Ignoren la calidad de la foto, mi estado deplorable después de estar horas gritando, cantando y bailando, evadan el hecho de que es una historia de Instagram. •Lo importante viene acá: Mi infancia y mi preadolescencia fueron años claves en mi vida, muchos hechos me marcaron pero nada como haber tenido que pelearme durante 9 años contra el colegio católico al cual tenía que ir. Cuando entre, tenía 6 años y discutía ciertas cosas que, para mi entender, no tenían sentido, los catequistas del colegio hablaban conmigo todos los días para que entienda que había cosas que Dios, Jesús, decían que estaban mal... Y yo soy muy cabeza dura entonces me costaba entender su punto de vista, además era una nena y era super caprichosa. Con los años me di cuenta que perdía mucho discutiendo, así que decidí callar. Cuando tenía 12 años y arrancaba la secundaria, en catequesis, se tocaba el tema del aborto, la homosexualidad, el divorcio (como si fuera un gran pecado), mirándolo del lado más atroz, más negativo, mas ignorante, más absurdo. Fueron los peores 3 años de mi vida en esa escuela, no solo me tachaban de hereje, mal educada, hija de padres separados, me trataban como si yo, una adolescente con ideales muy marcados, fuera la oveja negra entre el resto de alumnos. Colapse luego de eso, mis papás nunca se enteraron de esto, yo siempre me calle porque tenía miedo de hablar y que me cambien de colegio porque realmente seguía en ese colegio por mis amigas, no había otra razón. Cuando estaba en 3er año y me lleve casi todas las materias por inasistencia, rendí las que pude pero termine repitiendo por 3 materias, irónicamente ahora estudio una de ellas. Una materia era matemáticas, la otra era catequesis y la última química, actualmente estoy terminando la tecnicatura en química. Si llegaron a leer todo esto, por ahí se preguntan a qué viene esta revelación de un capítulo de mi vida. Hoy, 10 de abril del 2018, en Argentina se debatió en el Congreso de la Nación, la ley del derecho al aborto legal, seguro y gratuito para todas. Un día histórico para un país con tan pocos años de democracia. Me siento con una enorme dicha por tener ese pañuelo verde y con letras blancas, porque el pañuelo en si es un símbolo, un símbolo que defiendo desde que soy muy pibita, desde que le plante cara a la iglesia. Haber asistido a una manifestación donde no rondaba la violencia donde solo había una enorme sororidad entre todas, fue un hecho muy significativo para mí. Siento que gane una batalla y que cerré un capítulo en mi vida. Hoy puedo decir que le gané a todos los profesores que hablaban mal de mí. Hoy, con 19 años, tengo un futuro prometedor, con un título excelente y mis ideales están marcados en mí como si fueran tatuajes. Gracias por leer todo esto, si llegaste hasta acá y querés saber algo sobre el aborto o te pasó algo similar y querés hablarlo, podés hacerlo. Yo mejor que nadie se lo difícil que es ser comprendido entre mentes necias.