Tomarse un momento para respirar...
Tomarse un momento para contemplarse a sí mismo,
no hay momento para otra cosa.
Si bien es cierto que el sueño de los humanos siempre ha sido el perfeccionamiento, este solo es posible en tanto que el sujeto se sostenga a sí mismo.
Es su sueño ser una máquina, administrar los planos de su realidad para su correcto funcionamiento.
Sin embargo un robot, como lo tenemos pensado, siempre tiene un propósito, la mayoría de las veces vinculado con desempeñar alguna tarea en la que los humanos y su terrible subjetividad no pueden desarrollar óptimamente.
Pero ¿Qué pasaría si un robot deja de tener un compromiso con una función que el humano le ha dado?
¿Seguiría haciendo lo mismo?, ¿Trabajaría para otros robots?
Supongo que en éste punto ya no podemos mencionar sólo el robot como una máquina...
¿Inteligencia artificial?
¿Inteligencia natural?
Me hago preguntas y puedo ver mis dedos presionando las teclas de una computadora, letras que siguen a otras y que previamente han estado atoradas en un proceso de traducción de impulso la racionalización.
Y qué es el impulso si no ese factor intempestivo que no podemos explicar? A veces en las películas
cuando alguien le pregunta algo a otra persona y ésta no contesta, me quedo pensando por qué le es tan difícil explicarse, y me hace enojar.
Pero el asunto de lo fugaz inconsciente se asoma por ahí, en cualquier cosa boba que hago y que después trato de explicarme.
Anhelamos un estado de inconsciencia, no saber de nosotros, de los otros de las marañas arrastradas, queremos un momento de goce, de devenir, de falta de argumento e incoherencia, seguir sin saber cómo.
Por eso nos gustan las circunstancias que nos acercan a ello, es terrible estar en ese limbo a un paso u a otro de la prosperidad o la catástrofe.
Mientras sigamos sujetos a la interpretación contamos con el beneficio de las preguntas.












