“El último lector” de David Toscana: La meta-literatura como eje.
"El último lector" de David Toscana: La metaliteratura como eje.
La metaliteratura y complejidades del acto de leer han sido motivo de reflexión y exploración. Desde la posición de autorreferencialidad, el lenguaje artístico observa el universo extraordinario que se despliega en la producción y recepción del mensaje literario. La novela El último lector presenta la lectura como eje temático.
El escritor regiomontano David Toscana logra asomarse a la propuesta metaliteraria lo cual permite un acercamiento a diversas cuestiones asociadas al acto de leer, como lo son: el placer estético, los tipos de lectores, la novela como género literario, el paso de la realidad a la ficción, la impostación, así como la relación entre vida y literatura, por señalar algunos. Sobre todo, se está al alcance de una visión de mundo fincada en cierta medida en la asunción de la lectura como descubrimiento y revelación.
Como novela hija de la modernidad literaria muestra a Lucio como puente comunicante de la metaliteratura, al establecer una narrativa capaz de incorporar al lector a un acto de construcción textual en la que se ponen al descubierto las estructuras conformantes del mismo texto, haciendo que el lector se vuelve activo en la tarea de construcción, es decir al arrojar fragmentos de otras novelas aguza al lector para inferir lo que sucederá con los habitantes de Icamole.
En El último lector aparece la provincia como referencia espacial, el pueblo de Icamole, ubicado entre Coahuila y Nuevo León. El páramo desértico que en épocas prehistóricas albergó el mar, es en la novela, un paraje desolado por el que deambulan personajes polvorientos, casi fosilizados como los trilobites que recogen los turistas en el camino. No hay nada que rompa la monotonía en Icamole, salvo la misteriosa aparición del cadáver de la niña Anamari (después rebautizada como Babette) en el pozo de agua de Remigio, el único hijo de Lucio, el bibliotecario del pueblo. Esta línea argumental, que podría conducir a la búsqueda de un asesino y los motivos del crimen, se entrelaza con otra de no menos fuerza que constituye la historia de otra búsqueda: la de Lucio y su devenir como lector crítico y apasionado, como el último lector, inconforme con sus circunstancias y su mundo. Cuestión que transpira metaliteratura.
Barthes, Roland (1974), El placer del texto y lección inaugural, México, Siglo XXI
Toscana, David (2004), El último lector, México, Anagrama.
Jakobson, R (1958), Lingüística y poética. Madrid, Catédra
Jakobson, R (1980), "El metalenguaje como problema lingüístico". En El Marco del lenguaje, 81-91, México, FCE.