Estaba con unos amigos, pasando el rato y celebrando algo.
Allí me invitaron a darle unas cuantas caladas a un cigarrillo bastante bien armado de aquella polémica hierba a la medida.
Después de unas cuantas rondas con los muchachos, poco a poco fue importando menos aquel escenario. Rápidamente me perdí en mis pensamientos, me fui de allí tan rápido que ni me di cuenta. Y me fui allí, donde normalmente en sobriedad suelo imaginarme. Estaba allí en mis pensamientos junto a ti.
Era todo tan vivo, colores sutilmente saturados a la perfección para que todos destaquen a medida y igualdad. Pero sin embargo no sean capaces de opacarte a ti en lo más mínimo.
Y allí estaba contigo, en aquel nuevo escenario, perdido como si fuera la primera vez. Desorientado... Pero con verte frente a mi se me olvidaron aquellas pequeñeces. Es que con mirarte se me iban poco a poco todos los demás pensamientos, no habían dudas, no habían miedos. Solo estabas tú adornada como una Princesa de aquellos hermosos colores.
Me sonreías y entre parpadeos me mostrabas como nos conocimos, como poco a poco nos fuimos volviendo parte del otro. Me mostrabas todos aquellos recuerdos importantes que compartíamos. A cada paso, a cada parpadeo un hermoso destello que me arropaba mientras me acercaba a ti.
Era increíble todo aquello que estaba viviendo... Una fantasía maravillosa que me daba la bienvenida a lo que sin darme cuenta era mi lugar favorito en mi mente. Me llevaba a aquel lugar donde siempre te encontraba en las mañanas, en aquellas aburridas tardes y noches tan vacías. Era increíble que aun fuera de mis sentidos me perdía pensándote.
Que historia tan hermosa la nuestra, casi perfecta. Casi como si fuese algo del destino. Una historia digna de la cual escribir.
Nuestra historia casi perfecta... Por más lejos que fuera aquel viaje a mis pensamientos, terminé volviendo a aquel sillón del principio de todo. Recordando con el sentir de una pequeña lagrima que pasaba por mi mejilla, que lo que evito que nuestra historia fuese perfecta. Es qué aunque pareciese un juego irónico del destino...
Nuestra hermosa historia casi perfecta, no tiene un final feliz. Un final donde los protagonistas no viven aquel “Y vivieron felices para siempre” que nos contaban de niños. Aunque parezca una burla horrible del destino. Nos junto, nos dejo enamorarnos, nos dejo marcarnos en el uno al otro... Pero decidió no dejarnos más. Y así, en un parpadeo separar nuestros caminos.
Nuestra hermosa historia casi perfecta, fue perfecta incluso con éste final.