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Tal es la dependencia a la vida en sociedad a la que ha llegado la humanidad en estos últimos años que, en situaciones de aislamiento como la que nos aqueja hoy en día se hace alarmantemente notable la necesidad que tenemos de formar parte de la vida de los demás, llamar la atención de nuestros semejantes para recibir un ápice de frío y falso interés que llene por pequeños momentos un vacío en nuestro interior, aquél lugar donde debería estar nuestra individualidad. Pues tanto hemos formado parte del colectivo social y tanto nos hemos dejado llevar por la corriente que tomamos posiciones extremas en las que subconscientemente vendemos parte de nuestra preciosa intimidad por un poco de atención, y somos nosotros mismos la oferta y la demanda de estas prácticas, pues es más simple para nuestra conciencia remarcar y condenar los errores ajenos que hacernos responsables de nuestros propios actos y pensamientos. Llegamos al punto de ser incapaces de ver en nuestro interior y afrontar nuestra identidad, nos ocultamos en la niebla del colectivo y tapamos nuestras voces internas y nos dejamos llevar por la gran corriente de las masas.
El ser humano fue diseñado para ser mucho más que una simple pieza que encaja, mas en eso nos convertimos. Nosotros mismos junto a las erosionantes corrientes, estamos limando y puliendo cada vez más los hermosos y únicos matices de la divina imperfección de nuestro ser.
Le enfermedad es una realidad inmensa, la propiedad esencial de la vida, no solo todo lo que vive, sinó también todo lo que es, está expuesto a ella. Sólo el vacío no está enfermo, pero para tener acceso a él, hay que estarlo. La salud espera a la enfermedad; sólo la enfermedad puede propiciar la negación saludable de sí misma.
Emil Cioran. (1957-1972). Escritos.
Entonces me estoy consumiendo por dentro...
La locura es la falta de cordura, con la que los cuerdos concuerdan, que la vida para ellos es un camino recto y para los locos un laberinto que ellos mismo se inventan.
Adán Fdez Nav.
Estoy tratando de entenderle a tus ojos el misterioso encanto de tu mirada
Querido diario, me las he arreglado. He debido decir: ''Estoy bien, gracias'', al menos 37 veces. Sin sentirlo una sola vez.
Elena Gilbert, Crónicas Vampíricas
Aún parece vida.
Aún se siente vida.
Miro fijamente mi reflejo, y me repito cuantas veces puedo.
¡Aún hay vida! Convencido me levanto e intentado conservar la idea me dirijo hacia la rutina.
Pareciera que es fácil y en efecto deberia serlo.
Me ahogo en el anhelo de cambio.
Parece un lago, mas bien un mar.
Al final de cuentas que mas da lo que es.