El primer trago de la cerveza le supo a felicidad. Se relajó por completo y de su rostro se ausentó el gesto de pena y duda por no saber dónde dormir. Entre la pena y la incertidumbre una caguama no da las respuestas, pero al menos hace que a uno se le olviden las preguntas.
¿Cómo volverse mochilero? Quetzal Noah













