tienen a alguien en interrogatorio y no lo sabía? –
Sae se sorprende de cómo su autoridad de pronto es pisoteada, nadie le informa nada últimamente.
–Bueno, nos hemos tomado la libertad de hacer algunas cosas, hemos tomado algunas muestras de una herida que tiene en la cabeza y algunas manchas en su ropa, es como una vagabunda pero no parece que lo sea–
–No puedo creerlo, ¿nadie respeta mi autoridad aquí? –
Sae seguía sin creérselo, pero a la falta de sus investigadoras alguien tenía que tomarla iniciativa.
–Ahh pues, este…–
–Una me renuncia, otra se toma descanso y me asesinan a otra, y ustedes…–
–Sentimos mucho no ser tan eficientes–
–Olvídalo, iré a la sala de interrogatorios, manda llamara la psicóloga–
Sae llega a la sala de interrogatorios directo a cabina de observación donde se encuentra con el agente Ryouha.
–Comandante–
–¿Qué ocurre? –
–Nada, no podemos hacer que hable–
Sae no dice nada al respecto, mira a la chica sentada en la silla con sus manos esposadas y un evidente desinterés. Contempla por un momento la situación y sale de ahí para ir dentro de la otra habitación. Entra y se para frente a ella, quien la ignora rotundamente.
–Soy la Comandante Sae, ¿Cuál es tu nombre? – Sae llevaba consigo una botella de agua, la chica tenía los labios secos y parecía no haber ingerido alimento. Pone la botella en la mesa frente a ella pero ella solo la mira con un desgano impresionante no emite ningún sonido pero se saborea el agua. –¿Has comido algo? – Era evidente que no, Sae sabe que es el tipo de personas que no dirá nada así le quemen los pies así que cambia la jugada.
La chica solo mira pero su vista caes aparte del agua a la pequeña bolsa que un tenía la comandante en su mano, parecían metales quemados, corroídos.
Deja la botella ahí y sale de la sala, la chica se inquieta por lo que vio y por el tipo de preguntas y el trato que le han dado, y hace decidía entre beber un poco de agua o seguir con un extraño orgullo.
–Comandante ¿me mandó llamar?–
–Doctora, sí. Quiero que observe a esta persona, la llevaremos aun celda preventiva, ahí podrá verla por las ventanas–
–¿Hace cuánto está aquí? –
–La vi entrar–
–¿Que opina? –
–Pues, tiene un poco de ansiedad además ella miro con atención esa bolsa que trae en sus manos–
–¿Esta? –
–Sí, creo que debería comer–
–Sí, lo mismo creí, Fukushi–
–Si–
–Vaya por algo de comida, que se alimente y manténganla en resguardo en una celda preventiva. Debo arreglar otros asuntos pero las veré más tarde de nuevo en interrogatorio–
–Si comandante–
****Casa de Rena****
Cerca del mediodía, después de haber dormido tan plácidamente Jurina se sumerge en una tranquilidad que tanto anhelaba después del suceso que le había arrebatado el sueño. Dormir junto a Rena más allá del contacto sexual fue como recordar su infancia cuando se escabullía a la cama de su madre. Pero de ninguna forma podía verla como tal. Justo ahora, contempla la espalda de la maestra que acomoda los cuadros en la pared de la sala mientras ella cargaba con una caja de tamaño considerable repleta de acumuladores de polvo.
Deja la caja en el piso y se acerca sigilosamente a ella, no hace nada, solo permanece a ahí esperando que Rena note su presencia, pero precisamente no es la personas más vivas que conoce. Es bastante distraía así que demora algunos segundos sentir que Jurina ha vuelto y que está detrás de ella.
Se gira al sentir su presencia encontrándose unos ojos brillantes clavados sobre ella, lasciva sin emitir sonido alguno pero no le incomodaba. La inquieto por un instante, pero sonríe siendo ella ahora quien hace dudar a Jurina de su convicción provocando en ella retroceder un poco cuando Rena avanzo hacia ella. Rena acaricia sus brazos conforme subía sus manos hacia sus hombros, sabía perfectamente a donde iría este momento.
Bajo sonrisas cómplices y únicamente su mímica seductora, se provocaban una a la otra con caricias prudentes. Haciendo nula la distancia se intercambiaban muestras de afecto que poco a poco encendía el deseo y la necesidad de complacer sus más bajos instintos. Jugando con la distancia de sus labios apenas si rosándolos ligeramente Rena hacia que Jurina retrocediera y en medio de su juego la condujo hasta donde tenía planeado, el sofá.
Jurina siente ese borde en sus bien formadas pantorrillas, y de pronto siente un ligero empujón que la hace sentarse quedando las manos de Rena en sus hombros y las de ella en el sofá, viendo hacia arriba sus miradas chocan. Rena, dibujando un camino perfecto con sus yemas de los dedos índice y anular por encima de la blusa de Jurina sube tomando el control de la barbilla. Muestra un lado enteramente seductor que le hace tragar saliva cuando lentamente acercaba su rostro al suyo y de reojo ve como una rodilla de Rena se hunde a un costado de su pierna en el sofá.
La vestimenta de su conjunto colgado le permitía adaptarse bien a esa posición tan atrevida. Una Mujer completamente desarrollada yace en sus piernas y se ha apoderado de sus labios robándose el oxígeno y mezclando sus fluidos en una lucha incesante de placer. Era suya, gobernada por el arrebato de Rena podía permitirse acariciar más de su espalda, un toque preciso que acaricia sus glúteos y se deslizan delineándola por completo.
Las palmas de sus manos se extendían ampliamente para no perder detalle de aquella figura que estaba encima. Oprimía su cuerpo contra el de ella, sintiendo excitante la posición que a pesar de ser libre en su tacto era controlada por Rena. El pulso de su deseo palpitaba en los dedos que exploraban su curiosidad y que solo terminaban en su mutuo placer. Las suaves caricias de Rena sobre el rosto alternadas con su nuca que de pronto jalaba un poco su cabellera, y el cómo se aferraba a su espalda hacían batalla contra las fuertes manos de Jurina. Tomando su cintura no le permitía alejarse de su cuerpo sintiendo como todo eso las conducía hacía un deleite extasiado. Es increíble como el tiempo no existe, como solo existen ellas en este instante. No hay nada en sus mentes únicamente son conscientes de lo que hacen y con quien lo hacen. El misterio de sus enigmáticas personalidades se hace presente, el secreto de lo tocado y lo que se puede tocar cada vez es más inherente y descarado. Todo lo de aquel sillón estorbaba y su necesidad les hizo deshacerse de ello en medio de la inconciencia.
Para su mala suerte, el sonido de su celular que de igual forma vibra en su pantalón interrumpe aquel momento, sabe que no puede ignorarlo y detienen su acto para atender a quien estuviera del otro lado de la línea. Haciéndose para atrás y sentándose a un lado de ella Rena la deja hablar, se levanta y se aleja un poco para darle privacidad.
[–¿Si, hola? – Aun exaltada responde tratando de que no se escuchara así.
–Agente, ¿La interrumpí haciendo algo? –
–No, no dígame–
–Te necesito Jurina–
–¿Ahora? –
–Aun eres oficial activo y tu descanso término–
–Y, que hay de… –
–¿Yamamoto? No la encuentro por ningún lado. Necesito que vengas–
–No estoy en Tokio–
–¿En dónde estás? –
–En Nagoya–
–¿Y qué espera agente?, ¿que vaya por usted? –
–Eh…no no, salgo para allá–]
La llamada se corta abruptamente, es obvio que la comandante no está de buen humor ella solo guarda de nuevo su celular y mira a Rena con su rostro afligido con el que había llegado antes.
–¿Qué ocurre Jurina? – Rena vuelve y se sienta aun lado de ella.
–Debo irme, pero volveré, solo espera un poco más, por favor–
No le gustaba esa cara de aflicción, pero entiende y asienta con su cabeza dándole espacio y viendo en ella ese toque de madurez que le encanta. Jurina sale rápidamente pero Rena se queda preocupada por tanto misterio que comenzaba a ser un poco molesto. Mira el reloj de su pared y genera una mueca de insatisfacción. Quedarse con la duda no es de sus sentimientos favoritos, rápidamente se pone de pie y trata de despejar su mente intentando continuar con el acondicionamiento de su sala pisando sin querer una prenda en el suelo.
Jurina salió tan de prisa que olvido su chaqueta, Rena sonríe al verla y la toma entre sus manos detectando el particular aroma de ella. Limpiando el caos recién hecho por la fiebre de ambas, la coloca en el perchero pero no la sostiene bien y cae al piso. Rápidamente la levanta pero en el acto, de una de las bolsas una pequeña cartera peculiar sale de ella. Cuelga la prenda asegurándose de que esta vez no caiga y pone su rodillas en el piso tomado con una de sus manos ese objeto cuadrado de piel. Con su otra mano levanta uno de lados. En menos de un segundo tira el objeto al piso y se lleva sus manos cubriendo su boca junto a sus ojos amplios llenos de impresión.
Dentro de la pequeña cartera, estaba a la vista una placa, forjada en acero con los bordes bien hechos del escudo del departamento de policías de Tokio y en la parte de abajo el titulo rotulado de Sargento. Lo que más le ha impactado es la foto del lado contrario de la placa, es Sayaka además de ser una placa muy bien conocida para ella.
Se siente mal, muy mal. Su cuerpo comenzó a sudar y a temblar, no se atreve mirar de nuevo ese objeto. Inevitablemente hace conjeturas en su cabeza, toma de nuevo la placa y se levanta del piso colocándolo en una de las bolsas de la chaqueta rápidamente.
***Comandancia***
Había trascurro varias horas de que Jurina atendió al llamado, y llego directamente a la oficina de su comandante Sae. Toca inmediatamente en cuanto se encuentra frente a la puerta y escucha su voz dándole el paso.
–Adelante–
–Comandante–
–Matsui, pasa–
–¿Qué ocurre? –
–Tenemos un sospechoso participe de los hechos en el callejón del hospital, el agente Kitagawa la relaciona por algunas pruebas tomadas que corresponden a las la sangre del tablón de madera. No quiere proporcionar información–
La comandante Sae deja de hacer lo que hacía poniéndose de pie y caminado hacia Jurina entregándole las hojas de lo poco que pudieron investigar sobre la chica.
–¿Y cuál es su delito? –
–Los agentes Fukushi y Kitagawa la atraparon la mañana de ayer mientras pretendía robar algunos medicamentos. Necesito que me ayudes en este caso–
– Esta bien, pero debo decirle que he considerado dejar la corporación–
–No puedo intervenir en tus decisiones, y puedes hacer lo que te venga en gana pero, ayúdame con este último caso–
–¿Por qué tiene interés en este caso como para hacerme venir? –
–Aparte de que es tu trabajo y tu caso, aun eres miembro activo... –
–Con permiso, iré a la sala de interrogatorios–
La actitud de Jurina era muy extraña, ya no estaba ese agente optimista y lleno de determinación, sus palabras sonaban vacías y se veía obligada a hacer lo que alguna vez lleno su vida.
***Sala Interrogatorio***
Jurina entra a la sala de interrogatorio con unas hojas en la mano, no hay mucha información así que hay mucho por hacer.
La interrogada gira su cabeza al escuchar la puerta del cuarto abrirse, siguiendo con la vista y al mismo tiempo los movimientos de Jurina, se encuentra por segunda vez ahí y no parece haber cambiado en lo absoluto.
–Sargento Jurina, – Se presenta. –Sin antecedentes ni registros de altercados, veo que usted no tiene nombre en este expediente en blanco–
–Tengo–
–¿Entonces? –
–No meda la gana decirlo–
–Vaya, actitud Yankie, de todas formas lo sabré. – La chica cruza sus brazos y más que sentirse acorralada hacía gestos de desinterés. –¿Dígame, en donde se encontraba usted entre las 6:30 y 8:00 de la noche?– Sin embargo el silencio le hacía saber a el agente que esto demoraría algún tiempo. –Bien, le diré conde estuvo. Usted se encontraba en el callejón del ala norte del hospital central no precisamente hablando con otra mujer, muy atractiva por cierto, o eso me dijeron, la cual la golpeo después de discutir…–
–Esa,…maldita. – Interrumpe con un chisteo.
–…Con, un objeto de madera y posteriormente usted le disparo. – Continua Jurina el relato del último informe realizado por Watanabe Miyuki mirando mientras miraba hacia la ventana como si tratara de comunicar algo sospechoso.
–Yo no dispare nada–
–Las vieron, hay testigos. –La sospechosa voltea su cara en signo de importarle poco pero Jurina nota en ella un resentimiento. –¿Eran cercanas cierto? –
–¿También le importa mi vida privada?–
–No, pero si lo que ocurrió ahí, ¿porque finge ser una Yankie?, ¿es intimidada?–
–Yo no dispare esa arma.– Se reserva a decir.
–¿Entonces quien lo hizo? –
–No lo sé–
–¿La están persiguiendo, a quien protege?, ¿por eso sobrevive de comida y objetos robados? –
***Cabina***
La negatividad la hacía impacientarse inusualmente y dentro de la cabina de grabación podían notarlo, Sae se encontraba ahí junto el agente Fukushi y la doctora Akane.
–Comandante, permita entrar. – Pide la Psicóloga.
Sae viéndose escasa de personal preparado y la ineficiencia de Jurina, suspira y da pie a que entre la Psicóloga
–Está bien, entra, – Sae le autoriza inmiscuirse ya que sabe de su profesionalismo y algo debió de ver que los agentes y ella no. –Jurina, – le habla por el auricular, –la psicóloga Akane va entrar–
Pronto, Akane ya estaba dentro y comenzó a hacer algunas observaciones como si de terapia se tratara, pero Jurina escuchaba con mucha atención recargada en el cristal con sus brazos cruzados.
–Takayanagui Akane–
–Ay no… otro policía. – Murmura con fastidio.
–No soy policía, soy Psicóloga–
–¡Ha! Un loquero, lo que me faltaba–
–Sí, uno. – Pronto Takayanagui le sigue el Juego, algo vio en ella que le pareció curioso. –Se necesita estar loco para entrometerse en la vida de los demás–
–Usted lo ha dicho–
–Sí, uno se entera de tantas cosas…–
Conforme Takayanagui se sienta, cae en cuenta de lo que hace, al principio frunció el ceño por lo que hacia la psicóloga, pero ahora sabe que es uno de sus trucos. Fraternizar de forma que no sepa que lo está haciendo, una jugada muy sucia de ellos.
–La gente suele sufrir por cosas innecesarias.– Dijo de pronto la acusada.
–Vaya que sí, lo bueno que existe gente como tú que parece no importarle lo que le suceda a los demás–
–A veces las cosas están fuera de nuestras manos manos.– De pronto la chica empuña sus manos como si recordara algo frustrada.
–Eso tiene un nombre–
–¿A sí? –
–Sí bueno, en definición pero a mí me gusta llamarlo cobardía–
–¡Por supuesto que no! ¡yo no soy ninguna cobarde!–
–Tranquila, no estoy diciendo que lo seas. Una conducta muy común en los humanos sensibles es la evasión. Cuando saben que saldrán lastimados actúan con desinterés–
–¿Eso lo aprendió en los libros de su escuela? –
–¿Cómo sabe que está en los libros? –
–Lleve algunas materias sobre eso además creo que no me recuerda–
Akane la mira fijamente, desde que la vio en la mañana sabía que le era un poco conocida
–¡Oh! Tú eres la chica de la universidad en la que impartí una conferencia–
–La misma, quien diría que ahora sea parte de su material de conferencia–
–Mmmm, así que sabes de cómo va esto–
–Sí, y se lo que intenta–
–Y según tú, ¿Qué es lo que intento? –
–Quiere aparentar que es amable conmigo para no verse mandona como ella–
Jurina hacia muecas desde su lugar, a veces divertidas otras irónicamente pero trataba de no verse afectada por esta chica.
–Mmmm, vaya creo que eres muy inteligente pero no lo suficiente para lidiar con todo esto, estas aterrada, te consume el miedo y te sientes herida –
–Son solo suposiciones–
–No, lo he visto antes y lo estoy viendo ahora. Ella era muy importante para ti y ¿Se la llevaron? Puedo ayudarte–
–Usted no puede–
–¿Por qué no? –
–Esta,… muerta…– Era evidente su desánimo y frustración y también lo era como le dolía aquella circunstancia.
–¿Cómo lo sabes? –
El tono de Akane era muy pasivo y suave, tanto que ha logrado meterse en la cabeza de esta chica y hacer que por fin avanzara la investigación.
–Solo lo sé–
–¿Estas en peligro, cierto?, confía en nosotros. Sé que no podemos devolverte eso tan valiosos que te fue robado pero podemos honrar su memoria, o podemos encontrarla. –
–No la encontraran–
–¿Por qué? –
La chica agacho su cabeza, por alguna extraña razón las palabras de Takayanagui hicieron eco en su conciencia, quizá lo que necesitaba no eran preguntas si no alguien que comprendiera o la hiciera comprender. Incluso la misma Jurina es cambia su expresión al escuchar sus palabras.
–Sí–
–¿Pudiste ver quién se la llevo? –
–Dos personas vestidas completamente de negro–
Jurina se entereza por el tema, quizá Sae tiene razón, pero no solo eso. Comienza a sospechar de algo más.
–Sí la querías, ¿Por qué huiste?–
Intervino Jurina sentándose y relajándose un poco para no parecer mandona. Después de esa respuesta vieron como las facciones de la chica se descomponían.
–Ella me lo pidió, cuando forcejeábamos y me golpeo para que supiera que no estaba mintiendo en su decisión de hacer ese trabajo alguien disparo por detrás de mí, y, y yo solo salí corriendo mareada de ahí–
–Hace un momento la has maldecido–
–Abecés también el amor maldice ser amor, no podía hacer nada, debía favores y le iba a pagar bien por ese trabajo–
–¿Qué tipo de trabajo? –
–De la vida fácil,...o eso me dijo…–
Por sus auriculares escuchan la orden de Sae para que salieran de ahí y lo hacen. Takayanagui y Jurina regresan a la cabina donde estaban los demás agentes y la comandante Sae.
–¿y bien? –
–La chica está asustada y acaba de pasar por un trauma–
–¿Está mintiendo? – Pregunta Jurina
–No, esta simplemente en un etapa de duelo y como bien sabe todo reaccionamos diferente. –
–¿Entonces? –
–Es obvio que está huyendo, lo mejor será mantenerla con nosotros bajo libertad condicionada pero parece que no tiene a donde ir. –
–Entiendo, Jurina–
–Si–
–Voy a pedirte que cuides de ella por hoy mientras consigo un lugar para resguardarla–
–¿Usted cree que sea necesario todo eso? –
–Lo creo–
–Está bien, por hoy está bien aunque creo que no soy de su agrado–
–No le queda de otra, y sabe que es lo que le conviene–
Sae las deja a ellas para ir con la interrogada para hablarle del trato. La chica parece haber tocado fondo por fin y acepta la ayuda.
***Departamento de Jurina****
Jurina la llevo con bastante desconfianza a su casa, la alimenta y le ofrece ropa limpia. Todo es manejado con confidencialidad y normalidad. A las afueras había un par de vehículos vigilando el departamento. La chica después de terminar de asearse entra a la sala observando el lugar, Jurina sabe que está ahí cuando se percató de ella con su mirada periférica mientras escribía algunas cosas en su portátil en la sala.
–¿Qué que te ofrece? –
–¿Vives sola? –
–Si…–
Jurina responde con desconfianza, antes no quería hablar y ahora es ella quien inicia la conversación.
–¿Quieres que te ayude en algo? –
–¿Cómo dices? –
–Que si puedo ayudarte en algo, no sé qué más hacer. De alguna forma debo agradecer–
–Está bien, no voy a cobrarte el favor–
La chica nota en su respuesta, un tono de voz muy distinto con el que la interrogó. Y se siente ahora apenada.
–Sé que esto es parte de tu trabajo, eres buena persona. Encontré esto en el piso, salía un poco de bajo de una puerta–
–Oh…–
Jurina de pronto no sabe qué decir, no es muy común escuchar halagos de delincuentes y menos de uno que lo veía como enemiga.
–Usted es alguien muy importante, ¿verdad? Ese es un título valiosos para que este en el suelo–
–No soy importante, los títulos no determinan si eres buena o mala persona.– La chica levanto del piso uno de los títulos que no tenían marco y que Sayaka guardo con todas sus demás pertenencias. –¿Sabes una cosa? –
–¿Qué? –
–Creo que si hay algo que si puedes hacer–
–¿Y qué es? –
–Ven acompáñame–
Jurina la lleva al armario que estaba en el pasillo donde guardaba todo tipo de objetos, justo de donde salió ese papel. Abrió la puerta y prendió la luz había muchas cosas el piso y los cuadros y fotos estaban apiladas arriba de un mueble.
–¿Todo esto es tuyo? – La chica miraba a todas partes, era una habitación pequeña, pero en ella estaban los trofeos y medallas con la leyenda “sargento”, cuadros y muchas fotografías.
–Sí, olvide que debía ordenarlo y agradecería si me ayudaras al menos aponerlo todo en una caja–
–Claro– Ella comienza a levantar varias cosas y al llegar a un porta retrato se sorprende por lo que ve. –Yamamoto–
–¿Eh? – Jurina voltea en cuanto escucha el nombre de su compañera.
–Es Yamamoto Sayaka–
–Sí, así es ¿la conoces? – Jurina se acerca a ella extrañada e interesada por lo que pudiera obtener.
–Hum, la odiaba–
–¿Cómo es eso?–
–Ella era de la preparatoria de elite vecina de la mía–
–Si pertenecías a una escuela de elite ¿Qué haces desperdiciando tu vida? –
–¿usted no lo haría? –
–¿Qué cosa?
–Lo que sea por amor–
–Como se llamaba tu pareja–
–Aka...ri, Yoshida Akari–
–Ya veo, y tu–
–¿Yo que? –
–¿Cuáles tu nombre? –
–Mayu–
–¿Solo Mayu? –
–Ogasawara Mayu–
–¿Tienes familia? –
–¿Usted la tiene? –
–Si–
–Yo no–
–¿Qué es lo que tienen las escuelas de elite que las personas que conozco no tienen familia?–
–¿También conoce a la hija de la directora? –
–¿Watanabe Miyuki? –
–Si–
–¿Pero porque pone esa cara? –
–Ella está, muerta–
–¿Qué? –
El timbre interrumpe y Jurina se sobre salta un poco tomando inmediatamente su arma, sus padres saben que no está en casa y no les ha dicho que volvió por su inquilina que ahora protege. Mayu también se asusta pues su vida obviamente corre peligro.
–Tranquila, iré a ver, mantente cerca de mí–
–Está bien–
Jurina sale apresurada empuñando su arma a un costado de ella, se acerca a la puerta sin hacer ruido y se asoma por el mirador. Suspira por ver de quien se trata, todo está en orden pero no del todo, devuelve su mirada asustada a la puerta y oculta su arma en lo primero que encuentra mientras el timbre se escuchaba de nuevo. Torpemente abre la puerta y da la bienvenida.
–¡Rena! ¿Qué,… qué haces aquí? –
–Hola Jurina, me quede preocupada por ti y decidí venir a verte–
–¿Por qué no me avisaste? – Jurina en verdad estaba sorprendida.
–¿Está todo bien Jurina? –
–Sí, ¡Sí!–
–¿Te molesta que haya venido? –
–¡No! No, para nada–
–¿Quién es ella? –
–¿Ella? – Jurina voltea y ve a Mayu parada en el pasillo, por un momento dada la impresión se le olvido su protegida.
–Ogasawara Mayu, – ella misma se presenta y también intuye lo que está sucediendo. –Por qué no pasa, les preparare un poco de té–
–Gracias–
Rena entra conociendo ya el camino, y Jurina se queda petrificada en la entrada ¿Ahora que va a hacer? Se asegura de que su arma quede oculta y va con Rena a la sala. También la noto extraña así que no solo porque si ha viajado de Nagoya hasta su casa. Cuando se asoma un poco Rena está mirando por la ventana observando cómo se despide la tarde en aquel gran ventanal.
Regresa sus pasos recargándose en la pared y toma aire mientras piensa en lo que dirá, no puede verse dudosa. Pero tampoco puede revelar aun su verdadero oficio. Jurina toma valor y entra a la sala. Esta ves Rena si se percata que está ahí y sin voltear a verla le habla.
–¿Confías en mí, Jurina? –
–Claro,… por supuesto que lo hago–
Respondió caminando hasta ella y quedando a la par, hombro con hombro mostrando una inseguridad inusual.
–Olvidaste tu chaqueta–
–¿Y solo viniste a devolverla? –
–No, hay algo más–
–¿Qué cosa? –
–He venido atraer algo que quizá ocupas. – Sintiéndola a un lado de ella gira su cuerpo y Jurina hace lo mismo.
–¿Qué cosa? –
Rena la mira seriamente y de su vestimenta holgada, de la bolsa de su falda larga saca la pequeña cartera cuadrada. Extiendo un poco su mano hacia ella Jurina amplía sus ojos observando el objeto, levanta su vista hacia Rena que la mira de una forma que no sabe si es por el momento o lo que siente pero se siente muy diferente. Helada levanta una de sus manos y toma la cartera entre sus dedos un poco temblorosa. Sabe perfectamente que hay dentro y lo peor es que no es la suya, es la de Yamamoto.
–¿Qué ocurre Jurina? – Pregunta Rena viendo evidentemente descubierta una mentira. –¿No eres estudiante cierto? –
–N, no…–,
–¿No? –
–Rena, yo…–
–El té está listo,– Ambas chicas voltean. Ella se da cuenta de que algo extraño está sucediendo, –Yo, lo dejare aquí. Estaré en la habitación de huéspedes. –
Mayu aparenta retirarse pero solo camina algunos pasos y se queda de espaldas escuchando nada realmente, la habitación se queda en silencio. Rena voltea de nuevo hacia Jurina quien está mirando ahora hacia la salida de la sala pero no se percata que la chica no se fue, esta tan sumergida en su preocupación que ha comenzado a sudar frio.
–¿Qué está ocurriendo Jurina? –
–Esa placa no es mía... – Rena ladea un poco su cabeza cayendo ya en la impaciencia. –Es de… es,… le pertenece a Sayaka–
–Lo sé, es bastante obvio. Dijiste que confiabas en mí,… –
–Yo, yo, soy oficial de investigación. – Confiesa sin mirarla y camina hasta rodear el sillón sentándose en él. –Sargento para ser exacta…–
Bajo la mirada de escrutinio de Rena, muy seria y un tanto fría, sede un poco a la duda de nuevo y hace lo mismo que Jurina, pero se queda parada frente a ella. Ahora entiende muchas cosas en la actitud de ella y de sus compañeras.
–¿Por qué no me lo dijiste antes? –
–Eran órdenes superiores, no podía hacer mucho en realidad–
Responde sin mirarla, para ella todo se ha venía abajo. Cambiaba completamente su situación con Rena, solo que no sabía si era para bien o para mal.
–¿Hasta cuándo planeabas decirme la verdad? –
–No podía ponerte en riesgo, estamos en medio de un caso muy delicado–
–Entonces es por eso salieron tan repentinamente de España–
–Sí, así es ¿Estas enojada, por esto? –
Por fin Jurina la mira, sus ojos guardaban culpa pero una pena aún más grande detrás de ella o cual llama mucho la atención de Rena.
–Un poco. Jurina, ¿Qué es eso tan malo que hiciste, la razón por la que llegaste a mi casa y por lo cual te vez angustiada? – Jurina no responde, esquiva la mirada de Rena, bajando la vista moviéndose inquieta en su mismo lugar y su semblante empalidece. –Jurina, puedes contarme te aseguro que intentare entenderlo –
–Nuestra forense,… la forense, murió por mi culpa–
Rena amplía sus ojos ante aquella declaración, pero no le sorprende, sabe muy bien del trabajo de los oficiales y los traumas por los que pasan sin embargo debió ser duro para Jurina dado a la forma en que se ha estado comportando. Ogasawara se recarga de la pared de la impresión, estaba a cargo de una asesina. Pero debía permanecer en esa casa por su seguridad además que le ha llamado mucho la atención las fotos de Sayaka en el cuarto de tiliches de Jurina.
–¿Quién era ella? –
–Miyu,..ki.–
Responde ausente Jurina, y ahora Rena si se sorprende en verdad, eso solo puede apuntar hacia una sola cosa pero espera escuchar antes de especular.
–¿Qué fue lo que hiciste? –
–La entregue como una vil carnada. – Tanto Mayu quien seguía escuchando como Rena se estremecen de tal barbaridad, por parte de Rena se preguntaba ¿cómo es posible eso si se veían tan unidas en Barcelona? Con su rostro cayendo en amargura y sus ojos llenándose de pequeñas gotas cristalinas, Jurina habla por sí sola. –Había una alerta de atentado en contra de ella por ser la hija del director del departamento y el me lo hizo saber a mí pero no podía decírselo a nadie más quería que su plan fuera nuestro plan y que sucediera como ellos querían y así fue. Al final fallamos, el director me sacaría del caso y seguramente bajaría mi rango si desobedecía sus órdenes, tampoco podía decírselo a la comandante y mucho menos a…–
–Sayaka,… – Complementa Rena. –Te peleaste con ella, ¿o me equivoco? –
–Sí, no quiere verme y renuncio después de todo esto. No pude salvarla Rena. – Dice frustrada apretando sus puños, en los cuales, Rena se arrodilla frente a ella y los toma entre sus manos. –No pude devolvérsela con vida, ella, ellas– Mirándola con lágrimas gruesas en sus ojos y su voz ya cortada por la impotencia y el coraje más la amargura le revelaba la cruda verdad.
–Lo sé, de alguna forma me di cuenta cuando estuvieron en Barcelona–
–¿Comprendes lo que he hecho? –
–Sí Jurina, pero a veces no tenemos opción. – Rena responde pero clava sus ojos en ella un tanto perdidos como si se sumergiera en algún recuerdo, esos ojos que Jurina no ha podido descifrar y que la miraron alguna vez en España. –A veces por defender algo, a alguien somos capaces de todo, todo–
Su mirada vuelve en sí y la forma en la que dice esas palabras le da escalofríos a Jurina, Rena de pronto es muy seria y parece entender a la perfección el sentimiento.
–¿Qué sabes tú de eso? –
–Yo sé lo que es robarle la vida alguien,…– Confiesa vacía y escalofriante, hace que Jurina se queda sin palabras, solo se miran una a la otra, poco apoco se revela su verdadero ser ante ambas; orgulloso, enigmático, golpeado por las circunstancias, frívolo y malévolo, tan celosas de su pasado que lo descubren a cuenta gotas. Son tan similares y diferentes que ahora saben, son tal para cual. –Yo también confió en ti por eso te confió esto, ahora sabes que puedes contármelo todo–
Rena se pone de pie, hace que Jurina también lo haga, solo la incita a un abrazo cálido y lleno de compresión y amor. Afuera Mayu hacia muecas y sus ojos no permanecían quietos, pensaba en ciertas cosas que ahora puede entender también. Y para su mala suerte esta indirectamente involucrada.
En la sala Rena reconfortaba a Jurina entendiéndolo todo al fin, sosteniéndola en sus brazos de una forma protectora mira hacia las brillantes luces que sobresalen en la oscuridad de la noche. Mientras daba leves golpecitos a la espalda de Jurina, ella refleja una mirada vacía y fría. Su rostro serio dibujaba un semblante que mezclado en la penumbra daba miedo. Era un rostro que Jurina no podía ver, la Rena que la sostenía en sus brazos no era precisamente la que conoce solo que, no se había dado cuenta de ello.
***OSAKA***
Sayaka había salido a tomar un poco de aire fresco a las afueras del edificio lujoso de su amiga la estrella, aún quedaba un poco de luz antes de que se despidiera el día. No sabe si fue suerte o una maldición que la haya rescatado. Sus heridas aun duelen mucho, pero así intenta sentarse en el césped y recargarse en un árbol que se veía muy cómodo. Con dificultad lo hace y se dele mucho, más cuando lo hace. Quizá sus heridas del cuerpo son bastante dolorosas pero le es más insoportable la pena que lleva dentro de ella.
–¡Hey! Corazón ¿Qué haces en el piso? –Sayaka ve a su amiga que se acerca y cuando esta frente a ella se agacha.
–Momoka–
–No te levantes, solo te traje un obsequio. Lo dejare aquí, –Ella deja una libreta forrada de cuero muy bonita y elegante, de esas que usan los compositores. –Te dejare sola –
–¿Qué es? –
–Abre lo si te sientes lista–
Momoka se levanta y le giña un ojo después mira a su amiga por unos segundos, sacude su cabeza y la deja sentada sobre el pasto recargada en ese árbol frondoso. Ella suspira y toma la libreta, muy profesional por cierto. En ella hay una pluma muy peculiar, le recuerda a una que perdió en su sala de ensayos en la preparatoria, sonríe y no puede evitar hacer un puchero irónico acompañado de tristeza y aunque se resiste, una lágrima solitaria se le escapa ¿Qué pretende Momoka al llevar eso? ¿Torturarla con su pasado? O, ¿hacerle ver que por nada del mundo el pasado desaparece y hay que seguir adelante?
Ella se pone de pie con dificultad y va al interior del edificio, solo sigue su camino hasta llegar a lo que ahora era su habitación, en un pequeño escritorio deja la libreta pero al darle la espalda detiene sus pasos y gira su cabeza hacia ella, algo dentro de ella le hace sentir cosquillas en sus dedos y sin dudarlo más, termina por girar completamente, se sienta para retarse a sí misma y a su creatividad. Poniendo su voluntad en ello con su ceño fruncido y una mueca de sufrimiento comienza a escribir, relataba versos y secuencias de palabras que solo ella comprendía, pero poco a poco iba dándole forma a lo que se convertiría en un futuro prometedor.
***Casa de Jurina***
Después de ese cálido y extraño abrazo, Rena libera a Jurina y camina por la habitación para encender la luz, cuando lo hace mira Jurina aun parada y ausente, a lo cual regresa con ella y la hace sentarse.
–¿Cómo te sientes ahora? –
–Mejor, avergonzada pero mucho mejor–
–No deberías, comprendo lo difícil que debió haber sido ocultar todo esto–
–¿Lo dices en serio? –
–Sí, ya decía yo que sus notas y su agudeza deductiva en los análisis no eran normales para alguien de universidad–
–Tú también eres muy perspicaz–
–Lo sé, – Responde con arrogancia ante el alago. –Cuéntame desde cuando eres agente–
–Bueno, llevo alrededor de 6 años y 4 que me gane el título de agente, antes era solo oficial, admiraba a mi hermano y quería ser como él–
–¿Tienes una hermano? –
–Sí, he hice varias pruebas gane muchos méritos y después conocí a Sayaka y junto a ella…–
–En verdad ella importante en tu vida–
Llamándole la atención como en cada oportunidad que tenía, en cada oración que decía, salía a relucir el nombre de la chica
–¿Acaso son celos? –
–Para nada, aunque debo aceptar que es muy agradable y bonita, ¿Por qué no tratas de hablar con ella?–
Rena deja a un lado el tema del hermano interesada más por su pelea con Sayaka y el estado de ánimo de Jurina.
–No sé dónde está–
–Si en verdad eres su amiga…–
–Ya sé ya sé, debería saber dónde está–
–No–
–¿No? –
–No, deberías saber “Como” encontrarla.– Jurina se queda callada por un momento Rena por enésima vez tenia rezón. –Evidentemente está herida y eso no puedes cambiarlo pero no pueden quedarse estancadas en el pasado ni perder una amistad tan valiosa–
–Mmmm, puede ser…–
–Lo es, los seres humanos somos maquinas maravillosas movidas por sentimientos y ustedes dos comparten uno de los más hermosos–
–¿Cuál? –
–La amistad Jurina, y eso no se gana fácil. Por cierto ¿Quién es ella? –
–¿Quién? –
–La chica que trajo el té que ya está frio–
–Oh, ella. Pues es una testigo y delincuente–
–¿Qué? –
–Bueno, la atraparon por delinquir pero en realidad solo está huyendo y me han pedido que cuide de ella mientras le encuentran un lugar más seguro. –
–Mmm, comprendo. No cabe duda que en verdad tu vida es muy peculiar–
Ambas sonríen un poco, Rena es lo bastante educada y comprensiva con Jurina al grado de hacerla respirar tranquila.
La chica de afuera, había permanecido escuchando la conversación todo este tiempo, decide ir a su habitación y dejarlas solas, ya es tarde ha comenzado a sentir mucho sueño. Justo cuando cierra la puerta cuidadosamente de su habitación las otras dos chicas salen de la sala y ahora, dadas las circunstancias la habitación para invitados estaba ocupada así que ocuparían la misma.
***Mañana Siguiente***
Alguien había madrugado y se encontraba tocando fuertemente el timbre del hogar de Jurina. Ella se encontraba en un plácido sueño profundo y comenzó a despertar cuando escuchaba la insistencia de quien se en entraba afuera.
–Buen, día…–
Era la comandante Sae quien estaba fuera, de pronto no sabe qué hacer y cree haberse equivocado de departamento sin embargo, se le hace peculiarmente conocida quien le recibe en la puerta.
–Hola, buen día– Responde Rena.
–Disculpe usted es…–
–Matsui Rena–
–Ahhh…–
–Pero pase, Jurina no debe de tardar en salir–
–Oh, gracias–
De un momento a otro ya estaba en la cocina robando una deliciosa taza de café en espera de Jurina.
–Buen día, – Saluda encontrándose una inusual escena en su cocina, incluso la chica que tiene a su cargo está ayudando. Rena no estaba cuando despertó, pero una maravillosa mezcla de aromas llegaba hasta sus fosas nasales anunciándole el desayuno. –Comandante–
–Agente, buen día, porque de acuerdo con esta bella señorita ya puedo llamarla agente–
–Sí, puede–
–Así que señorita Matsui, está usted de visita–
–Sí, aunque… –
–¿Que la hace venir aquí tan temprano comandante?– Jurina interrumpió lo que Rena iba a decir. Quizá leyó su mente y no esta lista aún para decirle que es su pareja, con todo esto que tienen encima. –No se preocupe por Rena, ella está enterada de todo–
–Supongo, pues vine a llevarme a nuestra testigo–
–Mayu, Ogasawara Mayu–
–Vaya, te ha confiado su nombre–
–Bueno, yo estoy lista para cuando usted lo disponga–
–Mmm, buena chica pues nos vamos ya, – Dice la Comandante. –Además Jurina, te espero a las 12:00 en punto en la comandancia hay que ir reclusorio, Edgar ha pedido hablar contigo–
–¿Edgar? –
–Sí–
Repentinamente, Rena hace un ruido estruendoso mientras lavaba los utensilios que ensucio mientras cocinaba, he hizo que las chicas voltearan a verla.
–¡Ah! Lo siento, tengo las manos resbalosas por el jabón.– Sonriente se disculpa por interrumpir.
–Entonces debo estar allá al medio día–
–Así es, ahora si no te importa me llevo a esta jovencita–
–Adelante–
Jurina, Sae y la chica testigo salen de la cocina dirigiéndose a la entrada, mientras se ponían cada uno sus zapatos seguían conversando hasta finalmente despedirse. Jurina vuelve a la cocina donde Rena preparaba un par de platos para que desayunara antes de irse.
–Siento mucho tener que estar fuera–
–Está bien, comprendo yo estaré esperándote siempre Jurina–
–Gracias–
***Auto de la comandante***
Dentro del auto, Sae conducía tranquilamente, en silencio Mayu veía como pasaban los edificios y de pronto tuvo una duda.
–Adonde me van a llevar–
–¿Mmmh? Pues, a una casa de seguridad a las afueras después de que termine el interrogatorio, ¿podrías darme una libreta que está en la guantera? –
–Oh, si–
Accidentalmente, al sacar la pequeña libreta de recordatorios tira algo más que había dentro.
–¿Qué es esto? –
Pregunta levantando una pequeña bolsa, recuerda haberla visto antes cuando la comandante entro a interrogarla.
–¿Qué cosa? –
–esto–
–Ah, es evidencia de otro caso–
–¡Oh! –
Expresa y mira con atención la bolsa no se atreve a ver más allá de lo que hay a la vista en la sucia bolsa de plástico así que la devuelve, solo que se había dado cuenta ya de algo.
***Casa de Jurina***
Mientras degustaban sus alimentos, Rena no pierde la oportunidad de inmiscuirse un poco más en los asuntos de Jurina.
–¿Y quién es ese tal Edgar? –
–Es un extranjero que detuvimos hace ya varios meses–
–¿Y, de donde es? –
–Es de España, Barcelona para ser exactos–
–Oooh ya veo–
–Él es la razón por la que fuimos a España y gracias a él te he conocido–
–Vaya que es todo un caso–
–¿Qué sucede? – Rena de pronto pierde su vista y parece pensativa.
–Nada, solo creo que la vida nunca dejara de sorprenderme–
–Bueno, iré a ves,…tirme~…–
Un poco intrigada pero acostumbrada a esa actitud misteriosa, Jurina se levanta de la mesa para ir a su habitación a vestirse como su profesión se lo manda.
–Adelante, ve–
Se sentía raro, Jurina sale de la cocina, cuando llega a su habitación va directo a su closet y saca su uniforme, el oficial. Debido a la visita en el reclusorio debía vestir oficialmente, traje negro con su saco el cual tiene algunos galones y el escudo del departamento al que pertenece. Su Camisa blanca, su arma en la cintura y su placa del otro lado enganchada en su cinto y no podía faltar aun falda que ceñía su caderas a media pierna. Tentación pura en hora de servicio. Se miraba a sí misma en el espejo viendo como ella misma no se percibe ya como un oficial. El suceso con Miyuki y con Sayaka se había llevado su motivación de servir a la justicia y ansia que todo esto termine pronto.
–¿Ese es tu uniforme? –
–¿Eh? – Jurina se sorprende un poco, no se dio cuenta en que momento Rena entro a la habitación. Es la primera vez que Rena la veía de tal manera, pero hay algo muy extraño en la atmosfera, el brillo de Rena no está, y se acerca lentamente hacia ella. Siente como unos escalofríos le recorren todo el cuerpo bajo esa mirada fría de cierta forma. –¿Rena? –
Rena, al estar frente a ella acaricia ligeramente uno de sus hombros mirando todo el atuendo llegando sus dedos hasta el escudo del saco.
–Te queda, casi perfecto–
–¿Casi? –
Rena la mira saliendo de su trance, no debía haber dicho eso, se sacude un poco y sonríe ligeramente.
–Olvídalo, ve a trabajar que la justicia espera y yo estaré esperando por ti–
–Mmm–
Jurina da algunos paso pero no dejaban de mirarse había algo en ese momento que las conectaba pero al mismo tiempo las distanciaba, era una sensación bastante extraña.
–¡Jurina! –
–¿Si? –
–Espera, – Rena se acerca hasta ella, y después de mirarla fijamente a los ojos deja una marca invisible de sus labios en la mejilla derecha. –Ahora si ya puedes marcharte–
–Ooh, gracias–
Jurina se vuelve muy dócil y sumisa ante la presencia de la maestra, incluso la ha animado a buscar de nuevo a Yamamoto. De ninguna manera posible lo que siente hacia ella puede ser malo. Sube a su auto y se pone en marcha para llegar a la comandancia e ir por un apoyo para visitar la prisión.
***Comandancia***
Ella arriba a las instalaciones y va directo a la sala de interrogatorios donde ya está Mayu la delincuente que se volvió testigo con la Comandante Sayaka y el agente Ryouha hablando. Llega a la cabina que está detrás de la gran ventana donde solo se pueden ver reflejados los que están ahí dentro.
–¡Jurina San! –
Efusivamente, el agente Fukushi la recibe cosa que casi la hace saltar de un susto.
–Fukushi–
–Es un gusto tenerla de vuelta por aquí ¿le traigo algo? ¿café? ¿Agua? Se ve muy bien hoy–
–Ya, ya ya… estoy bien así Gracias. – Casi apartándola un poco después de que con tanta pregunta viola sin darse cuenta su espacio personal, –Mejor dime cómo va el interrogatorio–
–Acaba de comenzar, de hecho está vez es raro como está dispuesta a cooperar–
–¿Así? –
–Si, dijo que usted la animo a hacerlo–
–¿Yo? –
–Eso dijo–
Dentro de la cabina también se estaba Takayanagui la psicóloga, la cual le da la bienvenida a él agente Jurina pero estaba más atenta en lo que sucedía dentro.
***Dentro de la Sala***
Hasta el momento, transcurridos 10 minutos, las preguntas eran las mismas pero ahora cooperaba en las respuestas.
–¿Y bien, ahora dinos tu versión? –
–La chica, se llamaba Yoshida Akari, asistíamos juntas a la universidad hasta hace un año que descubrimos que podíamos hacer dinero fácil sin depender de nuestros padres. Ellos no aprobaban nuestra relación y huimos–
–¿De dónde? –
–De Osaka–
***Cabina***
Jurina asentaba para sí misma, por eso conoce a Miyuki y a Sayaka, los años de juventud no se olvidan.
***Sala de interrogación***
–Nos mudamos a Tokio, alguien cuyo nombre desconozco nos prometió una gran vida y así fue–
–¿A cambio de qué? –
–Ofrecer droga, nunca la vendimos solo pedíamos bebidas preparadas para quienes pedían algo más, en realidad nunca las he visto yo solo les decía dónde encontrar–
–Entonces solo eran una especia de damas de compañía–
–Sí. Todo iba bien hasta que los clientes quisieron, pues, pedir más y Akari pues era de muy bue…–
–Entiendo, ¿Qué más? –
–Lógico yo me negué pero…–
–¿Tu pareja no? –
–Al parecer le gustaba más el dinero que yo, – Amargamente lo dice. –Gustos caros, coches joyas hasta que comenzó a beber y consumir, se endeudo. Intente sacarla pero ella no quería y el día que por fin la convencí sucedió el incidente–
–¿Qué incidente? –
–Entre sin que se dieran cuenta al establecimiento, en el área de camerinos unas personas importantes estaban hablando de algo relacionado con sus negocios sucios. Una mujer, no conozco su rostro pero su acento es muy curiosos, habla japonés muy extraño, dijo que venía en nombre del jefe y había un trabajo pendiente. Escuche que necesitaban una chica y me invadió el miedo cuando escuche el nombre de Akari, dijeron que era perfecta y de las complexiones exactas. Tenían poco tiempo para actuar pero que la necesitaban muerta, total a una mujer barata como ella nadie la iba a extrañar. –
***Dentro de la cabina***
Jurina amplía sus ojos y descruza sus brazos, sale de ahí directo a al cuarto contiguo apresuradamente y olvida solicitar permiso para entrar.
***Sala de interrogación***
La puerta se abre de forma aparatosa y los que estaban adentro se sorprenden, como era de esperarse la comandante Sae se exalta.
–¡Agente!–
Sae exclama.
–¡Ogasawara! –
Jurina entra dirigiéndose directamente a la interrogada caminando hasta ella.
–¡Agente Jurina!–
Responde Mayu un poco asustada pues todo era muy tranquilo.
–¡Miyuki!–
Dice inclinándose cuando esta aun lado de ella.
–¿Miyuki? –
Sae se cuestiona, pues no entiende por qué Jurina entro con tal arrebato y nombrando a la exforense.
–Dime, ¿La querían para hacerla pasar por alguien? ¿E iba a matarla? –
Exaltada y llena de una extraña y alterada por aquella declaración trataba de encontrar un rayo de esperanza y la mejor razón para traer de vuelta a Sayaka y conseguir su perdón.
–En ese momento supe que iban a matarla. Corrí y de los nervios me tropecé con un montón de cajas, ellos se dieron cuenta de mi presencia y como puede fui por Akari y la saque de ahí. Corrimos, mucho, nos escondimos en el callejón y paso todo eso que vio su testigo, ellos dispararon el arma en nuestra contra–
–¿Y por qué no dijo eso desde antes? –
–¿Iban a creerme? ¿A alguien con facha de vagabundo con los días contados?–
–¡Debo buscar a Sayaka!–
Jurina exclama y se apresura a los hechos, su razón está concentrada en una sola cosa y es, el agente Yamamoto.
–No está segura de ello. – Replica Sae.
–Algo me dice que caímos en una trampa y seguimos en ella. No voy a quedarme con los brazos cruzados, esta vez no. –
–No le doy autorización, tiene un careo con Edgar en el reclusorio–
–Edgar no va a ir a ningún lado–
–No se atreva a sobre pasar mis órdenes o–
–¿Qué? –
–¿Va a destituirme?, después de todo este es mi último caso ¿No? –
La comandante Sae ya no le dijo más, estaba furiosa por tal atrevimiento, pero feliz de ver de nuevo las agallas de su agente.
Jurina estaba a punto de salir entendiendo el mensaje silencioso de su superior y poco a poco retrocede para dirigirse a la puerta.
–¡Agente Jurina!–
–Dime–
–No estoy segura, de si es o no el mismo caso, pero hay un anillo que se encuentra en una bolsa que vi esta mañana me pareció que es igual a este.–
Ogasawara saca un anillo de uno de sus bolsos del pantalón, tan importante para ella que un lo llevaba consigo.
–¿Qué anillo? –
–¡Las evidencias! –
Recuerda Sae.
–¿De qué hablan? –
–Ayer le pedí a la forense Fujita que me permitiera entregarle personalmente las pertenecías de metal que no se calcinaron las cuales presuntamente eran de Miyuki. –
Explica Sae.
–Miyuki no usaba anillos.– Jurina desconcertada afirma.
–A vaya, y es una lástima que ninguna de mis agentes estuviera aquí para deducirlo a tiempo–
–La persona con el acento curioso dijo que era una venganza que tenía cuentas pendientes con un par de policías–
–¿Aun lo duda comandante?–
–Hay una gran posibilidad de que así lo sea, adelante agente vaya a donde tenga que ir. Nosotros armaremos un operativo para desmantelar ese lugar y dar con los responsables a como dé lugar–
–¿Y yo? – Cuestionándose ahora por su bienestar, pregunta Ogasawara por lo que sigue.
–Tu nos vas a ayudar llegara ese lugar. Vendrás conmigo ahora–
Después de dar por finalizado el interrogatorio donde Ogasawara dio la ubicación para dar con uno de los peces godos, se forma un operativo encubierto para actuar cuanto antes.
***Buscando a Yamamoto***
Jurina sale en busca del agente Yamamoto sin perder más el tiempo, pero una llamada entrante la detiene antes de subirse a su veloz auto, es de Rena así que no duda en responder.
–Hola–
–Hola Jurina–
–Dime ¿Ocurre algo? –
–No, es solo que Miku ha llegado a tu casa–
–¿Miku? Qué raro no sabía que yo estaba de vuelta–
–Parece un poco triste y se encerró en su habitación, por eso te he llamado–
–Voy para allá.–
Jurina cambia drásticamente sus planes, no sabe que ha ocurrido y aparte es muy temprano para que Miku esté fuera de la escuela. En menos de diez minutos ya se encontraba buscando sus llaves para abrir la puerta de su departamento sin embargo, la puerta se abre sin previo aviso.
–¿Miku?–
–¡Jurina! –
Saltando sobre ella se tira en llanto, se veía realmente exaltada y sabía que Rena la había llamado.
–¿Que te ocurre? –
Miku no contestaba nada solo sollozaba y mojaba el cuello de la camisa de Jurina, ella entra de lleno en la casa con Miku en sus brazos, Rena estaba en el pasillo mirando aquella escena. Jurina va hacia la sala con Miku aun sobre ella, y se sienta en el sofá. – ¿Miku que ocurre? –
–Papá y Mamá van a enojarse conmigo–
–¿Y eso por qué? –
–Me expulsaron del colegio,… –
–¿¡QUE!? –
–Tú también me vas a regañar–
–Quisiera hacerlo en verdad pero ya me lo esperaba, además tengo un poco de prisa–
–Me escape, Mamá y Papá ya deben de saber y seguro me están buscando–
–Pues seguro es así, así que voy a llamarlos–
–Pero me van a regañar y me van a enviar un internado–
–No te van a enviar a ningún lado, jamás se los permitiría.–
Jurina llama a sus padres y explica lo sucedido, ella es quien más ha estado al cuidado de la pequeña, y de cierta forma se siente responsable de su conducta. Pide que por hoy lo dejen pasar y no le llamen muy fuerte la atención. Por este día se quedara en casa de Jurina pero ella debe salir en busca de Yamamoto cuanto antes, Vaya detalle.
Jurina la deja en manos de Rena, No era la mejor de las ocasiones pero al menos no estará sola, Rena cuidara de ella mientras cumple con su misión del día. Después de despedirse de ellas sale del departamento y conduce directo adonde sabia, era el hogar de la agente.
Jurina, detenía su auto frente al departamento de Sayaka y sin dudarlo va directo a su piso. Toca la puerta pero nadie responde, así dura un tiempo bastante prolongado. Recuerda que guarda una llave de repuesto debajo del extintor, así que va a comprobar si aún está ahí. Como puede, vence el candado para no romper el cristal que lo cubría y efectivamente encuentra una llave ahí.
No duda en entrar, es bastante oscuro y desordenado. Hay botellas de alcohol de diferentes tamaños por todas partes vacías.
–Huh, estuvo buena la fiesta Yamamoto, – Dice para ella misma caminando con cuidado para no tropezar con alguna de ellas. –Donde estas Sayaka–
Camina hacia a la Sala, observa sus fotografías y trofeos quebrados en el piso, allí está también la medalla que comparte con ella, ese galón que se ganaron por salvar innumerables vidas. Va a su habitación donde el panorama no es muy alentador, todo tirado, su espejo roto manchas de sangre y muchas fotografías que salían de una caja deshecha. Se acerca hasta ella y la levanta del piso, aún hay cosas dentro. Sonríe nostálgicamente, sin duda un recuerdo muy bonito pero doloroso.
Ella y Miyuki en la orilla del mar, no muy lejos se distingue un puerto de exportación de autos, se perciben vagones de tren a lo lejos. Parecía un día tranquilo para ambas, como un relámpago una idea viene a su mente. Al seguir viendo las fotografías, las estructuras, las calles le dan una idea de adonde ir.
Inmediatamente sale del departamento apresurada y sube a su automóvil de nuevo, con el rechinar de las llantas respondiendo a la prisa, se pone en marcha directo a Osaka.
***Casa de Jurina***
Miku estaba recargada en la cabecera de su cama, jugaba en su 3DS para dejar pasar el tiempo, por la tarde debía ir al centro de artes. Escucha que Rena toca la puerta seguido de llamarla por su nombre.
–Miku, ¿Puedo pasar? –
–Sí, adelante. – Ella deja su video juego de lado para poner su atención. –Rena-Sama– Un poco apenada por lo sucedido.
–Rena está bien solo Rena, ¿puedo? – Le pide permiso para sentarse.
–Sí, Rena–
–¿Estas bien? –
–Si–
–La comida esta lista–
–Oh, es verdad debo comer–
–Eres un poco despreocupada igual que Jurina–
–Bueno, Jurina ha estado a mi lado toda mi vida. –
–Y su pongo que te ha criado a su manera–
–O malcriado decía su amiga Yamamoto–
–¿Yamamoto? –
–Ahhh si, una de varias,… ¿Rena te importaría llevarme al centro de artes?– Pregunta Miku para desviar la atención de su anterior imprudencia, Jurina ha olvidado mencionar lo de los apellidos por todo lo que tiene encima, pero no va a ser ella quien se lo diga así que astutamente piensa por ella.
–Claro, pero primero hay que comer–
Miku queda completamente satisfecha de su paladar al probar la comida de Rena, pese a la falta de carne son platillos que le han gustado bastante es la primera vez que come verduras por su propia voluntad. Cuando terminan, se disponen a salir rumbo al centro de artes.
En una tarde maravillosa conviviendo con esa excepcional niña que ahora lo sabe es un genio, despierta en ella el sentido maternal que ha estado durmiendo por años dentro de ella. Miku se ha ganado un lugar que celaba por completo y se reservaba únicamente para su hija desaparecida. Esta niña tiene algo que le llama mucho la atención, para Miku estar en la compañía de alguien que debería de ser una desconocida, resulta ser muy agradable y juraría que la ha visto antes, dentro de su pecho hay un calor peculiar desde que hablo con ella sobre su dibujo. Al volver a casa después de que el tiempo se ha ido rápido, a Rena le embarga una duda, no se explica como a pesar de la inteligencia de Miku la han expulsado del colegio.
–Sé que no me incumbe pero ¿Por qué te han expulsado? –
–Pues, porque he golpeado a un par de compañeros–
–¿Qué? –
–Ellos siempre me han dicho que soy un fenómeno y siempre hablan mal de Jurina–
–¿Qué es lo que dice? –
–Pues que…–
–Comprendo–
–¿En verdad?, ¿puedes leer mentes? –
–No, pero entiendo cuál es la raíz del problema–
–Los adultos dicen que es tal mal, y los niños dicen lo que escuchan de ellos–
–Vaya, sí que eres muy lista, ¿Y tú qué opinas? –
–Me gusta ver a Jurina feliz, a decir verdad no puedo opinar ya que desconozco muchas cosas pero sé que si una persona es feliz, está bien–
–Con que si un persona es feliz, ¿huh? ¿Miku, que te hace feliz? –
–Pues, estar con Jurina, ¡el helado! ¡Mis tíos! –
–Es pera, ¿Tus tíos? –
–Aah, si, Jurina no te ha dicho que no son mis padres, de hecho no tengo. – Rena se queda pensativa, pero lejos de pensar en algo que pudiera relacionarlas, piensa en lo difícil que ha sido la vida para esta pequeña. –Jurina se ha hecho cargo de mí desde que nací y para mi ella es mi como mi mamá–
–Comprendo, y, ¿qué le parece señorita si vamos por un gigantesco helado? –
–¿Puedo comer helado? –
–¿Por qué no podrías? –
–Pues, aunque no me castigaron por ser expulsada considero que no debería–
–¿Y a quien le vamos a decir? –
–¿Será un secreto? –
–Entre las dos–
De manera cómplice, Rena y Miku comparten un momento que de alguna forma las uniría sin saber que tato podría significar.
***Torre de Tokio***
–¿Segura que es aquí? –
En una misión de vigilancia para tratar de dar con los culpables del incidente en el caso de Watanabe Miyuki. La comandante Sae se encontraba con Ogasawara Mayu dentro de un lujoso auto. Vestida para la ocasión, Miyasawa Sae llevaba un trae elegante, un sombrero y lentes oscuros. En encubierto, pretendía hacerse pasar por un magnate millonario importante en busca de convertirse en inversor, su objetivo, llamar la atención de los que maneja el bar de donde supuestamente escapo Ogasawara.
–Sí, aquí se reúnen todas las tardes antes de ir al bar–
–Hum, será pan comido. Bien, todo en posición–
Hablaba por el micrófono oculto entre su ropa y salía del coche, Ogasawara permanece dentro del auto observando por medio de cámaras que llevaba cada acompañante de Sae para indicar quien era a quienes buscaban. Tres policías bien entrenados y corpulentos hacían guardia a la comandante.
Caminando presuntuosa y llamándola atención por la ostentosidad de las joyas prestadas del departamento de utilería. Se sienta en una de las mejores mesas, uno de sus acompañantes le acerca un puro. No tiene idea de cómo se fuma esa cosa pero lo disimula muy bien cuando otro de sus guaruras le ofrece fuego. La carta le es entregada por una elegante mesera que le sonríe coquetamente, a lo cual, en su papel galante no guarda las apariencias.
–Es él, el de la derecha es casi dueño, pero faltan. – Habla Ogasawara mientras Sae miraba discretamente.
–¿Nombre? –
–Akuma Harashi–
–Ha, opulento el nombresito–
Se frotaba la barbilla y hacía gestos deductivos planeando la situación y buscando la manera de que aquel sujeto hablara con ella. La mesera que antes le había atendido le toma la orden pero antes de que se retire la sujeta de la muñeca.
–Oye, preciosa. –
–¿Ssi, si? –
Educada pero alarmada, la empleada no podía faltarle al respeto a este cliente así que se comporta paciente.
–¿Conoce usted al señor que esta allá? –
–mmm, sí–
–No te asustes, Sae le muestra el interior del saco en el cual, tenía la su placa, y le sonríe. –¿Qué toma usualmente? –
–Coñac–
–Bien, tráigame una copa extra–
–S,si–
–Disculpa, ¿cuál es tu nombre? –
–Kashiwagi…Yuki–
–¿Kashiwagi? Lindo nombre–
–Gracias, con permiso, en seguida le traigo su orden–
Sae observa la forma de caminar de la elegante mesera, no se podría esperar menos de ese lugar tan lujoso.
–Alguna novedad allá en auto Ogasawara–
–Sus guarda espaldas no se sientan con él, hay uno sentado en la orilla, dos más casi en la entrada y uno más su espalda, tenga cuidado–
Al obtener el trago extra del más fino coñac bajo miradas conquistadoras con la mesera. Sae se pone de pie y camina hasta la mesa de aquel señor. Sus guardaespaldas se ponen a alerta cuando ven a la comandante sentarse a un lado del señor. Pero al obtener el fino trago le hace una señal de que todo está bien.
–¿A que debo el honor? –
–Negocios, que más va a ser, Harashi-Sama–
–¿Negocios? –
–Así, me han informado que usted es socio de un sitio muy popular, Akira Kayagami –Dice presentándose al final.
–¿Así? –
–Sí, Yabakura, ¿le es familiar el nombre? –
–¿Qué tiene para ofrecerme? –
–bellas chicas, las mejores y un producto nuevo–
–¿Nuevo? –
–Sí, ¿le interesa? – Sae, saca de uno de sus bolsos una caja llamativa muy lujosa y de ella un par de píldoras, es una reproducción exacta por parte de su departamento de ciencia de unos estupefacientes que desconocían en una investigación del año pasado confiscada. Bastante dañina pero muy adictiva y cara. –Es una muestra gratis, puede probarla y ver sus efectos–
–Yo no consumo–
–Claro, eso lo sé pero siempre hay alguien en quien pueda–
–Muy inteligente usted joven ¿Pero cómo puedo confiar en su juventud?–
–¿Ah oído hablar del cartel Saboro? –
–Sí, famoso de la península y desaparecido–
–Yo lo erradique con esto–
–Vaya, eso no me lo esperaba–
–Esto es solo calidad y seriedad, pero usted decide, tengo ofertas con los Yakuza pero me gusta más ser independiente y tengo entendido que usted señor Harashi, no tiene buenos lazos con ellos–
– ¿Está muy bien informado, huh? –
–Pues uno hace su trabajo–
–Está bien, lo espero en el distrito rojo, uno de los míos lo estará esperando a usted y a sus chicas esta misma tarde a las 6:00 pm en punto. –
–Eso es excelente–
–¡Salud! –
–Salud–
Dando un trago a sus bebidas, acuerdan un posible negocio para esta tarde, ahora Sae está en problemas pues debe hacerse de una buena cantidad de estupefacientes y arreglara sus damas, tiene el tiempo contado y no puede haber errores.
***Osaka***
Jurina no tiene idea de adonde ir, recuerda que Sayaka alguna vez le conto de una casa grande de ciertas características en cierto barrio. Así que toma su teléfono para hacer una llamada.
[–Si diga–
–Director, Soy el agente Jurina–
–Se quién eres, dime que quieres–
–Estoy en Osaka–
–También lo sé, me lo dijo Sae, dime, ¿qué quieres? –
–Necesito saber dónde está la casa de Yamamoto–
–No creo que la encuentre ahí, es el último lugar a donde iría–
–Eso lo sé, pero necesito buscar algo que me indique donde puedo encontrarla, conocidos que pueda buscar, lo que sea–
–Eres muy obstinada Matsui. –]
El Director le da la dirección y Jurina se pone en marcha, no tarda mucho en llegar y se le ha concedido el permiso de brincarse la barda y violarlas cerraduras. En verdad es una casa de estructura antigua muy conservadora como Yamamoto. Decide buscarla habitación de la chica y la encuentra en el segundo piso de la casa. Todo perfectamente ordenado, múltiples fotografías que como sospechaba debería de tener con personas de la preparatoria y entre todas ellas, con un brazo rodeando su cuello una chica de aspecto masculino de cabello corto y negro la abrazaba en una foto con los miembros de su banda musical. Esa foto estaba enmarcada, ella la toma en sus manos y la saca del marco.
Una vez más su agudeza investigadora acierta, detrás dela foto hay varios nombres típico de la escuela media con mensajitos positivos, ahora la cuestión es saber quién es quién. Realmente no ha encontrado mucho y no hay mucho por hacer en ese lugar.
Deja la casa y conduce sin rumbo, a lo lejos ve un establecimiento con cara de bar pero también venden comida y el calor le invita tomar algo frio y refrescante. Su uniforme llamaba mucho la atención, aparte de ser elegante era de mayor rango a lo que están acostumbrados a ver por estos rumbos así que debía guardar la compostura.
***Distrito Rojo***
A regañadientas y refunfuñonas, cinco bellas chicas estaban a punto de entrar en misión de encubierto como hostness en ese barrio muy bien conocido por brindar entretenimiento.
–¿Por qué tengo que usar esto tan ajustado? – El agente Fukushi se quejaba mientras acomodaba su ropa interior en un elegante vestido blanco estallado.
–Cierre la boca agente, está en una misión–
–Claro como usted disfrutara de la fiesta mientras quien sabe que manos sucias toquen mi trasero–
–¡Agente! –
–Ya está bien–
Era la menos femenina pero de igual forma muy bella.
–Aquí es–
Desde el interior de una elegante y ostentosa Cadillac Escalade, observaban a las afueras los movimientos del lugar. Algunas de las chicas seguían perfeccionando su atuendo y maquillaje y otras como Fukushi solo refunfuñaba y esperaban que terminara esto pronto.
A lo lejos un sujeto bien vestido hace señas para que la camioneta llegue a un determinado estacionamiento.
–Bien, chicas. Ha llegado la hora–
Como si un resplandor las iluminara, el descenso de unas piernas bien contorneadas comenzaba el desfile de las bellas chicas del departamento, Kitagawa Ryouha, Furuhata Nao, Takayanagui Akane, Fujita Nana y Fukushi Nao. Todas ellas en poses perfectas simulaban ser una profesionales del medio robando las miradas de cualquiera incluso del que las había recibido dejándolo como tonto boquiabierto. Entre en medio de ellas, se para el agente en un atuendo nuevo digno de su supuesto puesto dentro del gremio. Tacón alto, vestidos bellos, elegantes y provocadores con joyas de acuerdo a la personalidad de cada una, comenzaban a caminar detrás de Miyasawa.
–Bienvenidas. – Una joven de igual muy buen ver pero vestida con un traje tradicional las recibe en la entrada. –Por aquí–
Llegan hasta una elegante sala de estar, en la cual ya se encontraba el señor Harashi e inmediatamente las chicas al verlo lo saludan presentándose lo más regaladas posible.
–No puedo creer que esté haciendo esto– Entre dientes la única en desacuerdo seguía siendo Fukushi.
–Cállate y disfrútalo. – Murmura la actual forense que no perdía el tiempo en coquetear mientras sonreía ampliamente.
–Vaya vaya, usted en verdad no mentía–
–Por supuesto que no, le he traído a algunas de las mejores–
–¿Cómo? ¿Aún hay quien supere a estas bellezas?.
–Así es, un par de elementos camaleónicos. – Miyasawa le cierra el ojo –Usted entiende, hay que abarcar de todo–
–Me encantaría conocerlos–
–Por ahora no están disponibles–
–Es una verdadera lástima. Bien, por hoy sus chicas estarán aprueba.–
Conforme jugueteaban con los clientes, observaban a detalle el lugar cuando alguna llamaba la atención, otra inspeccionaba de más. Dirigidas por Ogasawara mientras Miyasawa distraía al enemigo conviviendo con los peces gordos. Las ventas en tan solo un par de horas se incrementaron considerablemente.
Satisfecho por ello dejo de ponerles atención a las chicas lo cual eso las hacía más libres. Fukushi y Kitagawa llegan a la habitación donde administran todo el negocio. Lo primero que observan es un crucifijo de gran tamaño, con la leyenda “La casa del Señor” ambas chicas se miran la una a la otra. De acuerdo con los reportes que han estado leyendo, este es nido de ratas que han estado buscando desde hace ya varios meses. Tomaron fotografías de todo lo que encontraron como videos cortos. De entre los archivos escanearon documentos que creyeron convenientes y salieron de ahí como si nada hubiese pasado.
***Osaka Saliendo del Bar***
–Oh, lo siento– Jurina se disculpa siendo ella quien no se fija.
–No disculpe, no me fije que había alguien detrás de la puerta.–
Responde la otra persona viendo su rostro bello detrás de esas gafas oscuras que baja un poco con sus dedos para mirar mejor y sonríe seductoramente, sus ojos caen inevitablemente a una costado de su pecho donde encuentra la leyenda “Departamento de investigación de Tokio” más el escudo bordado de la policía. Sonríe aún más pero lo ignora entrando de lleno en el local mientras se deshacía completamente de sus gafas.
Jurina se quedó observando sus movimientos pues cree haberla visto en algún lugar antes y por un momento por la forma en que se le quedo viendo, experta en la materia la miro con coqueteo. Se gira para tomar de nuevo la puerta pero de nuevo se detiene de golpe al escuchar como la han llamado.
–Kinoshita-san– El dueño del Bar la recibe efusivamente, parece ser un cliente frecuente. –¿Cómo está su amiga? No la habíamos vistos desde el día del incídete – Jurina demora su salida como si se entretuviera con celular repitiendo en su mente dicho apellido.
–Mucho mejor, es muy fuerte–
–¡Es ella! – Grita en su mente Jurina volteando a verla. – Kinoshita Momoka
–Aun así esos tipos no debieron hacer eso, aprovecharse de alguien alcalizado y más de una mujer es imperdonable–
–Descuide, sabe defenderse bien.–
Listo, por arte de magia deduce que es Sayaka de quien hablan, o quiere creerlo cualquier indicio es bueno si no se sabe dónde buscar. Ella sale del local y aguarda en su auto a que la otra chica salga también, El ruido de su celular interrumpe el sorbo de su agua de sabor.
[–Si diga–
–¿Cómo va agente? –
–No muy bien comandante–
–Nosotros hemos confirmado algunas cosas, Fujita y las demás analizan lo que pudieron extraer del lugar que visitamos–
–¿En verdad? –
–Sí, suerte con su misión y la estaremos esperando para reventar ese lugar–
–De acuerdo–]
La llamada termina, ya era tarde y al menos debía buscar alguna habitación disponible en algún hotel el cual ya buscaba en su celular. Espero por poco más de dos horas, esta chica sí que es de carrera larga y ya pasaba más de media noche. A fuera lo espera un chofer muy elegante y una auto bastante ostentoso y lujoso. Lo sigue a la distancia, hasta salir un poco de la ciudad, llega a unos condominios cercados de difícil acceso, al parecer solo gente importante vive ahí por el lujo que se puede ver.
En la entrada le piden identificarse, ella alega que necesita hablar con Kinoshita y al mostrar su placa le dan libre acceso y la información del número de departamento. Apresurándose sube por el ascensor pero ya no la ve por ninguna parte. Llega hasta el número proporcionado por el de la caseta de vigilancia y sin dudarlo toca el timbre.
Momoka apenas si había dejado sus llaves cuando gira de nuevo para ver de quien se trata. Al abrir se sorprende, no la conoce pero es bástate hermosa, así que su lado incontrolable de acoso se deja ver.
–¡Oh!, la chica bella del bar, grrr– Le dice sugestiva mirándola de arriba abajo contemplando el par de piernas debajo de esa falda apretada.
–La misma–
–Sé que soy irresistible, dime que te trae por aquí corazón–
–No soy su corazón…–
–¿A no? –
–No–
–Ooh, y dime, ¿te puedo ayudar en algo encanto?– Le pregunta conforme simulaba morderse la uña del dedo pulgar.
–¿Qué haces aquí? –
Detrás de ella, hacia acto de presencia Sayaka quien escucho que alguien hablaba en el recibidor. Momoka voltea y basto con verles la cara a ambas para deducir algo muy importante.
–¡Sayaka!– Exclama Feliz de verla pero con seriedad.
–Ahhhh, tú debes ser la otra–
–¿Otra? –
–La otra que le destruyo la vida a mi “amiga” entre comillas no me consta digo, los amigos no se apuñalan por la espalda o al menos yo no lo hago porque yo si soy su amiga–
–Cierra la boca…–
–¿O qué? ¿Vas a amenazarme con el poder de plaquita belleza? Te informo que estas en mi casa–
–Lárgate de aquí Matsui–
–Como veras y es una lástima, Mi amiga no quiere verte–
–Sayaka escúchame–
Jurina intenta dar un paso al frente para meterse al recibidor haciendo a Momoka aun lado.
–¡Que te vayas! –
Pero Sayaka se lo impide empujándola hacia afuera de nuevo y grita no pidiendo contenerse con el simple hecho de verla ahí parada con ese uniforme que le da nauseas.
–Por favor evítame la molestia de hacer que te saquen de edificio–
Sacudiéndose sin perder la elegancia ella también se para detrás de Sayaka cruzando sus brazos y cambiando su rostro a algo más molesto.
–¡Tu!, tú o cualquiera de tus guaruras me tocan un cabello y se arrepentirán toda su vida–
–Ya lo creo, solo basta mirar a Sayaka–
–Voy a pedirte, que no te metas en esto. – Le advierte Jurina conteniéndose.
–Pues…–
–¡Ya!, No quiero seguir viéndote y mucho menos hablar contigo Matsui así que por favor ya vete–
–No puedo hacerlo, sé que lo arruine todo y no espero que me perdones en verdad solo escúchame. Te conozco y sé que no eres tan mala como quieres hacerme creer–
–¿Y qué te hace creer que me conoces Matsui? –
–Sayaka, vives de recuerdos y no necesito tener un título de loquero para decírtelo, tu departamento, tú casa y hasta tu ropa significa algo para ti y está llena de ellos–
–Mira quien habla, la que no puede olvidar la venganza de su hermanito–
–¿Qué te sucede Sayaka? –
–¿Y me lo preguntas? –
–Eh estado buscándote todo este tiempo, ¡me importas en verdad! –
–No, eso que te lo crea tu madre, no te importan mis sentimientos solo importan los tuyos siempre has sido tu por delante–
–Por supuesto que si me importan tus sentimientos–
–Claro que no, no te importo ofrecer a Miyuki con tal de seguir en la búsqueda del asesino de tu hermano–
–Perdón, ya te he pedido perdón pero sé que no es suficiente y nunca va a ser suficiente–
–No me vengas con eso, tu arrepentimiento me es indiferente–
–Perdón, en verdad…–
–Vete al diablo–
–¿Puedo hacer algo para tener una mínima posibilidad de perdón? –
–Sí, –
–¿Qué cosa? –
–Desaparece de mi vida Matsui, así de simple–
Sayaka intenta cerrar la puerta pero Jurina lo impide interponiendo su brazo y encarándola seriamente, Yamamoto exige seriedad y Jurina lo hace.
–No puedo hacer eso–
–¿Qué te lo impide? –
–Debes volver conmigo a Tokio–
–¿Por qué querría volver contigo? –
–Miyuki no está muerta–
El silencio y el asombro momentáneo en los rostros de Momoka y de Sayaka se hicieron presentes, se creó la duda y la incertidumbre en Yamamoto a la mención de la chica forense.
–¿Qué? –
–No está muerta–
–¿Acaso crees que soy estúpida? –
–No, pero impulsiva si y ahora ni si quiera tienes un empleo–
Momoka quien ahora veía la discusión como quien ve una pelea debajo de un ring se rascaba un poco u cabeza dándole la razón silenciosa pero con muecas ahora a Jurina. Después de todo puede ver la honestidad en ella e igual de orgullosa que su amiga Yamamoto.
–Sabes tú que eso es lo que menos me importa–
–Ah, cierto, olvidaba que no necesitas dinero. –
–Así son las cosas, creo que tienes que ser más convincente para hacerla volver– Momoka se inmiscuye en la conversación, conociendo ahora el temperamento de ambas chicas tenía que haber un mediador. Jurina la mira con ojos serios, no hay una sola pizca de duda en ellos y regresa su mirada hacia Sayaka quien ahora es ella quien muestra inseguridad desde que escucho que Miyuki sigue con vida.
–Te juro con mi vida que te devolveré a Miyuki–
Sayaka se queda muda ante tan convincente enunciado, aprieta sus dientes y respira profundo. Sin duda alguna se juega algo más que la vida.
–Fírmalo con tu sangre, tu honor ahora me pertenece–
–Que así sea–
–Volveré contigo pero no quieras que te trate como antes, eso no va a cambiar nunca–
–Lo sé Yamamoto, que este, sea el último trabajo y después de esto no volveré a molestarte –
Jurina extiende su mano, y le entrega la foto de ella con Miyuki en el mar, junto a la medalla.
–¿Cómo obtuviste esto? –
–Estuve en tu departamento, tenía que encontrarte y supe que ella era tu amiga porque la reconocí en la foto de tu grupo musical de la escuela media–
–¿Entraste a mi departamento y a mi casa? –
–Tenía que encontrarte–
–Bueno pues de acuerdo al artículo 202 del artículo penal acabas de violar mi privacidad habitacional–
–Es bueno saber que aun recuerdas las leyes. Sargento, estaré esperando por usted.–
Sin decir nada más, da una mirada fugas a su otra amiga y se leja por el pasillo hasta desaparecer en el ascensor del piso. Momoka cierra la puerta y observa a su amiga que no se mueve ni un solo centímetro. Sigue viendo hacia la puerta y claramente está ausente. Su rostro ha cambiado y ahora es inseguro temeroso, todo el valor con el que enfrento a su igual ha desaparecido.
–Sera mejor que descanses Yamamoto, supongo que no quieres comprobar si es verdad y aun no estás bien de tus heridas–
–No sé si quiera ir–
–Pero se trata de Miyuki–
–¿Y cómo sé que es otra de sus trampas para usarme? La última vez manche mi historial por cubrirlas.–
–¿Lo Vez? No sé mucho de lo que ha sucedido, pero si ti hiciste eso en aquel entonces es porque en verdad las aprecias–
–Me ha dañado más que nadie, ¿y si solo está mintiendo?–
–No lo creo, me dio la impresión de que te hablo con la verdad.–
–¿Cómo lo sabes si apenas la conoces? –
–Bueno, estar en el medio del espectáculo te hace discernir entre quienes te parecían y quienes solo quieren usarte–
–No quiero que vuelva a lastimarme–
–Te juro con su vida, eso es de valor. Vamos Sayaka, te haces la dura con ella pero en verdad tu corazón de pollo te traiciona dime, ¿compites contra ella cierto? –
–¿Por qué lo dices? Ahora mismo siento que la odio–
–Cuando estábamos en la preparatoria no tenías competencia alguna, eras el centro de atención y tu única frustración era quien ya tú sabes–
–¿Y? –
–Encontraste al fin alguien de tu talla, que te hace esforzarte para ganarte un título ¿Quién serias tu sin ella ahora? –
–¿Cómo una rival? –
–Exactamente, y yo la definiría más como “ una amada rival,” tu nemesis, salvo por el incidente, eres invencible en muchos aspectos y ella tiene una personalidad que… caray –
–Porque parece que la defiendes, le dejaste muy claro que no te cae bien–
–No es que la defienda, le reconozco el valor de venir hasta aquí para darte una orden sabiendo muy bien lo que hizo–
–Puro trabajo, le importaron muy poco mis sentimientos en aquel entonces, no creo que le importen más ahora–
–¿Y a ti te importan los de ella? – Sayaka no responde nada. –No sé nada de ella, tampoco me importa es más, ¿quieres venganza? Solo debes tocar algo que no debas y listo–
–Quizá no venganza, pero si una de igual tamaño–
–¿Vas a matar a alguien? –
–Claro que no, pero se dé algo que no le gustara–
–Parece que en verdad eres capaz de sentir odio después de todo cordero–
–No me subestimes, por cierto tengo algo para ti–
–¿Así? –
Ambas chicas van a la habitación que ocupa Sayaka ahora, sorprendente pero como era de esperarse, Sayaka había complementado varios párrafos resonantes en poemas que conformaban líneas perfectas para al menos un par de canciones.
–No me la creo. Y tienen acordes–
–Es como me gustaría que se escucharan–
–¿Quieres hacer una prueba?–
–Por supuesto, mi estudio de grabación está muy cerca de aquí, vamos.–
–Claro, ¿Por qué no? –
–Excelente, juntare a mis músicos, ¿ocupas algo? –
–Una guitarra–
–¿Alguna en especial? –
–No, por ahora está bien lo que tengas a la mano–
Los ingenieros de sonido y el equipo de grabación, músicos y Sayaka compartían opiniones acerca de una de las canciones, practicaban acordes y entonaciones. El tiempo en verdad era disfrutable para el corazón herido de Sayaka y Momoka confirmaba lo que vio hace muchos años, Sayaka está hecha para los escenarios.
****Dos días después 6:00 pm****
Como era de esperarse, Sayaka no volvió inmediatamente al departamento, se tomó su tiempo. Jurina confiaba ciegamente en Rena apoyando a Jurina y seguía viviendo en su departamento en Tokio. De lleno en la investigación y tratando de descubrir el paradero de Miyuki, decide volverá casa temprano no sin antes dar algunas órdenes antes de marcharse.
***Casa de Jurina 6:30 pm***
Rena esperaba en el marco de la ventana a Jurina ya no tardaba en llegar había estado trabajando en el turno de la mañana y volvía por la tarde, ahora que lo había descubierto sus sentimientos se sentían confundidos. Miraba ausente la ciudad, como la tarde caía y se tornaba rojiza pensaba en las ironías de la vida y en cómo el pasado vuelve por mas quiera se quiere olvidar. Una mirada fría y sin ninguna expresión en su rostro daba por entendido que la tierna maestra se perdía momentáneamente en algún lugar.
El timbre interrumpe su trance y se exalta un poco, Miku ya no estaba en casa y no creía que volvieran a traerla. Ella va a la puerta y abre sin ver primero quien pudiera ser.
–¿Komatsu? –
–¿Eh? ––
–Es un gusto verte por aquí–
–¡Oh! Es verdad..., – Murmura entre dientes. – Maestra…–
–Llámame Rena, ¿buscas a Jurina? –
–Sí–
–Ella no tarda en llegar, está trabajando en la comandancia en el turno de la mañana–
–Ooh, ya lo sabe–
–De que son policías, sí. – Sayaka sonríe maliciosamente, pues se ha dado cuenta que Jurina no le ha dicho la verdad completa. –¿Quieres esperarla? –
–Claro–
–Pasa–
Como si fuera un punto de reunión obligado ambas van a la sala, Sayaka se sienta y Rena va a la cocina para ofrecerle un poco de té mientras esperan la llagada de Jurina. Cuando Rena vuelve Sayaka inspeccionaba el lugar, aun Jurina no había devuelto los reconocimientos ni trofeos, era lógico. Pero si muchas fotos de ellas juntas, únicamente tenia dichas fotos, en realidad no conoce mucho del pasado de Jurina, pareciera que nunca fue a un instituto o escuela. ¿No tiene más amigos? En fin no va a dejarse llevar por las desgracias ajenas.
–Jurina me comento que fue difícil encontrarte–
Rena comenzaba una plática para hacerla sentir cómoda mientras espera, pero también quiere saber que hay en la cabeza de Sayaka e intentar ayudar a su arrepentida Jurina.
– Si debió serlo, en realidad no conoce mucho de mí–
–Pero pudo saberlo, de alguna forma se las arreglo–
Rena le entrega una pequeña taza con un té de agradable aroma, bastante bueno para la ocasión y se sienta a su lado.
–Si bueno, Jurina se destaca por su inteligencia es muy astuta y manipuladora–
Sayaka no quiere ser descortés así que lo acepta y le da algunos sorbos.
–Puede ser, pero también tiene un gran corazón–
–Sé que no están bien entre ustedes–
Después de beber un poco, devuelve la taza a la charola recargándose en el asiento y cruzando sus pies y manos.
–¿También se lo dijo? ¿Le dijo que entrego a mi amiga de la infancia como comida para perros? –
–Sí, pero esta arrepentida y el director la obligo a guardar silencio–
–No necesitas defenderla, no me conoces ni la conoces bien a ella–
–Conocer a una persona no se determina por la cantidad de tiempo–
–En eso coincido con usted–
–¿En verdad? –
–Así es, yo sé quién eres tú, y se lo que has hecho–
Rena la mira frunciendo el ceño, ¿Qué está tratando de insinuarle? Sayaka permanece seria y la forma en que le habla no le gusta para nada.
–¿A qué te refieres?¿Qué es lo que sabes?–
–No mucho en realidad, tú y Miyawaki comparten el mismo padre, padre que por cierto está recluido este país dime, ¿Te es familiar el nombre de “Edgar”? Pero mucho mejor, asesinaste a un hombre –
Rena se sorprende por lo que le ha dicho Sayaka, no sabe cómo reaccionar, y su cuerpo comienza a temblar y sudar frio.
–No sé de qué hablas–
Rápidamente pone también su taza sobre la mesita de centro y se levanta dándole la espalda, está claro que esta conversación no iba por buen camino.
–No hace falta que lo niegues, tengo pruebas en contra tuya. – Sayaka, dueña de la situación se levanta tranquilamente y se pone a la par con ella, cerca del gran ventanal. –Pero podemos hacer que esto sea justo para ambas–
– ¿Qué quieres decir?–
–Pues en mi estancia en Barcelona, mientras Jurina tonteaba contigo yo si trabajaba. ¿No eres tan inocente como aparentas ¿cierto?, ayúdame y yo te ayudare, ¿Cómo lo mataste? –
Rena retrocede algunos pasos sintiéndose de pronto acorralada y asechada por Sayaka, es un poco más baja de estatura pero es realmente imponente.
–¿Por qué me pides esto? –
–Lo sé todo y tu información me sirve, a cambio,…– Tomando un mechón de cabello entre sus dedos, como si le hiciera una caricia, Rena sentía su mirada desquiciada. –te diere donde esta hija–
–Mi hija…–
Rena ensancha sus ojos, la razón más importante por la que ha regresado a su país natal dependía a hora de esto, Jurina no ha avanzado mucho, a decir verdad nada.
–Es un buen trato¿ no te parece?–
Los dedos de Sayaka pasan a tomar la barbilla partida de Rena quien acariciaba los bordes sutilmente pero con una malicia en su rostro.
–En verdad Jurina no te conoce como cree–
Como si Sayaka hubiese tocado la puerta correcta, Rena cae desarmada ante ella. Si alguien tiene prioridad por encima de Jurina esa es su hija.
–Te escucho–
Acorralada y sin poder ir a ninguna parte por ahora, Rena mira a Sayaka mezquina y vengativa, agacha su cabeza y comienza a revelar lo que ahora sería el arma más poderosa para Sayaka.
***Narración de Rena***
Era un día tranquilo, como cualquier otro pero tenía miedo de que llegara el final del día. El odio se convierte en amor y el amor también se revierte a odio, pasa y es posible. El amor que alguna vez sentí hacia él me llevo al borde de la locura, de la decepción, del mas enfermizo sentimiento y deseo incluso de dejar de existir. Era nada a su lado, era todo ante sus amistades era la envidia de muchos incluso de mi padrastro.
Perros infernales con sentimientos impropios querían apoderarse de mi persona y fui vendida como mercancía al por mayor al mejor postor. Solo una cosa me mantenía viva, una sola cosa podía hacerme soportar esa amarga vida, deplorable.
Un alma inocente nacida en medio de un caos que no busque pago las consecuencias. Adoraba sus ojos puros lejos de maldad alguna. Sus pequeñas manos aferrándose a mis dedos largos. Su pequeña ropita, el aroma de bebe, todo aquello me hacía ser fuerte para soportar gritos, insultos de ese que por un poco de estupefacientes perdía la razón y la cordura, se volvía una fiera y nada importaba. Odio las mentiras pero aprendí a mentir, él era un ejemplo a seguir pero era la peor persona que puede conocer, aprendí del mejor.
Lo maté, clave en su pecho un bisturí y vi como mis manos se manchaban con su sangre. De nada sirve justificarme en decir que lo hice en defensa propia. Cuando su fuerte cuerpo se debilitaba progresivamente se retorcía en el piso de manera extraña, me asuste y corrí, corrí sin importarme mi apariencia. Salí con mi bata de paciente, descalza y los parches donde estuvieron las agujas. Con los golpes generados un par de noches atrás parecía una loca por la calle.
Cuando volví a casa desesperada y atemorizada, con la prisa de ser capturada no por la justicia sino por algo más grande, ellos; Una mafia imparable que se lleva todo a su paso con tal de obtener el poder absoluto. Ya no estaba, ese pequeño ser que di a luz había desaparecido. Me desquicie, grite y llore como nunca y destroce todo a mi paso. Ellos llegaron, hui por la puerta trasera y sola llevaba conmigo una sortija de matrimonio que aún conservo.
***Fin Narración de Rena***
–Es todo lo que recuerdo–
–Sé que hay más, era un policía ¿cierto?–
–Entonces no hace falta que lo diga ¿Qué vas a hacer con esto? –
–Nada que te perjudique–
–¿Puedo confiar en eso?–
–Confírmame algo–
–¿Qué cosa? –
–¿Él era, Touru Matsui? El gran oficial de policías–
–Si–
–Como bien sabrás, Juria alguna vez te dijo ese nombre y él era nuestra principal razón de viajar España–
–Sí, lo cual fue muy sospechoso–
–Esta misma tarde sabrás donde está tu hija–
–¿Por qué debo esperar? –
–Pronto lo sabrás–
–¡He vuelto!–
La puerta abriéndose y Jurina anunciándose conforme deja sus zapatos en la entrada, pero no es recibida por nadie. Nota de inmediato que hay otro par extra que no es de ella ni de Rena, es más, no puede creerlo. Sayaka está en casa.
Rápido va a la sala y encuentra a ambas chicas paradas cerca del ventanal, en cuanto Rena ve a Jurina llegar va hacia ella.
–Hola–
–Hola–
–Sayaka…–
–Te ha estado esperando–
De alguna forma no era la misma Sayaka, su aspecto era muy sombrío y sonreía de manera extraña.
–Iré por más té, compromiso–
En realidad Rena moría por salir de ahí, Sayaka ahora ejercía una presión que nunca antes sintió.
–¿Dime que ocurre? –
–Vine por mi placa, no puedo ejercer sin ella y el director me dijo que tú la tienes–
–¿Por qué no fuiste directo a la comandancia? –
–No sabía que tenías el turno de la mañana, la última vez estábamos en el de la noche–
–mmh, comprendo–
Jurina mete su mano al bolsillo de su pantalón y saca de ella la placa de Yamamoto que ha estado guardando en su espera. Entregándosela en la mano, Sayaka ya tenía un plan recién armado y como si hubiera medido el tiempo perfectamente actúa con la sangre fría sin dudar ni un poco y disfrutando del momento.
–¡Excelente Agente Matsui! –
Exclama Sayaka justo cuando Rena entraba. Jurina hace una expresión satisfactoria por el hecho de que aceptara de nuevo su placa, pero al ruido estruendoso detrás de ellas las hace voltear su atención a la puerta.
“Matsui”, “Policía”,”Touru”, “comandancia”, “Hija”, “huérfana”, “Edgar”, “Miku”, “agente” esas palabras como relámpagos con la velocidad de la luz Rena las recibe y tanta es su impresión que se le resbala la charola del té, cayendo todo al piso, rompiéndose y regándose el líquido de la tetera rota. Rena se agacha de inmediato sin saber qué hacer, Sayaka corre en su auxilio y Jurina va en busca de cosas para limpiar el lugar.
–Sí Rena, Miku es tu hija. – Le dijo Sayaka mientras ayudaba a Rena levantar los pedacitos de porcelana. –Te di mi palabra y no solo eso, te ayudare a salir del país y desaparecer junto con Miku, ella jamás va a encontrarte–
–¿Tanto es el Odio que le tienes a Jurina? –
–¿No es obvio? –
–¿Serías capaz de infringir las leyes?, eres policía–
–Tranquila, tu secreto estará a salvo conmigo, y no, no soy más un oficial, renuncie y a partir del día que lo hice la justicia no existe para mí. Que caiga quien tenga que caer, me lo he jurado. Dime, ¿Acaso no prefieres estar con tu hija?¿No harías lo que fuera porque nadie nunca más la arrebate de tus brazos?–
–Haría lo que fuera…–
–¿Incluso Renunciar a Jurina o me equivoco? –
–¿En verdad la odias? –
–Solo responde. Ella no tendrá piedad de ti si se entera que tú eres la asesina de su hermano–
Rena ensancha sus ojos pero inmediatamente pierden el brillo que los caracteriza.
–Sí, lo haría, – Responde frunciendo su ceño. –Pero Miku no sabe de mí–
–Me encargare de eso también, harás lo que yo te diga, Miku es un poco rebelde pero muy inteligente no creo que te cueste trabajo convencerla cuando se entere que tú eres su madre–
–Destrozaras su corazón. Jurina te quiere en verdad–
–Y ella te ama, ¿No sé qué es peor? –
–Aquí está el limpiador–
Jurina aun encuentra de rodillas en el piso a ambas chicas levantando los trozos de porcelana y por ningún motivo le pasa por su mente lo que Sayaka tenía entre manos.
–Gracias–
Dice Rena poniéndose de pie casi a la par de Sayaka, ellas ponen todo el contenedor que trajo Jurina y Sayaka sacude sus manos.
–Tu apellido es ¿Matsui, Matsui Jurina?–
–Oh, sí–
–¿Por qué no me lo habías dicho? –
–Oh, pues–
–Fue porque teníamos prohibido revelar nuestras identidades, – Le responde Sayaka inmiscuyéndose. –Por cierto, Yamamoto Sayaka es mi verdadero nombre. Anda, cuéntale–
–Al principio a sí era, y con todo esto omití ese detalle, me preocupaba más decirte que era un policía y que estaba de en encubierto para buscar al asesino de mi hermano–
–¿Y tu hermano es? –
Sayaka sonríe pero evita que sea obvio su gozo, la venganza se disfruta en plato frio. Un tremendo genio el que lo ha definido así. Mientras Rena ya sabía la respuesta y tiembla al saber que lo escuchara de la misma Jurina.
–Matsui, Touru–
–Rena ¿Qué te ocurre, te encuentras bien, te ves pálida? – Todo dentro de ella es inestable. Hay una mezcla entre dulce y amargo en sus emociones, no está segura de nada pero lo entiende todo, esta simplemente aterrada.
–¡Nada!, nada solo de pronto estoy mareada es todo…–
Ella es, es la asesina de su hermano. Voltea a mirar Sayaka quien a pesar de su cara seria sabe perfectamente que está disfrutando del momento. Miku es su hija, la niña con la que paso la tarde hace apenas unos días es el ser que más ha buscado por varios años.
–Bueno yo me Retiro, nos vemos mañana agente Matsui–
–Ah, sí...–
Responde Jurina, algo extraño ha sucedido, en la actitud de Rena hay algo extraño. Cuando Sayaka abandona el departamento lo hace de manera extraña. Sacudiendo su cabeza, le pide a Rena que vaya a la habitación a recostarse un momento pese a que la ve un poco mal mientras ella termina de limpiar. Todo ha quedado reluciente de nuevo y orgullosa de ello va a su habitación donde encuentra a Rena sentada en la cama.
–¿Estas bien? –
–S Si…–
Se sobre salta un poco e inmediatamente se pone de pie, en automático adopta una personalidad camaleónica. Haciendo uso de su gran talento, fingir que no pasa nada es uno de sus mejores personajes.
–¿Segura? –
–Sí–
Rena dio algunos pasos al frente con una expresión corporal y unos ojos penetrantes con las cuales solo dejaba ver lo perdida que estaba Jurina en ella. Todo vuelve a ella, desde el primer día que la conoció hasta hoy. Definitivamente Jurina era alguien misteriosa, alguien a quien debió evitar pero, el destino les tenía algo preparado.
–Matsui Jurina–
–¿Ss-si? –
Jurina se extraña un poco por la forma en Rena camina hacia ella, sus mirada es profunda y inevitablemente atractiva.
–¿Tú me quieres cierto? –
Tan seductora que hasta le hace tragar saliva la siente ya violando su espacio personal, ¿pero qué más da? Ese se había perdido hace mucho tiempo.
–Tu, t-tu lo sabes bien,…¿Rena que te sucede?–
Callando su boca con un par de dedos, manipulando su voluntad con la simple mirada, toma su barbilla y acaricia con sus labios como si dibujara sobre ellos.
–¿Me amas? –
El celular de Jurina timbra, pero Rena solo observa como tontamente lo busca entre sus bolsas, sin despegar sus ojos de los de ella. Como si le diera ordenes con la simple mirada Jurina lo apaga, importándole poco quien pudiera ser. Rena deja ver en la comisura de sus labios una sonrisa triunfadora y cerrando el paso a la luz que se colaba entre ellas la puerta abierta en esa habitación falta de claridad, deposita un beso bien marcado en la mejilla derecha de Jurina.
Siguiéndola con sus ojos, un escalofrió repentino en Jurina por tal acción le sorprende y más se sorprende como segundos después unos labios atrevidos se aferran a los suyos haciéndola perder la voluntad inmediatamente. Rena estaba dispuesta a recuperar a Miku a como fuera lugar y eso implicaba cegar a Jurina completamente para ser de su entera confianza. No se equivocó desde el primer momento que la vio y le genero desconfianza en aquel museo, el hecho de que buscara Touru le hizo tenerla en la mira y pasar un buen rato con ella quizá sí era su primera intención pero, enamorarla no era su plan, sin embargo es ventaja y lo tomara para recuperar al ser que tanto ama. Ahora lo tiene todo a su favor y la voluntad de Jurina, incluso su vida le pertenece.
Aquello se encendió en un abrir y cerrar de ojos, de la nada le faltaba el oxígeno y le era insuficiente su experiencia para cubrir la demanda de su ahora excitante muestra ¿En qué momento se la cambiaron?
No estaba preparada para un momento así, sin embargo poco a poco su cuerpo respondía a las sensaciones que Rena le causaba con solo sentir un poco su lengua dentro de boca. De alguna forma sentía que las cosas habían vuelto la normalidad contando ya con la presencia de Yamamoto. Así que sin poner resistencia se entrega una vez más a Rena.
*** 72 horas después del secuestro***
¿Qué es eso que se siente? Jurina se había aislado de todos. En la incomprensión de sus emociones y sentimientos estaba en algún lugar de su departamento en penumbras, sentada en el piso con su espalda recargada en la pared, sostenía su cabeza en una de sus manos que apoyaba en su rodilla. Nunca se había sentido de tal manera y por supuesto no iba a dejar que la vieran de esa forma y mucho menos Miku.
Con algunos golpes en el rostro, su alma estaba fraccionada y en este punto no sabía si el amor que siente a hacia Rena le hace bien o le hace mal. Las dos veces que discutió con su nombre en medio, las consecuencias fueron grandes. En esta ocasión le duele más haber golpeado a su amiga. Aunque Yamamoto no se encontraba en plenas facultades de igual forma no pudo contenerse al escuchar que insultaba a Rena.
Levanta su otra mano teniéndola en un ángulo donde solo agacho un poco su cabeza, tirando y haciendo eco con el ruido de una botellas de algún licor, dentro de su puño tiene la placa de Sayaka, la cual empuña con mucha mayor fuerza solo con recordar los hechos. No sabe dónde está, no tiene idea de adonde fue y sabe perfectamente que está herida por culpa suya, sabe también que jamás va a perdonarla y no volverá.
–Si tan solo,…– Decía mirando su mano empuñada con una ira bien guardada que incluso le impedía derramar lagrima alguna. Ni siquiera el alcohol ha hecho el efecto deseado. –Si tan solo pudiera hacer algo...–
De ante mano, sabía que era inútil y el no saber qué hacer en esta situación le frustraba más y se odiaba cada vez más. Se pone de pie y decide salir de ahí cuanto antes. En un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en su automóvil lujoso camino a Nagoya.
***72 horas después del secuestro***
El sonido de alguna tubería de agua dañada hacia que sus gotas hicieran eco en un espacio de grandes dimensiones o al menos eso era lo que se podía percibir. Unos paso lentos pero presuntuosos se aproximan a una puerta y unas llaves abren la cerradura. En medio de una sala en la cual solo un rayo de luz brillante se colaba por una pequeña ventana, hacia visible a una figura descuidada y completamente cubierta y atada a una silla.
–¡HEY!, Despierta. – con una bofetada que ya ni duele hace que la figura cautiva mueva un poco su cabeza débil. –Me extrañaste. – La voz manipulada se seguía mofando de ella. No podía ver nada, algo cubría sus ojos. –Me dijeron que no has querido probar alimento, así que decidí venir a verte personal mente,… otra vez. –
–¿Quién, …e,..re…s? –
Muy débil y con mucha dificultad trata de hablar, de alguna forma comprende lo que ha sucedido solo que no se explica por que no la han encontrado, porque sigue atada a una silla y recibiendo cuanto golpe se les place.
–JA,JA, creo que después de todo mereces saberlo. – Quitándose el aparato que le hacía distorsionar su voz le hace saber quién ha planeado todo esto. –Cuanto tiempo, doctora–
–¡Tu!, – Expresa Miyuki levantando su cabeza en sorpresa al reconocer esa voz pero no le sirve de nada solo seguía el sonido de los pasos que le daban vuelta. –¿Por qué? –
–¿Y por qué no? – Dice en burla sintiéndola muy cerca de ella. –Debí dejarte ver como destruí a tu amigas, creen que estas muerta JAJAJAJAJA. Pero descuida no tardaran mucho en encontrar las pistas para saber que no es así y esto se pondrá más divertido–
–Sayaka tenía razón, no eres de fiar–
–Lo sé, – Dice acariciando un poco su cabeza y quita lo que la cubría. Le es difícil ver así que arruga sus ojos sensibles a la luz que aun que poca, le lastima. De pronto la toma del cabello y lo jala hacia atrás manipulado su cabeza de manera agresiva. –Sayaka es muy astuta y te voy a mostrar un lado de ella que no conocías. Ahora come que no me sirves muerta, aún, ¿entiendes? –
Soltando su cabeza también agresivamente, Miyuki la mira agotada y con enojo mientras ella sonreía. Alguien se entromete de igual forma con su voz distorsionada.
–La habitación esta lista. –
–Bien preciosa, sé que tu príncipe no tarda en venir así que debes de estar presentable llevas tres días sin asearte, ¡Llévatela! –
***Departamento de Momoka***
Después de haber escuchado el relato de su amiga incluso siente que también odia a la tal “Jurina”. Pero se sentía un poco molesta y defraudada por la actitud derrotada de Sayaka.
–¿Por eso te embriagaste todo este tiempo y casi dejas que te mataran esos dos tipos? – Al no obtener respuesta y solo verla en el otro lado del comedor chistea haciendo una mueca de disgusto. –No conocía esa parte tan débil ¿y que sigue ahora?–
Momoka interrogaba a Yamamoto después de verla un poco más tranquila sin embargo, ella no se caracteriza por compadecerse de las emociones de las personas. Es algo cruda con las verdades, aunque con Sayaka se contiene un poco más.
–No lo sé. – Responde meneando la mezcla de un fino y caro café importado con su cuchara.
–¿Piensas sentarte a esperar tu muerte? –
–No suena mal–
–Que patética ¿Te propongo algo?–
–¿Qué cosa? –
–¿Quieres hacer una canción para mí? –
–¿Qué?, no–
–Piénsalo, te ofrezco cambiar tu mundo y sé que puedes hacerlo, además quiero que la cantes con migo. – Dijo con honestidad en su rostro. – Además me debes un favor–
–Tan ruin como siempre, ¡Auuch!–
Sayaka movió un poco su cuerpo para recargar sus codos sobre la mesa, acción que hacía notar que está bastante dañada físicamente.
–No puedes culparme, de alguna forma he llegado adonde estoy ahora.– Cruzando una pierna daba un sorbo arrogante a su taza de café.
–Hace muchos años que no escribo y no he vuelto a tocar un instrumento–
–Vamos por favor. Tu talento es natural y siempre admire eso. Fuiste una gran inspiración en mi vida–
–¿Fui? –
–Bueno, no esperes que te diga “eres” cuando tienes pensamientos suicidas–
–Ya ya, está bien–
–¿Qué está bien?¿Lo pensaras?–
–Lo haré–
–Excelente, a decir verdad me gusta más producir, estar detrás de, hacer nacer algo nuevo. – Dice como toda una empresaria. –Querida, es hora de que el mundo te conozca–
–Exagerada–
–Ahhh~ Yamamoto ¿qué voy a hacer contigo? para empezar debemos trabajar en ese autoestima–
–Para empezar debo recuperar mi motocicleta–
–La mande traer, estate tranquila, debes descansar y reponerte para que comiences a derrochar tu talento. –
–Gracias–
Responde Sayaka riendo con desgano conforme ve que la chica exótica elegantemente vestida se levanta de su silla.
–Voy a Salir, siéntete como en casa y descansa–
Sayaka dibuja una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios, no sabía cómo se sentía pero lo que si sabía era que ver a su vieja amiga era reconfortante.
***Nagoya***
Conduciendo por las calles de esa ciudad tan peculiar, Jurina buscaba la casa de Rena en la dirección que antes le había proporcionado. De pronto, en una propiedad bastante descuidada pero de fina estructura ve a su maestra con vestimenta harapienta arreglando su jardín pero de igual forma hermosa. Estaciona su coche el cual le avisa con el sonido de las llantas sobre la tierra a Rena que alguien llega. Pronto reconoce el auto y su corazón siente una emoción inigualable.
–Hey–
–Jurina–
–Hola–
–¿Qué haces aquí? –
–Quería verte–
Jurina vestía un poco descuidada, no lo normal para como estaba acostumbrada verla durante su estancia en la universidad. Al acercarse a ella nota un ligero aroma a alcohol y de inmediato cae en cuenta que las cosas no andan bien.
–¿Te sientes bien? –
Pregunta ella con serenidad para no tratar de verse tan exigente al ver el estado en el que Jurina la visitaba.
–Rena…–
Rena ve en ella una gran preocupación así que solo estira sus brazos para abrazarla, sintiendo su barbilla en su hombro y un abrazo correspondido un poco más fuerte de lo habitual Rena solo se deja vencer por tal fuerza.
Al cabo de unos minutos, Rena llevo de la mano a Jurina la cual estaba muy seria y con un rostro muy triste. Le pide que espere un poco en la sala bastante desordenada. Jurina se quita su chaqueta y la deja sobre el respaldo del sillón. Rena vuelve algunos minutos después y le ofrece una taza de té helado sentándose a un lado de ella. Jurina lo toma y da algunos sorbos sin quitarle la vista a la taza. Rena era bastante paciente ante ella pero ciertamente la curiosidad sobre algunas actitudes le hace sentirse ansiosa.
–Rena…–
De pronto Jurina deja la taza en la mesita de centro y tal cual bajo la mirada de una niña en un apuro gesticula muecas en sus labios al atreverse a mírala.
–¿Si? – Rena la mira atenta y con una calma apacible.
–He hecho algo muy malo–
Amplia un poco sus ojos y de igual forma deja su taza sobre la mesita, pero inmediatamente vuelve a su rostro sereno.
–¿Quieres contarme? –
Jurina la miraba frustrada, impotente, en verdad quería hacerlo pero sabía que no podía y no sabía por dónde empezar.
–yo….yo…–
Ante su indecisión y la dificultad para hablar, Rena vuelve ser comprensiva y trata de que su curiosidad no traicione su estabilidad.
–Está bien –
–¿Eh? –
–Ya me lo dirás después–
Jurina suspira y juega un poco con su mirada, siente un alivio pero aun así se siente mal. Se está cansando de su doble vida y más de su doble moral no es justo para nadie ni mucho menos para Rena.
–¿Puedo quedarme contigo un par de días? –
–Por supuesto, aunque tendrás que ayudarme a poner este lugar en orden–
–Lo haré–
Entre poner y quitar una cosa, la carga emocional de Jurina disminuía conforme se dejaba llevar por tan imponente presencia de su maestra. Siempre era placentero poder deleitar sus ojos con la figura resplandeciente de ella. Al caer la noche a un carecía de focos en algunas áreas de la casa, cosa que perturbaba a Jurina que pese de sus múltiples habilidades la oscuridad no era uno de sus puntos a presumir.
–Solo tengo disponible una habitación por ahora, ¿te importa si duermes conmigo? –
–No, al contrario. Yo puedo dormir en el sofá por eso no hay problema–
–Claro que no, una visita mía jamás dormirá en un sofá–
–Gracias–
–¿Traes ropa? –
–Sí, bueno algo–
Rena proporciono una pijama fresca, acomodo la cama e invito a Jurina a escabullirse dentro. Solo duermen una muy cerca del a otra, Rena abraza a Jurina y Jurina se recarga en su regazo. Mientras dormía, Rena contemplo como una lágrima escapaba de sus ojos. Se preguntaba con preocupación ¿Qué era lo que está afligiendo a alguien tan joven de tal manera para llorar en sus sueños?
Mientras contempla ese rostro que aun dormido se ve afligido, innumerables pensamientos se forman en su mente. Era curioso como disfrutaba de la compañía de este extraño ser. A pesar de ser siempre reservada y solitaria, Jurina tenía algo que la hacía salirse de sus estrictas reglas. Quizá su inocencia, su convicción o la chispa de inmadurez le parece para su sorpresa atractiva. A veces es bastante formal y no parece tenerla edad que dice y en un par de ocasiones llevo sus sentidos a conocer un éxtasis que jamás había experimentado como todo un adulto ¿Cómo puede caber todo eso en alguien? Y, ¿Cómo es que ella se dejó vencer por Jurina? Quizá es tiempo de dejarlo todo atrás y comenzar a disfrutar la vida, quizá por eso Jurina ha llegado a su oscura vida. Que rara es la vida que todo te lo da y todo se lo lleva.
***Comandancia***
Sae caminaba hacia los laboratorios del área forense desde la planta más alta del edificio. Las cosas aun eran tensas pero cada quien seguía con su trabajo, todos excepto dos agentes. Sus escritorios han estado intactos desde hace ya un par de días, pero nadie se atrevía a cuestionar nada.
A decir verdad, es mejor que ninguna de las dos este por aquí, al parecer Jurina decidió tomarse los días que más que voluntarios fueron una orden directa, y de Yamamoto ni hablar, renunció. Sin embargo sabe de la indispensabilidad de ambas y por ahora no quiere presionar a Jurina. La comándate sigue su camino hacia la planta baja, alguien tiene que darle el informe de los recientes hechos.
*Planta baja*
Las puertas automáticas del área forense se abrían al paso de la tarjeta de seguridad de la comandante. Saludando a todo el que se encontraba en su paso llega a la morgue. De pronto un sentimiento la estremece al ver trabajar de espaldas a la actual forense le recuerda un poco a su especial doctora Miyuki piensa que si ella se siente así, ¿Cómo se han de sentir sus otros dos elemento?
–Doctora–
–Comándate, pase usted–
–Con permiso–
–Dígame, ¿que la trae a las entrañas de este departamento? –
–Necesito los informes del incidente con la anterior forense–
–El sargento Matsui…–
–No, ella no está aquí por ahora y nadie se ha tomadora molestia de darme algo–
–Supongo que en verdad es grave lo ocurrido…–
–Supones bien, ¿Qué es eso?– Sae, pregunta curiosa al ver una bolsa trasparente en la que se suelen guardar evidencias.
–¿Eh? ¡Oh! Eso…–
–Si–
–Son las pertenencias que no se alcanzaron a deshacer en el incendio–
–¿Pertenencias de la doctora… Watanabe? –
–Así es–
Sae tomaba entre sus manos aquella bolsa de plástico con un par de objetos quemados, entre ellos una pulsera corroída por el fuego y unos aretes.
–¿Por qué no está esto en el archivo muerto? –
–El director me los ha pedido–
–Oh, comprendo ¿Puedo hacérselos llegar yo?–
–Claro, aquí tiene. – le entrega un folder con barias hojas, –Esta es la física para el archivo muerto y la digital la acabo de enviar por correo, le advierto que hay fotos muy perturbadoras–
–Descuide, con permiso–
Sae se dispone a regresar a su oficina dispuesta a cerrar este caso de una vez por todas y comienza a revisar el reporte de la forense en turno con la pequeña bolsa en su mano.
–¡Comandante Sae! –
–Oh, agente Fukushi ¿Qué ocurre? –
–Le entrego mi reporte del incidente en el callejón del hospital, bueno lo que va hasta hora–
–¿Alguna novedad? –
–Pues sí y no–
–¿Cómo es eso? –
Sae se para en seco al escuchar tan burda respuesta de una oficial.
–Llevamos un par de horas tratando de hacer que una de nuestras sospechosas diga algo pero ni su nombre hemos podido obtener–
–¿Cómo? ¿Tienen a alguien en interrogatorio y no lo sabía? –
Sae se sorprende de cómo su autoridad de pronto es pisoteada, nadie le informa nada últimamente.
–Bueno, nos hemos tomado la libertad de hacer algunas cosas, hemos tomado algunas muestras de una herida que tiene en la cabeza y algunas manchas en su ropa, es como una vagabunda pero no parece que lo sea–
–No puedo creerlo, ¿nadie respeta mi autoridad aquí? –
Sae seguía sin creérselo, pero a la falta de sus investigadoras alguien tenía que tomarla iniciativa.
–Ahh pues, este…–
–Una me renuncia, otra se toma descanso y me asesinan a otra, y ustedes…–
–Sentimos mucho no ser tan eficientes–
–Olvídalo, iré a la sala de interrogatorios, manda llamara la psicóloga–
Sae llega a la sala de interrogatorios directo a cabina de observación donde se encuentra con el agente Ryouha.
–Comandante–
–¿Qué ocurre? –
–Nada, no podemos hacer que hable–
Sae no dice nada al respecto, mira a la chica sentada en la silla con sus manos esposadas y un evidente desinterés. Contempla por un momento la situación y sale de ahí para ir dentro de la otra habitación. Entra y se para frente a ella, quien la ignora rotundamente.
–Soy la Comandante Sae, ¿Cuál es tu nombre? – Sae llevaba consigo una botella de agua, la chica tenía los labios secos y parecía no haber ingerido alimento. Pone la botella en la mesa frente a ella pero ella solo la mira con un desgano impresionante no emite ningún sonido pero se saborea el agua. –¿Has comido algo? – Era evidente que no, Sae sabe que es el tipo de personas que no dirá nada así le quemen los pies así que cambia la jugada.
La chica solo mira pero su vista caes aparte del agua a la pequeña bolsa que un tenía la comandante en su mano, parecían metales quemados, corroídos.
Deja la botella ahí y sale de la sala, la chica se inquieta por lo que vio y por el tipo de preguntas y el trato que le han dado, y hace decidía entre beber un poco de agua o seguir con un extraño orgullo.
–Comandante ¿me mandó llamar?–
–Doctora, sí. Quiero que observe a esta persona, la llevaremos aun celda preventiva, ahí podrá verla por las ventanas–
–¿Hace cuánto está aquí? –
–La vi entrar–
–¿Que opina? –
–Pues, tiene un poco de ansiedad además ella miro con atención esa bolsa que trae en sus manos–
–¿Esta? –
–Sí, creo que debería comer–
–Sí, lo mismo creí, Fukushi–
–Si–
–Vaya por algo de comida, que se alimente y manténganla en resguardo en una celda preventiva. Debo arreglar otros asuntos pero las veré más tarde de nuevo en interrogatorio–
–Si comandante–
****Casa de Rena****
Cerca del mediodía, después de haber dormido tan plácidamente Jurina se sumerge en una tranquilidad que tanto anhelaba después del suceso que le había arrebatado el sueño. Dormir junto a Rena más allá del contacto sexual fue como recordar su infancia cuando se escabullía a la cama de su madre. Pero de ninguna forma podía verla como tal. Justo ahora, contempla la espalda de la maestra que acomoda los cuadros en la pared de la sala mientras ella cargaba con una caja de tamaño considerable repleta de acumuladores de polvo.
Deja la caja en el piso y se acerca sigilosamente a ella, no hace nada, solo permanece a ahí esperando que Rena note su presencia, pero precisamente no es la personas más vivas que conoce. Es bastante distraía así que demora algunos segundos sentir que Jurina ha vuelto y que está detrás de ella.
Se gira al sentir su presencia encontrándose unos ojos brillantes clavados sobre ella, lasciva sin emitir sonido alguno pero no le incomodaba. La inquieto por un instante, pero sonríe siendo ella ahora quien hace dudar a Jurina de su convicción provocando en ella retroceder un poco cuando Rena avanzo hacia ella. Rena acaricia sus brazos conforme subía sus manos hacia sus hombros, sabía perfectamente a donde iría este momento.
Bajo sonrisas cómplices y únicamente su mímica seductora, se provocaban una a la otra con caricias prudentes. Haciendo nula la distancia se intercambiaban muestras de afecto que poco a poco encendía el deseo y la necesidad de complacer sus más bajos instintos. Jugando con la distancia de sus labios apenas si rosándolos ligeramente Rena hacia que Jurina retrocediera y en medio de su juego la condujo hasta donde tenía planeado, el sofá.
Jurina siente ese borde en sus bien formadas pantorrillas, y de pronto siente un ligero empujón que la hace sentarse quedando las manos de Rena en sus hombros y las de ella en el sofá, viendo hacia arriba sus miradas chocan. Rena, dibujando un camino perfecto con sus yemas de los dedos índice y anular por encima de la blusa de Jurina sube tomando el control de la barbilla. Muestra un lado enteramente seductor que le hace tragar saliva cuando lentamente acercaba su rostro al suyo y de reojo ve como una rodilla de Rena se hunde a un costado de su pierna en el sofá.
La vestimenta de su conjunto colgado le permitía adaptarse bien a esa posición tan atrevida. Una Mujer completamente desarrollada yace en sus piernas y se ha apoderado de sus labios robándose el oxígeno y mezclando sus fluidos en una lucha incesante de placer. Era suya, gobernada por el arrebato de Rena podía permitirse acariciar más de su espalda, un toque preciso que acaricia sus glúteos y se deslizan delineándola por completo.
Las palmas de sus manos se extendían ampliamente para no perder detalle de aquella figura que estaba encima. Oprimía su cuerpo contra el de ella, sintiendo excitante la posición que a pesar de ser libre en su tacto era controlada por Rena. El pulso de su deseo palpitaba en los dedos que exploraban su curiosidad y que solo terminaban en su mutuo placer. Las suaves caricias de Rena sobre el rosto alternadas con su nuca que de pronto jalaba un poco su cabellera, y el cómo se aferraba a su espalda hacían batalla contra las fuertes manos de Jurina. Tomando su cintura no le permitía alejarse de su cuerpo sintiendo como todo eso las conducía hacía un deleite extasiado. Es increíble como el tiempo no existe, como solo existen ellas en este instante. No hay nada en sus mentes únicamente son conscientes de lo que hacen y con quien lo hacen. El misterio de sus enigmáticas personalidades se hace presente, el secreto de lo tocado y lo que se puede tocar cada vez es más inherente y descarado. Todo lo de aquel sillón estorbaba y su necesidad les hizo deshacerse de ello en medio de la inconciencia.
Para su mala suerte, el sonido de su celular que de igual forma vibra en su pantalón interrumpe aquel momento, sabe que no puede ignorarlo y detienen su acto para atender a quien estuviera del otro lado de la línea. Haciéndose para atrás y sentándose a un lado de ella Rena la deja hablar, se levanta y se aleja un poco para darle privacidad.
[–¿Si, hola? – Aun exaltada responde tratando de que no se escuchara así.
–Agente, ¿La interrumpí haciendo algo? –
–No, no dígame–
–Te necesito Jurina–
–¿Ahora? –
–Aun eres oficial activo y tu descanso término–
–Y, que hay de… –
–¿Yamamoto? No la encuentro por ningún lado. Necesito que vengas–
–No estoy en Tokio–
–¿En dónde estás? –
–En Nagoya–
–¿Y qué espera agente?, ¿que vaya por usted? –
–Eh…no no, salgo para allá–]
La llamada se corta abruptamente, es obvio que la comandante no está de buen humor ella solo guarda de nuevo su celular y mira a Rena con su rostro afligido con el que había llegado antes.
–¿Qué ocurre Jurina? – Rena vuelve y se sienta aun lado de ella.
–Debo irme, pero volveré, solo espera un poco más, por favor–
No le gustaba esa cara de aflicción, pero entiende y asienta con su cabeza dándole espacio y viendo en ella ese toque de madurez que le encanta. Jurina sale rápidamente pero Rena se queda preocupada por tanto misterio que comenzaba a ser un poco molesto. Mira el reloj de su pared y genera una mueca de insatisfacción. Quedarse con la duda no es de sus sentimientos favoritos, rápidamente se pone de pie y trata de despejar su mente intentando continuar con el acondicionamiento de su sala pisando sin querer una prenda en el suelo.
Jurina salió tan de prisa que olvido su chaqueta, Rena sonríe al verla y la toma entre sus manos detectando el particular aroma de ella. Limpiando el caos recién hecho por la fiebre de ambas, la coloca en el perchero pero no la sostiene bien y cae al piso. Rápidamente la levanta pero en el acto, de una de las bolsas una pequeña cartera peculiar sale de ella. Cuelga la prenda asegurándose de que esta vez no caiga y pone su rodillas en el piso tomado con una de sus manos ese objeto cuadrado de piel. Con su otra mano levanta uno de lados. En menos de un segundo tira el objeto al piso y se lleva sus manos cubriendo su boca junto a sus ojos amplios llenos de impresión.
Dentro de la pequeña cartera, estaba a la vista una placa, forjada en acero con los bordes bien hechos del escudo del departamento de policías de Tokio y en la parte de abajo el titulo rotulado de Sargento. Lo que más le ha impactado es la foto del lado contrario de la placa, es Sayaka además de ser una placa muy bien conocida para ella.
Se siente mal, muy mal. Su cuerpo comenzó a sudar y a temblar, no se atreve mirar de nuevo ese objeto. Inevitablemente hace conjeturas en su cabeza, toma de nuevo la placa y se levanta del piso colocándolo en una de las bolsas de la chaqueta rápidamente.
***Comandancia***
Había trascurro varias horas de que Jurina atendió al llamado, y llego directamente a la oficina de su comandante Sae. Toca inmediatamente en cuanto se encuentra frente a la puerta y escucha su voz dándole el paso.
–Adelante–
–Comandante–
–Matsui, pasa–
–¿Qué ocurre? –
–Tenemos un sospechoso participe de los hechos en el callejón del hospital, el agente Kitagawa la relaciona por algunas pruebas tomadas que corresponden a las la sangre del tablón de madera. No quiere proporcionar información–
La comandante Sae deja de hacer lo que hacía poniéndose de pie y caminado hacia Jurina entregándole las hojas de lo poco que pudieron investigar sobre la chica.
–¿Y cuál es su delito? –
–Los agentes Fukushi y Kitagawa la atraparon la mañana de ayer mientras pretendía robar algunos medicamentos. Necesito que me ayudes en este caso–
– Esta bien, pero debo decirle que he considerado dejar la corporación–
–No puedo intervenir en tus decisiones, y puedes hacer lo que te venga en gana pero, ayúdame con este último caso–
–¿Por qué tiene interés en este caso como para hacerme venir? –
–Aparte de que es tu trabajo y tu caso, aun eres miembro activo... –
–Con permiso, iré a la sala de interrogatorios–
La actitud de Jurina era muy extraña, ya no estaba ese agente optimista y lleno de determinación, sus palabras sonaban vacías y se veía obligada a hacer lo que alguna vez lleno su vida.
***Sala Interrogatorio***
Jurina entra a la sala de interrogatorio con unas hojas en la mano, no hay mucha información así que hay mucho por hacer.
La interrogada gira su cabeza al escuchar la puerta del cuarto abrirse, siguiendo con la vista y al mismo tiempo los movimientos de Jurina, se encuentra por segunda vez ahí y no parece haber cambiado en lo absoluto.
–Sargento Jurina, – Se presenta. –Sin antecedentes ni registros de altercados, veo que usted no tiene nombre en este expediente en blanco–
–Tengo–
–¿Entonces? –
–No meda la gana decirlo–
–Vaya, actitud Yankie, de todas formas lo sabré. – La chica cruza sus brazos y más que sentirse acorralada hacía gestos de desinterés. –¿Dígame, en donde se encontraba usted entre las 6:30 y 8:00 de la noche?– Sin embargo el silencio le hacía saber a el agente que esto demoraría algún tiempo. –Bien, le diré conde estuvo. Usted se encontraba en el callejón del ala norte del hospital central no precisamente hablando con otra mujer, muy atractiva por cierto, o eso me dijeron, la cual la golpeo después de discutir…–
–Esa,…maldita. – Interrumpe con un chisteo.
–…Con, un objeto de madera y posteriormente usted le disparo. – Continua Jurina el relato del último informe realizado por Watanabe Miyuki mirando mientras miraba hacia la ventana como si tratara de comunicar algo sospechoso.
–Yo no dispare nada–
–Las vieron, hay testigos. –La sospechosa voltea su cara en signo de importarle poco pero Jurina nota en ella un resentimiento. –¿Eran cercanas cierto? –
–¿También le importa mi vida privada?–
–No, pero si lo que ocurrió ahí, ¿porque finge ser una Yankie?, ¿es intimidada?–
–Yo no dispare esa arma.– Se reserva a decir.
–¿Entonces quien lo hizo? –
–No lo sé–
–¿La están persiguiendo, a quien protege?, ¿por eso sobrevive de comida y objetos robados? –
***Cabina***
La negatividad la hacía impacientarse inusualmente y dentro de la cabina de grabación podían notarlo, Sae se encontraba ahí junto el agente Fukushi y la doctora Akane.
–Comandante, permita entrar. – Pide la Psicóloga.
Sae viéndose escasa de personal preparado y la ineficiencia de Jurina, suspira y da pie a que entre la Psicóloga
–Está bien, entra, – Sae le autoriza inmiscuirse ya que sabe de su profesionalismo y algo debió de ver que los agentes y ella no. –Jurina, – le habla por el auricular, –la psicóloga Akane va entrar–
Pronto, Akane ya estaba dentro y comenzó a hacer algunas observaciones como si de terapia se tratara, pero Jurina escuchaba con mucha atención recargada en el cristal con sus brazos cruzados.
–Takayanagui Akane–
–Ay no… otro policía. – Murmura con fastidio.
–No soy policía, soy Psicóloga–
–¡Ha! Un loquero, lo que me faltaba–
–Sí, uno. – Pronto Takayanagui le sigue el Juego, algo vio en ella que le pareció curioso. –Se necesita estar loco para entrometerse en la vida de los demás–
–Usted lo ha dicho–
–Sí, uno se entera de tantas cosas…–
Conforme Takayanagui se sienta, cae en cuenta de lo que hace, al principio frunció el ceño por lo que hacia la psicóloga, pero ahora sabe que es uno de sus trucos. Fraternizar de forma que no sepa que lo está haciendo, una jugada muy sucia de ellos.
–La gente suele sufrir por cosas innecesarias.– Dijo de pronto la acusada.
–Vaya que sí, lo bueno que existe gente como tú que parece no importarle lo que le suceda a los demás–
–A veces las cosas están fuera de nuestras manos manos.– De pronto la chica empuña sus manos como si recordara algo frustrada.
–Eso tiene un nombre–
–¿A sí? –
–Sí bueno, en definición pero a mí me gusta llamarlo cobardía–
–¡Por supuesto que no! ¡yo no soy ninguna cobarde!–
–Tranquila, no estoy diciendo que lo seas. Una conducta muy común en los humanos sensibles es la evasión. Cuando saben que saldrán lastimados actúan con desinterés–
–¿Eso lo aprendió en los libros de su escuela? –
–¿Cómo sabe que está en los libros? –
–Lleve algunas materias sobre eso además creo que no me recuerda–
Akane la mira fijamente, desde que la vio en la mañana sabía que le era un poco conocida
–¡Oh! Tú eres la chica de la universidad en la que impartí una conferencia–
–La misma, quien diría que ahora sea parte de su material de conferencia–
–Mmmm, así que sabes de cómo va esto–
–Sí, y se lo que intenta–
–Y según tú, ¿Qué es lo que intento? –
–Quiere aparentar que es amable conmigo para no verse mandona como ella–
Jurina hacia muecas desde su lugar, a veces divertidas otras irónicamente pero trataba de no verse afectada por esta chica.
–Mmmm, vaya creo que eres muy inteligente pero no lo suficiente para lidiar con todo esto, estas aterrada, te consume el miedo y te sientes herida –
–Son solo suposiciones–
–No, lo he visto antes y lo estoy viendo ahora. Ella era muy importante para ti y ¿Se la llevaron? Puedo ayudarte–
–Usted no puede–
–¿Por qué no? –
–Esta,… muerta…– Era evidente su desánimo y frustración y también lo era como le dolía aquella circunstancia.
–¿Cómo lo sabes? –
El tono de Akane era muy pasivo y suave, tanto que ha logrado meterse en la cabeza de esta chica y hacer que por fin avanzara la investigación.
–Solo lo sé–
–¿Estas en peligro, cierto?, confía en nosotros. Sé que no podemos devolverte eso tan valiosos que te fue robado pero podemos honrar su memoria, o podemos encontrarla. –
–No la encontraran–
–¿Por qué? –
La chica agacho su cabeza, por alguna extraña razón las palabras de Takayanagui hicieron eco en su conciencia, quizá lo que necesitaba no eran preguntas si no alguien que comprendiera o la hiciera comprender. Incluso la misma Jurina es cambia su expresión al escuchar sus palabras.
–Sí–
–¿Pudiste ver quién se la llevo? –
–Dos personas vestidas completamente de negro–
Jurina se entereza por el tema, quizá Sae tiene razón, pero no solo eso. Comienza a sospechar de algo más.
–Sí la querías, ¿Por qué huiste?–
Intervino Jurina sentándose y relajándose un poco para no parecer mandona. Después de esa respuesta vieron como las facciones de la chica se descomponían.
–Ella me lo pidió, cuando forcejeábamos y me golpeo para que supiera que no estaba mintiendo en su decisión de hacer ese trabajo alguien disparo por detrás de mí, y, y yo solo salí corriendo mareada de ahí–
–Hace un momento la has maldecido–
–Abecés también el amor maldice ser amor, no podía hacer nada, debía favores y le iba a pagar bien por ese trabajo–
–¿Qué tipo de trabajo? –
–De la vida fácil,...o eso me dijo…–
Por sus auriculares escuchan la orden de Sae para que salieran de ahí y lo hacen. Takayanagui y Jurina regresan a la cabina donde estaban los demás agentes y la comandante Sae.
–¿y bien? –
–La chica está asustada y acaba de pasar por un trauma–
–¿Está mintiendo? – Pregunta Jurina
–No, esta simplemente en un etapa de duelo y como bien sabe todo reaccionamos diferente. –
–¿Entonces? –
–Es obvio que está huyendo, lo mejor será mantenerla con nosotros bajo libertad condicionada pero parece que no tiene a donde ir. –
–Entiendo, Jurina–
–Si–
–Voy a pedirte que cuides de ella por hoy mientras consigo un lugar para resguardarla–
–¿Usted cree que sea necesario todo eso? –
–Lo creo–
–Está bien, por hoy está bien aunque creo que no soy de su agrado–
–No le queda de otra, y sabe que es lo que le conviene–
Sae las deja a ellas para ir con la interrogada para hablarle del trato. La chica parece haber tocado fondo por fin y acepta la ayuda.
***Departamento de Jurina****
Jurina la llevo con bastante desconfianza a su casa, la alimenta y le ofrece ropa limpia. Todo es manejado con confidencialidad y normalidad. A las afueras había un par de vehículos vigilando el departamento. La chica después de terminar de asearse entra a la sala observando el lugar, Jurina sabe que está ahí cuando se percató de ella con su mirada periférica mientras escribía algunas cosas en su portátil en la sala.
–¿Qué que te ofrece? –
–¿Vives sola? –
–Si…–
Jurina responde con desconfianza, antes no quería hablar y ahora es ella quien inicia la conversación.
–¿Quieres que te ayude en algo? –
–¿Cómo dices? –
–Que si puedo ayudarte en algo, no sé qué más hacer. De alguna forma debo agradecer–
–Está bien, no voy a cobrarte el favor–
La chica nota en su respuesta, un tono de voz muy distinto con el que la interrogó. Y se siente ahora apenada.
–Sé que esto es parte de tu trabajo, eres buena persona. Encontré esto en el piso, salía un poco de bajo de una puerta–
–Oh…–
Jurina de pronto no sabe qué decir, no es muy común escuchar halagos de delincuentes y menos de uno que lo veía como enemiga.
–Usted es alguien muy importante, ¿verdad? Ese es un título valiosos para que este en el suelo–
–No soy importante, los títulos no determinan si eres buena o mala persona.– La chica levanto del piso uno de los títulos que no tenían marco y que Sayaka guardo con todas sus demás pertenencias. –¿Sabes una cosa? –
–¿Qué? –
–Creo que si hay algo que si puedes hacer–
–¿Y qué es? –
–Ven acompáñame–
Jurina la lleva al armario que estaba en el pasillo donde guardaba todo tipo de objetos, justo de donde salió ese papel. Abrió la puerta y prendió la luz había muchas cosas el piso y los cuadros y fotos estaban apiladas arriba de un mueble.
–¿Todo esto es tuyo? – La chica miraba a todas partes, era una habitación pequeña, pero en ella estaban los trofeos y medallas con la leyenda “sargento”, cuadros y muchas fotografías.
–Sí, olvide que debía ordenarlo y agradecería si me ayudaras al menos aponerlo todo en una caja–
–Claro– Ella comienza a levantar varias cosas y al llegar a un porta retrato se sorprende por lo que ve. –Yamamoto–
–¿Eh? – Jurina voltea en cuanto escucha el nombre de su compañera.
–Es Yamamoto Sayaka–
–Sí, así es ¿la conoces? – Jurina se acerca a ella extrañada e interesada por lo que pudiera obtener.
–Hum, la odiaba–
–¿Cómo es eso?–
–Ella era de la preparatoria de elite vecina de la mía–
–Si pertenecías a una escuela de elite ¿Qué haces desperdiciando tu vida? –
–¿usted no lo haría? –
–¿Qué cosa?
–Lo que sea por amor–
–Como se llamaba tu pareja–
–Aka...ri, Yoshida Akari–
–Ya veo, y tu–
–¿Yo que? –
–¿Cuáles tu nombre? –
–Mayu–
–¿Solo Mayu? –
–Ogasawara Mayu–
–¿Tienes familia? –
–¿Usted la tiene? –
–Si–
–Yo no–
–¿Qué es lo que tienen las escuelas de elite que las personas que conozco no tienen familia?–
–¿También conoce a la hija de la directora? –
–¿Watanabe Miyuki? –
–Si–
–¿Pero porque pone esa cara? –
–Ella está, muerta–
–¿Qué? –
El timbre interrumpe y Jurina se sobre salta un poco tomando inmediatamente su arma, sus padres saben que no está en casa y no les ha dicho que volvió por su inquilina que ahora protege. Mayu también se asusta pues su vida obviamente corre peligro.
–Tranquila, iré a ver, mantente cerca de mí–
–Está bien–
Jurina sale apresurada empuñando su arma a un costado de ella, se acerca a la puerta sin hacer ruido y se asoma por el mirador. Suspira por ver de quien se trata, todo está en orden pero no del todo, devuelve su mirada asustada a la puerta y oculta su arma en lo primero que encuentra mientras el timbre se escuchaba de nuevo. Torpemente abre la puerta y da la bienvenida.
–¡Rena! ¿Qué,… qué haces aquí? –
–Hola Jurina, me quede preocupada por ti y decidí venir a verte–
–¿Por qué no me avisaste? – Jurina en verdad estaba sorprendida.
–¿Está todo bien Jurina? –
–Sí, ¡Sí!–
–¿Te molesta que haya venido? –
–¡No! No, para nada–
–¿Quién es ella? –
–¿Ella? – Jurina voltea y ve a Mayu parada en el pasillo, por un momento dada la impresión se le olvido su protegida.
–Ogasawara Mayu, – ella misma se presenta y también intuye lo que está sucediendo. –Por qué no pasa, les preparare un poco de té–
–Gracias–
Rena entra conociendo ya el camino, y Jurina se queda petrificada en la entrada ¿Ahora que va a hacer? Se asegura de que su arma quede oculta y va con Rena a la sala. También la noto extraña así que no solo porque si ha viajado de Nagoya hasta su casa. Cuando se asoma un poco Rena está mirando por la ventana observando cómo se despide la tarde en aquel gran ventanal.
Regresa sus pasos recargándose en la pared y toma aire mientras piensa en lo que dirá, no puede verse dudosa. Pero tampoco puede revelar aun su verdadero oficio. Jurina toma valor y entra a la sala. Esta ves Rena si se percata que está ahí y sin voltear a verla le habla.
–¿Confías en mí, Jurina? –
–Claro,… por supuesto que lo hago–
Respondió caminando hasta ella y quedando a la par, hombro con hombro mostrando una inseguridad inusual.
–Olvidaste tu chaqueta–
–¿Y solo viniste a devolverla? –
–No, hay algo más–
–¿Qué cosa? –
–He venido atraer algo que quizá ocupas. – Sintiéndola a un lado de ella gira su cuerpo y Jurina hace lo mismo.
–¿Qué cosa? –
Rena la mira seriamente y de su vestimenta holgada, de la bolsa de su falda larga saca la pequeña cartera cuadrada. Extiendo un poco su mano hacia ella Jurina amplía sus ojos observando el objeto, levanta su vista hacia Rena que la mira de una forma que no sabe si es por el momento o lo que siente pero se siente muy diferente. Helada levanta una de sus manos y toma la cartera entre sus dedos un poco temblorosa. Sabe perfectamente que hay dentro y lo peor es que no es la suya, es la de Yamamoto.
–¿Qué ocurre Jurina? – Pregunta Rena viendo evidentemente descubierta una mentira. –¿No eres estudiante cierto? –
–N, no…–,
–¿No? –
–Rena, yo…–
–El té está listo,– Ambas chicas voltean. Ella se da cuenta de que algo extraño está sucediendo, –Yo, lo dejare aquí. Estaré en la habitación de huéspedes. –
Mayu aparenta retirarse pero solo camina algunos pasos y se queda de espaldas escuchando nada realmente, la habitación se queda en silencio. Rena voltea de nuevo hacia Jurina quien está mirando ahora hacia la salida de la sala pero no se percata que la chica no se fue, esta tan sumergida en su preocupación que ha comenzado a sudar frio.
–¿Qué está ocurriendo Jurina? –
–Esa placa no es mía... – Rena ladea un poco su cabeza cayendo ya en la impaciencia. –Es de… es,… le pertenece a Sayaka–
–Lo sé, es bastante obvio. Dijiste que confiabas en mí,… –
–Yo, yo, soy oficial de investigación. – Confiesa sin mirarla y camina hasta rodear el sillón sentándose en él. –Sargento para ser exacta…–
Bajo la mirada de escrutinio de Rena, muy seria y un tanto fría, sede un poco a la duda de nuevo y hace lo mismo que Jurina, pero se queda parada frente a ella. Ahora entiende muchas cosas en la actitud de ella y de sus compañeras.
–¿Por qué no me lo dijiste antes? –
–Eran órdenes superiores, no podía hacer mucho en realidad–
Responde sin mirarla, para ella todo se ha venía abajo. Cambiaba completamente su situación con Rena, solo que no sabía si era para bien o para mal.
–¿Hasta cuándo planeabas decirme la verdad? –
–No podía ponerte en riesgo, estamos en medio de un caso muy delicado–
–Entonces es por eso salieron tan repentinamente de España–
–Sí, así es ¿Estas enojada, por esto? –
Por fin Jurina la mira, sus ojos guardaban culpa pero una pena aún más grande detrás de ella o cual llama mucho la atención de Rena.
–Un poco. Jurina, ¿Qué es eso tan malo que hiciste, la razón por la que llegaste a mi casa y por lo cual te vez angustiada? – Jurina no responde, esquiva la mirada de Rena, bajando la vista moviéndose inquieta en su mismo lugar y su semblante empalidece. –Jurina, puedes contarme te aseguro que intentare entenderlo –
–Nuestra forense,… la forense, murió por mi culpa–
Rena amplía sus ojos ante aquella declaración, pero no le sorprende, sabe muy bien del trabajo de los oficiales y los traumas por los que pasan sin embargo debió ser duro para Jurina dado a la forma en que se ha estado comportando. Ogasawara se recarga de la pared de la impresión, estaba a cargo de una asesina. Pero debía permanecer en esa casa por su seguridad además que le ha llamado mucho la atención las fotos de Sayaka en el cuarto de tiliches de Jurina.
–¿Quién era ella? –
–Miyu,..ki.–
Responde ausente Jurina, y ahora Rena si se sorprende en verdad, eso solo puede apuntar hacia una sola cosa pero espera escuchar antes de especular.
–¿Qué fue lo que hiciste? –
–La entregue como una vil carnada. – Tanto Mayu quien seguía escuchando como Rena se estremecen de tal barbaridad, por parte de Rena se preguntaba ¿cómo es posible eso si se veían tan unidas en Barcelona? Con su rostro cayendo en amargura y sus ojos llenándose de pequeñas gotas cristalinas, Jurina habla por sí sola. –Había una alerta de atentado en contra de ella por ser la hija del director del departamento y el me lo hizo saber a mí pero no podía decírselo a nadie más quería que su plan fuera nuestro plan y que sucediera como ellos querían y así fue. Al final fallamos, el director me sacaría del caso y seguramente bajaría mi rango si desobedecía sus órdenes, tampoco podía decírselo a la comandante y mucho menos a…–
–Sayaka,… – Complementa Rena. –Te peleaste con ella, ¿o me equivoco? –
–Sí, no quiere verme y renuncio después de todo esto. No pude salvarla Rena. – Dice frustrada apretando sus puños, en los cuales, Rena se arrodilla frente a ella y los toma entre sus manos. –No pude devolvérsela con vida, ella, ellas– Mirándola con lágrimas gruesas en sus ojos y su voz ya cortada por la impotencia y el coraje más la amargura le revelaba la cruda verdad.
–Lo sé, de alguna forma me di cuenta cuando estuvieron en Barcelona–
–¿Comprendes lo que he hecho? –
–Sí Jurina, pero a veces no tenemos opción. – Rena responde pero clava sus ojos en ella un tanto perdidos como si se sumergiera en algún recuerdo, esos ojos que Jurina no ha podido descifrar y que la miraron alguna vez en España. –A veces por defender algo, a alguien somos capaces de todo, todo–
Su mirada vuelve en sí y la forma en la que dice esas palabras le da escalofríos a Jurina, Rena de pronto es muy seria y parece entender a la perfección el sentimiento.
–¿Qué sabes tú de eso? –
–Yo sé lo que es robarle la vida alguien,…– Confiesa vacía y escalofriante, hace que Jurina se queda sin palabras, solo se miran una a la otra, poco apoco se revela su verdadero ser ante ambas; orgulloso, enigmático, golpeado por las circunstancias, frívolo y malévolo, tan celosas de su pasado que lo descubren a cuenta gotas. Son tan similares y diferentes que ahora saben, son tal para cual. –Yo también confió en ti por eso te confió esto, ahora sabes que puedes contármelo todo–
Rena se pone de pie, hace que Jurina también lo haga, solo la incita a un abrazo cálido y lleno de compresión y amor. Afuera Mayu hacia muecas y sus ojos no permanecían quietos, pensaba en ciertas cosas que ahora puede entender también. Y para su mala suerte esta indirectamente involucrada.
En la sala Rena reconfortaba a Jurina entendiéndolo todo al fin, sosteniéndola en sus brazos de una forma protectora mira hacia las brillantes luces que sobresalen en la oscuridad de la noche. Mientras daba leves golpecitos a la espalda de Jurina, ella refleja una mirada vacía y fría. Su rostro serio dibujaba un semblante que mezclado en la penumbra daba miedo. Era un rostro que Jurina no podía ver, la Rena que la sostenía en sus brazos no era precisamente la que conoce solo que, no se había dado cuenta de ello.
***OSAKA***
Sayaka había salido a tomar un poco de aire fresco a las afueras del edificio lujoso de su amiga la estrella, aún quedaba un poco de luz antes de que se despidiera el día. No sabe si fue suerte o una maldición que la haya rescatado. Sus heridas aun duelen mucho, pero así intenta sentarse en el césped y recargarse en un árbol que se veía muy cómodo. Con dificultad lo hace y se dele mucho, más cuando lo hace. Quizá sus heridas del cuerpo son bastante dolorosas pero le es más insoportable la pena que lleva dentro de ella.
–¡Hey! Corazón ¿Qué haces en el piso? –Sayaka ve a su amiga que se acerca y cuando esta frente a ella se agacha.
–Momoka–
–No te levantes, solo te traje un obsequio. Lo dejare aquí, –Ella deja una libreta forrada de cuero muy bonita y elegante, de esas que usan los compositores. –Te dejare sola –
–¿Qué es? –
–Abre lo si te sientes lista–
Momoka se levanta y le giña un ojo después mira a su amiga por unos segundos, sacude su cabeza y la deja sentada sobre el pasto recargada en ese árbol frondoso. Ella suspira y toma la libreta, muy profesional por cierto. En ella hay una pluma muy peculiar, le recuerda a una que perdió en su sala de ensayos en la preparatoria, sonríe y no puede evitar hacer un puchero irónico acompañado de tristeza y aunque se resiste, una lágrima solitaria se le escapa ¿Qué pretende Momoka al llevar eso? ¿Torturarla con su pasado? O, ¿hacerle ver que por nada del mundo el pasado desaparece y hay que seguir adelante?
Ella se pone de pie con dificultad y va al interior del edificio, solo sigue su camino hasta llegar a lo que ahora era su habitación, en un pequeño escritorio deja la libreta pero al darle la espalda detiene sus pasos y gira su cabeza hacia ella, algo dentro de ella le hace sentir cosquillas en sus dedos y sin dudarlo más, termina por girar completamente, se sienta para retarse a sí misma y a su creatividad. Poniendo su voluntad en ello con su ceño fruncido y una mueca de sufrimiento comienza a escribir, relataba versos y secuencias de palabras que solo ella comprendía, pero poco a poco iba dándole forma a lo que se convertiría en un futuro prometedor.
***Casa de Jurina***
Después de ese cálido y extraño abrazo, Rena libera a Jurina y camina por la habitación para encender la luz, cuando lo hace mira Jurina aun parada y ausente, a lo cual regresa con ella y la hace sentarse.
–¿Cómo te sientes ahora? –
–Mejor, avergonzada pero mucho mejor–
–No deberías, comprendo lo difícil que debió haber sido ocultar todo esto–
–¿Lo dices en serio? –
–Sí, ya decía yo que sus notas y su agudeza deductiva en los análisis no eran normales para alguien de universidad–
–Tú también eres muy perspicaz–
–Lo sé, – Responde con arrogancia ante el alago. –Cuéntame desde cuando eres agente–
–Bueno, llevo alrededor de 6 años y 4 que me gane el título de agente, antes era solo oficial, admiraba a mi hermano y quería ser como él–
–¿Tienes una hermano? –
–Sí, he hice varias pruebas gane muchos méritos y después conocí a Sayaka y junto a ella…–
–En verdad ella importante en tu vida–
Llamándole la atención como en cada oportunidad que tenía, en cada oración que decía, salía a relucir el nombre de la chica
–¿Acaso son celos? –
–Para nada, aunque debo aceptar que es muy agradable y bonita, ¿Por qué no tratas de hablar con ella?–
Rena deja a un lado el tema del hermano interesada más por su pelea con Sayaka y el estado de ánimo de Jurina.
–No sé dónde está–
–Si en verdad eres su amiga…–
–Ya sé ya sé, debería saber dónde está–
–No–
–¿No? –
–No, deberías saber “Como” encontrarla.– Jurina se queda callada por un momento Rena por enésima vez tenia rezón. –Evidentemente está herida y eso no puedes cambiarlo pero no pueden quedarse estancadas en el pasado ni perder una amistad tan valiosa–
–Mmmm, puede ser…–
–Lo es, los seres humanos somos maquinas maravillosas movidas por sentimientos y ustedes dos comparten uno de los más hermosos–
–¿Cuál? –
–La amistad Jurina, y eso no se gana fácil. Por cierto ¿Quién es ella? –
–¿Quién? –
–La chica que trajo el té que ya está frio–
–Oh, ella. Pues es una testigo y delincuente–
–¿Qué? –
–Bueno, la atraparon por delinquir pero en realidad solo está huyendo y me han pedido que cuide de ella mientras le encuentran un lugar más seguro. –
–Mmm, comprendo. No cabe duda que en verdad tu vida es muy peculiar–
Ambas sonríen un poco, Rena es lo bastante educada y comprensiva con Jurina al grado de hacerla respirar tranquila.
La chica de afuera, había permanecido escuchando la conversación todo este tiempo, decide ir a su habitación y dejarlas solas, ya es tarde ha comenzado a sentir mucho sueño. Justo cuando cierra la puerta cuidadosamente de su habitación las otras dos chicas salen de la sala y ahora, dadas las circunstancias la habitación para invitados estaba ocupada así que ocuparían la misma.
***Mañana Siguiente***
Alguien había madrugado y se encontraba tocando fuertemente el timbre del hogar de Jurina. Ella se encontraba en un plácido sueño profundo y comenzó a despertar cuando escuchaba la insistencia de quien se en entraba afuera.
–Buen, día…–
Era la comandante Sae quien estaba fuera, de pronto no sabe qué hacer y cree haberse equivocado de departamento sin embargo, se le hace peculiarmente conocida quien le recibe en la puerta.
–Hola, buen día– Responde Rena.
–Disculpe usted es…–
–Matsui Rena–
–Ahhh…–
–Pero pase, Jurina no debe de tardar en salir–
–Oh, gracias–
De un momento a otro ya estaba en la cocina robando una deliciosa taza de café en espera de Jurina.
–Buen día, – Saluda encontrándose una inusual escena en su cocina, incluso la chica que tiene a su cargo está ayudando. Rena no estaba cuando despertó, pero una maravillosa mezcla de aromas llegaba hasta sus fosas nasales anunciándole el desayuno. –Comandante–
–Agente, buen día, porque de acuerdo con esta bella señorita ya puedo llamarla agente–
–Sí, puede–
–Así que señorita Matsui, está usted de visita–
–Sí, aunque… –
–¿Que la hace venir aquí tan temprano comandante?– Jurina interrumpió lo que Rena iba a decir. Quizá leyó su mente y no esta lista aún para decirle que es su pareja, con todo esto que tienen encima. –No se preocupe por Rena, ella está enterada de todo–
–Supongo, pues vine a llevarme a nuestra testigo–
–Mayu, Ogasawara Mayu–
–Vaya, te ha confiado su nombre–
–Bueno, yo estoy lista para cuando usted lo disponga–
–Mmm, buena chica pues nos vamos ya, – Dice la Comandante. –Además Jurina, te espero a las 12:00 en punto en la comandancia hay que ir reclusorio, Edgar ha pedido hablar contigo–
–¿Edgar? –
–Sí–
Repentinamente, Rena hace un ruido estruendoso mientras lavaba los utensilios que ensucio mientras cocinaba, he hizo que las chicas voltearan a verla.
–¡Ah! Lo siento, tengo las manos resbalosas por el jabón.– Sonriente se disculpa por interrumpir.
–Entonces debo estar allá al medio día–
–Así es, ahora si no te importa me llevo a esta jovencita–
–Adelante–
Jurina, Sae y la chica testigo salen de la cocina dirigiéndose a la entrada, mientras se ponían cada uno sus zapatos seguían conversando hasta finalmente despedirse. Jurina vuelve a la cocina donde Rena preparaba un par de platos para que desayunara antes de irse.
–Siento mucho tener que estar fuera–
–Está bien, comprendo yo estaré esperándote siempre Jurina–
–Gracias–
***Auto de la comandante***
Dentro del auto, Sae conducía tranquilamente, en silencio Mayu veía como pasaban los edificios y de pronto tuvo una duda.
–Adonde me van a llevar–
–¿Mmmh? Pues, a una casa de seguridad a las afueras después de que termine el interrogatorio, ¿podrías darme una libreta que está en la guantera? –
–Oh, si–
Accidentalmente, al sacar la pequeña libreta de recordatorios tira algo más que había dentro.
–¿Qué es esto? –
Pregunta levantando una pequeña bolsa, recuerda haberla visto antes cuando la comandante entro a interrogarla.
–¿Qué cosa? –
–esto–
–Ah, es evidencia de otro caso–
–¡Oh! –
Expresa y mira con atención la bolsa no se atreve a ver más allá de lo que hay a la vista en la sucia bolsa de plástico así que la devuelve, solo que se había dado cuenta ya de algo.
***Casa de Jurina***
Mientras degustaban sus alimentos, Rena no pierde la oportunidad de inmiscuirse un poco más en los asuntos de Jurina.
–¿Y quién es ese tal Edgar? –
–Es un extranjero que detuvimos hace ya varios meses–
–¿Y, de donde es? –
–Es de España, Barcelona para ser exactos–
–Oooh ya veo–
–Él es la razón por la que fuimos a España y gracias a él te he conocido–
–Vaya que es todo un caso–
–¿Qué sucede? – Rena de pronto pierde su vista y parece pensativa.
–Nada, solo creo que la vida nunca dejara de sorprenderme–
–Bueno, iré a ves,…tirme~…–
Un poco intrigada pero acostumbrada a esa actitud misteriosa, Jurina se levanta de la mesa para ir a su habitación a vestirse como su profesión se lo manda.
–Adelante, ve–
Se sentía raro, Jurina sale de la cocina, cuando llega a su habitación va directo a su closet y saca su uniforme, el oficial. Debido a la visita en el reclusorio debía vestir oficialmente, traje negro con su saco el cual tiene algunos galones y el escudo del departamento al que pertenece. Su Camisa blanca, su arma en la cintura y su placa del otro lado enganchada en su cinto y no podía faltar aun falda que ceñía su caderas a media pierna. Tentación pura en hora de servicio. Se miraba a sí misma en el espejo viendo como ella misma no se percibe ya como un oficial. El suceso con Miyuki y con Sayaka se había llevado su motivación de servir a la justicia y ansia que todo esto termine pronto.
–¿Ese es tu uniforme? –
–¿Eh? – Jurina se sorprende un poco, no se dio cuenta en que momento Rena entro a la habitación. Es la primera vez que Rena la veía de tal manera, pero hay algo muy extraño en la atmosfera, el brillo de Rena no está, y se acerca lentamente hacia ella. Siente como unos escalofríos le recorren todo el cuerpo bajo esa mirada fría de cierta forma. –¿Rena? –
Rena, al estar frente a ella acaricia ligeramente uno de sus hombros mirando todo el atuendo llegando sus dedos hasta el escudo del saco.
–Te queda, casi perfecto–
–¿Casi? –
Rena la mira saliendo de su trance, no debía haber dicho eso, se sacude un poco y sonríe ligeramente.
–Olvídalo, ve a trabajar que la justicia espera y yo estaré esperando por ti–
–Mmm–
Jurina da algunos paso pero no dejaban de mirarse había algo en ese momento que las conectaba pero al mismo tiempo las distanciaba, era una sensación bastante extraña.
–¡Jurina! –
–¿Si? –
–Espera, – Rena se acerca hasta ella, y después de mirarla fijamente a los ojos deja una marca invisible de sus labios en la mejilla derecha. –Ahora si ya puedes marcharte–
–Ooh, gracias–
Jurina se vuelve muy dócil y sumisa ante la presencia de la maestra, incluso la ha animado a buscar de nuevo a Yamamoto. De ninguna manera posible lo que siente hacia ella puede ser malo. Sube a su auto y se pone en marcha para llegar a la comandancia e ir por un apoyo para visitar la prisión.
***Comandancia***
Ella arriba a las instalaciones y va directo a la sala de interrogatorios donde ya está Mayu la delincuente que se volvió testigo con la Comandante Sayaka y el agente Ryouha hablando. Llega a la cabina que está detrás de la gran ventana donde solo se pueden ver reflejados los que están ahí dentro.
–¡Jurina San! –
Efusivamente, el agente Fukushi la recibe cosa que casi la hace saltar de un susto.
–Fukushi–
–Es un gusto tenerla de vuelta por aquí ¿le traigo algo? ¿café? ¿Agua? Se ve muy bien hoy–
–Ya, ya ya… estoy bien así Gracias. – Casi apartándola un poco después de que con tanta pregunta viola sin darse cuenta su espacio personal, –Mejor dime cómo va el interrogatorio–
–Acaba de comenzar, de hecho está vez es raro como está dispuesta a cooperar–
–¿Así? –
–Si, dijo que usted la animo a hacerlo–
–¿Yo? –
–Eso dijo–
Dentro de la cabina también se estaba Takayanagui la psicóloga, la cual le da la bienvenida a él agente Jurina pero estaba más atenta en lo que sucedía dentro.
***Dentro de la Sala***
Hasta el momento, transcurridos 10 minutos, las preguntas eran las mismas pero ahora cooperaba en las respuestas.
–¿Y bien, ahora dinos tu versión? –
–La chica, se llamaba Yoshida Akari, asistíamos juntas a la universidad hasta hace un año que descubrimos que podíamos hacer dinero fácil sin depender de nuestros padres. Ellos no aprobaban nuestra relación y huimos–
–¿De dónde? –
–De Osaka–
***Cabina***
Jurina asentaba para sí misma, por eso conoce a Miyuki y a Sayaka, los años de juventud no se olvidan.
***Sala de interrogación***
–Nos mudamos a Tokio, alguien cuyo nombre desconozco nos prometió una gran vida y así fue–
–¿A cambio de qué? –
–Ofrecer droga, nunca la vendimos solo pedíamos bebidas preparadas para quienes pedían algo más, en realidad nunca las he visto yo solo les decía dónde encontrar–
–Entonces solo eran una especia de damas de compañía–
–Sí. Todo iba bien hasta que los clientes quisieron, pues, pedir más y Akari pues era de muy bue…–
–Entiendo, ¿Qué más? –
–Lógico yo me negué pero…–
–¿Tu pareja no? –
–Al parecer le gustaba más el dinero que yo, – Amargamente lo dice. –Gustos caros, coches joyas hasta que comenzó a beber y consumir, se endeudo. Intente sacarla pero ella no quería y el día que por fin la convencí sucedió el incidente–
–¿Qué incidente? –
–Entre sin que se dieran cuenta al establecimiento, en el área de camerinos unas personas importantes estaban hablando de algo relacionado con sus negocios sucios. Una mujer, no conozco su rostro pero su acento es muy curiosos, habla japonés muy extraño, dijo que venía en nombre del jefe y había un trabajo pendiente. Escuche que necesitaban una chica y me invadió el miedo cuando escuche el nombre de Akari, dijeron que era perfecta y de las complexiones exactas. Tenían poco tiempo para actuar pero que la necesitaban muerta, total a una mujer barata como ella nadie la iba a extrañar. –
***Dentro de la cabina***
Jurina amplía sus ojos y descruza sus brazos, sale de ahí directo a al cuarto contiguo apresuradamente y olvida solicitar permiso para entrar.
***Sala de interrogación***
La puerta se abre de forma aparatosa y los que estaban adentro se sorprenden, como era de esperarse la comandante Sae se exalta.
–¡Agente!–
Sae exclama.
–¡Ogasawara! –
Jurina entra dirigiéndose directamente a la interrogada caminando hasta ella.
–¡Agente Jurina!–
Responde Mayu un poco asustada pues todo era muy tranquilo.
–¡Miyuki!–
Dice inclinándose cuando esta aun lado de ella.
–¿Miyuki? –
Sae se cuestiona, pues no entiende por qué Jurina entro con tal arrebato y nombrando a la exforense.
–Dime, ¿La querían para hacerla pasar por alguien? ¿E iba a matarla? –
Exaltada y llena de una extraña y alterada por aquella declaración trataba de encontrar un rayo de esperanza y la mejor razón para traer de vuelta a Sayaka y conseguir su perdón.
–En ese momento supe que iban a matarla. Corrí y de los nervios me tropecé con un montón de cajas, ellos se dieron cuenta de mi presencia y como puede fui por Akari y la saque de ahí. Corrimos, mucho, nos escondimos en el callejón y paso todo eso que vio su testigo, ellos dispararon el arma en nuestra contra–
–¿Y por qué no dijo eso desde antes? –
–¿Iban a creerme? ¿A alguien con facha de vagabundo con los días contados?–
–¡Debo buscar a Sayaka!–
Jurina exclama y se apresura a los hechos, su razón está concentrada en una sola cosa y es, el agente Yamamoto.
–No está segura de ello. – Replica Sae.
–Algo me dice que caímos en una trampa y seguimos en ella. No voy a quedarme con los brazos cruzados, esta vez no. –
–No le doy autorización, tiene un careo con Edgar en el reclusorio–
–Edgar no va a ir a ningún lado–
–No se atreva a sobre pasar mis órdenes o–
–¿Qué? –
–¿Va a destituirme?, después de todo este es mi último caso ¿No? –
La comandante Sae ya no le dijo más, estaba furiosa por tal atrevimiento, pero feliz de ver de nuevo las agallas de su agente.
Jurina estaba a punto de salir entendiendo el mensaje silencioso de su superior y poco a poco retrocede para dirigirse a la puerta.
–¡Agente Jurina!–
–Dime–
–No estoy segura, de si es o no el mismo caso, pero hay un anillo que se encuentra en una bolsa que vi esta mañana me pareció que es igual a este.–
Ogasawara saca un anillo de uno de sus bolsos del pantalón, tan importante para ella que un lo llevaba consigo.
–¿Qué anillo? –
–¡Las evidencias! –
Recuerda Sae.
–¿De qué hablan? –
–Ayer le pedí a la forense Fujita que me permitiera entregarle personalmente las pertenecías de metal que no se calcinaron las cuales presuntamente eran de Miyuki. –
Explica Sae.
–Miyuki no usaba anillos.– Jurina desconcertada afirma.
–A vaya, y es una lástima que ninguna de mis agentes estuviera aquí para deducirlo a tiempo–
–La persona con el acento curioso dijo que era una venganza que tenía cuentas pendientes con un par de policías–
–¿Aun lo duda comandante?–
–Hay una gran posibilidad de que así lo sea, adelante agente vaya a donde tenga que ir. Nosotros armaremos un operativo para desmantelar ese lugar y dar con los responsables a como dé lugar–
–¿Y yo? – Cuestionándose ahora por su bienestar, pregunta Ogasawara por lo que sigue.
–Tu nos vas a ayudar llegara ese lugar. Vendrás conmigo ahora–
Después de dar por finalizado el interrogatorio donde Ogasawara dio la ubicación para dar con uno de los peces godos, se forma un operativo encubierto para actuar cuanto antes.
***Buscando a Yamamoto***
Jurina sale en busca del agente Yamamoto sin perder más el tiempo, pero una llamada entrante la detiene antes de subirse a su veloz auto, es de Rena así que no duda en responder.
–Hola–
–Hola Jurina–
–Dime ¿Ocurre algo? –
–No, es solo que Miku ha llegado a tu casa–
–¿Miku? Qué raro no sabía que yo estaba de vuelta–
–Parece un poco triste y se encerró en su habitación, por eso te he llamado–
–Voy para allá.–
Jurina cambia drásticamente sus planes, no sabe que ha ocurrido y aparte es muy temprano para que Miku esté fuera de la escuela. En menos de diez minutos ya se encontraba buscando sus llaves para abrir la puerta de su departamento sin embargo, la puerta se abre sin previo aviso.
–¿Miku?–
–¡Jurina! –
Saltando sobre ella se tira en llanto, se veía realmente exaltada y sabía que Rena la había llamado.
–¿Que te ocurre? –
Miku no contestaba nada solo sollozaba y mojaba el cuello de la camisa de Jurina, ella entra de lleno en la casa con Miku en sus brazos, Rena estaba en el pasillo mirando aquella escena. Jurina va hacia la sala con Miku aun sobre ella, y se sienta en el sofá. – ¿Miku que ocurre? –
–Papá y Mamá van a enojarse conmigo–
–¿Y eso por qué? –
–Me expulsaron del colegio,… –
–¿¡QUE!? –
–Tú también me vas a regañar–
–Quisiera hacerlo en verdad pero ya me lo esperaba, además tengo un poco de prisa–
–Me escape, Mamá y Papá ya deben de saber y seguro me están buscando–
–Pues seguro es así, así que voy a llamarlos–
–Pero me van a regañar y me van a enviar un internado–
–No te van a enviar a ningún lado, jamás se los permitiría.–
Jurina llama a sus padres y explica lo sucedido, ella es quien más ha estado al cuidado de la pequeña, y de cierta forma se siente responsable de su conducta. Pide que por hoy lo dejen pasar y no le llamen muy fuerte la atención. Por este día se quedara en casa de Jurina pero ella debe salir en busca de Yamamoto cuanto antes, Vaya detalle.
Jurina la deja en manos de Rena, No era la mejor de las ocasiones pero al menos no estará sola, Rena cuidara de ella mientras cumple con su misión del día. Después de despedirse de ellas sale del departamento y conduce directo adonde sabia, era el hogar de la agente.
Jurina, detenía su auto frente al departamento de Sayaka y sin dudarlo va directo a su piso. Toca la puerta pero nadie responde, así dura un tiempo bastante prolongado. Recuerda que guarda una llave de repuesto debajo del extintor, así que va a comprobar si aún está ahí. Como puede, vence el candado para no romper el cristal que lo cubría y efectivamente encuentra una llave ahí.
No duda en entrar, es bastante oscuro y desordenado. Hay botellas de alcohol de diferentes tamaños por todas partes vacías.
–Huh, estuvo buena la fiesta Yamamoto, – Dice para ella misma caminando con cuidado para no tropezar con alguna de ellas. –Donde estas Sayaka–
Camina hacia a la Sala, observa sus fotografías y trofeos quebrados en el piso, allí está también la medalla que comparte con ella, ese galón que se ganaron por salvar innumerables vidas. Va a su habitación donde el panorama no es muy alentador, todo tirado, su espejo roto manchas de sangre y muchas fotografías que salían de una caja deshecha. Se acerca hasta ella y la levanta del piso, aún hay cosas dentro. Sonríe nostálgicamente, sin duda un recuerdo muy bonito pero doloroso.
Ella y Miyuki en la orilla del mar, no muy lejos se distingue un puerto de exportación de autos, se perciben vagones de tren a lo lejos. Parecía un día tranquilo para ambas, como un relámpago una idea viene a su mente. Al seguir viendo las fotografías, las estructuras, las calles le dan una idea de adonde ir.
Inmediatamente sale del departamento apresurada y sube a su automóvil de nuevo, con el rechinar de las llantas respondiendo a la prisa, se pone en marcha directo a Osaka.
***Casa de Jurina***
Miku estaba recargada en la cabecera de su cama, jugaba en su 3DS para dejar pasar el tiempo, por la tarde debía ir al centro de artes. Escucha que Rena toca la puerta seguido de llamarla por su nombre.
–Miku, ¿Puedo pasar? –
–Sí, adelante. – Ella deja su video juego de lado para poner su atención. –Rena-Sama– Un poco apenada por lo sucedido.
–Rena está bien solo Rena, ¿puedo? – Le pide permiso para sentarse.
–Sí, Rena–
–¿Estas bien? –
–Si–
–La comida esta lista–
–Oh, es verdad debo comer–
–Eres un poco despreocupada igual que Jurina–
–Bueno, Jurina ha estado a mi lado toda mi vida. –
–Y su pongo que te ha criado a su manera–
–O malcriado decía su amiga Yamamoto–
–¿Yamamoto? –
–Ahhh si, una de varias,… ¿Rena te importaría llevarme al centro de artes?– Pregunta Miku para desviar la atención de su anterior imprudencia, Jurina ha olvidado mencionar lo de los apellidos por todo lo que tiene encima, pero no va a ser ella quien se lo diga así que astutamente piensa por ella.
–Claro, pero primero hay que comer–
Miku queda completamente satisfecha de su paladar al probar la comida de Rena, pese a la falta de carne son platillos que le han gustado bastante es la primera vez que come verduras por su propia voluntad. Cuando terminan, se disponen a salir rumbo al centro de artes.
En una tarde maravillosa conviviendo con esa excepcional niña que ahora lo sabe es un genio, despierta en ella el sentido maternal que ha estado durmiendo por años dentro de ella. Miku se ha ganado un lugar que celaba por completo y se reservaba únicamente para su hija desaparecida. Esta niña tiene algo que le llama mucho la atención, para Miku estar en la compañía de alguien que debería de ser una desconocida, resulta ser muy agradable y juraría que la ha visto antes, dentro de su pecho hay un calor peculiar desde que hablo con ella sobre su dibujo. Al volver a casa después de que el tiempo se ha ido rápido, a Rena le embarga una duda, no se explica como a pesar de la inteligencia de Miku la han expulsado del colegio.
–Sé que no me incumbe pero ¿Por qué te han expulsado? –
–Pues, porque he golpeado a un par de compañeros–
–¿Qué? –
–Ellos siempre me han dicho que soy un fenómeno y siempre hablan mal de Jurina–
–¿Qué es lo que dice? –
–Pues que…–
–Comprendo–
–¿En verdad?, ¿puedes leer mentes? –
–No, pero entiendo cuál es la raíz del problema–
–Los adultos dicen que es tal mal, y los niños dicen lo que escuchan de ellos–
–Vaya, sí que eres muy lista, ¿Y tú qué opinas? –
–Me gusta ver a Jurina feliz, a decir verdad no puedo opinar ya que desconozco muchas cosas pero sé que si una persona es feliz, está bien–
–Con que si un persona es feliz, ¿huh? ¿Miku, que te hace feliz? –
–Pues, estar con Jurina, ¡el helado! ¡Mis tíos! –
–Es pera, ¿Tus tíos? –
–Aah, si, Jurina no te ha dicho que no son mis padres, de hecho no tengo. – Rena se queda pensativa, pero lejos de pensar en algo que pudiera relacionarlas, piensa en lo difícil que ha sido la vida para esta pequeña. –Jurina se ha hecho cargo de mí desde que nací y para mi ella es mi como mi mamá–
–Comprendo, y, ¿qué le parece señorita si vamos por un gigantesco helado? –
–¿Puedo comer helado? –
–¿Por qué no podrías? –
–Pues, aunque no me castigaron por ser expulsada considero que no debería–
–¿Y a quien le vamos a decir? –
–¿Será un secreto? –
–Entre las dos–
De manera cómplice, Rena y Miku comparten un momento que de alguna forma las uniría sin saber que tato podría significar.
***Torre de Tokio***
–¿Segura que es aquí? –
En una misión de vigilancia para tratar de dar con los culpables del incidente en el caso de Watanabe Miyuki. La comandante Sae se encontraba con Ogasawara Mayu dentro de un lujoso auto. Vestida para la ocasión, Miyasawa Sae llevaba un trae elegante, un sombrero y lentes oscuros. En encubierto, pretendía hacerse pasar por un magnate millonario importante en busca de convertirse en inversor, su objetivo, llamar la atención de los que maneja el bar de donde supuestamente escapo Ogasawara.
–Sí, aquí se reúnen todas las tardes antes de ir al bar–
–Hum, será pan comido. Bien, todo en posición–
Hablaba por el micrófono oculto entre su ropa y salía del coche, Ogasawara permanece dentro del auto observando por medio de cámaras que llevaba cada acompañante de Sae para indicar quien era a quienes buscaban. Tres policías bien entrenados y corpulentos hacían guardia a la comandante.
Caminando presuntuosa y llamándola atención por la ostentosidad de las joyas prestadas del departamento de utilería. Se sienta en una de las mejores mesas, uno de sus acompañantes le acerca un puro. No tiene idea de cómo se fuma esa cosa pero lo disimula muy bien cuando otro de sus guaruras le ofrece fuego. La carta le es entregada por una elegante mesera que le sonríe coquetamente, a lo cual, en su papel galante no guarda las apariencias.
–Es él, el de la derecha es casi dueño, pero faltan. – Habla Ogasawara mientras Sae miraba discretamente.
–¿Nombre? –
–Akuma Harashi–
–Ha, opulento el nombresito–
Se frotaba la barbilla y hacía gestos deductivos planeando la situación y buscando la manera de que aquel sujeto hablara con ella. La mesera que antes le había atendido le toma la orden pero antes de que se retire la sujeta de la muñeca.
–Oye, preciosa. –
–¿Ssi, si? –
Educada pero alarmada, la empleada no podía faltarle al respeto a este cliente así que se comporta paciente.
–¿Conoce usted al señor que esta allá? –
–mmm, sí–
–No te asustes, Sae le muestra el interior del saco en el cual, tenía la su placa, y le sonríe. –¿Qué toma usualmente? –
–Coñac–
–Bien, tráigame una copa extra–
–S,si–
–Disculpa, ¿cuál es tu nombre? –
–Kashiwagi…Yuki–
–¿Kashiwagi? Lindo nombre–
–Gracias, con permiso, en seguida le traigo su orden–
Sae observa la forma de caminar de la elegante mesera, no se podría esperar menos de ese lugar tan lujoso.
–Alguna novedad allá en auto Ogasawara–
–Sus guarda espaldas no se sientan con él, hay uno sentado en la orilla, dos más casi en la entrada y uno más su espalda, tenga cuidado–
Al obtener el trago extra del más fino coñac bajo miradas conquistadoras con la mesera. Sae se pone de pie y camina hasta la mesa de aquel señor. Sus guardaespaldas se ponen a alerta cuando ven a la comandante sentarse a un lado del señor. Pero al obtener el fino trago le hace una señal de que todo está bien.
–¿A que debo el honor? –
–Negocios, que más va a ser, Harashi-Sama–
–¿Negocios? –
–Así, me han informado que usted es socio de un sitio muy popular, Akira Kayagami –Dice presentándose al final.
–¿Así? –
–Sí, Yabakura, ¿le es familiar el nombre? –
–¿Qué tiene para ofrecerme? –
–bellas chicas, las mejores y un producto nuevo–
–¿Nuevo? –
–Sí, ¿le interesa? – Sae, saca de uno de sus bolsos una caja llamativa muy lujosa y de ella un par de píldoras, es una reproducción exacta por parte de su departamento de ciencia de unos estupefacientes que desconocían en una investigación del año pasado confiscada. Bastante dañina pero muy adictiva y cara. –Es una muestra gratis, puede probarla y ver sus efectos–
–Yo no consumo–
–Claro, eso lo sé pero siempre hay alguien en quien pueda–
–Muy inteligente usted joven ¿Pero cómo puedo confiar en su juventud?–
–¿Ah oído hablar del cartel Saboro? –
–Sí, famoso de la península y desaparecido–
–Yo lo erradique con esto–
–Vaya, eso no me lo esperaba–
–Esto es solo calidad y seriedad, pero usted decide, tengo ofertas con los Yakuza pero me gusta más ser independiente y tengo entendido que usted señor Harashi, no tiene buenos lazos con ellos–
– ¿Está muy bien informado, huh? –
–Pues uno hace su trabajo–
–Está bien, lo espero en el distrito rojo, uno de los míos lo estará esperando a usted y a sus chicas esta misma tarde a las 6:00 pm en punto. –
–Eso es excelente–
–¡Salud! –
–Salud–
Dando un trago a sus bebidas, acuerdan un posible negocio para esta tarde, ahora Sae está en problemas pues debe hacerse de una buena cantidad de estupefacientes y arreglara sus damas, tiene el tiempo contado y no puede haber errores.
***Osaka***
Jurina no tiene idea de adonde ir, recuerda que Sayaka alguna vez le conto de una casa grande de ciertas características en cierto barrio. Así que toma su teléfono para hacer una llamada.
[–Si diga–
–Director, Soy el agente Jurina–
–Se quién eres, dime que quieres–
–Estoy en Osaka–
–También lo sé, me lo dijo Sae, dime, ¿qué quieres? –
–Necesito saber dónde está la casa de Yamamoto–
–No creo que la encuentre ahí, es el último lugar a donde iría–
–Eso lo sé, pero necesito buscar algo que me indique donde puedo encontrarla, conocidos que pueda buscar, lo que sea–
–Eres muy obstinada Matsui. –]
El Director le da la dirección y Jurina se pone en marcha, no tarda mucho en llegar y se le ha concedido el permiso de brincarse la barda y violarlas cerraduras. En verdad es una casa de estructura antigua muy conservadora como Yamamoto. Decide buscarla habitación de la chica y la encuentra en el segundo piso de la casa. Todo perfectamente ordenado, múltiples fotografías que como sospechaba debería de tener con personas de la preparatoria y entre todas ellas, con un brazo rodeando su cuello una chica de aspecto masculino de cabello corto y negro la abrazaba en una foto con los miembros de su banda musical. Esa foto estaba enmarcada, ella la toma en sus manos y la saca del marco.
Una vez más su agudeza investigadora acierta, detrás dela foto hay varios nombres típico de la escuela media con mensajitos positivos, ahora la cuestión es saber quién es quién. Realmente no ha encontrado mucho y no hay mucho por hacer en ese lugar.
Deja la casa y conduce sin rumbo, a lo lejos ve un establecimiento con cara de bar pero también venden comida y el calor le invita tomar algo frio y refrescante. Su uniforme llamaba mucho la atención, aparte de ser elegante era de mayor rango a lo que están acostumbrados a ver por estos rumbos así que debía guardar la compostura.
***Distrito Rojo***
A regañadientas y refunfuñonas, cinco bellas chicas estaban a punto de entrar en misión de encubierto como hostness en ese barrio muy bien conocido por brindar entretenimiento.
–¿Por qué tengo que usar esto tan ajustado? – El agente Fukushi se quejaba mientras acomodaba su ropa interior en un elegante vestido blanco estallado.
–Cierre la boca agente, está en una misión–
–Claro como usted disfrutara de la fiesta mientras quien sabe que manos sucias toquen mi trasero–
–¡Agente! –
–Ya está bien–
Era la menos femenina pero de igual forma muy bella.
–Aquí es–
Desde el interior de una elegante y ostentosa Cadillac Escalade, observaban a las afueras los movimientos del lugar. Algunas de las chicas seguían perfeccionando su atuendo y maquillaje y otras como Fukushi solo refunfuñaba y esperaban que terminara esto pronto.
A lo lejos un sujeto bien vestido hace señas para que la camioneta llegue a un determinado estacionamiento.
–Bien, chicas. Ha llegado la hora–
Como si un resplandor las iluminara, el descenso de unas piernas bien contorneadas comenzaba el desfile de las bellas chicas del departamento, Kitagawa Ryouha, Furuhata Nao, Takayanagui Akane, Fujita Nana y Fukushi Nao. Todas ellas en poses perfectas simulaban ser una profesionales del medio robando las miradas de cualquiera incluso del que las había recibido dejándolo como tonto boquiabierto. Entre en medio de ellas, se para el agente en un atuendo nuevo digno de su supuesto puesto dentro del gremio. Tacón alto, vestidos bellos, elegantes y provocadores con joyas de acuerdo a la personalidad de cada una, comenzaban a caminar detrás de Miyasawa.
–Bienvenidas. – Una joven de igual muy buen ver pero vestida con un traje tradicional las recibe en la entrada. –Por aquí–
Llegan hasta una elegante sala de estar, en la cual ya se encontraba el señor Harashi e inmediatamente las chicas al verlo lo saludan presentándose lo más regaladas posible.
–No puedo creer que esté haciendo esto– Entre dientes la única en desacuerdo seguía siendo Fukushi.
–Cállate y disfrútalo. – Murmura la actual forense que no perdía el tiempo en coquetear mientras sonreía ampliamente.
–Vaya vaya, usted en verdad no mentía–
–Por supuesto que no, le he traído a algunas de las mejores–
–¿Cómo? ¿Aún hay quien supere a estas bellezas?.
–Así es, un par de elementos camaleónicos. – Miyasawa le cierra el ojo –Usted entiende, hay que abarcar de todo–
–Me encantaría conocerlos–
–Por ahora no están disponibles–
–Es una verdadera lástima. Bien, por hoy sus chicas estarán aprueba.–
Conforme jugueteaban con los clientes, observaban a detalle el lugar cuando alguna llamaba la atención, otra inspeccionaba de más. Dirigidas por Ogasawara mientras Miyasawa distraía al enemigo conviviendo con los peces gordos. Las ventas en tan solo un par de horas se incrementaron considerablemente.
Satisfecho por ello dejo de ponerles atención a las chicas lo cual eso las hacía más libres. Fukushi y Kitagawa llegan a la habitación donde administran todo el negocio. Lo primero que observan es un crucifijo de gran tamaño, con la leyenda “La casa del Señor” ambas chicas se miran la una a la otra. De acuerdo con los reportes que han estado leyendo, este es nido de ratas que han estado buscando desde hace ya varios meses. Tomaron fotografías de todo lo que encontraron como videos cortos. De entre los archivos escanearon documentos que creyeron convenientes y salieron de ahí como si nada hubiese pasado.
***Osaka Saliendo del Bar***
–Oh, lo siento– Jurina se disculpa siendo ella quien no se fija.
–No disculpe, no me fije que había alguien detrás de la puerta.–
Responde la otra persona viendo su rostro bello detrás de esas gafas oscuras que baja un poco con sus dedos para mirar mejor y sonríe seductoramente, sus ojos caen inevitablemente a una costado de su pecho donde encuentra la leyenda “Departamento de investigación de Tokio” más el escudo bordado de la policía. Sonríe aún más pero lo ignora entrando de lleno en el local mientras se deshacía completamente de sus gafas.
Jurina se quedó observando sus movimientos pues cree haberla visto en algún lugar antes y por un momento por la forma en que se le quedo viendo, experta en la materia la miro con coqueteo. Se gira para tomar de nuevo la puerta pero de nuevo se detiene de golpe al escuchar como la han llamado.
–Kinoshita-san– El dueño del Bar la recibe efusivamente, parece ser un cliente frecuente. –¿Cómo está su amiga? No la habíamos vistos desde el día del incídete – Jurina demora su salida como si se entretuviera con celular repitiendo en su mente dicho apellido.
–Mucho mejor, es muy fuerte–
–¡Es ella! – Grita en su mente Jurina volteando a verla. – Kinoshita Momoka
–Aun así esos tipos no debieron hacer eso, aprovecharse de alguien alcalizado y más de una mujer es imperdonable–
–Descuide, sabe defenderse bien.–
Listo, por arte de magia deduce que es Sayaka de quien hablan, o quiere creerlo cualquier indicio es bueno si no se sabe dónde buscar. Ella sale del local y aguarda en su auto a que la otra chica salga también, El ruido de su celular interrumpe el sorbo de su agua de sabor.
[–Si diga–
–¿Cómo va agente? –
–No muy bien comandante–
–Nosotros hemos confirmado algunas cosas, Fujita y las demás analizan lo que pudieron extraer del lugar que visitamos–
–¿En verdad? –
–Sí, suerte con su misión y la estaremos esperando para reventar ese lugar–
–De acuerdo–]
La llamada termina, ya era tarde y al menos debía buscar alguna habitación disponible en algún hotel el cual ya buscaba en su celular. Espero por poco más de dos horas, esta chica sí que es de carrera larga y ya pasaba más de media noche. A fuera lo espera un chofer muy elegante y una auto bastante ostentoso y lujoso. Lo sigue a la distancia, hasta salir un poco de la ciudad, llega a unos condominios cercados de difícil acceso, al parecer solo gente importante vive ahí por el lujo que se puede ver.
En la entrada le piden identificarse, ella alega que necesita hablar con Kinoshita y al mostrar su placa le dan libre acceso y la información del número de departamento. Apresurándose sube por el ascensor pero ya no la ve por ninguna parte. Llega hasta el número proporcionado por el de la caseta de vigilancia y sin dudarlo toca el timbre.
Momoka apenas si había dejado sus llaves cuando gira de nuevo para ver de quien se trata. Al abrir se sorprende, no la conoce pero es bástate hermosa, así que su lado incontrolable de acoso se deja ver.
–¡Oh!, la chica bella del bar, grrr– Le dice sugestiva mirándola de arriba abajo contemplando el par de piernas debajo de esa falda apretada.
–La misma–
–Sé que soy irresistible, dime que te trae por aquí corazón–
–No soy su corazón…–
–¿A no? –
–No–
–Ooh, y dime, ¿te puedo ayudar en algo encanto?– Le pregunta conforme simulaba morderse la uña del dedo pulgar.
–¿Qué haces aquí? –
Detrás de ella, hacia acto de presencia Sayaka quien escucho que alguien hablaba en el recibidor. Momoka voltea y basto con verles la cara a ambas para deducir algo muy importante.
–¡Sayaka!– Exclama Feliz de verla pero con seriedad.
–Ahhhh, tú debes ser la otra–
–¿Otra? –
–La otra que le destruyo la vida a mi “amiga” entre comillas no me consta digo, los amigos no se apuñalan por la espalda o al menos yo no lo hago porque yo si soy su amiga–
–Cierra la boca…–
–¿O qué? ¿Vas a amenazarme con el poder de plaquita belleza? Te informo que estas en mi casa–
–Lárgate de aquí Matsui–
–Como veras y es una lástima, Mi amiga no quiere verte–
–Sayaka escúchame–
Jurina intenta dar un paso al frente para meterse al recibidor haciendo a Momoka aun lado.
–¡Que te vayas! –
Pero Sayaka se lo impide empujándola hacia afuera de nuevo y grita no pidiendo contenerse con el simple hecho de verla ahí parada con ese uniforme que le da nauseas.
–Por favor evítame la molestia de hacer que te saquen de edificio–
Sacudiéndose sin perder la elegancia ella también se para detrás de Sayaka cruzando sus brazos y cambiando su rostro a algo más molesto.
–¡Tu!, tú o cualquiera de tus guaruras me tocan un cabello y se arrepentirán toda su vida–
–Ya lo creo, solo basta mirar a Sayaka–
–Voy a pedirte, que no te metas en esto. – Le advierte Jurina conteniéndose.
–Pues…–
–¡Ya!, No quiero seguir viéndote y mucho menos hablar contigo Matsui así que por favor ya vete–
–No puedo hacerlo, sé que lo arruine todo y no espero que me perdones en verdad solo escúchame. Te conozco y sé que no eres tan mala como quieres hacerme creer–
–¿Y qué te hace creer que me conoces Matsui? –
–Sayaka, vives de recuerdos y no necesito tener un título de loquero para decírtelo, tu departamento, tú casa y hasta tu ropa significa algo para ti y está llena de ellos–
–Mira quien habla, la que no puede olvidar la venganza de su hermanito–
–¿Qué te sucede Sayaka? –
–¿Y me lo preguntas? –
–Eh estado buscándote todo este tiempo, ¡me importas en verdad! –
–No, eso que te lo crea tu madre, no te importan mis sentimientos solo importan los tuyos siempre has sido tu por delante–
–Por supuesto que si me importan tus sentimientos–
–Claro que no, no te importo ofrecer a Miyuki con tal de seguir en la búsqueda del asesino de tu hermano–
–Perdón, ya te he pedido perdón pero sé que no es suficiente y nunca va a ser suficiente–
–No me vengas con eso, tu arrepentimiento me es indiferente–
–Perdón, en verdad…–
–Vete al diablo–
–¿Puedo hacer algo para tener una mínima posibilidad de perdón? –
–Sí, –
–¿Qué cosa? –
–Desaparece de mi vida Matsui, así de simple–
Sayaka intenta cerrar la puerta pero Jurina lo impide interponiendo su brazo y encarándola seriamente, Yamamoto exige seriedad y Jurina lo hace.
–No puedo hacer eso–
–¿Qué te lo impide? –
–Debes volver conmigo a Tokio–
–¿Por qué querría volver contigo? –
–Miyuki no está muerta–
El silencio y el asombro momentáneo en los rostros de Momoka y de Sayaka se hicieron presentes, se creó la duda y la incertidumbre en Yamamoto a la mención de la chica forense.
–¿Qué? –
–No está muerta–
–¿Acaso crees que soy estúpida? –
–No, pero impulsiva si y ahora ni si quiera tienes un empleo–
Momoka quien ahora veía la discusión como quien ve una pelea debajo de un ring se rascaba un poco u cabeza dándole la razón silenciosa pero con muecas ahora a Jurina. Después de todo puede ver la honestidad en ella e igual de orgullosa que su amiga Yamamoto.
–Sabes tú que eso es lo que menos me importa–
–Ah, cierto, olvidaba que no necesitas dinero. –
–Así son las cosas, creo que tienes que ser más convincente para hacerla volver– Momoka se inmiscuye en la conversación, conociendo ahora el temperamento de ambas chicas tenía que haber un mediador. Jurina la mira con ojos serios, no hay una sola pizca de duda en ellos y regresa su mirada hacia Sayaka quien ahora es ella quien muestra inseguridad desde que escucho que Miyuki sigue con vida.
–Te juro con mi vida que te devolveré a Miyuki–
Sayaka se queda muda ante tan convincente enunciado, aprieta sus dientes y respira profundo. Sin duda alguna se juega algo más que la vida.
–Fírmalo con tu sangre, tu honor ahora me pertenece–
–Que así sea–
–Volveré contigo pero no quieras que te trate como antes, eso no va a cambiar nunca–
–Lo sé Yamamoto, que este, sea el último trabajo y después de esto no volveré a molestarte –
Jurina extiende su mano, y le entrega la foto de ella con Miyuki en el mar, junto a la medalla.
–¿Cómo obtuviste esto? –
–Estuve en tu departamento, tenía que encontrarte y supe que ella era tu amiga porque la reconocí en la foto de tu grupo musical de la escuela media–
–¿Entraste a mi departamento y a mi casa? –
–Tenía que encontrarte–
–Bueno pues de acuerdo al artículo 202 del artículo penal acabas de violar mi privacidad habitacional–
–Es bueno saber que aun recuerdas las leyes. Sargento, estaré esperando por usted.–
Sin decir nada más, da una mirada fugas a su otra amiga y se leja por el pasillo hasta desaparecer en el ascensor del piso. Momoka cierra la puerta y observa a su amiga que no se mueve ni un solo centímetro. Sigue viendo hacia la puerta y claramente está ausente. Su rostro ha cambiado y ahora es inseguro temeroso, todo el valor con el que enfrento a su igual ha desaparecido.
–Sera mejor que descanses Yamamoto, supongo que no quieres comprobar si es verdad y aun no estás bien de tus heridas–
–No sé si quiera ir–
–Pero se trata de Miyuki–
–¿Y cómo sé que es otra de sus trampas para usarme? La última vez manche mi historial por cubrirlas.–
–¿Lo Vez? No sé mucho de lo que ha sucedido, pero si ti hiciste eso en aquel entonces es porque en verdad las aprecias–
–Me ha dañado más que nadie, ¿y si solo está mintiendo?–
–No lo creo, me dio la impresión de que te hablo con la verdad.–
–¿Cómo lo sabes si apenas la conoces? –
–Bueno, estar en el medio del espectáculo te hace discernir entre quienes te parecían y quienes solo quieren usarte–
–No quiero que vuelva a lastimarme–
–Te juro con su vida, eso es de valor. Vamos Sayaka, te haces la dura con ella pero en verdad tu corazón de pollo te traiciona dime, ¿compites contra ella cierto? –
–¿Por qué lo dices? Ahora mismo siento que la odio–
–Cuando estábamos en la preparatoria no tenías competencia alguna, eras el centro de atención y tu única frustración era quien ya tú sabes–
–¿Y? –
–Encontraste al fin alguien de tu talla, que te hace esforzarte para ganarte un título ¿Quién serias tu sin ella ahora? –
–¿Cómo una rival? –
–Exactamente, y yo la definiría más como “ una amada rival,” tu nemesis, salvo por el incidente, eres invencible en muchos aspectos y ella tiene una personalidad que… caray –
–Porque parece que la defiendes, le dejaste muy claro que no te cae bien–
–No es que la defienda, le reconozco el valor de venir hasta aquí para darte una orden sabiendo muy bien lo que hizo–
–Puro trabajo, le importaron muy poco mis sentimientos en aquel entonces, no creo que le importen más ahora–
–¿Y a ti te importan los de ella? – Sayaka no responde nada. –No sé nada de ella, tampoco me importa es más, ¿quieres venganza? Solo debes tocar algo que no debas y listo–
–Quizá no venganza, pero si una de igual tamaño–
–¿Vas a matar a alguien? –
–Claro que no, pero se dé algo que no le gustara–
–Parece que en verdad eres capaz de sentir odio después de todo cordero–
–No me subestimes, por cierto tengo algo para ti–
–¿Así? –
Ambas chicas van a la habitación que ocupa Sayaka ahora, sorprendente pero como era de esperarse, Sayaka había complementado varios párrafos resonantes en poemas que conformaban líneas perfectas para al menos un par de canciones.
–No me la creo. Y tienen acordes–
–Es como me gustaría que se escucharan–
–¿Quieres hacer una prueba?–
–Por supuesto, mi estudio de grabación está muy cerca de aquí, vamos.–
–Claro, ¿Por qué no? –
–Excelente, juntare a mis músicos, ¿ocupas algo? –
–Una guitarra–
–¿Alguna en especial? –
–No, por ahora está bien lo que tengas a la mano–
Los ingenieros de sonido y el equipo de grabación, músicos y Sayaka compartían opiniones acerca de una de las canciones, practicaban acordes y entonaciones. El tiempo en verdad era disfrutable para el corazón herido de Sayaka y Momoka confirmaba lo que vio hace muchos años, Sayaka está hecha para los escenarios.
****Dos días después 6:00 pm****
Como era de esperarse, Sayaka no volvió inmediatamente al departamento, se tomó su tiempo. Jurina confiaba ciegamente en Rena apoyando a Jurina y seguía viviendo en su departamento en Tokio. De lleno en la investigación y tratando de descubrir el paradero de Miyuki, decide volverá casa temprano no sin antes dar algunas órdenes antes de marcharse.
***Casa de Jurina 6:30 pm***
Rena esperaba en el marco de la ventana a Jurina ya no tardaba en llegar había estado trabajando en el turno de la mañana y volvía por la tarde, ahora que lo había descubierto sus sentimientos se sentían confundidos. Miraba ausente la ciudad, como la tarde caía y se tornaba rojiza pensaba en las ironías de la vida y en cómo el pasado vuelve por mas quiera se quiere olvidar. Una mirada fría y sin ninguna expresión en su rostro daba por entendido que la tierna maestra se perdía momentáneamente en algún lugar.
El timbre interrumpe su trance y se exalta un poco, Miku ya no estaba en casa y no creía que volvieran a traerla. Ella va a la puerta y abre sin ver primero quien pudiera ser.
–¿Komatsu? –
–¿Eh? ––
–Es un gusto verte por aquí–
–¡Oh! Es verdad..., – Murmura entre dientes. – Maestra…–
–Llámame Rena, ¿buscas a Jurina? –
–Sí–
–Ella no tarda en llegar, está trabajando en la comandancia en el turno de la mañana–
–Ooh, ya lo sabe–
–De que son policías, sí. – Sayaka sonríe maliciosamente, pues se ha dado cuenta que Jurina no le ha dicho la verdad completa. –¿Quieres esperarla? –
–Claro–
–Pasa–
Como si fuera un punto de reunión obligado ambas van a la sala, Sayaka se sienta y Rena va a la cocina para ofrecerle un poco de té mientras esperan la llagada de Jurina. Cuando Rena vuelve Sayaka inspeccionaba el lugar, aun Jurina no había devuelto los reconocimientos ni trofeos, era lógico. Pero si muchas fotos de ellas juntas, únicamente tenia dichas fotos, en realidad no conoce mucho del pasado de Jurina, pareciera que nunca fue a un instituto o escuela. ¿No tiene más amigos? En fin no va a dejarse llevar por las desgracias ajenas.
–Jurina me comento que fue difícil encontrarte–
Rena comenzaba una plática para hacerla sentir cómoda mientras espera, pero también quiere saber que hay en la cabeza de Sayaka e intentar ayudar a su arrepentida Jurina.
– Si debió serlo, en realidad no conoce mucho de mí–
–Pero pudo saberlo, de alguna forma se las arreglo–
Rena le entrega una pequeña taza con un té de agradable aroma, bastante bueno para la ocasión y se sienta a su lado.
–Si bueno, Jurina se destaca por su inteligencia es muy astuta y manipuladora–
Sayaka no quiere ser descortés así que lo acepta y le da algunos sorbos.
–Puede ser, pero también tiene un gran corazón–
–Sé que no están bien entre ustedes–
Después de beber un poco, devuelve la taza a la charola recargándose en el asiento y cruzando sus pies y manos.
–¿También se lo dijo? ¿Le dijo que entrego a mi amiga de la infancia como comida para perros? –
–Sí, pero esta arrepentida y el director la obligo a guardar silencio–
–No necesitas defenderla, no me conoces ni la conoces bien a ella–
–Conocer a una persona no se determina por la cantidad de tiempo–
–En eso coincido con usted–
–¿En verdad? –
–Así es, yo sé quién eres tú, y se lo que has hecho–
Rena la mira frunciendo el ceño, ¿Qué está tratando de insinuarle? Sayaka permanece seria y la forma en que le habla no le gusta para nada.
–¿A qué te refieres?¿Qué es lo que sabes?–
–No mucho en realidad, tú y Miyawaki comparten el mismo padre, padre que por cierto está recluido este país dime, ¿Te es familiar el nombre de “Edgar”? Pero mucho mejor, asesinaste a un hombre –
Rena se sorprende por lo que le ha dicho Sayaka, no sabe cómo reaccionar, y su cuerpo comienza a temblar y sudar frio.
–No sé de qué hablas–
Rápidamente pone también su taza sobre la mesita de centro y se levanta dándole la espalda, está claro que esta conversación no iba por buen camino.
–No hace falta que lo niegues, tengo pruebas en contra tuya. – Sayaka, dueña de la situación se levanta tranquilamente y se pone a la par con ella, cerca del gran ventanal. –Pero podemos hacer que esto sea justo para ambas–
– ¿Qué quieres decir?–
–Pues en mi estancia en Barcelona, mientras Jurina tonteaba contigo yo si trabajaba. ¿No eres tan inocente como aparentas ¿cierto?, ayúdame y yo te ayudare, ¿Cómo lo mataste? –
Rena retrocede algunos pasos sintiéndose de pronto acorralada y asechada por Sayaka, es un poco más baja de estatura pero es realmente imponente.
–¿Por qué me pides esto? –
–Lo sé todo y tu información me sirve, a cambio,…– Tomando un mechón de cabello entre sus dedos, como si le hiciera una caricia, Rena sentía su mirada desquiciada. –te diere donde esta hija–
–Mi hija…–
Rena ensancha sus ojos, la razón más importante por la que ha regresado a su país natal dependía a hora de esto, Jurina no ha avanzado mucho, a decir verdad nada.
–Es un buen trato¿ no te parece?–
Los dedos de Sayaka pasan a tomar la barbilla partida de Rena quien acariciaba los bordes sutilmente pero con una malicia en su rostro.
–En verdad Jurina no te conoce como cree–
Como si Sayaka hubiese tocado la puerta correcta, Rena cae desarmada ante ella. Si alguien tiene prioridad por encima de Jurina esa es su hija.
–Te escucho–
Acorralada y sin poder ir a ninguna parte por ahora, Rena mira a Sayaka mezquina y vengativa, agacha su cabeza y comienza a revelar lo que ahora sería el arma más poderosa para Sayaka.
***Narración de Rena***
Era un día tranquilo, como cualquier otro pero tenía miedo de que llegara el final del día. El odio se convierte en amor y el amor también se revierte a odio, pasa y es posible. El amor que alguna vez sentí hacia él me llevo al borde de la locura, de la decepción, del mas enfermizo sentimiento y deseo incluso de dejar de existir. Era nada a su lado, era todo ante sus amistades era la envidia de muchos incluso de mi padrastro.
Perros infernales con sentimientos impropios querían apoderarse de mi persona y fui vendida como mercancía al por mayor al mejor postor. Solo una cosa me mantenía viva, una sola cosa podía hacerme soportar esa amarga vida, deplorable.
Un alma inocente nacida en medio de un caos que no busque pago las consecuencias. Adoraba sus ojos puros lejos de maldad alguna. Sus pequeñas manos aferrándose a mis dedos largos. Su pequeña ropita, el aroma de bebe, todo aquello me hacía ser fuerte para soportar gritos, insultos de ese que por un poco de estupefacientes perdía la razón y la cordura, se volvía una fiera y nada importaba. Odio las mentiras pero aprendí a mentir, él era un ejemplo a seguir pero era la peor persona que puede conocer, aprendí del mejor.
Lo maté, clave en su pecho un bisturí y vi como mis manos se manchaban con su sangre. De nada sirve justificarme en decir que lo hice en defensa propia. Cuando su fuerte cuerpo se debilitaba progresivamente se retorcía en el piso de manera extraña, me asuste y corrí, corrí sin importarme mi apariencia. Salí con mi bata de paciente, descalza y los parches donde estuvieron las agujas. Con los golpes generados un par de noches atrás parecía una loca por la calle.
Cuando volví a casa desesperada y atemorizada, con la prisa de ser capturada no por la justicia sino por algo más grande, ellos; Una mafia imparable que se lleva todo a su paso con tal de obtener el poder absoluto. Ya no estaba, ese pequeño ser que di a luz había desaparecido. Me desquicie, grite y llore como nunca y destroce todo a mi paso. Ellos llegaron, hui por la puerta trasera y sola llevaba conmigo una sortija de matrimonio que aún conservo.
***Fin Narración de Rena***
–Es todo lo que recuerdo–
–Sé que hay más, era un policía ¿cierto?–
–Entonces no hace falta que lo diga ¿Qué vas a hacer con esto? –
–Nada que te perjudique–
–¿Puedo confiar en eso?–
–Confírmame algo–
–¿Qué cosa? –
–¿Él era, Touru Matsui? El gran oficial de policías–
–Si–
–Como bien sabrás, Juria alguna vez te dijo ese nombre y él era nuestra principal razón de viajar España–
–Sí, lo cual fue muy sospechoso–
–Esta misma tarde sabrás donde está tu hija–
–¿Por qué debo esperar? –
–Pronto lo sabrás–
–¡He vuelto!–
La puerta abriéndose y Jurina anunciándose conforme deja sus zapatos en la entrada, pero no es recibida por nadie. Nota de inmediato que hay otro par extra que no es de ella ni de Rena, es más, no puede creerlo. Sayaka está en casa.
Rápido va a la sala y encuentra a ambas chicas paradas cerca del ventanal, en cuanto Rena ve a Jurina llegar va hacia ella.
–Hola–
–Hola–
–Sayaka…–
–Te ha estado esperando–
De alguna forma no era la misma Sayaka, su aspecto era muy sombrío y sonreía de manera extraña.
–Iré por más té, compromiso–
En realidad Rena moría por salir de ahí, Sayaka ahora ejercía una presión que nunca antes sintió.
–¿Dime que ocurre? –
–Vine por mi placa, no puedo ejercer sin ella y el director me dijo que tú la tienes–
–¿Por qué no fuiste directo a la comandancia? –
–No sabía que tenías el turno de la mañana, la última vez estábamos en el de la noche–
–mmh, comprendo–
Jurina mete su mano al bolsillo de su pantalón y saca de ella la placa de Yamamoto que ha estado guardando en su espera. Entregándosela en la mano, Sayaka ya tenía un plan recién armado y como si hubiera medido el tiempo perfectamente actúa con la sangre fría sin dudar ni un poco y disfrutando del momento.
–¡Excelente Agente Matsui! –
Exclama Sayaka justo cuando Rena entraba. Jurina hace una expresión satisfactoria por el hecho de que aceptara de nuevo su placa, pero al ruido estruendoso detrás de ellas las hace voltear su atención a la puerta.
“Matsui”, “Policía”,”Touru”, “comandancia”, “Hija”, “huérfana”, “Edgar”, “Miku”, “agente” esas palabras como relámpagos con la velocidad de la luz Rena las recibe y tanta es su impresión que se le resbala la charola del té, cayendo todo al piso, rompiéndose y regándose el líquido de la tetera rota. Rena se agacha de inmediato sin saber qué hacer, Sayaka corre en su auxilio y Jurina va en busca de cosas para limpiar el lugar.
–Sí Rena, Miku es tu hija. – Le dijo Sayaka mientras ayudaba a Rena levantar los pedacitos de porcelana. –Te di mi palabra y no solo eso, te ayudare a salir del país y desaparecer junto con Miku, ella jamás va a encontrarte–
–¿Tanto es el Odio que le tienes a Jurina? –
–¿No es obvio? –
–¿Serías capaz de infringir las leyes?, eres policía–
–Tranquila, tu secreto estará a salvo conmigo, y no, no soy más un oficial, renuncie y a partir del día que lo hice la justicia no existe para mí. Que caiga quien tenga que caer, me lo he jurado. Dime, ¿Acaso no prefieres estar con tu hija?¿No harías lo que fuera porque nadie nunca más la arrebate de tus brazos?–
–Haría lo que fuera…–
–¿Incluso Renunciar a Jurina o me equivoco? –
–¿En verdad la odias? –
–Solo responde. Ella no tendrá piedad de ti si se entera que tú eres la asesina de su hermano–
Rena ensancha sus ojos pero inmediatamente pierden el brillo que los caracteriza.
–Sí, lo haría, – Responde frunciendo su ceño. –Pero Miku no sabe de mí–
–Me encargare de eso también, harás lo que yo te diga, Miku es un poco rebelde pero muy inteligente no creo que te cueste trabajo convencerla cuando se entere que tú eres su madre–
–Destrozaras su corazón. Jurina te quiere en verdad–
–Y ella te ama, ¿No sé qué es peor? –
–Aquí está el limpiador–
Jurina aun encuentra de rodillas en el piso a ambas chicas levantando los trozos de porcelana y por ningún motivo le pasa por su mente lo que Sayaka tenía entre manos.
–Gracias–
Dice Rena poniéndose de pie casi a la par de Sayaka, ellas ponen todo el contenedor que trajo Jurina y Sayaka sacude sus manos.
–Tu apellido es ¿Matsui, Matsui Jurina?–
–Oh, sí–
–¿Por qué no me lo habías dicho? –
–Oh, pues–
–Fue porque teníamos prohibido revelar nuestras identidades, – Le responde Sayaka inmiscuyéndose. –Por cierto, Yamamoto Sayaka es mi verdadero nombre. Anda, cuéntale–
–Al principio a sí era, y con todo esto omití ese detalle, me preocupaba más decirte que era un policía y que estaba de en encubierto para buscar al asesino de mi hermano–
–¿Y tu hermano es? –
Sayaka sonríe pero evita que sea obvio su gozo, la venganza se disfruta en plato frio. Un tremendo genio el que lo ha definido así. Mientras Rena ya sabía la respuesta y tiembla al saber que lo escuchara de la misma Jurina.
–Matsui, Touru–
–Rena ¿Qué te ocurre, te encuentras bien, te ves pálida? – Todo dentro de ella es inestable. Hay una mezcla entre dulce y amargo en sus emociones, no está segura de nada pero lo entiende todo, esta simplemente aterrada.
–¡Nada!, nada solo de pronto estoy mareada es todo…–
Ella es, es la asesina de su hermano. Voltea a mirar Sayaka quien a pesar de su cara seria sabe perfectamente que está disfrutando del momento. Miku es su hija, la niña con la que paso la tarde hace apenas unos días es el ser que más ha buscado por varios años.
–Bueno yo me Retiro, nos vemos mañana agente Matsui–
–Ah, sí...–
Responde Jurina, algo extraño ha sucedido, en la actitud de Rena hay algo extraño. Cuando Sayaka abandona el departamento lo hace de manera extraña. Sacudiendo su cabeza, le pide a Rena que vaya a la habitación a recostarse un momento pese a que la ve un poco mal mientras ella termina de limpiar. Todo ha quedado reluciente de nuevo y orgullosa de ello va a su habitación donde encuentra a Rena sentada en la cama.
–¿Estas bien? –
–S Si…–
Se sobre salta un poco e inmediatamente se pone de pie, en automático adopta una personalidad camaleónica. Haciendo uso de su gran talento, fingir que no pasa nada es uno de sus mejores personajes.
–¿Segura? –
–Sí–
Rena dio algunos pasos al frente con una expresión corporal y unos ojos penetrantes con las cuales solo dejaba ver lo perdida que estaba Jurina en ella. Todo vuelve a ella, desde el primer día que la conoció hasta hoy. Definitivamente Jurina era alguien misteriosa, alguien a quien debió evitar pero, el destino les tenía algo preparado.
–Matsui Jurina–
–¿Ss-si? –
Jurina se extraña un poco por la forma en Rena camina hacia ella, sus mirada es profunda y inevitablemente atractiva.
–¿Tú me quieres cierto? –
Tan seductora que hasta le hace tragar saliva la siente ya violando su espacio personal, ¿pero qué más da? Ese se había perdido hace mucho tiempo.
–Tu, t-tu lo sabes bien,…¿Rena que te sucede?–
Callando su boca con un par de dedos, manipulando su voluntad con la simple mirada, toma su barbilla y acaricia con sus labios como si dibujara sobre ellos.
–¿Me amas? –
El celular de Jurina timbra, pero Rena solo observa como tontamente lo busca entre sus bolsas, sin despegar sus ojos de los de ella. Como si le diera ordenes con la simple mirada Jurina lo apaga, importándole poco quien pudiera ser. Rena deja ver en la comisura de sus labios una sonrisa triunfadora y cerrando el paso a la luz que se colaba entre ellas la puerta abierta en esa habitación falta de claridad, deposita un beso bien marcado en la mejilla derecha de Jurina.
Siguiéndola con sus ojos, un escalofrió repentino en Jurina por tal acción le sorprende y más se sorprende como segundos después unos labios atrevidos se aferran a los suyos haciéndola perder la voluntad inmediatamente. Rena estaba dispuesta a recuperar a Miku a como fuera lugar y eso implicaba cegar a Jurina completamente para ser de su entera confianza. No se equivocó desde el primer momento que la vio y le genero desconfianza en aquel museo, el hecho de que buscara Touru le hizo tenerla en la mira y pasar un buen rato con ella quizá sí era su primera intención pero, enamorarla no era su plan, sin embargo es ventaja y lo tomara para recuperar al ser que tanto ama. Ahora lo tiene todo a su favor y la voluntad de Jurina, incluso su vida le pertenece.
Aquello se encendió en un abrir y cerrar de ojos, de la nada le faltaba el oxígeno y le era insuficiente su experiencia para cubrir la demanda de su ahora excitante muestra ¿En qué momento se la cambiaron?
No estaba preparada para un momento así, sin embargo poco a poco su cuerpo respondía a las sensaciones que Rena le causaba con solo sentir un poco su lengua dentro de boca. De alguna forma sentía que las cosas habían vuelto la normalidad contando ya con la presencia de Yamamoto. Así que sin poner resistencia se entrega una vez más a Rena.
Scarlet heart ryeo: moon lovers





