Atardece y hoy no tengo el mar cerca, solo tu recuerdo sigue vivo, intacto, respirando en mi alma.
Afuera, la luna fría y las estrellas pálidas; dentro, tu nombre cálido sosteniendo mi noche.
Quédate un poco más conmigo, entra en ese mundo tuyo y mío donde nada se turbia y todo permanece.
Nuestras almas lo saben: vuelven a nacer cada día, en cada instante que la vida nos regala.
Un beso infinito













