Barcelona Libre
El pueblo de Cataluña se independiza de la monarquía esquizofrenia española.
Los compañeros del PSTU de argentina se solidarizan con todo el pueblo de cataluña el cual debe luchar por su independencia.

seen from Philippines
seen from China

seen from Singapore

seen from Norway

seen from Singapore
seen from China
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from Germany
seen from China

seen from United States
seen from Germany
seen from United Kingdom
seen from China
seen from Hungary
seen from Philippines

seen from Germany
seen from Lithuania

seen from Israel
Barcelona Libre
El pueblo de Cataluña se independiza de la monarquía esquizofrenia española.
Los compañeros del PSTU de argentina se solidarizan con todo el pueblo de cataluña el cual debe luchar por su independencia.
23/01/2014 Porto Alegre - Rio Grande do Sul - Brasil Riot in Brazil against Cup 2014.
PSTU and IWL-FI presents.
Imprescindible entrevista a Santiago Alba Rico sobre Túnez, Libia y Siria en Corriente Roja. Un aprendizaje en cada respuesta. No se cansa una de dar gracias porque haya gente que comparte miradas así, para ayudarnos a ir esclareciendo en la cabeza las cosas.
Con valentía a espuertas. Y por eso, también gracias.
C.R.: Al igual que pasó con el dictador Gadafi Bashar el Assad ha encontrado el respaldo de un sector de la izquierda que acusa a los manifestantes de agentes de la CIA. ¿que opinión te merecen esas declaraciones?
Santiago Alba Rico: Más que una opinión, mi respuesta toma la forma de dolor. Preferiría que ese sector de la izquierda al que te refieres fuese tan cínico como las potencias imperialistas, que no dudan en apoyar hoy a los que traicionarán mañana y disimulan poco su desprecio por los pueblos. Si la geoestrategia exige sacrificar al pueblo sirio, que tengan el valor de decirlo. Pero como tienen que ser además de "izquierdas" y proteger su conciencia, hacen algo peor: niegan que haya una dictadura y niegan que haya un pueblo que lucha contra ella. Lo malo es que esto tiene también sus efectos. Yo he sido acusado de justificar, facilitar o incluso pedir una intervención por afirmar la existencia de un levantamiento popular; lo peor de esta criminalización (expresada algunas veces de forma poco serena y respetuosa) es que ignora, a la inversa, la enorme responsabilidad que está teniendo la posición de ese sector de la izquierda (con gobiernos en América Latina) en el curso de las revueltas árabes y en el éxito de la contrarrevolución. Juegan a la profecía autocumplida. No mandan ni armas ni dinero ni su experiencia organizativa; ni siquiera una palabrita de apoyo. Entregan el territorio y el discurso y luego -voilá- ahí lo tenemos, ya lo habíamos dicho: son todos peones de la CIA. Podrá decirse que los gobiernos latinoamericanos no pueden permitirse intervenir, que ya tienen bastante con ocuparse de defenderse a nivel continental y crear, por ejemplo, la CELAC. Pero es que desgraciadamente han intervenido; ellos también han intervenido y de la peor manera, apoyando a quienes debían ser sus enemigos porque eran tan enemigos de los pueblos como sus patrones occidentales. Yo soy pequeño y no tengo poder; no he hecho mucho daño. Ellos son grandes y tienen mucho poder; todo un bloque -por primera vez en décadas- que podía haber maniobrado para dificultar la repenetración de las fuerzas neocoloniales en la zona. Les han dejado el terreno expedito. Y las fuerzas imperialistas, claro, entran e intervienen, que es lo que han hecho siempre que les dejan. Cuando uno había confiado ingenuamente en la renovación de la izquierda desde América Latina, hete aquí que el socialismo del siglo XXI se parece mucho -mucho- al del siglo XX, también por el modo en que trata a sus propios compañeros de viaje.