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Ed è un valore assoluto...
Villa
Matteo Buccoli Studio
Anch'io esisto.
Fin dalla mia infanzia, sono stato pervaso da una sensazione che solo oggi, con la consapevolezza di un individuo più maturo, riesco a esprimere con chiarezza.
Osservavo le persone attorno a me, gli alberi mossi dal vento, il cielo che cambiava colore al tramonto, pensando con stupore: "Tra tutte quelle vite, anch'io sono qui. Anch'io esisto. È incredibile!".
All'epoca non riuscivo a comprendere appieno il significato di quella sensazione, né dove mi avrebbe condotto.
Col tempo, tuttavia, percorrendo - talvolta inconsapevolmente - le orme dei grandi pensatori che mi hanno preceduto, un'immagine più chiara ha cominciato a delinearsi nella mia mente, suggerendomi che nulla avrebbe potuto esistere senza la mia presenza e, di conseguenza, il mio atto di percezione.
Sentivo che se io non avessi potuto esistere senza l'universo, neanche l'universo avrebbe potuto esistere senza di me, perché io e l'universo siamo la stessa sostanza.
A quel punto, la causa della mia esistenza apparve più nitida, e cominciai a domandarmi se la mia presenza non fosse, in qualche modo, il risultato dell'impossibilità della mia assenza.
Da questa intuizione, un'idea mi prese per mano, suggerendomi che siamo fondamentalmente legati all'esistenza, sia nel ciclo della vita che in quello della morte.
Perché tutto ciò accade? Una domanda che non trova una risposta razionale, ma che esprime solo presenza: la stessa presenza che nega l'assenza e attraverso cui l'universo trova modo di manifestarsi e osservarsi.
Qualcuno una volta disse: "La coscienza è il modo in cui l'universo prende atto di sé stesso". E io oggi dico: "In quel riconoscimento, per un istante, anch'io esisto".
Cogito Ergo Iperuranio
“No existe una realidad independiente o ajena a nosotros, somos nosotros quienes la elaboramos“
Jacobo Grinberg
Jacobo Grinberg-Zylberbaum (1946-1994?) fue un destacado neurofisiólogo y psicólogo mexicano, reconocido por intentar tender un puente científico entre la neurociencia moderna y el chamanismo místico.
Su vida estuvo marcada por una incesante búsqueda por entender la naturaleza de la conciencia humana, culminando en la creación de la Teoría Sintérgica y una misteriosa desaparición que lo convirtió en leyenda.
Primeros Años y Formación
Nacido el 12 de diciembre de 1946 en la Ciudad de México, en el seno de una familia judía, Grinberg mostró una curiosidad precoz por la mente humana. Un evento crucial en su infancia ocurrió a los 12 años, cuando su madre falleció a causa de un accidente cerebrovascular, lo que le impulsó a estudiar el funcionamiento del cerebro.
Estudió Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente se trasladó a Nueva York, donde obtuvo un doctorado en el Instituto de Investigación Cerebral (bajo la dirección de E. Roy John), especializándose en los efectos electrofisiológicos de los estímulos geométricos en el cerebro.
Es tu actitud lo que determina todo lo que te sucede.
— Conny Méndez.
Metafisica, suggestione inestinguibile
Article
(Image: Gianni Berengo Gardin, Lo studio di Giorgio Morandi, Bologna 1993. Stampe ai sali d'argento. © Eredi Gianni Berengo Gardin)
Remedios varo - Insomnio I (1947)
"El efecto claustrofóbico y espectral de la luz expandida de un candil, como un sueño recurrente que cede al insomnio, la paramnesia o las alucinaciones hipnagógicas, crean ese efecto de metamorfosis y descorporeización de la luz en cristales y fractales. El aspecto cerrado y deformado, con una perspectiva más simbólica que natural, hacen que la ingravidez corpórea de los objetos y el espacio, con aquellos grandes ojos y repetitivos situados en las aberturas elevadas de las puertas proyectadas en un reino de oscuridad, sitúen el reino de lo onírico, el subconsciente y lo metafísico por delante de una representación realística, sucediendo lo psicológico y el trastorno imaginativo del sueño que teje sus filigranas escapistas y delirógenas sobre ese mundo que sucede en el más allá de lo real. Aquí el gemido es desde la cuarta dimensión o ese campo astral, en una alucinación visual tentativa y de una ecolalia sobre ese ofertorio de desconocimiento y ejercicio sobre lo sobrenatural que le sucede al soñador, quedando capturada dicha mirada en el interior de esta tempera, tan igual que esas polillas de alas cristalinas y posturas vectoriales, que son reducidas a un fenómeno óptico que se conoce como las fotopsias, destellos de luz cuando estamos dormidos o nos despertamos, o son sencillamente unas miodesopsias —moscas volantes— que se aperciben como filamentos flotantes sobre el espacio y que se disponen como juegos de luces traviesas y sensibles a los efectos paralógicos del sueño. La luz no transmite iluminación, sino un estado cercano a la ansiedad o la repetición mental de un motivo místico y cercano a la alquimia, tras una fijeza plástica que no transmite ningún movimiento, salvo una rigidez sobre el asombro y la fugacidad de una visión onírica que es esotérica en la enunciación de esa verdad inmanente que lo transforma todo, recayendo todo el valor figurativo del cuadro en lo introspectivo del insomnio, ya que este trastorno, nunca deja de apagar el acto del pensamiento sobre el sueño, repitiendo mecánicamente un comportamiento y una actitud que disocia el cuerpo con lo atmosférico, y nunca repara a lo fisiológico, ya que la imagen, con sus destellos romboides y espirituales, sabe detallar y atraparlos en esa eterna manifestación del tiempo."