«SÓCRATES: Y el arte de la mayéutica, ¿no nos está diciendo que todo esto ha nacido como algo vano y que no vale la pena nuestro cuidado?
TEETETO: Sí, sin duda.
SÓCRATES: Pues bien, Teeteto, si después de esto intentas quedar encinto de otras cosas, si logras hacerlo, estarás lleno de cosas mejores gracias al examen que hemos llevado a cabo ahora; si quedas estéril, serás menos pesado y más amable para los que se relacionan contigo, pues con sensatez no creerás saber lo que no sabes. Tanto —y nada más— es lo único que mi arte puede hacer, y no sé nada de lo que los demás —cuantos son y han sido hombres grandes y admirables— saben. Pero este arte de dar a luz lo recibimos en suerte mi madre y yo de un dios; ella lo pone en práctica entre las mujeres; yo, en cambio, entre los jóvenes que revelan nobleza y son meritorios. Y bien, ahora debo comparecer ante el Pórtico del Rey para hacer frente a la acusación que Meleto ha presentado contra mí. Sin embargo, mañana temprano, Teodoro, regresaremos de nuevo aquí».
Platón: Teeteto. Editorial Losada, pág. 247. Buenos Aires, 2006.
TGO
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