Y si.
Es por eso que el.mundo no está poblado de sabios...
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Y si.
Es por eso que el.mundo no está poblado de sabios...
Al afirmar lo bueno lo divertido se vuelve divertido, el amor se convierte en amor, la vida se convierte en una vida que vale la pena vivir. Y nosotros nos sentimos agradecidos.
Seamos pacientes y esperemos cosas buenas, para nosotros mismos y para nuestros seres queridos.
Cuando nos preguntemos ’qué vendrá’, digámonos a nosotros mismo que está por venir ’más de lo bueno, de lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, lo mejor que Dios y Su universo tienen para enviarnos, luego abramos nuestras manos y recibámoslo’. Reclamémoslo, es nuestro.
Concentrémonos hasta que podamos verlo claramente.
Dejemos que todo nuestro ser, cuerpo y alma, entren y permanezcan dentro de la imagen un momento. Luego, dejémosla ir. Regresemos al día de hoy, al momento presente. No nos obsesionemos. No nos pongamos temerosos. Emocionémonos. Vivamos plenamente el día de hoy, expresando gratitud por todo lo que hemos sido, por todo lo que somos y por todo en lo que nos convertiremos.
Seamos pacientes, afirmemos lo bueno y esperemos cosas buenas.
Feliz año nuevo y la mejor de las suertes pata el 2025.
Primera ley:
“La persona que llega es la persona correcta”
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
Segunda ley :
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
Tercera ley:
“Cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Cuarta ley:
“Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
Seamos valientes.
Una de las lecciones más tristes de la historia es esta: si nos han engañado el tiempo suficiente, tendemos a rechazar cualquier evidencia de dicho engaño. Ya no estamos interesados en descubrir la verdad. El engaño nos ha capturado...
-Carl Sagan
INICIEMOS RELACIONES CON GENTE QUE "YA ES"
Frecuentemente podemos aprender mucho acerca de nosotros mismos de la gente a quien atraemos.
A medida que progresamos en nuestro proceso, aprendemos que ya no podemos seguir estableciendo relaciones únicamente sobre la base de la atracción.
Aprendemos a ser pacientes, a permitirnos tomar en cuenta hechos importantes y a procesar información acerca de ésa nueva persona.
Por lo que estamos esforzándonos es por tener una atracción sana con la gente. Nos permitimos ser atraídos por gente que YA ES, no por su potencial o por lo que tenemos la esperanza de que sea.
Cuanto más trabajemos los asuntos relacionados con nuestra ‘familia de origen’, des-cubriremos que vamos necesitando trabajar menos ésas mismas cuestiones con la gente que nos atrae. Resolver nuestros asuntos del pasado nos ayuda a formar nuevas y más sanas relaciones
• Entre más SUPERAMOS nuestra necesidad de CUIDAR EN EXCESO a los demás, des-cubriremos que nos atrae menos la gente que necesita que la estén cuidando constantemente.
• Entre más aprendemos a amarnos y a respetarnos, más nos veremos atraídos por gente que nos amará y respetará y a quien podremos amar y respetar, sin sentirnos en peligro.
Este es un proceso lento. Necesitamos ser pacientes con nosotros mismos. El tipo de personas que des-cubrimos que nos atrae no cambia de la noche a la mañana. Ser atraídos por gente que se relaciona dis-funcionalmente es algo que sigue sucediendo ya bien adentrados en NUESTRO proceso. Éso no significa que debamos permitirnos que éso nos controle. El hecho es que iniciaremos y mantendremos relaciones con la gente con la que necesitamos estar hasta que aprendamos lo que necesitamos aprender, no importa cuánto tiempo hayamos estado proceso.
No importa con quién nos estemos relacionando y qué des-cubramos que está ocurriendo en la relación, EL ASUNTO SIGUE SIENDO NUESTRO, y NO DE LA OTRA PERSONA. Esa es la médula, la esperanza y el poder de CRECER Y MADURAR.
Podemos aprender a cuidar de nosotros mismos durante el proceso de iniciar y establecer relaciones.
Podemos aprender a ir despacio.
Podemos aprender a poner atención.
Podemos permitirnos cometer errores, aunque ahora ya sepamos mejor cómo comportarnos.
Podemos dejar de echarle la culpa de nuestras relaciones a Dios, y empezar a asumir la responsabilidad de ellas.
Podemos aprender a disfrutar de las relaciones sanas y apartarnos más rápido de las que son dis-funcionales.
Podemos aprender a ver lo que nos conviene, en vez de lo que le conviene a la otra persona.
”Hoy prestaré atención a mis
conductas durante el proceso de
iniciar relaciones. Asumiré la
responsabilidad que tengo para
conmigo mismo y para aprender lo
que necesito aprender. Confiaré en
que la gente que quiero y necesito
vendrá a mi vida. Entiendo que si una
relación no me conviene, tengo el
derecho y la capacidad para
rehusarme a establecerla, aunque la
otra persona piense que a ella sí le
convendría. Estaré abierto a las
lecciones que necesito aprender
acerca de mí en mis relaciones*, para
estar preparado para establecer las
mejores relaciones posibles con la
gente”.
Aprender el arte de la aceptación puede causar pena.
A veces, como parte del cuidar de nosotros mismos, llega el momento de terminar ciertas relaciones.
A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación en particular.
Esto es cierto en el amor, con las amistades, con la familia y en el trabajo.
Las rupturas y los cambios en las relaciones NO SON FÁCILES, pero a menudo son necesarios.
A veces nos aferramos a relaciones que están muertas, por miedo a estar solos o para pos-poner el inevitable proceso de pena que acompaña a las rupturas.
A veces necesitamos aferrarnos un tiempo, para “pre-pararnos”, para ponernos suficientemente fuertes para manejar el cambio. Si éso es lo que estamos haciendo, podemos ser suaves con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta el momento en que actuar nos parezca sólido, claro y consistente.
Sabremos cuándo hacerlo. Lo sabremos. Podemos confiar en nosotros mismos.
Saber que una relación está cambiando o que está a punto de terminar es una situación incomoda, especialmente cuando aún no es tiempo de actuar pero sabemos que se acerca el momento. Puede ser embarazoso e incómodo, a medida que se cierra la lección. Podemos volvernos impacientes por cerrarla, pero aún no nos sentimos con fuerza para hacerlo. Éso está bien. El momento todavía no es el correcto. Algo importante aún está sucediendo. Cuando sea el momento preciso, podemos confiar en que ocurrirá. Recibiremos la fuerza y la capacidad para hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones y/ó cambiar los límites de una relación en particular no es fácil. Re-quiere valor y fé. Re-quiere de una disposición de parte nuestra para cuidar de nosotros mismos, a veces para quedarnos solos una temporada.
Dejemos ir el miedo. Entendamos que el cambio es una parte importante de nuestro proceso de crecimiento. Amémonos lo suficiente para que hagamos lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotros mismos, y para encontrar la suficiente confianza para creer que volveremos a amar de nuevo.
Nunca estamos volviendo a empezar; estamos yendo hacia adelante en una progresión de lecciones perfectamente planeadas. Nos encontramos con ciertas personas _–en el amor, en la familia, con los amigos, en el trabajo- cuando necesitamos estar con ellas. Cuando hayamos dominado la lección, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un nuevo lugar, aprendiendo nuevas lecciones, con gente nueva. No, las lecciones no son dolorosas. Llegaremos a ése lugar donde podremos aprender, no a partir del dolor, sino de la alegría y el amor y nuestras necesidades serán satisfechas.
Advertencia.