A veces quiero evaporarme como el humo que sale de una taza de té recién hecha
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A veces quiero evaporarme como el humo que sale de una taza de té recién hecha
Los momentos pueden durar una eternidad o evaporarse enseguida.
El Psicoanalista, John Katzenbach
Eres un conjunto de sueños, te vas a evaporar en cualquier despertar.
Y depronto se evaporó, así como el agua se disipó, creí sentir una noche su brisa ligera, pero no... sólo era el roce de su ausencia.
Kertom.
Solo buscaba un ancla que la jalara hacia el suelo evitando que ella se evaporara hacia el cielo.
Annie's things...
El Hielo del Agua sin Gas
Estar juntos era como darse un baño. Chapotear feliz y relajada entre la espuma, inspirando suaves olores, descansando feliz. Aún a sabiendas de que el agua llegaría a enfriarse y el inicio del invierno comenzaría a nacer en los dedos de los pies hasta subir y cubrirlo todo.
Entonces, no quedaría más remedio que levantar el tapón y descorchar la realidad. Pero mientras tanto, el baño se disfrutaba mejor con los ojos cerrados.
Tras meses sin verse, el contacto había quedado reducido a la nada absoluta. La grifería quedó sellada. Ni una sola gota en caída libre. Parecía no notarse, pero la distancia era enorme, como fijar la vista en el horizonte y creer que se puede alcanzar en una carrera. La tristeza nos lleva siglos de ventaja.
Aquello era como el atardecer de un verano en pleno desierto: inspirar un fuego que abrasa las entrañas y el paisaje. La vida, que va a estallar en el cielo. Entrever solitarias siluetas de pequeños restos de vida, pero que son mentira. Arriba de los hombros el génesis, a una altitud inalcanzable.
Y ella se evaporó.
La sensación desértica que la acompañaba no duraría para siempre. Después de una noche oscura y gélida, el amanecer no podía sino despertar con más rabia. Siete mil millones de personas parecía una cifra aceptable para encontrar a alguien entre tanto ruido. Algo de condensación y conversación. De repente, una sonrisa, una risa, una copa, un brindis, una mandíbula cuadrada, una inspiración en su melena, otra copa, nuevas risas y una retirada a tiempo juntos.
En la espalda notó el contacto frío de las sábanas. Pero no sintió la piel. Cerró los ojos y lo intentó, pero no pudo estar con él aquella noche. Manchada de rabia, apretó los ojos y no pudo sino llorar. La bañera volvió a llenarse, pero no hubo gas que calentara el agua.
La mujer acuática volvió a helarse.
BSO Fiction, The XX
https://www.youtube.com/watch?v=GxYN8-HvL44