Un pequeño final para un gran comienzo...
Y es allí cuando decido levantarme, cuando pienso que es hora de desayunar, pero cuando miro la hora y te veo descansando solo pienso en quedarme allí, tumbada de medio lado, observando como respiras profundamente intentando hacerte el dormido. Pero sé que estás despierto, porque conozco tus ronquidos que me despiertan a media noche y conozco tus movimientos bruscos por echarme de la cama sin darte cuenta y esos son los pequeños detalles y defectos que tienes, pero que quiero que sigan allí, porque sino los echaría de menos y ya no podría levantarme antes que tú para verte tan relajado y pacífico, ya que en ese momento sabré que no me vas a pegar. Pero lo que más me asusta es tu cambio de humor repentino, porque en un instante puedes cambiar de intentar hacerte el dormido y gracioso a estar enfadado con el mundo y tener que pagarlas conmigo. Y no te preocupas de nada porque estás convencido de que seguiré a tu lado aún cuando las heridas me sangren.
—Lorena
31-01-2019





















