Estoy tan clavada contigo que el corazón se acelera pero se llena de paz en un intento raro por mantenerse equilibrado. Y si me acerco otro poco creo escuchar tu taquicardia cuando en realidad es la mia. Y tu respiración entrecortada, no sé si es evitando el movimiento para no despertarme. Tienes cabellito de recién nacido, los ojitos chiquitos embarrados de polvo de galaxias lejanas; y tus manos, que no dicen nada a menos que me abraces desprevenida y me des besitos en la frente, por montones. Eres como una canción de Extremoduro y un concierto de la filarmónica, al mismo tiempo, lluvia y sol, estruendo y mutismo, verde y amarillo. Yo quiero quererte mucho rato en serio, hace tiempo que mis mariposas no se sincronizaban tan bonito, y quizá soy ridícula pero quererte es como el niño de primaria que sujeta la mano de la niña que le gusta por vez primera y también los abuelos que llevan enamorados pese a 89 años de conocerse muy bien. Así, contigo.