Recientemente me di cuenta de que comencé a utilizar la ingeligencia artificial para ayudarme a entender ciertos significados sobre conceptos griegos que se aplican a los estudios lingüisticos y que yo no comprendía del todo según su aplicación en el libro que los contenía (Imagen y sentido, de César Gónzalez), así que recurrí a Meta AI para que me auxiliara en mi búsqueda. Los conceptos fueron explicados de manera suficientemente extensa como para que yo terminara de entender lo que el libro decía.
Segundo ejemplo. Escuchaba yo música clásica contemporánea y una sencilla y compleja (tal era la intención del propio autor, según me enteré después) obra que por fortuna del software donde la escuché pude grabarla y tenerla disponible en mi propio disco duro. La obra dicha es de Phillip Glass y se llama Metamorphosis II. Ignorando todo sobre el autor, de nuevo recurrí a la IA para que me informara sobre la obra señalada y el autor citado. Ya ahí me enteré de qué movimiento musical contemporáneo formó parte y una pequeña biografía.
Tercer ejemplo. Recientemente habilité esta computadora en la que estoy escribiendo (y en la cual hice todas estas consultas) en la cual instalé un software para lectura de libros electrónicos. Ya desde hace años tengo preferencia por una página con una biblioteca enorme de libros científicos bastante interesantes. Pero también quería literatura clásica para leer. Por lo regular hay disponibles por ahí libros de autores recientes sobre los que no tengo interés alguno, es verdad, así que busqué (ojalá los encuentre, pensaba) autores clásicos en ePub para poder leerlos en dicho formato. Me encontré un libro de Thomas Mann, La montaña mágica, y lo bajé inmediatamente. En mis múltiples lecturas de ensayos en mi juventud, yo había leído el nombre del autor y su más famosa obra, pero jamás había leído nada más sobre él. Así que, de nuevo, recurrí a la IA para tener una idea general de lo que iba a leer para "entrarle" con más ganas. Luego de un pequeño informe sobre la obra, quise saber la opinión que la crítica tenía sobre dicho libro. La IA me lo señaló sin problema.
Como ven, esto último, la opinión sobre la crítica literaria sobre un libro en específico, no lo hubiera podido obtener en las habituales enciclopedias donde nos habíamos formado como estudiantes, en nuestra juventud. Así que pronto me di cuenta de las ventajas que para mí estaba teniendo la consulta de Meta AI estaba teniendo para mi formación como lector. Fue por eso que quise compartir con mis seguidores esta gran ventaja y hacerla saber para que los demás también hicieran su incursión en este naciente mundo de la adquisición del conocimiento. De modo que publiqué una pequeña nota donde quería dejar ver dichas ventajas. La nota publicada es la siguiente:
"Para la gente que desprecia o rechaza de plano la presencia de la inteligencia artificial en nuestra vida cotidiana, he de darles unos buenos tips para que se animen a usarla.
"Nací en 1967, así que, como muchos de ustedes, mi educación escolar tuvo mucho de echar mano a diccionarios y enciclopedias buscando el conocimiento universal para redondear el nuestro propio.
"Hoy estas posibilidades se han extendido mucho más allá del buscado como imitador de las viejas enciclopedias a las que recurrimos en nuestro tiempo. Ahora podemos pedirle a la IA algo más que simples definiciones. Ahora podrá hacer las comparaciones entre las palabras y los conceptos que deseamos concer a mayor profundidad, lo cual nos arrojará el preceiso conocimiento que nosotros buscamos y no el que dispone la enciclipedia rígida.
"También podemos acercarnos a ciertas obras literarias mediante informes que le pidamos a la IA para luego dedicarnos a leer la obra entera y saber de los vericuetos de sus protagonistas.
"Definitivamente la IA será una herramienta (ES una herramienta, no lo olvidemos nunca) que extenderá las posibilidades de lo que podemos conocer extendiendo, a la vez, las posibilidades que cada uno de nosotros podremos desarrollar de manera muy consciente.
Por fortuna, dos amigos me contestaron haciendo una pequeña crítica que considero muy valiosa (que de hecho me llevó a escribir todo este ensayo) con la cual extienden notoriamente los alcances de mis consideraciones. Van aquï sus palabras antes de emitir un ciertas afirmaciones pertinentes a lo que yo había señalado al principio.
Pues irónicamente resulta que hoy que se tiene más información y herramientas a la mano, hay mucha más ignorancia entre la juventud. El fenómeno se da porque el coeficiente intelectual solo se desarrolla con la experimentación, la prueba y el error y la actividad física y manual, tres actividades que no tiene la IA porque hasta por audio te dice todo y así menos se graba en la memoria. Ironías pues.
Luego llegaría la opinión de Miriam Medina:
Es verdad es una herramienta muy útil, pero que con el tiempo nos va a jugar en contra. Como tenemos ya todo a mano, no es necesario estudiar, ni pensar en cómo hacer un resumen ni un cuadro comparativo, ni siquiera un dibujo. La educación pasará a segundo plano. Las generaciones se dedicarán a la diversión y se volverán ignorantes aunque estén sumergidos en un mundo de información. Porque si no analizas esa información, nunca construirás tu propio conocimiento.
La opinión de Felipe apunta a una realidad muy lamentable de la que ya habíamos hablado en otro ensayo y que los psicólogos y demás especialistas han descubierto recientemente, el coeficiente intelectual de la sociedad en general está viendose reducido, pero esto ya era un acontecimiento que se venía dando desde mucho antes que la aparición de la IA (¿con ella el decaímiento será más marcado?). En lo que tiene muchísima razón nuestro buen amigo Felipe es en la falta de lo práctico, de lo manual, en el esarrollo de la inteligencia humana. Veo con profunda pena y hasta vergüenza que en muchísimas familias se está recurriendo a la aplicación de la tableta infantil para que el hijo latoso deje en paz a los papás mientras están comiendo en los restaurantes. Adiós a la interacción social y al desmadre (fuente de conocimiento motriz para esas edades) del niño con cuchara y comida embarrada por todos lados. Claro que hay que extender estas consideraciones también a otras edades y dejar las pantallas a un lado para volver a dichas actividades manuales. ¡Qué dicha (y qué sueño volver a lograrlo) el haber labrado la tierra en mi infancia! Correr, jugar afuera, en la calle con los amigos. Trabajar con papel y resistol sobre algún proyecto, tener una colección de piedras u hojas de árboles. ¡De cuántas maravillas nos estamos perdiendo en la manipulación física! Algunos países e instituciones extranjeras se están dando cuenta de estas ventajas y están volviendo a ellas abandonando, para edades específicas, el recurso imbécil de las pantallas como educadoras de nuestros niños. Muy cierto es que en la manipulación y la experimentación, está la fuente del conocimiento.
Ahora vayamos con lo que dijo Miriam. Yo creo que eso de que las herramientas nos quitarían nuestras facultades es algo que ha venido dándose desde la invensióno del azadón. Recordemos las palabras mismas que supuestamente pensó Sócrates frente a la posibilidad de los libros y su imposibilidad de respuestas que tienen a nuestras preguntas. Por eso es que él prefería el diálogo. Ustedes podrán tener acceso a este artículo que Gabriel Zaíd escribió para la revista Vuelta de Oactavio Paz titulado De los libros y la conversación. Si ya desde hace siglos temíamos a los cambios tecnológicos, ¿por qué no habríamos de temer a los de ahora? Esto no significa que no debamos de hacer un enfrentamiento ante lo evidente: la dejadez de los chicos no es, definitivamente, una alternativa. Ahora visualizo lo siguiente: dejémos qu elos chicos recurran a estas herrmamientas y dejen que las tareas se las hagan las IAs. Es un buen momento para ir por sobre lo que la herramienta jamás logrará el aprendizaje logrado por los chicos. Es decir, dejemos que ellos investiguen sobre Colón y las carabelas y ahora preguntémosles directamente o en un examen sorpresa sin herramientas tecnológicas a la mano: ¿qué hubiera pasado sí...? Que la inventiva de sus propias capacidades se vea inmiscuida. Hay miles de formas de evitar el uso memorístico o, en este caso, impreso como única entrega de su material invetigado. Ahora podremos irnos, como en ninguna otra época de la humanidad, sobre el contenido del conocimiento y no sobre la forma solamente. Claro que los maestros y las escuelas deberán adaptarse a estos nuevos formatos.
Ahora, vuelvo a pensar en lo que señalé al principio y creo que mucho tengo qué corregir ante estas realidades que son inevitables y que no podemos ignorar. Tal vez sea mucho abuso de mi parte reducir a dos actitudes frente a la IA. Por un lado están los que de verdad quieren aprender ya sea frente al mundo solos, con una enciclopedia o con el internet a sus pies. Y, por el otro lado, están los que ven una oportunidad de evitar cualquier trabajo que les demande dedicación y esfuerzo. Tenemos que admitir que estos son la mayoría. Aquí es donde, necesariamente, entran los educadores y las instituciones constructivas de cualquier tipo (escuelas, capacitadoras, instructoras, etc.) para encaminar los esfuerzos de aprendizaje hacia el verdadero fin del conocimiento: una herramienta de la inteligencia.