Te agradezco por haberme traicionado.
Después de sanar heridas y de poder ver qué realmente pude seguir sin un apego fingido, porque al haber tenido una traición me hizo abrir los ojos que realmente hablabas con otras personas de mi, ya sea bueno o malo, pero me dolió porque no pensé que fueras a decir cosas en qué quedaras bien y de esa manera yo quedara mal.
Al fin y al cabo agradezco que hubiera falsedad y darme cuenta al final porqué tarde o temprano mostraste la persona que realmente eres, que fingías ser mi amiga, que me apoyabas y en tus pensamientos eras mi peor enemiga, en silencio te gustaba esa envidia por si me iba bien en el amor, económicamente e incluso con mi familia, con tus ojos te burlabas de mis fracasos, con tus palabras fingidas quererme pero con tus manos me distanciaba de la verdad.
Gracias por mostrar tu cara, porque venías fingiendo y yo creyendo durante varios años, tal vez el error fue no haber sido real desde el principio o el error es que no te conformabas con tu vida, al fin y al cabo la falsedad es una cara que no se ve hasta cuando deja evidencia y al final muestra la realidad en valor de traición.
Aún así agradezco por haber discutido y haber alejado por esa bomba de emociones que ya no nos soportábamos y veíamos lo malo y no lo compartido que en realidad no fue mal, buscabas siempre la aceptación y sinceridad de los demás y cuando en realidad muchas veces la sinceridad no fue tu aliada y fingías aceptarme para al final decir mentiras al respecto de lo que compartíamos.
La amistad es un valor que se gana con muchos momentos compartidos pero se pierde con un solo error, se que podemos perdonar y seguir adelante, pero la dignidad es algo que uno permite perderla y es mejor conservarla a ponerla en juego.
Así que en conclusión te agradezco por traicionarme con tu falsedad, porque así mis ojos vieron con claridad tu realidad.