It's not funny anymore, i’m reallyyyyyy scared Tabi won’t come back for BIGBANG’s anniversary and we’ll be stuck in the restaurant forever.😐😐😐
atp i’m begging for new gtop content.
…I’ve accepted my fate, anony, I’ve accepted it… We’re gonna have to play the long game and wait for a few years and a miracle if we want GTOP to publicly be together on stage 😔💕 I am still not sure what it is exactly, but my best guess is that Tabi doesn’t want to work for YG and that the only way he’s being BB associated irl ever again is if it’s a GD&TOP thing (maybe). But yeh, I made peace with ot3 when Coachella arrived, so I’ve accepted my fate. The account following thing is probably just appearances, a way to say “Look! Tabi’s cool with us!”, rather than a promise for the future.
FYI they ask you which idol PC you want so this guy could’ve chosen anyone but he chose Gtop. He tried to hide and be smooth about it but we know who you are Irko!!!
There is no way our guy Irko did not meet Gtop irl lol no way 🤪
GD had to be there outside the studio huh? he couldn’t stand the idea of not being involved 😂 🩷💚 I love to think of that man being overly obsessed because he was denied access to the album making process 😅 but I wish I could be a fly in the wall for that private listening party 😭
I bet if Irko and Taeyang meet they’ll have a lot in common to discuss haha
El silencio del auto fue intimidante, Seunghyun conducía con calma, la noche ya había pegado en Seúl, faltaban solo minutos para la diez. Durante ese tiempo, el mayor se encargó de analizar de nuevo su situación, de pensar las cosas con una cabeza fría, sin embargo, no lo conseguía. Múltiples emociones lo agobiaban, desde lo que le había dicho a Daesung hacia solo un rato, hasta lo que le diría a Jiyong en un futuro. Aparcó fuera de la casa del menor y ambos bajaron del auto, caminaron hasta la casa y Seunghyun se sintió quizá solo un poco tranquilo. Esa noche no quería ir a su departamento, tampoco al de Jiyong, y quedarse trabajando no figuraba en sus planes del todo.
Su mejor amigo comprendió la gravedad de la situación, abrió una botella de vino y sirvió en dos copas, entregándole una al mayor, quien ya se sentaba cómodamente en la orilla del sofá. Múltiples veces se habían encontrado en la misma posición, con una botella de vino abierta, ambos en ese salón y recostados en mil posiciones en los diferentes sofás que pisaron esa casa, hablando de los problemas que les acomplejaban.
—Hace un año, creo, estuvimos en el mismo lugar, tal vez discutiendo sobre lo mismo, ¿lo recuerdas? —le cuestionó el de cabello azul.
Mediados de septiembre, Seunghyun entendía a qué se refería, en específico a qué momento, ya que esas eran las fechas en que el mayor comenzaba a ponerse nervioso. Finales de septiembre, inicio de octubre, a solo días de su aniversario con Jiyong. El primer año no había sucedido la gran cosa, solo eran nervios y algunas inseguridades, por el hecho de pasar tanto tiempo a lado de alguien. En cambio, el segundo año hubo más miedo, ya que Seunghyun comenzaba a aterrarse por el hecho de llevar dos años al lado del menor. Daesung siempre era bueno tranquilizándolo, porque él lo conocía desde que eran muy jóvenes, así que el menor sabía todo de su familia y de sus inicios de depresión y ansiedad, algo que por más que lo intentara, Daesung no pudo detener.
El mayor negó con la cabeza —no se trata de eso, Dae.
Suspiro y adoptó una expresión mucho más seria, debía de entender bien que Seunghyun no estaba teniendo una crisis de nuevo, que eso era algo más complicado —simplemente ya no puedo seguir a su lado, está siendo demasiado para mí, me levantó cada mañana pensando en el mal que le estoy haciendo Dae. Luego él me envía mensajes de buenos días, otras veces despertamos juntos, y él... él es la mejor persona que conozco, y que conoceré en mi vida, estoy seguro de ello. Últimamente siento que yo lo estoy deteniendo en su camino, sé que su empresa está creciendo, pero el hecho de que se preocupe tanto por mi antes de viajar, eso no me gusta, porque demuestra lo mucho que dependemos el uno del otro. Y eso ya no es amor. Sé que hay una explicación romántica sobre esto, donde podrías decirme que el amor se trata de compartir, y cosas así, pero con Jiyong no es así. Él es una persona sumamente independiente, y el hecho de que yo lo tenga a mi lado, me hace sentir que le estoy deteniendo las alas.
—¿Y si lo miras desde el otro lado?
—¿Dónde él me necesita? Lo he pensado, él me ha dicho muchas veces que yo lo inspiró, pero yo no lo siento así, y suena egoísta, creer que me necesita. Lo que sucede es que soy yo quien lo necesita tanto, y por ello su vida se ha vuelto monótona, nuestra vida se ha vuelto monótona.
Daesung lucía decaído con lo que escuchaba, no como otras veces en las que prontamente tenía buenos argumentos para detener al mayor, esa vez no, ahora cuestionaba para comprender bien porque sus ideas comenzaban a tener sentido—¿Crees que dejarlo es lo más inteligente?
Seunghyun dejó de mirar el vino en su copa y se enfocó en su mejor amigo —no soy el hombre correcto en su vida, lo mejor que puedo hacer por él es alejarme.
—No solo es su relación Seunghyun, nosotros estamos en medio, tenemos una amistad de años, esto marcara una división.
El de cabellera blanca tenía eso en cuenta —pensé en irme... en iniciar mi doctorado en Europa.
Daesung dejó su copa y lo miro, si era posible, todavía más sorprendido —hyung, ¿desde cuando llevas pensando todo esto?
—Más de un mes, incluso estaba investigando a donde irme. Pero no pude hacerlo, no soy capaz de lastimarlo de esa forma —Seunghyun se levantó y dejo la copa en la mesa, dio un par de pasos y miro por el ventanal del salón— siento que solo estoy prolongando esto, y luego con Kyungil, se volvió más difícil.
—¿Hay algo con él? Se honesto...
—Nada. Ni siquiera he tocado su mano, ¿me creerías capaz de serle infiel? —el menor negó.
Seunghyun podía tener cierta reputación, en su pasado fue considerado un hombre frio, que salía con mujeres solo por noches, no porque fuese promiscuo, sino porque Seunghyun sinceramente se sentía solo. Su adolescencia fue una de las cosas más complicadas que pudo vivir, sus padres peleaban a gritos en casa, mientras cuando había fiestas o reuniones, tenían la imagen de la familia perfecta. Esas heridas se le olvidaron de alguna forma, creció entendiendo que el amor no era necesario y que aquellas eran solo fantasías de personas muy solitarias. Como él lo era. Por ello se aficiono al arte, pudo haber estudiado negocios internacionales, sin embargo, su vida entera se debía al arte, y aunque sus padres no lo comprendieron nunca y como no les importaba lo suficiente, le dejaron seguir ese camino. Alguna vez leyó que el arte existía para consolar a todos los que estaban rotos por la vida. Seunghyun consideraba por su parte, que hacer arte era lo que mantenía con vida a los artistas, quienes no conseguían consolarse con solo mirar. Esa profunda melancolía era la que lo tenía siempre solo, siempre insatisfecho con su vida y con sus relaciones, salía con tantas mujeres porque quería sentir y conocer lo que era el amor, hasta que uno de sus mentores lo invitó a uno de sus cursos en Japón. Allí fue cuando sin importarle más, tomo su ligera maleta y se subió a ese avión, dejando todo atrás, porque poco tenía además de a Daesung. Y en solo dos meses viviendo allá, conoció el amor, de la forma más inesperada y tal vez de la forma más cruel.
—¿El tipo sabe de Jiyong? —asintió mientras rellenaba su copa con cuidado— no confió en él. Y no, no comprendo todo lo que dijiste, sabes bien que tengo otra concepción del amor, y creo que esto podría solucionarse hablando, sin embargo, también sé que tú eres el único que puede saber a la perfección la situación entre tú y Jiyong. Quisiera poder detenerte, pero si esto lleva ya tanto tiempo consumiéndote, y siendo amigo de ambos, creo que lo mejor es que se lo digas cuanto antes. Él es fuerte Seunghyun, pero estarás quitándole mucho, así que, por favor, no alargues más esto, no quiero tener que guardar el secreto de todo.
El alto comprendió que Daesung también era un amigo muy cercano de Jiyong, que pondría al grupo en una terrible posición, dejándolos decidir sobre con quien estar... —déjame sólo esta noche, te prometo que no pasara de mañana.
Su mejor amigo no dijo más, se levantó y fue hasta la cocina, para preparar algo de cenar, Seunghyun lo notó molesto, eso era obvio. ¿Cómo no lo iba a estar? Si dos de sus mejores amigos estaban a punto de terminar una relación de casi tres años, donde probablemente habría una pelea de por medio. Porque entre Jiyong y Seunghyun las cosas explotaban prontamente, ninguno se callaba los problemas, si el mayor estaba celoso, lo demostraba rápidamente, si el menor también lo estaba, al momento se enfrentaban. Su relación era demasiado intensa, y más durante el primer año, donde la personalidad de ambos chocaba por cuestiones de orgullo, un orgullo sorpresivo en ambas partes. Sus discusiones estaban llenas de pasión y de gritos, sin embargo, siempre terminaban sin estar molestos por mucho tiempo, Jiyong solía burlarse diciendo que era el pretexto de los dos para tener sexo de reconciliación o para simplemente sentir que ese amor todavía existía.
Seunghyun suspiró y se aferró más a la manta que Daesung le había dado antes de desearle buenas noches, cerró sus ojos pensando en que esa sería su última noche siendo novio de Jiyong. Su mente comenzó a armar escenarios de cómo sería al siguiente día, de cómo comenzaría con aquel tema, que excusa daría para que el menor no insistiera... sería un desastre.
Tomo su teléfono y lo encendió por fin, notando que no tenía ni una notificación, todo lo contrario, a lo que esperaba. Eran las doce de la noche y no tenía ni una señal de Jiyong, a pesar de que más temprano le dijo que iría a verlo, era extraño.
Tuvieron que pasar cuatro tonos antes de que el castaño respondiera a su llamada —¿Ji?
—¿Qué pasa?
—¿Estas en casa? —preguntó casualmente al escuchar la voz cansada del otro.
—No, estoy en la oficina, ¿tú?... ¿sigues en el estudio?
Definitivamente sonaba cansado y algo distante —no, Bae me llamó en la tarde y tuve que ir por los niños a la guardería, los lleve a casa y me encontré con Daesung, cené en su casa y bebí algo de vino, así que me quedaré a dormir.
—Oh... tengo trabajo, hablamos luego entonces.
Algo iba mal... —¿podemos cenar mañana?
—Espero los detalles.
—Está bien... —un tonó sonó y la llamada termino.
Esa voz no era de Jiyong, por más cansado que estuviera, Jiyong siempre respondía diciendo que escuchar la voz del mayor lo animaba a seguir trabajando. Seunghyun sintió escalofríos por recordar esa voz diciendo todas las cosas cursis que le encantaba decir a Jiyong, por alguna razón quería escucharlas de nuevo, mejor dicho, por una razón clara, porque sería la última vez. Pero no fue así, se enfrentó a un Jiyong frío y quizá molesto, por algo que Seunghyun desconocía, pero que sin duda sabría al siguiente día.
...
La pequeña niña golpeaba el agua con sus manitas y se reía al ver como su padre hacia lo mismo, Youngbae le decía que parara, pero la enorme sonrisa en su rostro no le daba seriedad. Taeyang llegó corriendo hasta el baño de arriba, donde el mayor bañaba a Haneul, el pelinegro se asomó con una máscara de dinosaurio, estaba persiguiendo al niño para llevarlo a bañar también —llegó su turno señorito —musito el menor mientras jalaba de la camiseta del pequeño.
Youngbae sacó a la niña de la bañera y dejó que el agua se fuera, se sentó en la taza y cubrió a Haneul con su toalla con estampado de leoncitos para comenzar a secarla —¿la próxima vez el tío Kyungil se puede quedar a cenar? —dijo Taeyang.
Los adultos se miraron con duda y regresaron su mirada a su hijo mayor —¿Tío Kyungil? ¿De quién hablas?
El pequeño sujeto la parte de la regadera que su padre le extendía, para templar el agua —el amigo de tío Tabi —una vez más ambos padres se miraron sin entender.
—¿Cuándo conociste a su amigo? —preguntó Youngbae con cautela mientras secaba la cabeza de Haneul.
Taeyang se sentó en la bañera cuando sintió que el agua que la llenaba ya estaba tibia —él y tío Tabi nos trajeron.
Media hora después, los niños estaban durmiendo en sus habitaciones, Seungri termino de ducharse también y se metió a las cobijas con tan solo una camiseta larga y su bóxer. Su esposo revisaba algo en su teléfono con atención, apagó la lámpara de su lado y se acurruco junto al mayor prontamente. Paso una mano por su abdomen y Youngbae sonrió de inmediato, dejó el móvil y se giró a mirar a su esposo, ambos se acomodaron en las almohadas y se miraron de frente —¿conoces a algún Kyungil?
El pelinegro negó —ninguno.
—Yo tampoco, ¿no es raro que esta persona haya venido hasta acá con Seunghyun?
—Lo es, Seunghyun no tiene demasiadas amistades por allí, y por lo menos conocemos los nombres de la mayoría. ¿Deberíamos preguntarle?
Youngbae se quedó pensativo —la boda es este fin de semana, podemos preguntarle allí —el menor asintió y se abrazó más a su esposo, bostezo y sintió como este lo acobijaba todavía más, protegiéndolo del frío.
...
Una repentina lluvia acobijo a la ciudad, Jiyong miro como el agua golpeaba el ventanal de su oficina, bajó los pies del escritorio y talló sus ojos, desperezándose. En su escritorio yacían fotografías de sus modelos, fotografías previas a los shootings oficiales, medio sonrió y cerró el folder, no se sentía nada animado. Su móvil se iluminó y un mensaje de Chaerin llegó, le decía que las cosas estaban listas en la sala de conferencias, donde se reuniría con el famoso modelo que vio la vez pasada en el hotel. Jiyong se levantó y se miró en el espejo, peino un poco su cabello, reviso que su camisa no estuviese arrugada y salió de su oficina.
Entró a la sala de conferencias y saludó con educación —gracias por aceptar la cita —agradeció al manager y al modelo a la vez.
—Sinceramente no creí que su marca estaría entre nuestras ofertas, no podía darme el lujo de rechazar esta reunión —comentó el manager— como sabe, Kyungil acaba de regresar de Japón y su trabajo en Corea ha sido hace años, así que no estamos seguros del impacto que puede tener luego de tanto.
El castaño asintió escuchando con atención —de acuerdo a los estudios que me muestra Chaerin, veo que su popularidad es grande, o al menos lo fue, aquí en Seúl —dijo dirigiéndose al hombre alto.
—Lo fue, pero ha pasado mucho de eso —comentó con una voz llena de seguridad.
Jiyong miró un poco más las estadísticas y fotografías que su asistente le entregó, hizo una pausa mientras la otra chica les servía té a todos, levantó la vista y se enfocó en el modelo. Examinándolo. Sin duda era guapo, tenía un atractivo natural, quizá solo ese delineador negro en los ojos lo hacía lucir mejor, pero Jiyong pudo verlo en mente sin él, e igual lucía muy bien. Sus medidas también eran buenas, él no se preocupaba porque estuviesen en forma, si algo quería Jiyong era derrotar aquellas barreras de modelos perfectos, así que su musculatura no le importaba mucho. Quizá esa imagen medio perfecta que podía dar, si no le gustaba, pero poniéndole ropa de la nueva línea y arreglándolo de otra forma, quedaría muy bien.
—Eres atractivo —le dijo sin rodeos y mirándolo con la misma atención— sería de bastante ayuda para mi nueva línea, y creo que mi marca sería un gran reflector para su regreso a la ciudad. ¿Qué opina?
El hombre lo miro con la misma seriedad, su manager lo miraba también, esperando a que él respondiera, algo que le pareció educado a Jiyong, ya que poco le gustaba que los modelos fuesen como robots manejados por sus managers —me agrada su campaña, pero creo que deberíamos ver todas mis opciones antes de aceptar algo—giro a mirar a su manager y este lo miraba con sorpresa.
Ambos se miraron con duda y sin entenderse entre ellos, tanto Jiyong como Chaerin detectaron esa incomodidad, el castaño decidió romper el momento —les daré tiempo, como saben, mi campaña llegará a París en unos meses, así que tomaremos con calma la organización con nuestros modelos, pueden tomar unos días para comparar ofertas, la mía seguirá en la mesa.
El manager del modelo asintió agradeciendo, mientras el otro lucía preocupado, cosa que desconcertaba un poco a Jiyong, sin embargo, se levantó y reverencio ante ambos, se despidió de mano con el hombre mayor —nos mantendremos en contacto —le dijo, el castaño asintió y Chaerin los acompaño a la salida.
La rubia regreso un momento después y tomo su mismo lugar —eso fue raro, ¿no? El manager parecía emocionado con la reunión y la oferta.
—Lo sé, quizá el modelo no estaba convencido.
—¿Por eso alardeaste sobre París? —Jiyong soltó una risa vacía.
—Por alguna razón quiero a ese modelo en esta línea, siento que queda muy bien con la ropa, ¿no te parece?
Chaerin asintió —es alto, y tú te basaste en Seunghyun como modelo, debe ser por eso que Kyungil queda tan bien en tu mente. Son parecidos.
Era cierto, Jiyong había creado toda esa línea gracias al tiempo que paso mirando a su novio pasear de un lado a otro en la última galería que había curado, también por el tiempo que lo miro pintando, y claro, por esa hermosa postal de él recargado en el balcón mientras fumaba. Seunghyun era un modelo nato, de ello no había duda. Su expresión cambio cuando se quedó pensando en él, Chaerin se despidió y él se quedó allí en la sala de conferencias, perdido en pensamientos.
El mayor debía ya deducir que el castaño estaba molesto, o al menos debió de percibir algo extraño, porque anoche en esa llamada, Jiyong estaba desconectado, su voz sonó como si fuese un robot. Su mente estaba tan enfocada en lo que había escuchado, que no reaccionaba aun, porque no quería hacerlo, de verdad no quería ponerse a pensar en las razones por las que él mentía, no quería convertirse en la típica persona celosa y controladora.
Sin embargo, como no dudar de algo así... ¿Cómo no molestarse? Cuando llevaban casi tres años de sinceridad, de matar dudas al instante, y de no dejar que los problemas crecieran. Era normal que Jiyong ya estuviese molesto, y quizá mientras lo pensaba tanto, las cosas no serían graves, quizá eso solo era otro nivel en su relación. Uno donde las mentiras eran algo nuevo, donde lo hablarían, donde Seunghyun prontamente se sinceraría y donde terminarían bien en solo unas horas o días.
Porque así eran las cosas con ellos, siempre se solucionaban. Porque se amaban. No había más.
Jiyong fue a mojar su rostro con agua fría, tenía un cóctel en solo un rato y no podía ir luciendo como si no hubiese dormido nada, demasiadas personas importantes como para aparecerse así. Por desgracia, era probable que la infantil de Taeyeon estuviera presente, así que lo mejor que podía hacer era ir, beber un par de copas y saludar a algunas personas. Ya que Chaerin insistió en que debía ir. Además, ese alcohol le ayudaría después, ya que Seunghyun le había enviado la dirección de un restaurante cercano, para que cenaran. Jiyong se sintió ligeramente preocupado, todavía no sabía cómo iría todo con el mayor, pero discutir en público no sería la mejor idea.
Dos copas de champagne después, el castaño ya se sentía más en confianza de estar en ese lugar, lleno de modelos y artistas de SM, la compañía bajo la que estaba en contrato. Jiyong no se hacía a la idea de encontrarse con Lee Sooman, el CEO de la empresa, así que se portó más casual en el lugar, se acercó a una de las mesas del fondo, donde había postres tamaño miniatura. Miro uno de chocolate brillante y cuando pensó en tomarlo, su mano choco con la de otro hombre, levantó la vista y notó que el chico se disculpó rápidamente y extendió su mano para que lo tomara —está bien, puedes tomarlo —le dijo esbozando una sonrisa amistosa.
—De cualquier forma, hay muchos —musito el alto riéndose, una linda sonrisa, pensó Jiyong.
—Podríamos terminar con ellos y nadie se daría cuenta —añadió casualmente, ya que todas las personas estaban en el ruido y oscuridad del centro, donde Lee Sooman llegaba con su esposa.
El chico termino con el pequeño postre y extendió su mano para saludar —Zhang Yixing.
—Kwon Jiyong —respondió estrechando su mano.
—Oh, ¿el creador de 'Peaceminusone'? —dijo el chico dudando y mirándolo fijamente. Jiyong casi se ríe por la expresión que tenía, así que solo asintió— ¿de verdad?
—¿Por qué no me creerías?
—No lo sé, luces muy joven
—Gracias por eso... pero seguramente soy mayor que tú.
El otro castaño entrecerró los ojos y lo miro dudando —cumplo 26 el próximo mes.
—Tengo 28.
—Inesperado —Jiyong se encontró sonriendo por la inocencia que el otro demostraba— ¿entonces está aquí por el asunto de la locación?
—Puedes continuar hablando informalmente, y si, ¿Cómo sabes de ello?
Yixing se dio media vuelta y regreso a tomar otro postre de chocolate —escuché los rumores, todos dicen que te dieron un antro de mala muerte en Gangnam —el chico era demasiado confiado, algo que desconcertó un poco a Jiyong, quizá porque era extranjero, pero su forma de ser era atrevida. Ni siquiera sus empleados le hablaban así, y él estaba allí mencionando sus problemas— ¿necesitas ayuda con la locación que querías?
—Sinceramente vine por compromiso, no pensé en conseguir hacer un cambio, sé que es imposible hacerlo.
—Lo es. Taeyeon aclaró que nadie pusiera en duda su autoridad, pero conozco un lugar muy parecido, que es externo de SM, quizá te sirva.
Jiyong frunció el ceño, aquella oferta era lo más extraño, eso venía de un trabajador de la empresa de esa mujer, no tenía sentido —trabajas para SM, ¿Por qué me ayudarías?
El chico no pensó ni un momento en su respuesta —porque me gusta mucho tu marca... y no me vendría mal un boleto para el evento —añadió sonriendo.
—Puedo darte un par.
Ambos sonrieron —te daré el contacto entonces.
...
El restaurante estaba casi vació, no era la mejor señal, pero Seunghyun sabía que la comida de allí era buena, así que el vacío parecía caer como anillo al dedo. El mesero le sirvió más vino, su pierna no dejaba de temblar ligeramente, sus dedos golpeaban el cigarrillo para dejar caer las cenizas, era capaz de fumar puesto que pidió terraza, para que se agobiara menos. Aunque su corazón ya estaba hundiéndose más y más conforme los minutos pasaban, pensó en llamarlo, porque estaba tardando un poco, sin embargo, cuando quiso tomar su teléfono, fue inútil, el castaño ya se aparecía en la entrada.
—Perdón, me quede conversando de más —el menor se sentó directamente, dejando más desconcertado a Seunghyun, quien esperaba tontamente por un beso.
Miro a Jiyong fijamente, el otro lo evitaba, entonces supo que algo iba mal, si lo de la noche anterior aun lo hacía dudar, ese momento ya lo confirmaba. Las cosas no irían bien. Una ruptura amigable debía quedar fuera de su mente, parecía que olvidaba lo intenso que podía ser Jiyong, y lo poco amigable que se ponía cuando se enojaba.
—Está bien, cenemos primero.
Comieron prácticamente en silencio, cuando estaban a punto de terminar, Seunghyun miro como la pareja que los acompañaba a unas mesas ya se levantaba, dejándolos solos en la zona de la terraza. Dio un trago de su vino y el mesero se acercó a retirar los platos, el menor sacó su cigarrera y encendió uno, dio una calada y se enfocó por fin en el mayor, quien por primera vez en la noche era capaz de mirarlo bien a los ojos. En solo esos segundos pudo ver la molestia del otro, también pudo ver sus mejillas medio coloradas, debió de haber bebido anteriormente, fue lo que concluyó.
—¿Dónde estuviste ayer? —le preguntó desviando la mirada hasta su mano izquierda, la que sostenía el cigarrillo.
—En el estudio —respondió sin pensarlo tanto.
—¿Todo el día? —el alto asintió medio nervioso— ¿y el día anterior?
Entonces entendió... Jiyong debía de saber algo más, como para cuestionar sobre eso, algo que él nunca hacía, algo que ninguno en esa relación acostumbraba a hacer —mira Jiyong... —intentó comenzar.
Pero el menor soltó una risa vacía, una risa dolorosa, una risa que no hizo más que herir a Seunghyun —¿de qué se trata? ¿hay alguien más acaso? —musito sin mirarlo.
Seunghyun guardó silencio, aquella actitud no le gustaba, el menor no era esa persona, y si Seunghyun buscaba terminar y hablar las cosas con él, quería hacerlo con el Kwon Jiyong que conocía, no con su lado arrogante y orgulloso. Espero a que el silencio hiciera que el castaño le correspondiera la mirada, a que dejara de ver con falso interés a su cigarrillo consumiéndose, y que mirara al alto, porque este buscaba lastimarlo en lo menor posible. O al menos eso tenía en mente, puesto que Jiyong ya estaba herido, por esas mentiras, y por lo que podía llegar a presentir. El menor no era tonto, y por desgracia Seunghyun a veces podía ser muy fácil de leer, por eso esa actitud salía a la luz, era su modo de defensa. El que por desgracia Seunghyun solo había enfrentado un par de veces, cuando comenzaban su relación, antes del primer aniversario, en el entonces donde ambos chocaban tanto...