LAS ESPERANZAS PLANETARIASUna Entrevista con Hervé Ryssen24 de Sept. de 2005
—Usted acaba de publicar un voluminoso libro con un título algo misterioso ("Les Espérances Planétariennes"). ¿Podría usted explicarnos de qué trata?
—HR: Es muy simple. He analizado de cerca la literatura y la filosofía "cosmopolitas", es decir, que aspiran a la supresión de las fronteras nacionales y a la unificación del mundo. Me di cuenta de que el término "esperanza" surgía bastante frecuentemente en los textos y correspondía perfectamente con lo que yo quería demostrar. En cuanto al término "planetarias", es un neologismo que significa exactamente lo que quiere decir. Prefiero ese término a "mundialista", que está hoy demasiado impregnado de ideología.
—¿Qué quería usted demostrar?
—HR: Quería demostrar que la sociedad multicultural no es tanto un fenómeno natural sino el resultado de un discurso ideológico constantemente repetido a lo largo de las décadas. Ese discurso planetario ganó fuerza después de la caída del Muro de Berlín, y hoy todos nuestros intelectuales, comunistas o demócratas, están de acuerdo en que un gobierno mundial es un ideal para ser alcanzado.
Los años '90, en consecuencia, vieron aparecer una enorme serie de productos culturales que exhibían un cosmopolitismo desenfrenado. Las obras de Jacques Attali, Alain Minc, Alain Finkielkraut, Marek Halter, Guy Sorman, Pierre Bourdieu, Jacques Derrida, Edgar Morin, Albert Jacquard, Bernard-Henry Lévy, Guy Konopnicki, por citar sólo unos cuantos, son particularmente elocuentes con respecto a esto.
Esas obras hacen un llamado muy claro a un mestizaje generalizado y a la disolución de las naciones. Un ejemplo de esto es particularmente divertido. Tome el libro de Jacques Attali titulado "El Diccionario del Siglo XXI" y elija los pasajes que apoyan esta ideología de la unificación planetaria; luego póngalos en orden y el resultado es muy similar a un texto muy polémico publicado en Rusia a comienzos del siglo XX [¿los Protocolos?]. Es muy sorprendente. Pero la sorpresa es aún mayor cuando usted ve que docenas de otros autores, cuyo trabajo analicé, tienen todos el mismo discurso, sean ellos franceses, rusos o estadounidenses. Incluso encontramos eso en autores alemanes o vieneses de comienzos de siglo (Einstein, Hannah Arendt, Freud, Stefan Zweig, Joseph Roth, etcétera). Los conceptos, la mentalidad, las piruetas intelectuales, las contorsiones ideológicas, son exactamente los mismos de un autor a otro.
—¿Cuáles son los temas principales abordados en vuestro libro?
—HR: Comencé presentando el aspecto científico de la gran idea planetaria. Desde el descubrimiento de un esqueleto femenino de Australopitecus de tres millones de años en la región africana de los grandes lagos, se asume que cada persona en el mundo desciende de un antepasado común y que Lucy —así es como fue llamada— es la abuela de la Humanidad. En consecuencia, es de buen tono en las escuelas actualmente declararse "africano". Mientras tanto, esperamos descubrimientos posteriores que permitirán que nosotros digamos que somos "chinos" o "turco-mongoles"... Hay que decir que sostener esa clase de cosas también evita que uno sea el blanco de acusaciones terribles.
Hay otra revolución de importancia principal. El desciframiento, en Febrero de 2001, del genoma humano demuestra que las razas no existen y que todos los hombres son hermanos. En cualquier caso, eso es lo que nos dice el profesor Axel Khan. Estos temas obviamente corroboran la idea de la unificación mundial.
Después de haber descrito el ideal planetario (la aldea global, el estilo de vida nómada, la apología del mestizaje, la destrucción de la familia "patriarcal", etcétera), era necesario entonces abordar la metodología usada por los intelectuales planetarios. Ahí es donde vemos a plena luz el inmenso desprecio que los autores cosmopolitas sienten por las culturas tradicionales de poblaciones sedentarias.
Bernard-Henri Lévy se distingue particularmente en ese campo, pero él es estrechamente seguido por Daniel Cohn-Bendit y Alain Minc. Un capítulo entero de mi libro está dedicado al tema de la culpabilización así como a la inmigración, la que hoy constituye el arma más eficaz en la guerra a muerte emprendida por el Imperio global contra grupos étnicos que se resisten al globalismo. Muy evidentemente tengo en mi demostración el apoyo de cientos de citas. En verdad, estoy sorprendido de que este trabajo de desbroce no haya sido jamás efectuado antes.
—Usted no abordó la cuestión europea.
—HR: Sí, evidentemente. Nuevamente, si usted lee a Jacques Attali, por ejemplo, se percibe que nuestros intelectuales ya habían declarado que ellos consideran ese proyecto como un escalón hacia el gobierno mundial. Está escrito con todas sus letras, y no hay ninguna necesidad de ir a buscar eso en viejos documentos de antes de la guerra. Por supuesto, tuve el inmenso placer de concluír ese capítulo con el referéndum del 29 de Mayo de 2005, una gigantesca bofetada para los globalistas.
Permítame referir una pequeña anécdota. Durante un debate televisado, Daniel Cohn-Bendit, loco de rabia, insultó a Philippe de Villiers de la manera más ultrajante. Podemos perdonar a este último por no reaccionar a eso en televisión porque, después de todo, es mejor que el electorado lo vea a usted como un mártir que como un hobre violento e impulsivo. Pero el estallido de cólera de Cohn-Bendit me pareció muy revelador. En efecto, tiene que ser entendido que gente como Cohn-Bendit vive febrilmente la época en que vivimos.
Ellos creen que todo hoy está en su favor y se imaginan que la Humanidad finalmente está a punto de entrar en los tiempos mesiánicos. Hay que saber que en la tradición judía, la llegada del Mesías coincide con la unificación del mundo y la desaparición de los conflictos, sean ellos de una naturaleza nacional o social. Reitero, los libros de ellos son muy explícitos en esta materia (Emmanuel Lévinas, Jacob Kaplan, George Steiner, etcétera).
Por consiguiente, el hecho de que los franceses votaran contra la Unión Europea en el referéndum hizo descarrilar una etapa esencial, que había sido impacientemente esperada por los intelectuales planetarios. Sólo póngase en el lugar de Cohn-Bendit. Durante 3.000 años él ha estado esperando al Mesías. Finalmente, le dicen que él llegará, que está justo a la vuelta de la esquina, que se aproxima... Y luego todo colapsa porque un puñado de resistentes, de estúpidos reaccionarios que no entienden absolutamente nada, prefirió conservar su vulgar libertad tribal en vez de la obertura de los tiempos mesiánicos. ¡Hay que admitir que él tiene toda la razón para estar furioso!
—¿Quiere usted decir que tanto la acción como las ideas de los intelectuales cosmopolitas son determinadas por el hecho de que ellos esperan a su Mesías?
—HR: Hablo aquí sólo de los intelectuales judíos. Para ellos ciertamente ésa es la cuestión esencial. Ése es precisamente el punto que constituye la cuestión central del espíritu Mosaico en la medida en que coincide con la idea de la unificación planetaria. Hay que comprender que los intelectuales judíos viven atentos a eso y que es ese estado de tensión permanente el que le da el sentido a sus actos y sus palabras. Es muy raro que ellos escriban algo neutral. A través de todos los libros que pude examinar y las numerosas películas que analicé, comprendí que sus producciones estaban inevitablemente impregnadas de la ideología mesiánica.
Se deduce por lo tanto, sin ninguna duda, que el establecimiento del nuevo mundo implica la destrucción del catolicismo y del mundo europeo. Para entender cuán lejos puede llegar ese furioso impulso de destruír, usted tiene que haber leído las obras de Wilhelm Reich y los "freudo-marxistas". El tema de la venganza está presente tanto en los textos religiosos del siglo XVI como en los trabajos de autores contemporáneos, como Albert Cohen.
Fueron esos temas recurrentes los que más se destacaron para mí. Ellos han atravesado los siglos, habiendo sido transmitidos sin cambio de generación en generación. No hay nada secreto al respecto. En efecto, todos los libros que usé para mi investigación pueden ser encontrados en las bibliotecas públicas de París.
—¿Cómo llegó usted a la idea de sumergirse en toda esa literatura?
—HR: Escribí este libro un poco por casualidad, después de haber descubierto el libro de Solyenitsin ("Doscientos Años Juntos") aparecido en 2003, que destaca el papel del "pequeño pueblo" en la revolución bolchevique.
Como yo mismo había sido un "bolchevique" ferviente en mis años universitarios, estuve sorprendido de no haber sido consciente antes de este aspecto de la cuestión. Entonces releí una por una todas las principales obras acerca de "sovietología" y comprendí que todos los grandes historiadores (Stéphane Courtois, François Furet, Ernst Nolte, entre otros) habían planteado este problema, pero hicieron eso de una manera muy anecdótica. Este tema forma la segunda parte del libro que titulé "El Final de un Sueño Mesiánico".
La tercera parte del libro, que es igualmente importante como la primera, trata de la explicación del anti-judaísmo que dan los propios judíos y de la mentalidad cosmopolita en general, así como ciertos problemas de actualidad: el anti-judaísmo entre los negros, la mafia, los grandes fraudes de los últimos años (sean financieros o intelectuales), la exagerada atención que los medios de comunicación dan a ciertas cuestiones y no a otras, etcétera.
—¿Está usted consciente, espero, de que está atacando a un fuerte oponente?
—HR: Es gracioso que usted diga eso. Ésa es exactamente la expresión que el novelista Patrick Mondiano pone en boca de uno de sus personajes. Pero le diré algo: yo no ataco a nadie. Simplemente hago un análisis sensato de lo que descubro aquí y allá. Si la verdad hoy cae bajo el golpe de la ley, el deber del juez, como un hombre de la ley, es ciertamente condenarla. Como escritor, mi propio deber es escribir la verdad. Desde mi punto de vista, creo que todo está perfectamente en orden, especialmente ya que me remito a compilar lo que otros han expresado. Por el contrario, pienso que el problema está localizado río arriba, si puedo decirlo de esa forma. Pienso, en efecto, que debería estar prohibido insultarnos en nuestro propio país. Cuando el señor Bernard Henri-Lévy escribe que la cultura regional rural y tradicional francesa le "repugna", según dice, deberíamos obligarlo a pagar una multa muy fuerte, en proporción a sus colosales ingresos. ¿Estoy yendo demasiado lejos al decir esto?.–
LA MAFIA JUDÍA.Una Entrevista con Hervé RyssenSeptiembre de 2008
—Usted ha publicado un cuarto libro ("La Mafia Juive") sobre el judaísmo, un volumen de 400 páginas. ¿Qué aporta él de novedoso?; ¿no ha dicho usted todo lo que hay que decir?
—Hervé Ryssen: Pensé eso también, imagínese. Pero el judaísmo es un mundo muy cerrado, muy secreto, y usted ve, después de todos estos años de estudio, uno todavía aprende cosas nuevas. Esta vez exploré el mundo criminal operando dentro de la comunidad judía internacional, y lo que uno descubre allí es, propiamente hablando, alucinante. El hecho es que la mafia judía es la principal mafia que existe hoy en este planeta: el crimen organizado, la prostitución, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, el tráfico de diamantes de contrabando, el tráfico de obras de arte, asesinatos por contrato, estafas de bandas organizadas, robos a mano armada, etcétera. La pornografía, los casinos y las discotecas también en gran parte están en manos de mafiosos judíos.
—Usted afirma que el tráfico internacional de drogas está principalmente en manos de la mafia judía. ¿Está usted completamente seguro de que no está exagerando su caso?
—HR: No sostengo que la mafia judía controla la mayor parte del comercio internacional de drogas, ya que no hay estadísticas sobre el tema, pero eso no me parece inverosímil, a juzgar por toda la información que pude reunir. El hecho es que desde el tráfico de opio en la China del siglo XIX hasta nuestros días, esa mafia ha sido completamente activa en ese campo.
En el tráfico de éxtasis, uno puede decir con seguridad que la mafia judía tiene una posición de monopolio. El éxtasis es la droga actualmente más dañina para la juventud europea. Una píldora de XTC da una sensación de fuerza y bienestar durante algunas horas, pero sobre todo es un verdadero basurero químico. Sus efectos a largo plazo son alarmantes porque son irreversibles: pérdida de memoria; problemas conductuales, de sueño y de concentración; lesiones cerebrales en los hijos de madres drogadictas. El primer país productor es Holanda, pero los grandes traficantes que fueron detenidos hace diez años en Francia, Bélgica, Estados Unidos o Australia, tenían todos pasaportes israelíes. El negocio del éxtasis está 100% en las manos de mafiosos judíos, no todos los cuales provienen de Rusia, ya que hay traficantes sefardíes también. Si usted compra una píldora de XTC, en todo caso, usted puede estar seguro de que está financiando a la mafia judía. Ciertos grandes traficantes de éxtasis también están profundamente involucrados en el comercio de heroína y cocaína.
—¿Está relacionada la mafia judía con los famosos cárteles colombianos de drogas?
—HR: Sin ninguna duda. Le doy sólo un ejemplo: El 16 de Febrero de 1993 la policía rusa de Viborg, cerca de la frontera ruso-finlandesa, cerca de San Petersburgo, incautó más de una tonelada de cocaína colombiana disfrazada como latas de carne de vaca en conserva. Fue un residente israelí de Bogotá, Elias Cohen, casado con una colombiana coludida con uno de los clanes relacionados con el cártel de Cali, el que aseguraba el aprovisionamiento de la red junto con un tal Yuval Shemesh. El destinatario final de la cocaína era un grupo de traficantes israelíes establecidos en los Países Bajos. El jefe de esa red era un tal Jacob Korakin, un judío religioso, respetado en el distrito de diamantes de Antwerp.
—Ciertos comerciantes de diamantes de Antwerp, Nueva York y Tel-Aviv parecen tener efectivamente un importante papel, principalmente en el lavado de dinero.
—HR: Los comerciantes de diamantes están en el centro de las operaciones de blanqueo de dinero de la droga de los cárteles colombianos. En Manhattan, en la Calle 47, que es el centro de su actividad, está también la más grande lavandería de dinero de la droga. El rabino Yosef Crozer fue detenido en Febrero de 1990 mientras iba a Brooklyn con maletas y bolsos llenos de billetes de banco de pequeña denominación. Él llevaba 300.000 dólares cada día. Su cooperación con la policía hizo posible el mes siguiente detener a alrededor de 30 personas en la comunidad judía Ortodoxa. Una de ellas era Avraham Sharir, otro judío piadoso que poseía una tienda de venta de oro en la Calle 47 y que resultó ser uno de los personajes claves en el blanqueo de dinero de la droga en Nueva York. Sharir, un ciudadano israelí de 45 años, confesó haber lavado 200 millones de dólares de parte del cártel de Cali. Sus empleados, que contaban los billetes de banco, eran regularmente obligados a salir fuera a tomar aire fresco, porque muchos de los pequeños billetes habían sido enrollados para su uso en aspirar cocaína.
—Ciertos judíos religiosos no parecen tener demasiados escrúpulos, uno podría decir...
—HR: Incluso los judíos hasídicos están profundamente implicados en el tráfico de drogas. En 2001 la policía desmanteló una red dirigida por Sean Erez, un judío hasídico que había invertido en el tráfico de éxtasis. La droga era contrabandeada en los sombreros y los rollos de rezos de esos piadosos judíos, a quienes los agentes de aduanas no habían considerado sospechosos.
En Julio de 1998 la pequeña comunidad de comerciantes de diamantes de Antwerp en Bélgica fue fuertemente sacudida por una serie de detenciones de miembros del movimiento judío Lubavitch. Se había descubierto que el negocio de diamantes en la ciudad flamenca era una tapadera para el tráfico internacional de heroína. Quince kilos habían sido incautados. Un judío Ortodoxo, Dror Hazenfratz, era quien dirigía la red. Nacido en Haifa, Hazenfratz tenía un pasaporte israelí así como un carnet de identidad belga. Ante el tribunal, él apareció con el tradicional traje negro, caftán, gorra y rizos, lo que no le impidió ser condenado a once años de prisión. Existen numerosos otros ejemplos.
—Usted en el libro vuelve a los gángsters "estadounidenses" de los años '30...
—HR: Sí, también estuve interesado en esos míticos gángsters que habían trabajado con la mafia siciliana. Los gángsters judíos estuvieron particularmente implicados en el "Murder Inc.", una especie de sociedad mutual de asesinato gracias a la cual un líder local podía beneficiarse de los servicios de asesinos que venían de otro lugar y así evitar la culpa. El "Sindicato del Crimen" era una banda compuesta principalmente por gángsters judíos, que se encargaban del trabajo sucio de dicha corporación. Se estima que entre 1933 y 1940 la organización fue responsable de más de 700 asesinatos, pero algunos hablan de 2.000. Como las armas de fuego son demasiado fácilmente detectables, ellos preferían matar a sus víctimas haciendo uso del ahogamiento, cuchillos, bates de béisbol, cuerdas de piano, y sobre todo picahielos. Todo eso es también parte de la historia del pueblo judío.
—¿Cómo explica usted que nunca se hable de esto?
—HR: Se trata siempre del famoso reflejo de la "proyección" sobre el cual hablé en mis dos libros precedentes. Los intelectuales judíos siempre proyectan en otros aquello sobre lo cual ellos se sienten culpables. Ellos dicen que fueron víctimas del comunismo, por ejemplo, cuando de hecho ellos fueron sus principales instigadores. De la misma manera, Freud proyectó un problema específico de la gente judía —el incesto— sobre un plano universal, y todo el mundo cayó en la trampa.
En los años '90 los medios de comunicación nos hablaron de la terrible "mafia rusa". Pero la verdad obliga a decir que todos los mafiosos "rusos" que fueron detenidos estaban en posesión de pasaportes israelíes. El principal de ellos, Semion Mogilevitch, un importante traficante de armas que también prostituyó a cientos de muchachas rusas y ucranianas en Praga y Budapest, fue arrestado en Moscú en Enero de 2008. En Francia, el Courrier International fue el único periódico que reportó aquello, pero evidentemente la judeidad del personaje no fue mencionada: ¡él era un "ruso"!
En el cine de Hollywood, paralelamente, los traficantes de drogas, los gángsters, los "tipos malos", cuando no son sicilianos, son muy a menudo hombres Blancos de tipo nórdico, ¡pero jamás judíos! Los cineastas cosmopolitas indudablemente tienen algo que ver con este engañoso truco de prestidigitación.–
LA GUERRA ESCATOLÓGICA -EL FIN DE LOS TIEMPOS EN LAS GRANDES RELIGIONES.Una Entrevista con Hervé Ryssen2013
—Su noveno libro ("La Guerre Eschatologique") ha sido publicado esta semana. Esta vez usted trata de la escatología. ¿Podría usted en primer lugar explicar a los lectores qué es la Escatología?
—HR: Para decirlo de manera simple, la Escatología es el estudio del final de los tiempos. En las tres grandes religiones monoteístas —judaísmo, cristianismo e Islam— existe la creencia de que el mundo que conocemos, un día debe terminarse. En cada una de esas tradiciones —pero también en la mitología nórdica—, cataclismos, guerras y toda clase de terribles eventos deben suceder y preceder al combate final contra las fuerzas del mal, del cual nacerá un mundo regenerado. Encontramos el mismo patrón cada vez.
—¿Qué ha aprendido usted de su investigación? Considerando la cercana relación entre las tres religiones, ¿podemos decir que es posible concebir un futuro común?
—HR: La escatología nos enseña precisamente que las tres religiones son incompatibles unas con otras por la simple razón de que sus visiones del futuro difieren en un punto fundamental: al final de los tiempos, una —y sólo una— debe triunfar. Los demás deben convertirse (en el caso del cristianismo y el Islam) o desaparecer pura y simplemente. Entre los judíos, en efecto, no existe esa voluntad de convertir a los demás al judaísmo. Toda la militancia judía, toda la propaganda de los intelectuales judíos (a través de sus discursos, sus películas, sus novelas, etcétera) consiste en desacreditar entre los no-judíos las ideas de religión, raza, patria y cualquier sentimiento de pertenencia, a fin de elevar a los judíos por encima de la masa de los goyim. Una vez que todas las naciones hayan sido destruídas y transformadas en sociedades multiculturales, una vez que todas las religiones hayan sido aniquiladas, y una vez que un gobierno mundial haya sido establecido —sin duda después de una gran guerra— una paz "absoluta y definitiva" reinará en el mundo, piensan ellos. Es entonces que llegará su muy esperado Mesías. Los judíos, que habrán conservado sus tradiciones, serán entonces reconocidos por todos como el "pueblo elegido de Dios".
—El supremacismo judío no es ninguna excepción. Los musulmanes también procuran imponer su dominación sobre el mundo.
—HR: Existe efectivamente también en el Islam la idea de que toda la Tierra debe someterse y aceptar el mensaje del Profeta [Mahoma]. Pero, como le estaba diciendo, se trata ahí de convertir a los otros y no de destruírlos. El Islam no es una secta cerrada, como el judaísmo, sino una religión abierta y universalista, similar al cristianismo en ese aspecto. Pero no debemos perder de vista que se encuentra en varios pasajes del Corán la idea de luchar contra los infieles, con las armas en la mano si es necesario. Siendo yo un "infiel", aquello me genera una incómoda sensación alrededor del cuello...
—Ciertos patriotas franceses piensan que, frente a la ofensiva del Islam en Europa, los judíos, o al menos ciertos judíos, pueden ser aliados. ¿Cuál es su opinión sobre esto?
—HR: Durante aproximadamente los últimos diez años, hemos visto a un puñado de judíos, que fueron en un tiempo fervientes partidarios de la inmigración, efectivamente volver a tocar sus tambores y transformarse imprevistamente, como por arte de magia, en súper-patriotas franceses, "más franceses que los franceses", desde que ellos comprendieron que todos aquellos inmigrantes musulmanes, a los que ellos ayudaron a entrar en el país, no son necesariamente sus amigos. Su objetivo no es enviar a esos inmigrantes de vuelta a sus países de origen sino integrarlos con amabilidad para disminuír la fuerza del Islam. Ellos así lo han dicho y repetido. Por otra parte, el discurso contra el "fascismo islámico" ("fascislamisme"escribía Bernard-Henri Lévy ya en 2006) es un medio para preparar mentalmente a la gente para una guerra contra Irán, un país que no nos amenaza en absoluto pero que representa un obstáculo para el Estado sionista en el Cercano Oriente.
Esa engañosa retórica es por lo tanto una trampa cazabobos. Por lo que a nosotros nos concierne, estamos totalmente opuestos a la implantación masiva de inmigrantes del Tercer Mundo en nuestro suelo, independientemente de si los inmigrantes son musulmanes o no. Y en el plano internacional, apoyamos completamente a Siria y a Irán así como a todos los otros países que se oponen al eje sionista occidental. ¡Que los judíos hagan su guerra por sí mismos, de una buena vez!
—¿Cómo visualizan los teólogos musulmanes el final de esta confrontación contra el mundo occidental y el sionismo?
—HR: Un teólogo como Imran Hosein ha comprendido perfectamente que el Occidente "cristiano" hoy en día está enormemente judaizado debido a una incesante propaganda cosmopolita en los medios de comunicación. "El aborto, el homosexualismo, el lesbianismo, el adulterio, están legalizados hoy", él escribe. Ellos "se han hecho judíos", dice él de los europeos, con justa razón. Él también denuncia con fuerza las maniobras que realiza Occidente para instaurar un "gobierno mundial". Para él, en cualquier caso, las cosas están muy claras: Dios castigó a los judíos una primera vez con un ejército babilónico; él los castigó una segunda vez con un ejército romano; el tercer castigo será con un ejército musulmán, ¡y esta vez será en serio!
En cuanto a los cristianos, que no han sido capaces de protegerse a sí mismos del nihilismo judío, deberán dejar de adorar a Jesús como si él fuera Dios y "serán obligados a reconocerlo como un profeta". Aquí podemos ver una diferencia de tono entre los musulmanes, que reconocen a Jesús como un profeta, y los judíos, que en su Talmud insultan a Cristo y consideran que él es el hijo de una prostituta y de un soldado romano. En la escatología musulmana, Jesús es también a veces considerado como el "Mahdi" (= El que es guiado por Dios), quien derrotará al Anticristo al final de los tiempos, ya que los musulmanes también tienen la idea de un "Anticristo". Ellos lo llaman el "Dajjal" y, como entre los cristianos, el Anticristo, que perseguirá a los fieles antes de ser finalmente vencido, provendrá de la secta judía, lo que no es muy sorprendente.
—¿Qué diferencias ve usted entre la escatología cristiana y la escatología musulmana?
—HR: La diferencia esencial es que los musulmanes, como los judíos, creen en un triunfo terrenal, mientras que los cristianos, principalmente los católicos, parecen haber renunciado a toda idea de una victoria en esta Tierra. La escatología de los católicos es confusa, por todo lo que le digo, y no es movilizadora, como entre los judíos o entre los musulmanes chiítas, que se esfuerzan por hacer venir a su Mesías. En un muy pequeño número de textos se sugiere la evangelización de todas las naciones, la "sexta edad" de la Iglesia, que precede a la gran apostasía, como lo ha descrito el venerable Bartolomé Holzhauser. En el período siguiente, el del Anticristo, leemos que "la única victoria posible para los cristianos en esos terribles días será ser derrotados, perseguidos, atormentados y asesinados, mientras permanezcan fieles, constantes y firmes". Este ejemplo es sintomático. Vemos que los cristianos están moralmente desarmados y los héroes que ellos podrían haber sido son transformados en mártires.
En la Iglesia Conciliar, de acuerdo con el Concilio Vaticano Segundo (1962-1965), la escatología es aún menos movilizadora. Esta vez, la Iglesia parece haberse casado con la causa del judaísmo. Ella debe ser humilde y parece estar esperando con impaciencia el gobierno mundial y el reinado del Anticristo. ¿Y qué hay de la conversión de los judíos? Eso es pospuesto para el final de los tiempos y nunca es debido al celo evangélico de los católicos. No hay por lo tanto ahí ningún activismo mesiánico. "Nadie extrañará nuestras catedrales góticas", fruto de nuestro "orgullo", escribe un teólogo con la autorización del episcopado de París. Verdaderamente tenemos la impresión de un espíritu suicida. En tales circunstancias, por lo tanto, no es sorprendente constatar que nuestros enemigos avanzan mientras nosotros reculamos. Y todo nos parece que no puede ser más normal.
—¿Qué hay de la "Weltanschaung" del mundo pagano?. ¿Podría usted decirnos algo sobre eso?
—HR: El mundo pagano en general ha desarrollado una escatología que es bastante poco combativa. Es muy fácil entender por qué. Durante décadas, el principal pensador de esa corriente de pensamiento, Alain de Benoist, ha comunicado la idea de que entre los europeos anteriores al cristianismo la Historia era cíclica y no lineal, y todos los pensadores de ese movimiento, siguiéndolo a él, han repetido hasta la saciedad la frase de Nietzsche: "No debemos retener lo que debe caer, sino que es menester aún empujarlo" [Así Hablaba Zaratustra, III, De las Antiguas y Nuevas Tablas, 20]. Eso significa que, muy naturalmente, varios militantes dentro de ese movimiento piensan que lo mejor que se puede hacer es mirar morir esta civilización e incluso estimular la decadencia, ya que ellos están convencidos de que un nuevo ciclo comenzará una vez que todo haya sido destruído. Ellos ya ni siquiera comprenden que, al final del ciclo, los hombres Blancos estarán muertos y sepultados y ellos habrán dejado el campo libre a sus enemigos. Los mejores de entre ellos afirman apoyar un "pesimismo combativo".
Los espíritus menos políticos son los "tradicionalistas", adeptos de René Guénon y Julius Évola. Para esa corriente de pensamiento, la Historia es una larga decadencia, un alejamiento progresivo desde la "Tradición Primordial", y éste ha sido el caso durante decenas de miles de años (o durante cientos de miles, según las diversas interpretaciones).
Después de la Edad de Oro vino la Edad de Plata y luego la Edad de Bronce. Estamos hoy en la cuarta y última Edad, la Edad de Hierro, que ha durado más de seis mil años, pero que llegará pronto a un final y completará el gran ciclo. ¿No se sienten cansados todos ustedes [tradicionalistas]? Tenemos que esperar a que todo esto termine, afirma Julius Évola; ¡es absolutamente inútil intentar hacer algo para luchar contra la corriente de la decadencia! Se comprende mejor, en estas condiciones, por qué los judíos y los musulmanes van viento en popa. Todo es una cuestión de escatología.
Aparte de esto, aporto en la tercera parte del libro algunos elementos de reflexión que permitirán, pienso, comprender el funcionamiento de la guerra psicológica que debemos llevar a cabo. En resumen: para nosotros, ¡dudar es ya renunciar!.–
SATÁN EN HOLLYWOODLa Imagen de los Cristianos a Través del Cine.Entrevista con Hervé Ryssen2015
Introducción del Editor en Inglés
Una guerra encubierta ha sido declarada contra los cristianos de este mundo en general, y contra la Iglesia Católica en particular. En efecto, en la televisión y en el cine los cristianos son frecuentemente representados como intolerantes, sectarios, racistas y homosexofóbicos, mientras que el clero —sobre todo el clero católico— es comúnmente retratado como una guarida de pedófilos, psicópatas y asesinos.
En este persuasivo documental (Satan à Hollywood) Hervé Ryssen descifra los mensajes escondidos en las producciones de Hollywood, demostrando que las imágenes en la pantalla grande a menudo son demasiado usadas como un medio para estigmatizar al cristianismo. Nos enteramos de que no es ninguna coincidencia que el cristianismo, a diferencia de todas las otras religiones en el mundo, sea sistemáticamente puesto en la mira por directores y productores de Hollywood, la gran mayoría de los cuales pertenece a una comunidad religiosa particular que, por su misma naturaleza, es virulentamente anti-cristiana.
Como demuestra Ryssen, las películas de Hollywood no son sólo un inocente entretenimiento. En efecto, las películas de gran presupuesto son de hecho un medio muy eficaz de propaganda, cuyo objetivo último es desacreditar los valores cristianos, que constituyen el fundamento de las naciones europeas. De esta manera, las producciones de Hollywood condicionan psicológicamente a las mentes para la unificación del mundo, la que es considerada por algunos como un requisito previo para la venida de su Mesías.
El documental ha sido doblado al inglés, y dicha versión puede ser descargada gratis enhttp://www.mediafire.com/file/1918a4dmb3g6tc6/SAH-EN+allÚgÚ.mp4 (1,29 GB), o enhttps://archive.org/details/SatanHollywoodHervvRyssen/Satan+in+Hollywood+-+English-US+version+Herv%C3%A9+Ryssen+-+YouTube.mp4 (592 MB).
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—Muchos de nuestros lectores ya lo conocen bien a usted, puesto que desde hace diez años nuestra revista (Rivarol) presenta anualmente vuestra última producción. En cuanto al judaísmo, usted mismo ha dicho que ha "hecho el recorrido". Entonces ¿en qué ha estado trabajando usted estos últimos meses?
—HR: Estos últimos años he publicado, entre otros, siete libros, cada uno abarcando aproximadamente 400 páginas, acerca del judaísmo y el espíritu judío, lo que constituye el estudio más importante alguna vez realizado en cuanto a este tema. Usted tiene razón al indicar que he "hecho el recorrido de la cuestión". Continúo, en efecto, documentándome a través de los libros y las películas producidos por el judaísmo intelectual, y no veo allí nada para añadir al plan temático. Cualquier nueva documentación sólo corroboraría lo que ya ha sido expuesto, sea que tenga que ver con el proyecto político mundialista inherente en el judaísmo o con aquel universo mental tan particular y tan diferente del nuestro.
Estoy, sin embargo, obligado a continuar produciendo si voy a continuar viviendo de mis trabajos. Este año asumí un riesgo: dejé de lado la escritura para consagrarme a un documental sobre "la imagen de los cristianos a través del cine". Ése será además el subtítulo.
Durante algún tiempo hasta ahora he constatado, en efecto, que los cristianos, y especialmente los católicos, son maltratados por numerosos cineastas, los que por cierto no trabajan todos ellos en Hollywood. De manera que emprendí un trabajo de investigación documental y de revisión. Tomé las escenas más explícitas y las organicé por temas, exactamente del mismo modo que yo había hecho con mis libros. Y le puedo asegurar, una vez más, que el resultado es ¡completamente alucinante!
—¿Qué quiere decir usted?
—HR: Con esto quiero decir que esas escenas, tomadas en su mayoría de películas recientes concebidas para el gran público, reflejan completamente un odio profundo y sistemático hacia el cristianismo. Si estuviéramos hablando de películas menores y excesivas que de vez en cuando aparecen en las pantallas y que por una parte provocan indignación y por otra sarcasmo, entonces podríamos casi tolerarlas, a condición de que las otras religiones fueran tratadas del mismo modo.
Pero lo que constato es que el cristianismo —e insisto: sobre todo el catolicismo— ha sido sistemáticamente atacado durante décadas en películas en que sus presupuestos son a menudo de varias decenas de millones de dólares. Cuando usted vea todas las escenas que he compilado, quedará alarmado al constatar hasta qué punto la religión de nuestros padres ha sido vilipendiada y ensuciada.
—¿Cuáles son los temas que usted ha sido capaz de poner a la luz?. ¿Cómo ha procedido para presentar al público este panorama del anti-cristianismo?
—HR: Fiel a mi metodología, comienzo con lo que es más visible y luego voy más allá a fin de mostrar al espectador lo que puede habérsele escapado. Como se trata de imágenes de video, comienzo mi presentación con películas concebidas para el "gran público" y de una cierta calidad visual. La primera película que examino es "El Nombre de la Rosa" de Jean-Jacques Annaud, que abre el capítulo dedicado a películas "históricas".
Allí se percibe que, desde la Antigüedad hasta la Segunda Guerra Mundial, pasando por el siglo XVIII, ciertos directores de cine destilan su odio al cristianismo a través de escenas inteligentemente construídas y de personajes hechos a medida. Abordo en seguida alrededor de una decena de películas en las cuales el cristianismo, en la época contemporánea o en el futuro, es retratado como una fuerza omnipresente y opresiva. Luego paso revista a las películas en las cuales el personaje cristiano desempeña el papel de la persona despreciable, cuando no es retratado como intolerante, obtuso, acomplejado o ridículo. Y también es verdad que el cristiano puede ser además fanático, racista, anti-judío, pedófilo, secuestrador de niños, o muy simplemente un peligroso psicópata y un asesino. Y no olvidemos a los monjes homicidas ni tampoco a las monjas viles y amargadas.
En la cuarta parte del documental examino las escenas en las cuales una ceremonia católica es deliberadamente interrumpida. En varias de las películas ya examinadas el disgusto que inspira el cristianismo es tal que el espectador se regocija al ver al sacerdote o al obispo siendo muertos o masacrados; y le pido que me crea que no estamos hablando de películas de pequeño presupuesto.
Todo eso lleva a la conclusión lógica de que el mejor modo de incitar a la gente a abandonar el cristianismo es exaltar la sexualidad. Yo no abordo ese tema sino a través de las películas ya presentadas, pero es suficiente para comprender el proyecto de esos cineastas.
—¿Qué quería mostrar usted con este documental?. ¿A qué conclusiones podemos llegar en cuanto a la naturaleza de este odio contra el cristianismo? Para decirlo claramente: las personas que hacen esas películas ¿son ellas parte de alguna comunidad en particular?
—HR: Hay películas violentamente anti-cristianas que han sido hechas por cineastas que provienen de familias cristianas pero que se han pasado al ateísmo militante, por medio de la ideología marxista o simplemente por una especie de conformismo. Por lo que he podido constatar, el odio hacia el cristianismo también puede tener su origen en un homosexualismo profesado. Pero me parece que esos casos son más bien marginales.
El hecho es que la mayor parte de esas películas ha sido producida por cineastas que no son ni cristianos ni que provienen de familias cristianas. Pero lo que es necesario comprender bien —y eso es lo que explico en una de mis apariciones en el documental— es que las responsabilidades también son compartidas por el productor de la película, el cual financia el proyecto desde el comienzo y dicta sus condiciones, sobre todo si el realizador que ha aceptado hacer la película no disfruta de una gran fama.
En Estados Unidos la película pertenece enteramente al productor, el cual le da la tendencia según sus deseos. Si el director no queda satisfecho, él siempre puede después publicar su propia versión en DVD. Eso es lo que se conoce como la "selección del director" ("director's cut"), la versión del realizador. Sea como fuere, para responder a su pregunta de la manera más consensual posible y sin exponerme demasiado, yo diría que esos directores provienen de todas las comunidades y de todas las perspectivas. Sin embargo, a pesar de todo, existe un claro predominio de una comunidad particular conocida por su influencia en el mundo de los medios de comunicación.
—Y creo saber que no son los musulmanes esta vez...
—HR: El objetivo de este documental no es solamente abrir los ojos de los católicos en cuanto a la verdadera naturaleza de sus agresores. Es verdad que los problemas que Occidente encuentra con el mundo musulmán son tales, que muchos de nuestros compatriotas ven al Islam como el peligro principal. Por mi parte, tratando de ser objetivo, he querido mostrar que los ataques contra la religión de nuestros padres no provienen de ese lado. Los musulmanes, a través del cine hollywoodense, son también víctimas del mismo tratamiento que el sufrido por los católicos, aunque a una escala ciertamente inferior, porque son realmente los católicos los que soportan los peores ultrajes, y no el Islam.
También quise mostrar a los católicos que aquellos que denigran su religión son también los más fervientes partidarios de la "liberación de las costumbres", es decir, para hablar claramente, la disolución de la familia patriarcal, el homosexualismo, la ideología "transgénero", al igual que la sociedad multicultural y el mestizaje. Todo está unido.
En varios pasajes en el documental, entre extractos de películas, explico los entresijos de ese fanatismo igualitarista que no corresponde a ninguna otra cosa sino a la espera de un Mesías. Espero además ganar el apoyo de católicos sinceros para nuestra causa, que no se limita a la defensa de la religión sino que es la defensa de nuestra civilización entera.
—Usted es ahora un director de cine además de un escritor. Ya que ésta no es su especialidad, ¿encontró usted dificultades de orden técnico?
—HR: He estado trabajando en este proyecto durante un año, y puedo decirle que ha habido innumerables problemas. Numerosas veces, viendo el tiempo que perdí ante un problema que un especialista habría solucionado en unas horas, me dije a mí mismo que yo podría haber escrito ya un libro y que ese tiempo no lo recuperaría. Y entonces finalmente, a fuerza de trabajo, tuve éxito en el resultado final. En el fondo, la regla es siempre la misma que para mis libros: lo importante no es decirlo todo sino llevar al lector o al espectador hasta el término, manteniendo su atención despierta hasta el final.
—El formato de video sin duda le permitirá llegar a un público mucho más considerable, principalmente gente joven, que lee menos y que consume muchos productos en video.
—HR: No estoy totalmente de acuerdo con usted. En realidad, desde mi punto de vista, no tengo la impresión de que los jóvenes lean menos. Cada vez que firmo libros después de una conferencia es esencialmente gente joven la que me va a ver. Es verdad, yo tendría más lectores si no existiera Internet ni millones de videos en Youtube disponibles gratuitamente. Pero todo el mundo conoce el sentimiento de vacío que se siente después haber pasado horas en Internet a diferencia del sentimiento de calma y de plenitud que se puede conseguir después de haber leído varias páginas de un buen libro. El documental ciertamente me permitirá llegar a otro público, pero también espero, por medio de eso, encontrar nuevos lectores, porque creo que los libros son irremplazables para comprender bien el funcionamiento de este sistema y la "matriz" en la cual vivimos.–