Me he dado cuenta de que me gusta reflexionar sobre cosas que todo el mundo hace pero sobre las cuales nadie reflexiona. Los clichés, las listas, los gestos… Nótese que son cosas de superficie. Los moralistas inventaron el término “superficial” para decir “prescindible”, pero las cosas esenciales ocurren en la superficie. Vivimos en la superficie de la tierra. El ser humano es un ser de superficie: en las profundidades nos ahogamos. *** La pintura conserva instantes de los gestos. La única forma artística que los conserva íntegros, de principio a fin, es el cine. En "Blow-Up", Antonioni expulsa por la boca el humo de su cigarro alrededor de Terence Stamp, para sugerir la atracción sexual, tomando su tiempo para señalarnos la intención metafórica. La pintura conserva instantes de los gestos que nosotros ya no entendemos. En toda la pintura cortesana del siglo XVII, el gesto de poder aristocrático era el puño torcido posado sobre la cadera. Después, ese gesto casi desapareció. Lo vemos reaparecer en 1960 en alguien que no era de una familia aristocrática ni poseía pinturas semejantes: Mick Jagger. ¿Qué hace que un gesto desaparecido, reaparezca? ¿Por qué memoria? ¿Qué diversión hay en eso? ¿Qué deseo de inutilidad del gesto por el gesto? También ahí, el gesto es una forma de creación. *** Los gestos de amor más bellos son sin duda los gestos de deferencia. Para muchos, amar a alguien significa ya no incomodar. Para mí es todo lo contrario. Entre más se ama, más se incomoda uno por el otro, incluso durante el acto sexual –esa incomodidad exquisita. Hay cosas que se crean entre dos. Los gestos pueden provenir de recuerdos de amor. Al escribir este libro recordé que, entre los quince y los veinticinco años, quizá, al ir al cine o al teatro tuve el gesto de agarrarme la cadera para sentarme. Y ese gesto era de mi padre, que murió cuando yo tenía diez años y que lo hacía porque padecía de la ciática. Mi razón, por lo demás, no era ilógica, porque era de amor. Era otro tipo de lógica. Me había apropiado de un gesto de mi padre fallecido y cada vez que yo lo hacía, mi padre, que ya no estaba, estaba ahí. Ese gesto. Los gestos de los bebés de los que hablé antes. Los gestos del tulipán. El gesto que acabo de hacer con el pie mientras hablaba con usted, hace un instante, que usted no vio y que fue una fuga. Los gestos nos llevan a un tiempo distinto. Eso es lo más importante de los gestos: son una ruptura en la interpretación del tiempo.
Tres fragmentos de la entrevista que Charles Dantzig dio a Vincent Jaury para Transfuge (octubre de 2017), con motivo de la publicación de su libro Traité des gestes (Grasset). Traducción personal.













