Hay una gran distancia entre dejar de amar y dejar de insistir...
¡Yo no te he dejado de amar! Eres mi pensamiento constante, el te extraño de cada día, el beso que añoran mis labios, el abrazo en el que quisiera perderme una y otra vez, la caricia que deseo sentir, el te amo que repetiría a tu oído mil veces y muchas más, la piel en que me perdería para explorarla constantemente...
No, no te he dejado de amar; sólo deje de insistir, de luchar por ese corazón que ya no me quería en su vida... ¿Sabes? Hasta de eso se cansa el corazón más enamorado.
Leregi Renga









