(...) - ¿Vive usted aquí?- preguntó, sorprendida
- No... Estoy de visita - respondió él, titubeando-. He venido a visitar a un joven.
- Que yo sepa, aquí no vive nadie.
- No, no vive nadie. El joven es.. o, más bien era, yo. - Se interrumpió-. Se acerca una tormenta. (...)
Nostálgico, cínico, mortal. El más elegante de todos. El que supo escribir sin pizca de sentimentalismo sobre la locura, la enfermedad, el alcoholismo, el desamor. Y sobre el rayo verde, sobre todas las cosas, sobre el rayo verde.
Anagrama nos trae una nueva dosis de Fitzgerald. Cuentos perdidos, descartados, otros pensados para que acabaran siendo guiones. Da igual. Como si nos dan su lista de la compra. Mirad la maravilla de arriba, extraída de "Día libre de amor".