Sie haben mich total missverstanden. Ich sehe nicht wirklich, wie Sie aus meinem Artikel etwas gegen Spanien herauslesen können. (...) Ich bin für die Siesta! Unser BIP hat sich seit 1960 verfünffacht, aber unser Arbeitsleben wird immer hektischer. Wir Deutsche beneiden doch die Südländer für ihre Lebenskultur, die locker und sinnlicher ist als die nordeuropäische. (...) Deshalb plädiere ich in meinem Artikel im Spiegel für einen Schuldenschnitt: Wir Europäer dürfen nicht unser Leben, unsere Arbeitszeit etc der Rettung von Banken und dem Schuldendiestt unterwerfen (...) Ich habe heute den ganzen Tag mit Mails und dem Lesen von spanischen Kommentaren verbracht. (...) Viele internationale Medien die Änderung der Ladenöffnungszeiten als ein Ende der Siesta beschrieben haben.
Email de Max Höfer. Responde al mío, en el que le preguntaba de dónde se sacaba que los españoles habíamos tenido algo parecido al derecho a la siesta. Yo le invitaba a un café para charlar sobre las costumbres españolas, para explicarle que la siesta es algo que hacemos cuando podemos, pero no por costumbre y que el cierre de comercios no tiene que ver con ir a echar la siesta, sino con ir a comer (y que no pasa en todos los comercios). Höfer me responde que le sorprende que haya pensado que su artículo iba contra la siesta. Se proclama defensor de la siesta y de nuestras costumbres; me dice que Alemania no debería confundir las medidas económicas y los rescates con la forma de vivir de la gente. También dice que en su país, donde el bienestar siempre ha caracterizado su sistema, se han endurecido las condiciones laborales sin darles a cambio un respiro. En suma, que no ve qué hay de malo en las costumbres "sureñas".
Y aunque agradezco su respuesta he vuelto a preguntarle de dónde saca toda esa documentación sobre que la troika obligó a Rajoy a abolir la siesta y que su homólogo Zapatero lo hiciera con los funcionarios años antes. Juan Gómez ya me ha dado alguna pista con su post hoy.
Poco después de mi segundo email, Höfer volvió a responder. Comenta que lleva todo el día respondiendo emails y llamadas y que muchos corresponsales españoles sí se dieron cuenta de que su intención (porque le conocen, me dice) era contraria a la que se ha interpretado, pero que sí ha habido colegas que le malinterpretaron y le han pedido que se explique. Y me invita a que publique este comentario y justifica que hay muchísimos otros medios internacionales que conectaron los mismos cables sobre el cambio de horarios de comercios y la "abolición" de la siesta.
He leído que algún medio que publica, efectivamente, la defensa del periodista: "Estoy a favor de la siesta y todo ha sido una malinterpretación". Lo que he echado de menos en estos textos, sin embargo, es la crítica sobre los datos usados por Höfer para su artículo de opinión. Usar en el artículo el dato de que dos presidentes españoles eliminaron el 'derecho' a siesta, es faltar a la verdad. Me da igual si ya hubo medios que lo publicaron antes. Lo hayan escrito antes diez o veinte veces otros periódicos; haga un mes o cinco años. Todas mal. Ese es el error que pide rectificación.