«Lo que los antiguos platónicos han recalcado es muy cierto y muy digno de consideración: la existencia de las cosas inteligibles, y en particular de ese yo que piensa y al cual se le denomina espíritu, o alma, es incomparablemente más segura que la existencia de las cosas sensibles; y, hablando en rigor metafísico, no sería imposible que en el fondo no hubiera más que esas sustancias inteligibles, y que las cosas sensibles no fueran más que apariencias. Siendo así que nuestra falta de atención nos lleva a considerar las cosas sensibles como las únicas verdaderas. Bueno es subrayar que, si al soñar encontrase alguna verdad demostrativa, matemática o de otro tipo (como en efecto es posible), sería tan cierta como si estuviera despierto. Lo cual permite ver hasta qué punto la verdad inteligible es independiente de la verdad o de la existencia fuera de nosotros de cosas sensibles y materiales».
G. W. Leibniz: Filosofía para princesas. Alianza Editorial, págs. 165-166. Madrid, 2019
TGO
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